¡Malacatú!

Portada de “¡Malacatú!” de María Pacual de la Torre, editado por A buen paso

Una tarea cotidiana como es lavarse los dientes, desencadena una oleada de conjuros en la cocina entre un niño y su madre. Una cocina que participa activamente de esta colección de sortilegios, convirtiéndose en el escenario de una auténtica batalla. Madre e hijo, que han llegado a ese punto de “hasta aquí hemos llegado”, desatan su ira y sueltan por su boca todo eso que llevaban acumulado durante ¿días?, ¿horas?…una batalla doméstica con momentos desternillantes en la que todos nos podemos ver un poco reflejados.

Mi opinión

Las guardas, ¡ay las guardas! Tanta vida tras de ellas y cuánto juego están aportando a los autores de álbum ilustrado en esta nueva época que les ha tocado vivir. Son escenario de nuevos comienzos, de segundos finales, de primerísimos inicios, de conclusiones posibles e imposibles…son en definitiva un recurso magnífico del que ya casi nadie que disfrute de esto de los álbumes deja de prestar atención.

En esta ocasión todo comienza cuando la puerta de la cocina se abre en esa guarda inicial, dejando pasar a un niño con un deslumbrante tupé que nos da alguna pista ya de su enorme personalidad, cargado hasta arriba de juguetes. Unos juguetes que la gran mayoría, grandes o pequeños, reconoceremos de antes, de ahora, de siempre. Playmobil, dinosaurios, caballos, star wars, y hasta Peppa Pig componen un escenario que comienza con una cocina tranquila, ordenada, hogareña y repleta de vida.

Esa guarda inicial nos sitúa, nos recibe con los brazos abiertos y nos invita a visitar este hogar cargado de realidad: una coliflor y un salmón esperan en la mesa de la cocina, ollas, cacerolas y una cafetera sobre el fuego, tazas y platos, botes de cristal y una hermosa mecedora de las de toda la vida. Calor de hogar y pájaros cantores en la ventana…un escenario idílico si no fuera porque….

Imagen del libro “¡Malacatú!” de María Pascual de la Torre, Editorial A buen paso

Y es que, una vez que hemos pasado la portada, en escena aparece mamá. Cargada con un cepillo de dientes que intuimos no se ha usado y no se tiene intención de usar. En la mano del pequeño la pasta de dientes y en la mirada de los dos el desafío: ¡¿a que no?! ¡¿a que sí?!

Comienza la batalla. Pero no con cualquier conjuro, no. La tradición se abre paso y nos trae sus retahílas y trabalenguas que magistralmente encajan a la perfección en los espeluznantes hechizos con los que se atacan madre e hijo: Plasta, plastable, sipilitable…chancho, chanchijo, sipilitijo…

Los sortilegios causan efecto en el contrincante que pasa a convertirse en un gigante cepillo de dientes la madre y en cerdo enfadado el hijo…¡animal de bellota le ha dicho su madre!


Imagen del libro “¡Malacatú!” de María Pascual de la Torre, Editorial A buen paso

La cocina vive a la vez batallas paralelas protagonizadas por los juguetes; estas que nos darán más que un rato entretenido retrocediendo una y otra vez para ir de una a otra y tiro porque me toca…Me encantan estas obras que tienen tanto detalle de ilustración y que te permiten crear historias paralelas con estos pequeños personajes secundarios.

Pero no solo hay dos focos de atención a los que prestar atención. ¡Son tantos!: por la ventana vemos llegar al padre y vemos también a unos tranquilos pajarillos que van y vienen. Tenemos en la cocina como principal espectador al gato, que pasado un instante de pánico inicial se dedica a sus cosas como suelen hacer normalmente los gatos, dejando por imposibles a los superficiales humanos.

La disposición a página completa y alargada de las ilustraciones nos ayuda a crear esa sensación de espectadores de un escenario. Además, la alternancia de sortilegio mágico en una página y resultado del mismo en otra sin palabras, le da agilidad y ritmo a la historia, un ritmo que no es trepidante sino de una tensa calma que se siente en el ambiente de esa cocina. Da tiempo a recrearse un poco en los detalles, aunque sabemos que volveremos sobre ellos para recrearnos más tranquilamente, porque ahora no podemos dejar de pensar en cuál será el siguiente ataque y en qué se convertirá el contrincante.

Se puede imponer aquí, si se lee el álbum en pareja o grupo, el decantarse por un bando. Ninguno de los dos tiene desperdicio porque cualquiera hemos tenido esa sensación de que a nuestra madre nunca se le escapa ni un piojo y que estás muy harto de ese reojo…pero claro, ese ¡Cuidado! ¡Que te caes! ¡Te caíste!….si es que lo clava. Ya ya, que se me ve la vena de madre, pero es que…..

Hay sonoridad, rimas ingeniosas, agudas, buscando el “meter el dedo en el ojo” del rival, porque están en ese momento de “mira que me tienes frito/a”. Una batalla de palabras, de rimas, de veremos quién dice la más gorda. Dice la autora que a ella se le antoja un rap, una batalla entre raperos. El estilo, lo que se cuenta y el entorno, la situación si que lo recuerdan. Yo (será por la edad) no lo escucho así y me vienen más a la memoria las burlas que inventábamos de pequeños, tanto en las palabras como en las formas. Pero da igual cómo se cuente o se escuche porque cada uno le pondrá lo que sus vivencias le sugieran.

La bola se va haciendo cada vez más grande. Pero es la familia y por mucho ruido que se forme, al final sale el cariño y la sonrisa que todo lo puede y hace que el mundo vuelva a su lugar.

Y al final llegamos de nuevo a la guarda, la que nos permite despedirnos del escenario, ver si todo está igual si han quedado restos de la batalla. Cerramos la puerta tras nosotros con la clara idea de que no vamos a tardar mucho en volverla abrir para buscar las mil y una historias que aún quedan en esa cocina.

Datos bibliográficos

Título: ¡Malacatú!

Autora e ilustradora: María Pascual de la Torre

Edición: A buen paso, Barcelona, 2018. 44 págs.

Edad: + 3 años

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Cuentos de así fue

Portada de “Cuentos de así fue” de Rudyard Kipling, adaptados por Elli Woollard, traducidos por Miguel Azaola e ilustrado por Marta Altés. Editado por Blackie Books

¿Cómo consiguió el elefante una trompa tan larga?, y el dromedario ¿Tenía desde siempre su joroba?. ¿Cómo consiguieron los gatos ser tan independientes y libres? Todo tiene su por qué si lo pensamos detenidamente.

Mi opinión

Una de las cosas que más se recuerdan de los hijos cuando son pequeños es la época de los ¿Por qué?. Pueden llegar a sacar de quicio hasta el más santo, sinceramente. Ellos necesitan entender un montón de cosas nuevas que no conocen y tu intentas darle una explicación que ellos entiendan, pero a veces sinceramente no sabes…Siempre he defendido la sinceridad del “no lo se”, porque te humaniza ante sus ojos, te hace de verdad, o al menos eso me parece a mi.

Porque está bien eso de que tus hijos te crean “super”, el más fuerte, el más listo, el que mejor cuenta los cuentos, el que mejor canta y el que mejor hace la sopa de sobre. Pero la verdad es que a veces nos confundimos, nos caemos, lloramos, no sabemos hacer algo o no entendemos de todo. Así es la vida y también se enseña con el ejemplo de ver como superar esos pequeños o grandes baches.

“Cuentos de así fue” Ilustraciones de Marta Altés

Pero no saber contestar a un “¿por qué” puede ser una buena alternativa para dejar volar nuestra y su imaginación para llegar a una respuesta posible…o imposible pero, tan bien contada y argumentada, que podría llegar a ser real.

Aún recuerdo las historias que mi padre se inventaba cuando le asediaba a preguntas sobre cualquier cosa. El ponía esa cara de seriedad forzada que me hacía saber a ciencia cierta que a continuación venía una historieta de las suyas. Y empezaba la magia…

Leyendo estos “Cuentos de así fue” del escritor británico Rudyard Kipling reinventadas en rima por Elli Woollard y traducidas espléndidamente por Miguel Azaola, he recordado en parte esa sensación de escuchar historias locas pero que intentaban dar una explicación coherente a las preguntas.

“Cuentos de así fue” Ilustraciones de Marta Altés

Estas historias son divertidas, imaginativas y nacidas desde el amor, lo que se nota desde el principio a fin. Son, como los editores publican en la contraportada, historias que el autor le contaba a su hija para irse a dormir.

Para aquella niña estas historias eran reales, era la explicación que ella necesitaba para entender su mundo y las quería escuchar siempre de la misma manera, una y otra vez. Claro, que la ventaja es que las contaba el autor de “El libro de la selva”, y su imaginación parecía no tener límites.

Las historias originales te atrapan desde la primera línea. Repeticiones al más puro estilo de los cuentos tradicionales, diálogos desternillantes entre los animales, y explicaciones a los rasgos más característicos de algunos animales realmente originales, brillantes e imaginativas. Todo tiene la coherencia que los niños necesitan y piden. Con una narración ágil, plagada de guiños e interacciones con el lector.

En esta edición reinventada publicada por Blackie Books se suma la rima, que imprime un ritmo en cada historia que las hace ideales para ser contadas a niños desde 5 años o menos.

Las ilustraciones de Marta Altés, autora de “Soy un artista“, “El rey de la casa” o “Pequeña en la jungla“, son el complemento perfecto. Coloridas y divertidas, recrean ese mundo que el autor nos presenta e imprimen en los animales la vida que el autor les dio a través de su historia de transformación.

Un dromedario algo vago, una ballena glotona o un elefante un poco preguntón son algunos de los personajes que vamos a conocer en esta edición de los “Cuentos de así fue“.

Un libro hermoso, que dan ganas de contar en voz alta, de aprender y relatar una y otra vez y que siempre tiene al público entregado, tengan la edad que tengan. Historias que no tienen edad y que gracias a estas revisiones hechas con tanto gusto y cariño, van a seguir de boca en boca, de casa en casa durante años y años.

Datos Bibliográficos

Título: Cuentos de así fue

Autor: Rudyard Kipling

Adaptación: Elli Woollard

Traducción: Miguel Azaola

Ilustración: Marta Altés

Edición: Blackie Books, Barcelona, 2018. 96 págs.

Edad: + 3 años

Una visita de San Nicolás

Portada de “Una visita de San Nicolás” de Clement C. Moore, Ilustraciones de Arthur Rackham y Ilse Bischoff, Editado por Reino de Cordelia. Traducción de Luis Alberto de Cuenca
"Twas the night before Christmas, when all through the house
Not a creature was stirring, not even a mouse."

Estos son los famosos primeros versos del poema “A visit from Sant Nicholas”, un clásico de la literatura anglosajona que se publicó de forma anónima hacia 1823 y que en España publicó en 2013 la editorial Reino de Cordelia bajo el título “Una Visita de San Nicolás”.

¿Pero que hay tan especial en este pequeño librito? La verdad es que para mi ha sido el gran descubrimiento de estas Navidades. Con él los editores de Reino de Cordelia felicitaron las Fiestas de Navidad en 2013 y, además de ser una original forma de felicitación, supuso el comienzo de la nueva colección Snacks de Cordelia.

Pero además, la publicación de “Una visita de San Nicolás” supuso la primera traducción al español en un volumen como este que se ha realizado. Pero además es que la traducción que Luis Alberto de Cuenca ha hecho es de una calidad y una calidez, está hecha con tanto gusto y cuidado que el resultado es una pequeña maravilla.

Al estupendo texto acompañan las ilustraciones de dos grandes ilustradores como fueron Arthur Rackham, conocido como uno de los más famosos ilustradores clásicos de libros infantiles ingleses, y Ilse Bischoff, autora americana, retratista, ilustradora y escritora.

La mezcla de los dos estilos de estos ilustradores resulta muy curiosa y atrayente. Rackham, con ilustraciones clásicas muy coloridas y siluetas a tinta, así como dibujos hechos con pluma, le aporta un toque clásico y muy elegante. Las xilografías coloreadas de Ilse Bischoff, con trazos más sencillos y más actuales, utilizando solo 3 colores, le da un toque divertido y más entrañable.

Pero estas dos visiones tan particulares de San Nicolás nos muestran al fin y al cabo toda la iconografía que ha llegado hasta nuestros días y que el autor, Clement Moore describe a través de sus versos.

En ellos encontraremos por primera vez escrito cómo es el San Nicolás de la tradición europea: un hombrecillo con barba blanca, que fuma una pipa, va vestido de pieles rojas y tiene una constante sonrisa amable en la cara y una gran barriga que se mueve cuando se ríe. Un saco con juguetes a la espalda le acompaña así como sus renos y su trineo.

Y es que la tradición de San Nicolás llegó a América desde Europa a través de las colonias holandesas que se formaron en algunas zonas de Estados Unidos. Allí se celebraba a principios de diciembre la fiesta de Sinterklass, que se transformó al inglés como Santa Claus. Sinteklass, Santa Claus, San Nicolás o Papá Noel tienen su origen en San Nicolás de Bari, Obispo católico que falleció el 6 de diciembre del 343 y del que, a partir de su muerte, surgieron multitud de leyendas e historias atribuyéndole milagros.

Clement C. Moore, escritor y profesor de literatura griega y hebrea, escribió este poema para sus hijos a los que se lo leía en Nochebuena. Un día un amigo suyo decidió enviarlo para su publicación en un periódico de forma anónima. Fue tal la acogida del poema que se publicó en forma de pequeño libro acompañado de ilustraciones, pero siempre de forma anónima. Hasta que en el año 1844 el propio Moore lo incluye en su recopilación de Poemas, atribuyéndose así definitivamente su autoría.

Una preciosidad digna de convertirse en regalo navideño. Lo imagino en una pequeña caja forrada de terciopelo rojo…ahí lo dejo por si alguien tiene aún un hueco en su carta al ser maravilloso al que decida pedirle deseos…eso ya depende de cada cual.

Y con él cada año poder leer la noche antes de Navidad:

Nochebuena en la casa: no hay un sólo rincón
en el que alguien se mueva, ni siquiera un ratón. 
Los calcetines pueblan, pulcros, la chimenea, 
porque San Nicolás venga pronto y los vea. 



Desde Cuentos para Matilda solo nos queda desearos unas muy Felices Navidades y esperamos de corazón que el 2019 sea un gran año para todos.

Datos Bibliográficos

Título: Una Visita de San Nicolás
Autor: Clement C. Moore
Ilustradores: Arthur Rackham e Ilse Bischoff
Traducción: Luis Alberto de Cuenca
Edición: Reino de Cordelia, Madrid, 2013
Edad: + 1 año

Triángulo

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Portada de “Triángulo” de Mac Barnett y Jom Klassen

Triángulo se despertó un día en su casa y pensó en ir a gastarle una broma a su amigo Cuadrado. En su camino vio triángulos grandes, medianos y pequeños. Después el paisaje se transformó y aparecieron otras formas, hasta llegar a la casa donde vivía su amigo Cuadrado.

Mi opinión

Me estoy dando cuenta a estas alturas de la vida que me he vuelto una “friki”. Y no lo digo en tono despectivo, la verdad es que me gusta sentirme así. Nunca pensé ser friki de nada, yo tan normalita en todo y para todo, tan comedida para lo bueno y lo malo, tan equilibrio, tan yin y yang, y mírame ahora, pasando horas embobada mirando álbumes ilustrados, hablando de ellos, criticándolos, alabándolos y perdiéndome entre sus páginas sin medida.

Pero es que cuando encuentras ese álbum en el que todo cuadra, en el que cada pieza está colocada en el sitio justo y es tan necesaria como cualquiera de las que tiene a su alrededor, cuando ves que un autor y un ilustrador son capaces de conectar de una forma tan armoniosa y sorprendente, entonces esa magia que se ha producido entre ellos dos te llega a ti y es maravilloso.

Eso me pasa con Mac Barnett y Jon Klassen. Los autores de “Sam y Leo cavan un hoyo”  se han juntado para crear tres historias, de la que, por lo que creo, a España de momento solo ha llegado una, “Triángulo”.

Espero (Señores de Lumen – Random House por favor, escuchen a esta humilde friki) que el segundo, “Cuadrado”, llegue pronto prontísimo. Del tercero solo tengo vagas noticias pero si los previos son así sólo puedo esperar que sea como poco igual de bueno.

“Triángulo”, es una de esas historias gamberras que a estos dos autores parece que les gusta hacer juntos. Porque no deja de ser una pequeña gamberrada entre dos amigos, Triángulo y Cuadrado, y que luego Cuadrado querrá vengar. El típico “ahora verás…” que todos hemos hecho o pensado en hacer alguna vez.

Pero tened en cuenta que los personajes son dos formas planas, un triángulo y un cuadrado, y que con muy poco estos dos autores han conseguido caracterizarlos de manera asombrosa. Porque cada uno tiene una personalidad ¡y diría que hasta una voz! (te sale sola cuando lo lees en voz alta) perfectamente claras.

Jon Klassen, el magnífico autor de la trilogía de los sombreros (“Yo quiero mi gorro”, “Encontramos un sombrero”, “Este no es mi bombín”) maneja el humor en los álbumes de manera magistral, conjugando un texto sencillo y descriptivo (este es triángulo, esta es la casa de triángulo, triángulo va a gastar una broma a cuadrado) con una ilustración en la que las miradas de los personajes lo dicen todo.

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Esas miradas son, en esta ocasión de gran importancia teniendo en cuenta que nuestros protagonistas son, como hemos dicho, un triángulo y un cuadrado y pasan a convertirse en verdaderas aliadas de la historia.

Todos estos son los elementos básicos con los que Jon Klassen suele jugar en sus obras y en las obras que ha compartido con Mac Barnett. Humor e ironía acompañan a escenas en las que el lector sabe lo que ocurre pero los personajes no, produciéndose una mezcla de incredulidad ante la evidencia y comicidad máxima.

Las historias de este tandem de autores se caracterizan también por el amplio abanico de edad al que pueden ir dirigidas. Es cierto que en edades tempranas no llegarán a captar totalmente la ironía de algunas escenas, pero en el caso del libro que hoy nos ocupa, “Triángulo”, puede disfrutarse tanto si tienes 3 años como si tienes 90, porque la gamberrada es universal tengas la edad que tengas.

Además el final, que no desvelaré, dejará satisfechos a todos. A los pequeños porque unos se identificarán con el gamberro y otros con el inocente, y en los dos casos se sentirán satisfechos. En los no tan pequeños porque todo es tan real como la vida misma y la lectura de las dos ultimas páginas puede incluso abrir un debate posterior muy jugoso.

Espero con ganas la llegada de “Cuadrado” y “Redondo” porque seguro que van a hacernos pasar grandes ratos. Si veis en librerías un libro blanco con un triángulo oscuro que os mira con grandes ojos ovalados id a por el, haced caso a esta friki aficionada al álbum ilustrado desmesuradamente.

Datos Bibligráficos

Título: Triángulo

Texto: Mac Barnett

Ilustración: Jon Klassen

Edición: Penguin Random House Grupo Editorial, Lumen, Barcelona, 2018

Edad: + 3 años

 

 

 

 

¡Por favor, no te vayas!

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“[…] Luego empezó a pensar en todas las cosas que Christopher Robin querría contarle cuando volviese de donde fuera a irse, y lo complicado que sería para un Oso de Muy Pequeño Cerebro el atraparlas y meterlas ordenadamente en su cabeza. Así que quizá -se dijo a sí mismo con tristeza-, Christopher Robin no me contará ya más cosas, y se preguntaba si ser un Fiel Caballero significaría que uno habría de conformarse con seguir siendo fiel sin que se le contasen cosas. […]”

Este es uno de los párrafos finales del segundo y último libro de las Historias de Winny de Puh del que ya os hablé en otra ocasión. Puh sabe en su interior que será la última vez que pase el tiempo haciendo Nada con su amigo Christopher Robin. No sabe por qué, no sabe qué va a hacer a partir de ahora Christopher Robin, pero sabe que ya no pasarán ratos de aventuras y descubrimientos juntos. Un punto y final a un momento de la vida de ambos descrito de manera maravillosa por A.A Milne.

Las despedidas son difíciles, tengas la edad que tengas, y forman parte del crecimiento personal de cada uno. Con los años aprendemos a desprendernos de cosas, a decirles adiós y a superar el momento sabiendo que en un futuro cercano esa partida dejará paso a nuevas cosas, mejores en muchos casos, distintas siempre y seguro que enriquecedoras. Pero cuando tienes 5 o 6 años la cosa se complica un poco.

Pueden tratarse de cosas que a ojos de adulto se entiendan como pequeñeces sin importancia, pero en el mundo infantil son enormemente importantes. Este verano, por ejemplo, mi hijo pequeño (casi 6 años) se encariñó de un enorme peluche que precisamente era Igor, el burro amigo de Winny de Puh. Un muñeco que perteneció a alguno de los hijos  de los dueños de la casa en la que pasábamos unos días y que seguía vigilando el cuarto con su tierna mirada.

Igor

En la imaginación de mi hijo aquel burrito triste y desanimado era ya amigo suyo incluso antes de verlo en aquella habitación. El encuentro fue más un reencuentro entre dos viejos amigos. Tres días bastaron para que la relación se afianzara y se  convirtieran en inseparables. Pero inevitablemente llegó el día de la partida. No penséis que fue una pataleta por un capricho (yo quiero, yo quiero, comprarlo…): aquello era una profunda pena causada por la certeza de que debía separarse de su amigo.

Una experiencia esta que me hizo pensar en la cantidad de pequeñas pruebas y obstáculos que debemos ir superando para crecer por dentro y prepararnos para situaciones, más difíciles y complicadas que nos depara el futuro.

Son momentos estos que cuando se saben ver y llevar a las páginas de un libro son muy agradecidos de leer y disfrutar. Los niños inevitablemente se van a identificar  con la situación por la que seguro han pasado ya en algún momento. Este es el caso de los tres libros que hoy os traigo.

no-te-vayas“No te vayas…” de Gabriela Keselman ilustrado por Gabriela Rubio, editado por Kókinos. Madrid, 2009. 36 págs.

La autora nos presenta a Catalina, una niña con largas coletas a la que no le gusta despedirse de nada ni de nadie. Se le hace un agujerito en el corazón y siente extrañas sensaciones en la tripa.

Grita ¡No te vayas! y entonces el día decide regalarle un último rayo de sol, el invierno una última bola de nieve, el diente a punto de caerse se disfraza de equilibrista de circo solo para Catalina, la espuma del baño burbujea para hacer cosquillas a la niña….pero después todo han de marcharse inevitablemente. Y cuando se van dejan paso a otra cosa tan hermosa  y llena de posibilidades como aquella a la que despidió: una noche con una luna hermosa, una primavera espléndida, una moneda bajo la almohada y un montón de juguetes al fondo de la bañera.

Un álbum donde el rojo predomina sobre los otros 3 colores que bastan para dar forma al mundo de Catalina (negro, blanco y dorado). Con una estructura muy cuidada en la que tras cada nueva despedida de Catalina aparece una doble página sin texto donde cada lector puede interpretar a su manera lo que ve y lo que siente con aquella ilustración, produciéndose una curiosa mezcla entre lo que nosotros sentimos con lo que puede sentir Catalina.

Un álbum cargado de sensibilidad de una autora que se caracteriza por su capacidad para conectar con la mentalidad infantil.

pipyposy“Pip y Posy. Un globo muy grande” de Axel Scheffler, editado por B de Blok. Barcelona, 2012. 32 págs.

De la mano del globo que pierde Catalina nos vamos a otro globo y otra historia sencilla pero muy acertada. Pip y Posy son dos grandes amigos creados por Axel Scheffler, ilustrador conocido por su colaboración en varias obras de Julia Donaldson como “El Grúfalo” o “Cómo mola tu escoba”. Las historias de Pip y Posy son pequeños episodios pensados para niños entre 3 y 6 años en los que vivimos situaciones sencillas de su vida, como este en el que Pip disfruta con un enorme globo rojo junto a su amiga Posy hasta que el globo se le escapa de las manos y se pincha. Un llanto inconsolable invade al pobre Pip y será su inseparable amiga la que le ayude con dos pequeños pomperos. Juntos jugarán con las pompas de jabón y disfrutarán de ellas en su efímera existencia, disfrutando de todas aunque exploten porque las burbujas siempre han de terminar explotando.

Una mirada de niño en cada una de sus páginas y una solución mágica y perfecta como una pompa de jabón.

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“Mi nueva casa” de Marta Altés, editado por Blackie Little Books. Barcelona, 2014. 26 págs.

Una mudanza reúne todos esos sentimientos de los que hemos estado hablando hasta ahora: miedo a lo desconocido, separación de cosas y personas a las que queremos, rechazo a lo nuevo, añoranza de lo pasado, esa sensación de “yo quiero que las cosas sean como antes”.

Así se siente el protagonista de “Mi nueva casa”, obligado a cambiar de ciudad, casa, amigos y colegio por una mudanza. “Lo nuevo da miedo…” dice en un momento de la historia, escondido detrás de su padre, mirando las caras extrañas de sus nuevos compañeros de cole.

Uno intenta creer en lo que los mayores nos repiten: solo deja que pase un poco de tiempo y verás como todo vuelve a ser como antes. Pero resulta tan difícil de creer y te llegas a sentir tan solo. La cosa es que igual no es como antes, no tiene por qué serlo, será distinto seguramente, pero no por ello será menos bueno. Descubriremos cosas que no conocíamos y aprenderemos nuevos juegos y seguiremos echando de menos a los amigos de antes pero los sentiremos cerca cuando sepamos de ellos por cartas o mensajes. Nuestro mundo se habrá ampliado un poco, y nuestra capacidad de acoger a cosas nuevas también. De eso se trata al fin y al cabo.

No siempre es fácil de explicar con palabras este tipo de sentimientos y seguro que los niños al ver estas historias se sienten identificados y de alguna manera reconfortados.

Tres historias que no nos van a quitar ese nudo del estómago cuando estemos tristes por haber perdido algo pero que seguro que conectan con los niños en cualquier momento. Y siempre, siempre, descubramoslas y disfrutemoslas con ellos.