La tradición oral y los cuentos acumulativos

 

diseno-sin-titulo

Un Nuevo Año se presenta ante nosotros, enterito, a estrenar, para disfrutarlo desde el comienzo hasta el fin. Nosotros ya estamos manos a la obra con ello y, una semana más, os traemos buenas lecturas para compartir.

Esperamos que los Reyes Magos os hayan traído muchos y preciosos libros. A nosotros nos han traído bastantes, muchos más de los esperados. Poco a poco os iremos hablando de ellos porque hay verdaderas maravillas. Ya se sabe que los Reyes tienen muy buen gusto en cuanto a lectura se refiere.

Pero este año queríamos comenzar hablando de cuentos de tradición y de los llamados “cuentos de fórmula”. No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”. Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento” del que ya os hablé hace tiempo, nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo el cuento de la banasta:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta 

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento de los que os queríamos hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, pues, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Personalmente, de mi niñez recuerdo pasar largos ratos junto a mi hermano cantando la canción “Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. No tengo claro, eso sí, que la mitad de los animales que van cantando y haciendo callar fueran los originales porque seguramente muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos que siguen esta corriente narrativa.

Un ejemplo de este tipo sería el cuento en verso “Bodas de piojos y pulgas” (recogido en el libro de Antonio Rubio “7 llaves de cuento”) del que os pongo un fragmento:

Los piojos y pulgas

se quieren casar, 

por falta de trigo

no se casarán. 

Y dice la hormiga

desde su hormiguero: 

-Hágase las bodas

yo llevo un granero

Que run, run 

que de la mar run, run. 

– Pobres de nosotros, 

trigo ya tenemos, 

por falta de carne 

no nos casaremos. 

Y dice el lobito

desde su alto cerro: 

– Háganse las bodas,

yo llevo el becerro. 

Que run, run 

que de la mar run, run. 

Portada de "La cebra Camila" de Marisa Nuñez con ilustraciones de Oscar Villán, editado por Kalandraka

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes. “La cebra Camila” de Marisa Nuñez, ilustrado por Oscar Villán y editado por Kalandraka, cumple con todos los requisitos de un cuento acumulativo y con ese concepto de juego del que hablábamos. Una historia cuyo protagonista, la Cebra Camila, tiene un problema y el resto de los personajes le ayudan a solucionarlo. Camila ha perdido las rayas de su vestido y llora 7 lágrimas de pena. Pero los animales le irán poniendo una nueva raya y con ellas aumenta la retahíla. Una preciosa retahíla, con una gran sonoridad y que se va quedando en la memoria como una linda canción:

Y se estiró mucho para lucirse aún más

y para que su madre la viese bien, 

con un anillo en la pata, 

una rayita de plata, 

un lindo remiendo azul, 

una puntilla de tul, 

una cuerda de violín, 

un gran cordón de botín, 

una cinta en la melena…

y ni una gota de pena

aquesabelalunaOtro ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral pero que Kalandraka publicó en 2014 con la adaptación del texto por Tareixa Alonso e ilustraciones de Alicia Suarez.

También sigue esta línea el cuento de la escritora, narradora y actriz Charo Pita con su libro “La calle del Puchero” donde los personajes, que esta vez no son sólo animales, tienen un camino de ida y otro de vuelta.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

portada MOSCAA veces resulta algo complicado por el vocabulario utilizado, como por ejemplo “La casa de la mosca fosca” que utiliza un pareado con cada nuevo animal, dando lugar a una lista muy divertida de nombres aunque un poco complicada de recordar: el escarabajo carcajo, el murciélago pliélago, el sapo castrapo, la lechuza trapuza, la raposa chistosa y el lobo rebobo. Al final, sin embargo, se aprende, precisamente por esa sonoridad que le da la rima y por lo curioso del lenguaje. Esta Mosca Fosca es, de hecho, una apuesta segura con los niños.

Esa rima consonante engancha de manera natural a los niños, que cuando ya controlan el lenguaje, disfrutan practicando e inventando.

Una última característica común en estos cuentos de tradición, la onomatopeya, aparece en el genial “Un gato en el árbol” del narrador o cuentista Pablo Albo. De nuevo aparece en él la estrofa, aunque con cada nuevo personaje esta cambia, y la acumulación, que en este caso es de sonidos: el gato maullaba “¡miau, miau!”, la niña lloraba “¡buah, buah!”, el padre gritaba “¡socorro, socorro!”…

La tradición, por suerte, sigue muy presente en nuestras casas, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Os dejo un último ejemplo que tiene, además, canción. Es el libro de Nuria y Raquel Díaz Reguera “¿Ahora que va a pasar?” , autora e ilustradora, editado en 2012 por Lóguez, en el que los animales van emitiendo un sonido según van transcurriendo las situaciones. La sonoridad y el ritmo son evidentes y las autoras incluyeron además la partitura de la canción creada a partir de la historia y de la que os dejo el vídeo oficial publicado por la editorial.

 

El Gran Gigante Bonachón

GGB.jpg

Portada de “El Gran gigante bonachón” de Roald Dahl

Sofía es una niña huérfana que vive en un orfanato de Londres. Una noche ve a través de su ventana una extraña y enorme figura en la calle. Es un gigante con una maleta y una extraña trompeta que se está asomando a las casas de la vecindad. El gigante se da cuenta de que Sofía lo ha descubierto y la rapta para llevársela a su lejano país. Sofía cree que aquel gigante la va a devorar pero comienza a hablar con el y pronto descrubre que se trata de el Gran Giganta Bonachón, que a diferencia de los otros 9 gigantes que habitan en el país de los gigantes, no come a “guisantes humanos”, como ellos los llaman. Comienza así una tierna relación entre la niña y el GGB.

Mi opinión

Hemos llegado al final del año y a nuestra última reseña de este 2016 que termina. Pero no podía terminar este año sin hablar del autor que inspira este blog ya que este 2016 hemos celebrado el centenario de su nacimiento.

Pero aunque su año termine sus obras perdurarán y seguirán entusiasmando a generaciones de niños porque Roald Dahl supo hablar como nadie el idioma de los niños.

He leído mucho sobre Roald Dahl y he leído muchas de sus obras. “Matilda” sin duda es una de mis novelas favoritas y su personaje principal una de mis “niñas de cuento” preferidas, de esas que te tocan la fibra para siempre. No por casualidad este blog se llama así.

Pero me queda mucho aún por leer de Dahl y he querido terminar este 2016, su año, leyendo uno de sus libro “El Gran Gigante Bonachón”. Como no podía ser de otra manera he disfrutado desde la primera palabra del libro hasta su fin. Y de nuevo he descubierto unos personajes inolvidables: Sofía, una niña encantadora, lista, valiente y decidida y al GGB, que con su extraña y divertida manera de hablar, con sus tremendas orejas, posee y transmite una ternura tan grande comos sus ocho metros de altura.

Este personaje, el GGB, ya aparecía en “Danny campeón del mundo” (1975) donde el padre le cuenta a Danny la historia de un Gigante que regalaba sueños felices a los niños buenos.

15442337_1217909921624492_5291270502702156862_nRoal Dahl fue un genio creando personajes, tanto los héroes como los villanos. Todos están representados con nitidez, algo que es esencial en la literatura infantil. Los niños necesitan tener claro cómo son cada uno de los personajes que van apareciendo en la historia. Dahl escribe con sencillez, sin demasiadas descripciones, sólo las justas para ambientar la escena. Se centra en el personaje, en sus diálogos y en la historia en si.

Son siempre historias dinámicas en las que, una vez que te has metido, es imposible salir. Necesitas seguir, necesitas saber qué va a ocurrirle a Sofía, si será posible que se la coman aquellos 9 gigantes horribles. ¿Pero cómo se va a poder salvar?.

Con gran maestría Dahl, de nuevo, supo mezclar, como si fuera el propio GGB mezclando sueños, las dosis justas de humor, aventura y ternura.

Otro de los puntos fuertes de “El Gran Gigante Bonachón” son los diálogos entre Sofía y el GGB. Una vez que Sofía ya está en la cueva del GGB empieza entre ellos una larga conversación en la que vamos a descubrir quién es el GGB, a dónde ha llevado a la niña y por qué la ha raptado de aquella manera. Toda esa conversación que se alarga durante cuatro capítulos, tiene momentos tremendamente divertidos junto con otros en los que Dahl deja ver parte de esa crítica social que siempre aparece en sus obras.

Otro ingrediente que no podía faltar en una obra de Dahl es la magia. En este caso la magia aparece en forma de sueños. Esos sueños maravillosos que el GGB va a capturar con su red al país de los sueños. Aquí Dahl nos describe este extraño país de la siguiente manera:

Se dio cuenta, ahora, de que se hallaban en un país muy, pero muy pálido. El sol había desaparecido encima de una capa de vapor. A cada minuto, el aire se hacía más frío. El suelo era plano y estaba desnudo, sin color de ninguna clase. La niebla aumentaba de continuo. El frío fue más intenso todavía, y todo palideció y palideció aún más, hasta que Bonachón y la niña se vieron rodeados de una espesa capa gris y blanca. Estaba en un mundo de revueltas brumas y fantasmagóricos vapores. En el suelo crecía algo de hierba, pero no verde, sino de un gis ceniciento. No había señal de vida en tan extraño lugar ni sonido alguno, sólo las pisadas del GGB blandían cortando la niebla. “

Dahl describe poco, pero cuando lo hace a mi me maravilla. Poco más dice de ese extraño país pero tampoco es suficiente añadir mucho más. Nos queda claro como se sentía Sofía entre aquella espesa niebla, entre esas “revueltas brumas”. Escribe bajo la convicción de la inteligencia de los niños y su capacidad para la fantasía. Unas pinceladas para que cada uno nos inventemos nuestro propio país de los sueños.

Otra de las constantes en los libros de Dahl son las referencias a la cultura inglesa. En este caso representada por su más alta institución: nada menos que la Reina de Inglaterra. Toda la escena en la que recrea el encuentro con la Reina está repleto de situaciones absurdas e hilarantes donde yo, personalmente, me quedo con la aparición del mayordomo, mister Tibbs, y de qué manera organiza todo para el desayuno del GGB, Sofía y la Reina.

“Mistes Tibbs se deslizó hasta el salón de baile (porque los mayordomos no caminan, sino que se deslizan por el suelo), seguido de un pequeño ejército de lacayos. Todo éstos llevaban calzón corto, y no había ni uno solo que no luciese bien torneadas la pantorrillas y tobillos perfectos. No había posibilidad de llegar a lacayo real si uno no posee unas pantorrillas muy bien formadas. Es lo primero que miran cuando uno se presenta. 

[…] De pronto, Mister Tibbs pareció vacilar. Todos los lacayos le miraron desconcertados, porque los mayordomos nunca vacilan. Aunque se enfrenten a los problemas más imposibles de solucionar. Deben ser personas decididas en todo momento.”

ggb2Como toda su obra, las ilustraciones son de Quentin Blacke, por quien Dahl sentía una tremenda admiración, diciendo de él que era el mejor ilustrador de cuentos para niños que había.

No puedo hablaros de la última película de Steven Spilberg porque no la he podido ver aún. No se si está a la altura de Matilda o de la última versión de Charlie y la Fábrica de Chocolate que hizo Tim Burton. Sólo creo que hacer una versión cinematográfica de una de las obras de Roald Dahl es una tremenda responsabilidad. Un autor que también fue guionista de películas como los Sólo se vive dos veces o  Chiti Chiti Bang Bang, que ha creado personajes inolvidables como Matilda, Charlie, James, Sofía o  Danny entre otros muchos, no puede llevarse a la gran pantalla de cualquier manera.

Una obra divertida, tierna, con diálogos maravillosos y un argumento fantástico. Si aún estáis pensando qué pedir a los Reyes Magos yo os recomiendo incluir una o dos obras de Roald Dahl. Porque los niños se merecen historias así. Gracias Señor Dahl por habernos dejado este maravilloso legado.

Desde Cuentos para Matilda os deseamos un muy Feliz Año 2017: ¡¡Feliz año, felices lecturas!!!

Datos bibliográficos

Título: El Gran Gigante Bonachón

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Edición: Alfaguara, Madrid, 2011. 172 pags.

Edad: + 9 años

Llegó Navidad

christmas-1047647_640

Ya está aquí de nuevo la Navidad. Los niños ya han comenzado sus vacaciones y algunos adultos también tendrán la suerte de poder disfrutar de unos días de descanso en los que poder disfrutar de alguna actividad cultural en familia. Aunque a veces, entre compras y reuniones familiares o con amigos, nos queda poco tiempo para hacer nada más.

Tengo la suerte de vivir en una ciudad, Madrid, donde la oferta de actividades es enorme. Pero acercarse al centro es una tarea complicada y, en ocasiones, poco apetecible por la cantidad de gente que podemos encontrar. Y la verdad es que no tenemos que irnos muy lejos para poder disfrutar en familia de actividades culturales de ocio con las que pasar un rato agradable y disfrutar de cosas realmente hermosas.

Un ejemplo de ello lo pude disfrutar junto con mis hijos el pasado miércoles en la biblioteca de mi barrio, Carabanchel. La Biblioteca Pública Luis Rosales, de la que ya os he hablado en otra ocasión, organizó algo que yo, hasta la fecha, no había visto nunca en una biblioteca.

the-nutcracker-9781481458290_hr

Portada del cuento “The Nutcraker” (El Cascanueces) ilustrado por Valeria Docampo

Con motivo de las fiestas Navideñas la biblioteca organizó la narración-representación de “El Cascanueces”. Con la colaboración con la Escuela de Danza Duque de Madrid, los bibliotecarios prepararon una representación de la historia de “El Cascanueces” en la que mezclaron la lectura en directo por parte del subdirector de la biblioteca del famoso cuento de Ernst Theodor Amadeus Hoffmann, la música del ballet compuesta por Piotr Ilich Tchaikovsky, piezas de danza interpretadas por los alumnos de la escuela de danza y algunas grabaciones de las partes del ballet más representativas.

Un esfuerzo así merece que se hable de él y se valore como lo merece. Porque fue una representación maravillosa, preparada con todo lujo de detalle y con mucho gusto, que mantuvo al público de todas las edades atento durante la hora que duró la representación. Una apuesta valiente por parte del personal de la biblioteca sobre todo realizándolo en un miércoles, con los niños aún sin vacaciones, que hacía poner en riesgo la asistencia.

Pero allí estábamos. Con la misma afluencia que puede tener el cuentacuentos mensual de los sábados, un centenar de personas llenamos todas las butacas del salón de actos de la biblioteca. Y disfrutamos de un espectáculo estupendo realizado con escaso o nulo presupuesto, como nos dijo el subdirector, pero hecho con mucho cariño, profesionalidad y, a buen seguro, altas dosis de entusiasmo.

nutcrackersNiños de todas las edades pudieron disfrutar de la representación de un cuento que no se suele ver habitualmente entre el repertorio infantil en la actualidad.

Y allí estuvieron todos, atentos, inmersos en la historia. Una historia que cuenta que una noche de Nochebuena en casa de la familia Stahlbaum, los niños Clara y Fritz recibirán unos preciosos regalos de parte de su padrino Drosselmeyer. Este le hará un regalo muy especial a Clara: un precioso cascanueces con forma de soldado, una figura típica de la tradición alemana.

Aquella noche la niña, que se queda dormida en el sillón del salón, se despertará y verá como se hará muy pequeña, tan pequeña como su preciosa figura del Cascanueces. En el gran salón de la casa familiar Clara será partícipe de la gran batalla entre los soldaditos de plomo y el ejercito de ratones, capitaneado por el Rey de los Ratones. El Cascanueces dirige el ejercito de soldados de plomo y conseguirán acabar con los ratones. Una vez que los ratones huyen del salón, el Cascanueces se convierte en príncipe e invitará a los niños a visitar el Reino de los dulces. Allí disfrutarán de las preciosas danzas española, china, rusa, árabe o la danza del Polichinella, algunas de las partes más bellas del ballet de Tchaikovsky.

Un ballet que en realidad está basado en la adaptación que hizo del cuento de Hoffmann el escritor Alejandro Dumas (padre). La representación del ballet El Cascanueces se convirtió casi en una tradición por estas fechas en muchos países. Un cuento de hadas con todos los elementos que se espera encontrar ellos: magia, un héroe, un malvado, un mago (el padrino Drosselmeyer) y un país maravilloso, el Reino de los dulces, príncipes, princesas y dos niños, los hermanos Stahlbaum, que van a vivir una Nochebuena repleta de aventuras fantásticas.

Por si todo esto no fuera suficiente, al finalizar el espectáculo el personal de la biblioteca junto con los bailarines y bailarinas de la Escuela de Danza, repartieron entre todos los niños que habían asistido, un regalo: un libro, acorde a su edad, junto con un dulce navideño. Verdaderamente emociona ver el esfuerzo realizado y por eso hoy no podía dejar de hablar de ellos.

Como bien dijo el subdirector de la biblioteca cuando finalizó la representación, y como quedo demostrado con ella, la biblioteca no es sólo un sitio donde hay libros. Son centros de cultura, centros públicos donde la sociedad puede encontrar una gran cantidad de actividades de ocio, actividades formativas o de emprendimiento, información, un espacio al servicio de la sociedad donde poder dar a conocer proyectos… Un centro, en definitiva, de barrio para el barrio.

Mi más sincera enhorabuena a la Biblioteca y a su personal por haber acercado a los niños y los adultos un espectáculo tan hermoso.

Sólo me queda por decir que desde Cuentos para Matilda os deseamos una muy Feliz Navidad que esperamos paséis en compañía de vuestros seres queridos.

Mi felicitación navideña, como no podía ser de otra forma, va acompañada en esta ocasión por un fragmento del magnífico ballet “El Cascanueces”. En concreto de la Danza del Hada de Azucar, interpretada por la bailarina Nina Kaptsova en el Teatro Bolshoi de Moscú. Espero que lo disfrutéis y si podéis, veáis con vuestros hijos este ballet tan hermoso ambientado en la noche de Nochebuena.

 
Si queréis disfrutar de toda la obra os recomiendo esta versión completa que creo que a los niños les puede gustar.

¡Feliz Navidad!

Trastario: nanas para lavadoras

trastario-c

Portada de “Trastario: nanas para lavadoras” de Pedro Mañas e ilustraciones de Betania Zacarias

Este Trastario contiene 31 poemas a distintos objetos de los que encontramos habitualmente en nuestras casas: una lavadora, un tocadiscos (aunque de estos ya pocos), un despertador, un frigorífico o un aspirador. De todo hay en este recopilatorio de trastos, en este divertido paseo por esos aparatos que nos hacen la vida más fácil y que, gracias a la mirada de Pedro Mañas, nos pueden hacer la vida más divertida y seguro que más bella.

Mi opinión

Abrí el poemario de Pedro Mañas por su primer poema y me encontré con esto:

Al rico trasto

¡Al rico trasto de hierro, 

al rico y lindo aparato!

Que ensucia menos que un perro,

que acompaña más que un gato, 

que no ha de llevar cencerro, 

que basta pasarle un trapo. 

¡Al rico trasto de hierro

que es limpio, bonito y barato!

Y me atrapó…seguí con la lectura de este vendedor ambulante de trastos, de lavadoras que dice que son más limpias que un loro, de aspiradoras que son más baratas que comprar un pez. Me atrapó porque es original, es divertido y sus versos son sonoros, agradables al gusto, al tacto, al oído e incluso al olfato si hacemos un poco de esfuerzo.

Cada poema es un mundo en si mismo, donde vemos con toda claridad a ese tocadís impertinente que nos fastidia todas nuestras canciones, o ese reloj enamorado de aquella cañería rota. Pedro Mañas ha encontrado la poesía en lo sencillo, en lo cotidiano de nuestros hogares y le ha sabido dar una vuelta magistral. Cada “trasto” ha cobrado una nueva vida en sus poemas, y han dejado de ser aquellos artefactos fríos y sin alma.

Desde que encontré el libro, ya no miro de igual manera a mis tratos en casa. Espero o casi anhelo que lleguen “Las doce y un segundo” y estos tratos míos cobren vida como los de Mañas. Pero nada…

Esta mañana me he sorprendido mirando en la lavadora por si acaso, por casualidad, de ella saliera un monstruo “[…] de pelusa por arriba, de franela por abajo. Ojos de botón de blusa, risa de dientes de ajo […]”. Pero nada…

Justamente hoy mi tostadora se ha estropeado y he pensado, al mirarla, que quizá ella también soñaba con “ogros de electricidad, chispazos de mantequilla, monstruos de migas de pan” y que, como aquella la mía soñaba “con ser mayor, de pequeña. De mayor, con escapar”.

Todos y cada uno de estos 31 poemas tienen un algo mágico que engancha. Mi hija, que esta en ese momento como lectora en el que leer es un trabajo complicado que requiere tanto esfuerzo que es más una obligación que un deleite, disfrutó como hacía mucho que no la veía hacerlo, leyendo el trabalenguas, el poema del telégrafo o el del Tocadís, descubriendo esa receta con la que hacer un tierno monstruo amigoNos reímos, descubrimos palabras nuevas, algunas locas, todas divertidas, y lo pasamos genial juntas leyendo estos poemas.

Esos juegos de palabras, esa sonoridad, el ritmo tan especial que tienen algunos de los poemas, hacen de este libro una pequeña maravilla. Es delicioso, lo mires por donde lo mires, lo abras por donde lo abras.

Porque estoy deseando hacer la “receta para hacer un monstruo”, por ver si me sale un monstruo tierno al que abrazar en invierno. Porque no paro de mirar en la nevera por si pudiera colarme por alguno de sus estantes y marcharme de viaje al polo. Porque Pedro Mañas le arrancó risas a mi hija mientras leía sus poemas. Por escribir tan bien, tan bonito, tan divertido, tan tierno. Porque si, por esas bellas, tiernas ilustraciones. Porque es tan sencillo que sencillamente nos encanta. Enhorabuena por un libro tan redondo, tan hermoso, tan fantástico.

Datos bibliográficos

Título: Tratario: Nanas para lavadoras

Autor: Pedro Mañas

Ilustradora: Betania Zacarias

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2016. 40 págs.

Edad: + 3 años

 

XL Edición SLIJM: 40 años leyendo

15095079_1270137849709669_4403876769267223948_n

Cartel oficial del SLIJM: Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid

Ayer comenzó la XL Edición del Salón del Libro Infantil y Juvenil de Madrid, evento organizado por el Consejo General del Libro Infantil y Juvenil, sección para el ámbito de la lengua castellana de la OEPLI (Organización Española para el Libro Infantil y Juvenil, rama española del IBBY:International Board on Books for Young People).

Si todos los años el SLIJM es una de las citas imprescindibles en el ámbito de la literatura infantil y juvenil, este año lo es aún más si cabe. Porque 40 años no se cumplen todos los días y porque estamos convencidos de que todas las iniciativas que giren en torno a la literatura infantil tienen que ser apoyadas y promocionadas. Desde Cuentos para Matilda os animamos a conocer, recorrer y disfrutar durante algo más de un mes de esta fiesta de la literatura infantil en Madrid.

Desde el 1 de diciembre hasta el 8 de enero podremos disfrutar de charlas, cuentacuentos, presentaciones de libros, visionado de cortos de animación, talleres, recitales de poesía y encuentros con autores entre otras muchas cosas.

¿Dónde se celebra? En el Centro Cultural Conde Duque, Calle Conde Duque nº 11, Madrid y esta abierto todos los días menos lunes y festivos.

¿Qué puedo encontrar en el Salón? Pues un montón de actividades centradas en la literatura infantil desde todos sus puntos de vista. Son muchas las actividades programadas pero, consultando el calendario de actividades, me han llamado la atención, por ejemplo, una actividad para mañana día 3 de diciembre llamada “Versos de fantasía. Una letra para cada día (Rosa Modrego)”, cuenta versos para cantar, contar y rapear, actividad pensada para familias  con niños de entre  3 y 8 años, o el cuentacuentos el domingo día 4 de diciembre de Jose Carlos de Andrés que contará su reciente publicación “La primera aventura del Ratoncito Pérez” y el que ya es un clásico de su repertorio “El pirata de la pata de pata”. 

Steo40i lo que estás buscando son actividades enfocadas a profesionales, también este domingo 4 se podrá asistir a la charla que Violeta de Nou (seudónimo de las autoras del personaje TEO) dará a las 12:00 h en el Salón de Actos coincidiendo con los 40 años de nacimiento del popular personaje de cuentos TEO. Una charla en la que las ilustradoras nos hablarán de cómo surgió el personaje y cómo, a lo largo de estos 40 años TEO ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos y formatos para seguir siendo un referente en la literatura infantil española. Un personaje, TEO que ha influido en varias generaciones de lectores y que sigue siendo una de esas apuestas seguras para los niños. Los libros de TEO, precisamente por haber sido parte de las lecturas de infancia de los que ahora somos padres, es un personaje imprescindible que ayuda a transmitir la pasión por la lectura y el amor por los libros.

Como dice en la página oficial del Salón, son más de 200 horas de actividades a lo largo de este mes de diciembre. Estas que os cuento son sólo las primeras que se celebrarán este fin de semana junto con otras igual de apetecibles.

Os invito a consultar el calendario de actividades y buscar entre todas porque hay mucho y muy bueno donde elegir. Cuentacuentos a cargo de Sofía Alaínez (miembro del grupo Volvoreta), de Lili Cuentacuentos, Inma Muñoz y su “Increíble historia del puntito chimpúm”, Gracia Iglesias, Pilar Novillo o el grupo de cuentacuentos Los mayores también cuentan entre otros muchos.

Tendrán, además, un espacio reservado los premios nacionales, Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, Alejandro Palomas por su novela “Un hijo” y Premio Nacional de Ilustración a Javier Sáez Castán. Se hará entrega además de los Premios Lazarillo que este año han recaído en Ana González Menéndez y Kike Ibáñez (ilustración) y Carles Cano Peiró (creación literaria).

Y más…porque los libreros miembros del Club Kiriko se trasladan al Centro Conde Duque para que podamos aprovechar y comprar las últimas novedades en Literatura Infantil y Juvenil. Y aún más…porque si, antes de comprar los libros, queremos sentarnos tranquilamente y leer junto a los niños estas novedades, el Salón cuenta con una biblioteca donde consultar, leer y releer lo más destacado en LIJ.

No le falta de nada a este XL Salón de LIJ en Madrid. No dejéis que se os pase la oportunidad de disfrutarlo y compartir en familia una fiesta de las letras infantiles.