Encender la noche

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Portada de “Encender la noche” de Ray Bradbury con ilustraciones de Noemí Villamuza, Editorial Kókinos

Había una vez un niño al que no le gustaba la noche. Si que le gustaban las luces de las linternas, de los faros, de los relámpagos, de las velas…pero no la noche ni los interruptores. Porque los interruptores apagaban las luces de casa: las luces amarillas, las blancas, las verdes, las del pasillo, las de la casa, las de todas las habitaciones. Esta situación le hacía sentirse mal y, sobre todo en las noches de verano, cuando los niños bajaban afuera a jugar, le hacía sentirse solo porque el no podía salir allí, a la oscuridad. Pero una noche una niña llamará a su puerta y le ayudará a cambiar esta situación.

Mi opinión

Decir Ray Bradbury es hablar de ciencia ficción. Autor consagrado por su capacidad de crear mundos fantásticos como los de las “Crónicas marcianas” y por haber creado una de las novelas distópicas más famosas: “Fahrenheit 451”.

Fue también prolífico en relatos breves, cuentos e incluso poesía. Escribió varias obras para niños y jóvenes entra las que destacan este cuento del que hoy hablamos: “Encender la noche”.

Un álbum que comienza con una hermosa y sugerente dedicatoria de parte de Bradbury:

“A los portadores de luz” 

No se lo dedica a nadie en especial, ni a los que les da miedo a noche. La historia va dedicada a todos aquellos que son capaces de iluminarnos, a los que son capaces de hacernos ver más allá del miedo.

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Este el caso de este niño que tenía miedo a la oscuridad de la noche. Un miedo que le condicionaba tanto que le hacía ser un niño triste y solitario. Le tenía tanto miedo que llegaba a tener miedo hasta de los interruptores: ellos hacían que llegara la noche, que se fuera la luz y apareciera la oscuridad.

Pero una noche una niña llamada, precisamente, Oscuridad (Dark) le enseñará la belleza que esconde la noche: el brillo de las estrellas, el canto de los grillos y el ruido de las ranas.

Ray Bradbury tenía una manera muy poética de escribir; una poesía muy presente en este cuento. Recurre a las largas enumeraciones de tipos de luz: de las velas, de los faros, de las linternas, de las farolas. Enumera los sitios donde estaba el niño: en los desvanes, en los sótanos, en las despensas, en los áticos. Enumera los colores de la luz: luces blancas, amarillas, pequeñas, tenues, rosadas…

Retahílas de palabras que se repiten y resuenan como un mantra al que el niño se aferra para combatir su miedo a la Noche. Una Noche con mayúsculas que parece que lo envuelve todo.

La descripción de la niña, de nuevo, suena como una pequeña y delicada canción:

Me llamo Oscuridad dijo.

Y tenía el pelo negro

y negros los ojos

y llevaba un vestido negro

y zapatos negros.

Pero su cara era tan blanca como la luna,

y los ojos brillaban como estrellas blancas.”

Un texto presentado así, como si se tratara de un poema, porque a poema suena. Esta niña, Oscuridad, le muestra otra perspectiva de las cosas: no es apagar la luz sino ENCENDER LA NOCHE.

Vivir en positivo, de eso se trata. Vencer los miedos dándoles la vuelta. Como aquel libro del que hablamos hace ya tiempo, “¿Y los monstruos?”, en el que un padre ayuda a su hija a superar el miedo a los monstruos nocturnos. La idea no es “vencer” a nadie, solo pararse a mirar con calma e intentar ver la parte buena de aquello que nos asusta. Puede que descubramos cosas maravillosas e incluso grande amigos y compañeros de juegos.

En esa idea de educación en positivo es donde se encuentra, para mi, parte de la belleza de esta historia.

Pero si de belleza hablamos tenemos que hablar de Noemí Villamuza, ilustradora del libro y la mitad del alma de esta estupenda edición que ha hecho Kókinos.

Su obra es inconfundible. Sus niños de caras redondas, risueñas, dulces. Sus imágenes evocadoras y poéticas. Sus dibujos hechos a lápiz con los que hace magia dentro de los libros infantiles, creando mundos maravillosos.

En el caso de “Encender la noche”, Villamuza recrea la idea de encender la noche de manera sencilla pero muy gráfica, con ese interruptor del que salen cables. En las primeras ilustraciones, de los cables solo salen bombillas con luces amarillas. Después de conocer a la niña Oscuridad, esos interruptores encenderán pequeñas estrellas amarillas en mitad de la noche.

Moemí Villamuza es una creadora de historias a través de sus imágenes. Cualquiera de ellas son cuentos en si mismos que despiertan la imaginación de forma sorprendente.

Una de las ilustraciones para mi más bellas es en la que el niño y Oscuridad cierran los ojos para poder encender los grillos, y encender las ranas, y encender la luna de helado blanco.

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Porque la noche oculta maravillas que a veces olvidamos que están ahí, encendamos la noche y mostremos a los niños todo lo que esconde.

Os dejo aquí la versión en inglés en la que se puede disfrutar de esa sonoridad del lenguaje que buscaba Ray Brandbury.

Switch on the Night from Toposcope Films on Vimeo.

Datos bibliográficos

Título: Encender la noche

Autor: Ray Bradbury

Ilustrador: Noemí Villamuza

Traducción: Esther Rubio

Edición: Kókinos, Barcelona, 2005

Edad: + 5 años

La zanahoria

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Portada de “La zanahoria” de Laia Domènech. Editorial Milrazones

En un bosque muy lejano al que el hombre nunca había llegado, un día, un conejo que volvía de dar un paseo, encontró una zanahoria gigante. Era una enorme zanahoria pero el había desayunado mucho y no tenía hambre así que ¿qué podía hacer con aquella extraordinaria zanahoria?. Pensó que lo mejor sería llevársela a su amiga el águila que había tenido dos polluelos y seguro que no tendría mucho tiempo para salir por comida. La llevó entonces el conejo a lo alto de una montaña donde el águila tenía su nido. Pero aquel día el águila si que había podido cazar y tanto ella como sus hijos estaban saciados. ¿Qué podría hacer entonces con aquella zanahoria?…

Mi opinión

Gracias a Boolino esta semana hemos podido leer el cuento de Laia Domènech “La zanahoria”.

Este cuento, adaptado de un cuento tradicional chino, es un precioso paseo por la amistad, por la solidaridad, una explosión de naturaleza y de respeto por la misma, un remanso de paz.

Es una obra curiosa tanto en el contenido como en la forma. La autora quiso que el formato del libro fuera excepcionalmente alargado ya que quería que se pareciera a esa enorme, alta y alargada zanahoria.

Pero además de su forma externa, todo el cuento en si tiene impregnado algo de sus orígenes orientales. Las ilustraciones están hechas a lápiz y están ligeramente coloreadas en naranja (el color dominante junto al negro) y algo de azul y de rojo, colocado discretamente y en sitios muy concretos, como los coloretes de los personajes, que le dan un aire tierno.

Pero la presencia de la naturaleza, del agua, de las montañas, de la vegetación, todo ello sobre fondos blancos, también nos recuerdan a la pintura oriental.

Una naturaleza no tocada por la mano ni el pie del hombre que se nos muestra de forma diversa, con distintos paisajes: bosques frondosos, altas montañas, amplias praderas o largos y sinuosos ríos.

Gran cantidad de detalles pueblan esos paisajes, como por ejemplo las piedras del río, todas distintas, o los árboles de los que también podemos encontrar variedad de formas y colores.

Todo para componer un hermoso paseo por la naturaleza, pacífico, tranquilo y agradable. Pero además de unas hermosas y cuidadas ilustraciones “La zanahoria” cuenta una sencilla pero atractiva historia que también recoge los ecos de la tradición oral: frases que se repiten con cada uno de los nuevos animales a los que se les regala la zanahoria, el concepto de historia circular, el propio hecho de tratarse de una fábula protagonizada por animales.

Hay una clara intención de transmisión de valores como la amistad, el hecho de compartir con los que más lo necesitan y la idea de que para poder tomar una buena decisión primero hay que meditarla y dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio. Pero, aunque evidente, no resulta dogmática ni excesiva. Es una historia de las de siempre, una fábula en la que los animales nos enseñan a ser mejores.

Un mundo en equilibrio en el que los animales se ayudan, en el que el alimento es compartido y en el que la naturaleza agradece que se la cuide cuidando a su vez a los animales.

Historias que vienen, como hemos dicho, de la tradición oral. Historias que debemos recuperar y mantener para que sigan vivas y sigan viajando de un territorio a otro, de boca en boca. Porque con la narración oral comenzó todo y gracias a ella han llegado hasta nosotros algunas de las más bellas historias.

Será precisamente el próximo lunes 20 de Marzo cuando se celebre el Día Mundial de la Narración Oral y la Asociación Madrileña de Narración Oral MANO, de la que soy reciente y orgullosa miembro, tiene preparadas un montón de actividades al respecto; actividades que dieron comienzo ayer mismo con la inauguración de las VII Jornadas MANO y que seguirán durante toda la semana con seminarios y sesiones de cuentos en diversos sitios de Madrid. Os dejo aquí el enlace a la variada programación que podremos disfrutar hasta el próximo domingo 26. Cuentos para adultos y para niños, una fiesta de la Narración Oral a la que estamos todos invitados.

Sigamos contando cuentos en voz alta porque es el mejor regalo que nos podemos hacer unos a otros.

Datos Bibliográficos

Título: La zanahoria

Autor: Laia Domènech

Edición: Editorial Milrazones, Colección Milratones, Cantabria, 2015.

Edad: + 2 años

El secreto del oso hormiguero

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Portada de “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés e ilustrado por Miguel Ángel Díez, editado por Faktoría K de Libros

En voz baja

El viejo tigre

guarda sus colmillos

en un vaso de agua.

La niña le mira,

sonríe,

se acerca a su cama.

Le tiende unas gafas,

le pide que lea…

que cuente en voz baja.

El pasado día 16 de Febrero se celebró el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, promovido por la organización Litworld, con el objetivo de recordar e insistir en los beneficios de la lectura en voz alta tanto para niños como para adultos.

Casualidad o no, ese mismo día cayó en mis manos “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés.  Con él me dirigí, como cada noche, a dedicar los últimos momentos del día con mis hijos, leyéndoles, en principio, un par de poemas. Pero una vez que comencé no fue posible parar hasta terminar leyendo todos y cada uno de estos momentos deliciosos y nocturnos que nos propone la autora. Y lo mejor es que los que me escuchaban tampoco querían que dejara de leer.

Para mi este primer poema fue suficiente para engancharme en la lectura, para dejarme llevar por eso que el viejo tigre iba a contarle bajito a la niña.

Y todos juntos, el tigre, la niña, mis hijos y yo nos adentramos en la noche para descubrir cuales son los secretos, no sólo del Oso Hormiguero, sino también del bicho bola, de los elefantes, de los problemas de los caracoles o de la terrible pesadilla del gamusino.

Hay veces que la poesía nos hace pasar momentos muy divertidos, con sus juegos del lenguaje, con sus imágenes un poco locas a veces. Pero hay otras en las que se crea una atmósfera especial, un silencio agradable en el que el sonido de la voz que lee en voz alta es lo único que se escucha, lo único que se mueve.

Son esos momentos en los que parece que las palabras te tocaran, te acariciaran por aquí y por allá. Te hicieran ligeras cosquillas, como esas que la niña siente a veces en manos y pies. Así nos sentimos los tres aquella noche.

Este libro en realidad es un diálogo entre la niña y el tigre. En esa conversación la niña primero pide que le cuenten en voz baja y según le va contando el tigre ella va preguntando cosas. El tigre esta cansado, tiene sueño, se le cierran los ojos pero la niña insiste: aun no tiene sueño.

Continua pues con los secretos, con las historias que pueblan la noche. Historias sobre animales, verdaderos o no, que guardan secretos curiosos, como el de las ovejas, que para dormir cuentan lobos, o el de las mariposas que :

osohormigueroDebajo de tu cama. 

Allí sueñan. 

Allí baten sus alas. 

Verdes, azules

rosas y blancas. 

Debajo de tu cama. 

Allí duermen. 

Allí sueñan las hadas.

Son todos pequeñas delicias, momentos que recuerdan a aquello que se espera que guarden en su interior los haikus: un instante.

Disfruto leyendo en voz alta. No se si sería capaz de deciros ahora mismo cuales son todos los beneficios probados que tienen. Sólo se que para mi es un lujo, una experiencia, una maravilla.

Se que leer en voz alta es un regalo para el que escucha y para el que lee. Para el que escucha el regalo es tu tiempo, tu voz, tu emoción al leer, tu esfuerzo por hacerte llegar la historia. Para el que lee el regalo es la escucha, la mirada atenta, la conciencia de que no quieren que pares de leer aún, que debe seguir un poco más.

En estos 31 poemas vamos a encontrar lugares oníricos, imágenes evocadoras que nos transportan a un mundo distinto al nuestro. Un mundo a mitad de camino entre la vigilia y el sueño.

Pero además este libro me habla de la necesidad de todos de que nos cuenten en voz baja. Los adultos nos conformamos con el paso de los años con esa ausencia, pero cuando por casualidad nos cuentan cuentos, descubrimos que en el fondo lo seguimos necesitando tanto, o más, que en nuestra infancia.

Yo quiero ser tigre, yo quiero ser niña.

Yo quiero que me canten esa hermosa nana (nana, niña, nana) con la que el viejo tigre consigue al fin dormir a la niña. Yo quiero cantarla.

Yo quiero descubrir elefantes rosas sobre mi cabeza que vuelan y ríen y escriben poemas. Y quiero ser yo quien te cuente que “Bastaría el abrazo del oso panda para que durmieras tranquila…”.

Con este poemario Beatriz Osés ganó el Primer Premio de Poesía para niños “Ciudad de Orihuela” en 2008, organizado por el Ayuntamiento de Orihuela y el sello editorial Faktoría K de Libros perteneciente a la Editorial Kalandraka. Un Premio este que ya va por su novena edición y que se ha convertido ya en referente internacional en cuanto a poesía infantil.

Con este poemario nosotros nos adentramos otro paso más en la poesía y en el gusto por las cosas bellas, el gusto por leer y porque nos lean.

Para terminar os dejo un vídeo de las II  Jornadas de Bibliotecas de Extremadura celebradas en el 2013 en el que se puede disfrutar de uno de los poemas del libro cantado por Ana Jiménez (voz y guitarra). Que lo disfrutéis.

Datos bibliográficos

Título: El secreto del oso hormiguero

Autor: Beatriz Osés

Illustrador: Miguel Ángel Díez

Edición: Faktoría K de libros, Vigo, 2009. 60 págs.

Edad: +4 años

El Gato Garabato – The Cat in a Hat

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Portada de “El Gato Garabato” de Dr. Seuss, editorial Beascoa

Este año se cumplen 60 años de la publicación por primera vez en Estados Unidos de “The Cat in a Hat” de Theodor Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss.

“El Gato Garabato”, que así es que como se ha traducido en castellano, se publicó en 2003 por Altea y en 2015 Beascoa ha recuperado aquella traducción y ha reeditado este clásico de la literatura infantil.

Pero conozcamos un poco a su autor. Dr. Seuss comenzó su carrera como publicista y escribiendo artículos humorísticos en revistas y periódicos. No sería hasta 1937 cuando publicase su primera obra dedicada a público infantil: And to Think That I Saw It on Mulberry Street” (Y pensar que lo vi por la calle Porvenir). De esta obra la famosa autora infantil Beatrix Potter dijo que era el libro más inteligente que había visto en años. Y es que, si algo caracteriza a los libros de Dr. Seuss es su humor loco pero inteligente y el respeto e inteligencia con la que se dirige a los niños.

Comenzó a escribir obras para niños, según dice él, porque en su contrato no decía que no pudiera hacerlo. Verdad o no, esta claro que cuando empezó no fue capaz de dejarlo.

La obra de Dr. Seuss está escrita, fundamentalmente, en verso. Son obras de difícil traducción porque el autor juega con el lenguaje y utiliza recursos poéticos difíciles de trasmitir en otro idioma que no sea el inglés. La métrica, las palabras, las rimas son casi imposibles de traducir del inglés literalmente. Precisamente por eso tienen aún más mérito las traducciones porque han logrado encontrar un equilibrio entre la idea original del autor de que fuera una lectura asequible a primeros lectores sin perder agilidad y humor en español.

El Gato Garabato“, o “The Cat in a Hat” en su versión original, se publicó en 1957. Este libro surgió a raíz de un artículo publicado en la prestigiosa revista  Life en Mayo de 1954 en el que se hablaba de los problemas de lectura que tenían los alumnos de 6 y 7 años.

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El autor del artículo atribuía parte del problema a los libros utilizados en las escuelas para lectura: eran libros sin apenas ilustraciones y las que había eran muy insípidas y no reproducían ni de lejos la realidad de los niños. ¿Por qué no podían los niños aprender a leer en libros más divertidos y en los que se vieran niños como ellos, que a veces hacen trastadas, o animales fantásticos, a personajes divertidos, coloridos?. Historias en las que el texto y la imagen fueran de la mano para así ayudar al lector a crear puentes entre la lectura y la imaginación y ampliar su mente.

A raíz de este artículo un profesor le propuso a Theothor Seuss que escribiera un libro teniendo en cuenta las 300 palabras que un niño de 6 años debía ser capaz de leer a esa edad. Seuss utilizó 223, la gran mayoría (221) monosílabas (en inglés) y solo una de ellas con 3 sílabas.

dr-seus_gatoPuede pensarse que con ello se pierde calidad o agilidad en el texto pero nada más lejos. El Gato Garabato es una trepidante y alocada historia de dos niños aburridos en su casa una tarde de lluvia en la que conocerán al Gato Garabato que les volverá la casa del revés con tal de entretenerles. Los niños, no dan crédito a lo que ven sus ojos y el pez, desde su pecera, cual Pepito Grillo, intenta que aquel loco gato salga de su casa antes de que llegue la madre.

El Gato les trae en “un cajón profundo y ancho cerrado con un gran gancho” dos cosas pequeñitas y graciosas: Cosa Uno y Cosa Dos. “Cosa Uno nunca muerde. Cosa Dos nunca se pierde. Son las dos muy parecidas y las dos son divertidas.

Un texto sencillo, loco y ágil, un texto que un niño que está aprendiendo a leer disfruta, a pesar del esfuerzo que le supone la lectura todavía. Un gato que les atrae y les hace pasárselo en grande mientras se van acostumbrando al maravilloso mundo de la lectura.

Sólo tres colores utiliza Dr. Seuss en la ilustración: tinta negra, rojo y azul. Los dibujos de Dr. Seuss recuerdan a la caricatura, a las tiras cómicas de la época. Sus inicios fueron esos y no deja de verse su influencia a lo largo de toda su obra. La imagen del Gato Garabato con un alto sobrero de copa a rayas rojas y un gran lazo rojo en el cuello se convirtió rápidamente en un icono dentro de la literatura infantil.

dr-seuss-grinchPero Seuss no es sólo conocido por este gato. De hecho, fuera de EEUU es mucho más conocido por otro de sus personajes más famosos: El Grinch. 

La historia de “¡Como el Grinch robó la navidad!“, es un cuento de Navidad en el que conoceremos al malvado Grinch, una criatura peluda que vive en una cueva al norte de Villaquien, aldea donde viven felices los Quien. Se acerca la Navidad y el Grinch esta molesto y envidioso de la felicidad con que los Quien preparan la Navidad así que una noche baja al pueblo y roba todos los adornos navideños. Pero la Navidad llega igualmente y el Grinch entiende entonces que la Navidad es algo más que adornos y dulces; su corazón se vuelve tres veces más grande y devuelve los regalos y adornos al pueblo. Una historia típicamente navideña con un trasfondo de crítica al consumismo que rodea a la fiesta.

El Grinch ha sido adaptada a dibujos animados y a cine, siendo una de las adaptaciones más conocidas la de la película del año 2000 protagonizada por Jim Carrey en el papel de El Grinch.

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A lo largo de toda su obra, Seuss quería acercar a los primeros lectores textos fáciles de leer, ágiles, divertidos y que les despertaran la imaginación. Sus obras son locas y recuerdan al nonsense, al sinsentido, a la literatura del absurdo que nos hace reír y disfrutar, al estilo de “Alicia en el País de las Maravillas” o de “Charlie y la Fábrica de chocolate“.

Una de las obras de Dr. Seuss que representa claramente ese sinsentido es “Huevos verdes con jamón“. En ella utiliza el absurdo más absoluto para hacernos reír y disfrutar, para querer seguir leyendo más y más, sin preocuparnos de nada más.

dr-seuss-huevosverdes“Huevos verdes con jamón” es un libro acumulativo en el que un ser extraño llamado Soy Simón quiere a toda costa que otro, del que no sabemos su nombre, pruebe los Huevos verdes con jamón: ni aquí, ni allá, ni en un salón ni con un ratón, ni en un cajón ni con un zorro marrón…

En cada página un nuevo sitio extraño, con compañía aún más extraña y a continuación una lista cada vez más grande de sitios y situaciones donde no comería nunca huevos verdes con jamón.

De nuevo personajes extraños y llamativos y dibujos caricaturescos, acompañados de colores planos. De nuevo situaciones absurdas y altas dosis de humor. Y todo acompañando a un texto cargado de sonoridad y ritmo, con palabras que los niños conocen y que les resultan divertidas de leer y pronunciar.

Dr. Seuss consiguió su propósito: a los niños les entusiasmaban sus libros. En 1999 la Asociación Nacional de Educación de EEUU realizó una encuesta con niños y profesores, en busca de los 100 libros más populares para niños. En la lista de los niños, “Huevos verdes con jamón” ocupó el tercer lugar y “El Gato Garabato” ocupaba el cuarto en la de los profesores.

Estas tres obras de Dr. Seuss y otras muchas como “Un pez, dos peces, pez rojo, pez azul” o “¡La de cosas que puedes pensar!” están a nuestro alcance en librerías y bibliotecas y con ellas estamos poniendo en sus manos un mundo nuevo. Libros distintos, que se salen de lo convencional y que han sido pensados para ellos.

Os animo a que si tenéis cerca a un niño de 6 años en adelante leáis con el cualquier obra de Dr. Seuss. El efecto es inmediato: les gusta porque suena bien, porque es divertido, porque los personajes se salen de lo corriente y las situaciones son absurdas. Probad, seáis padres o profesores, probad a acercarles cosas pensando en divertirles y no enseñarles. Ocurría hace 60 años y sigue ocurriendo ahora…Si queréis que de verdad los libros se conviertan en sus amigos el camino no es ponérselo más difícil de lo que ya es. No es lectura fácil, es lectura divertida, porque ellos solo quieren pasarlo bien, hagan lo que hagan: por algo son niños.

Datos bibliográficos

Título: El Gato Garabato

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.


Edad: + 6 años

Título: ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años


Título: Huevos verdes con jamón

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años

Blancanieves ilustrada

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Portada de “Blancanieves” de Jacob y Wilhelm Grimm ilustrado por Benjamin Lacombe para la Editorial Edelvives

Siempre resulta curioso ver como los cuentos tradicionales se van adaptando a los tiempos, tanto en lo que se refiere la historia en sí, como a la imagen que nos sugiere.

Uno de los clásicos más conocidos es Blancanieves y con el paso de los años es difícil, incluso para las nuevas generaciones, separar la imagen que Disney creó de la niña Blancanieves. Pero la ilustración asociada a la literatura infantil está adquiriendo una importancia cada vez mayor y con ello nuestro imaginario de personajes se va modificando. Aun sin conseguir que no asociemos la imagen de Blancanieves con la de Disney, al menos tenemos a nuestro alcance nuevas opciones a las que recurrir, y todas ellas con una alta calidad artística.

Hoy queríamos fijarnos concretamente en dos versiones de Blancanieves con dos ilustraciones muy diferentes pero que nos han llamado la atención por esa calidad artística de la que hablamos.

La primera de ellas es la versión de Benjamin Lacombe. El texto reproduce la versión del clásico de Jacob y Wilhelm Grimm. En esta versión, editada por Edelvives,  la malvada madrastra intenta asesinar a Blancanieves en tres ocasiones distintas: con un corsé, con un peine y, finalmente, con una manzana.

blanca_lacombe1La obra del ilustrador francés Benjamin Lacombe es muy reconocible. Se caracteriza por un aire casi caricaturesco de sus personajes, envueltos por un ambiente difuminado que le da un aire romántico y de ensoñación. Los ojos: grandes, rasgados, expresivos.

Destacan aquí los de la madrastra, que transmiten toda la frialdad que guarda su corazón. En una de las primeras ilustraciones podemos ver a la madrastra contemplándose en el espejo. Lacombe no muestra ese espejo, solo a la madrastra enfrentada consigo misma, con una especie de collar de serpientes que le envuelve, y esa fría mirada clavada en su propio reflejo.

blanca_lacombe3Blancanieves, sin embargo, es dulce, con un aura de tristeza casi constante, con el pelo “negro como el ébano” y los labios “rojos como la sangre”. Ese color rojo invade cada ilustración del álbum, ya sea en la propia Blanca como en los gorros de los enanos, en el pico de los pájaros y en la mortal manzana.

A través de la ilustración podemos apreciar detalles de la historia como la protección que brindan los animales del bosque a Blancanieves, que Lacombe resume en una ilustración en la que todos los animales se enroscan alrededor del cuerpo de la niña.

Otra de las insinuaciones de Lacombe es la idea de la muerte, que el representa a través de un cuervo que aparece en una ilustración magnífica en la que el corsé de Blancanieves, ese con el que la madrastra la quiere asfixiar, es una jaula con un cuervo en su interior. Sólo vemos la mirada de terror de Blanca y las manos que atan el corsé, pero con eso es más que suficiente.

Alterna con algunas ilustraciones en blanco y negro, realizadas a tinta. Una de las que más me gustan es en la que se ve a Blancanieves barriendo , y con su escoba barre y desbarata aquello que los enanitos le decían para protegerla: “Sobre todo, ¡no dejes entrar a nadie!”. Sus palabras, por desgracia, se barren también de la mente de la niña, que confiada e ingenua, caerá por tres veces en la trampa de la malvada madrastra.

Todo lo que acompaña al texto de los hermanos Grimm en esta versión engrandece la historia. El tamaño del álbum, las magníficas ilustraciones nacidas del genio de Lacombe, el papel incluso, de alto gramaje, hacen de esta obra una joya que atesorar, más enfocada a un público de mayor edad, entre adolescente y adulto, para apreciar todos estos recursos artísticos.

Pero aun así, no hay que privar a los niños de esta maravilla y su contemplación porque ayudan a crear otros imaginarios para Blancanieves, lejos de esos colores primarios (rojo, azul, amarillo) y del brillo de la imagen clásica de Disney.

La segunda versión es la que realizaron la autora inglesa Josephine Poole y la ilustradora Angela Barret en 1991 y que nos llegó a España gracias a Kókinos en el 2007. Las dos autoras han colaborado hasta en tres ocasiones, con las obras Juana de Arco y El Diario de Ana Frank además de esta Blancanieves, y en todas han conseguido crear obras maravillosas con una gran sensibilidad, tanto en el texto como en la ilustración.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves, de Josephine Poole, Editorial Kókinos

Josephine Poole ha adaptado la versión de los hermanos Grimm para darnos algunos detalles de la vida de la niña a lo largo de la historia.

Pero centrémonos en la ilustración, tema al que hoy queremos dar relevancia. En este caso, Angela Barret nos presenta una ilustración muy clásica en la que Blancanieves no parece tanto una niña como una joven adolescente. Sus dibujos están plagados de detalles que hacen de algunas escenas, como el cuarto de la niña que se nos presenta en las primeras páginas, lugares acogedores.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Son todas las ilustraciones de gran tamaño, ocupando gran parte de la doble página, envolviendo el texto, o en ocasiones, a doble página completa, cediendo todo el protagonismo a la ilustración.

Los tonos utilizados por la ilustradora son, en general, muy oscuros. Sólo en esta escena del baile con su profesor en las habitaciones de la niña vemos una escena con más luminosidad. Y no volveremos a ver esta luz hasta el final en el que un cielo azul acompaña la boda de Blancanieves y su principe.

Pero no os engañéis, porque la oscuridad no está reñida con la belleza. Y el resto de las ilustraciones, de esos pequeños cuadros que recuerdan ligeramente a la pintura del romanticismo y a los paisajes ingleses.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Y a pesar de esa oscuridad Angela Barret siempre deja un pequeño foco de luz que ilumine el rosto de Blancanieves. Ella resalta siempre sobre todo lo demás en las ilustraciones. Y tanto la resalta que la malvada madrastra queda como en un segundo plano. Aparece de muchas maneras, orgullosa y prepotente frente a su espejo, oculta bajo una gran capa junto al cazador cuando le manda asesinar a la niña en el bosque, disfrazada de bruja alejandose después de intentar asfixiar a Blanca con una cinta, o de anciana vendedora de abalorios. Pero en casi todas las escenas aparece en un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a la niña Blanca.

Aun así es maravillosa la manera y riqueza de vestuarios, peinados y maneras de aparecer que le da a la madrastra, en contraste con la sencillez de Blancanieves que siempre se nos muestra con el pelo negro suelto y largo y un sencillo vestido blanco.

Detalles todos relevantes para apreciar el trabajo que hay detrás de trabajos como este. De nuevo se nos presenta otra imagen de esta niña, otra manera de entender el cuento y de valorar su importancia en la tradición literaria de la humanidad.

Un cuento que podemos contar a niños a partir de 6 o 7 años (por su extensión han de tener esta edad para mantener la atención) porque la historia la conocen pero les faltan detalles y momentos y porque leer en voz alta siempre es un lujo que los niños no deben perder. Y con obras como estas además, les mostramos obras de arte con las que alimentar su imaginación, su sensibilidad frente a las expresiones artísticas, sean de la clase que sean.

Datos Bibliográficos

Título: Blancanieves

Autor: Jacob y Wilhelm Grimm

Ilustrador: Benjamin Lacombe

Edición: Edelvives, Madrid, 2011


Título: Blancanieves

Autor: Josehine Poole

Ilustador: Angela Barret

Edición: Kókinos, Madrid, 2007