Un avestruz con mucha luz

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Portada de “Un avestruz con mucha luz” de José Carlos Andrés con ilustraciones de Bea Enríquez, editorial Nubeocho.

La avestruz Mariluz esta paseando por la sabana cuando ve una flor: la mira, la huele y se la come “¡ÑAM!”. Otra avestruz pasea junto a Mariluz por la sabana cuando encuentran dos flores: las miran, las huelen y se las comen: “¡ÑAM! ¡ÑAM!”. Una avestruz más se une al paseo y ven tres flores: “¡ÑAM! ¡ÑAM! ¡ÑAM!”. Pero entonces lo que aparece es ¡un león!. Un león, avestruces y la sabana son señales de que algo gordo va a pasar pero ¿será lo que todos pensamos?.

Mi opinión

A estas alturas de curso los ánimos están para el arrastre. Lo único que queremos es jugar, ir al parque, jugar, ver dibujos, jugar, dormir hasta tarde, jugar….pues eso.

El estado de ánimo que provoca la astenia primaveral también influye en los libros que nos apetece leer. Queremos y necesitamos lecturas que nos animen, que nos hagan reír a carcajadas, lecturas juego, porque ya digo, lo único que nos cabe en el cuerpo ahora mismo son las ganas de jugar.

Por eso Un avestruz con mucha luz es una lectura ideal, porque nos vamos a reír y con ganas. Gracias a Boolino y su programa Boolino Friends para blogueros, hemos podido disfrutar de una de las últimas novedades de José Carlos Andrés, escritor, cuentacuentos, actor y clown del que ya os hablamos con Carlota no dice ni pío.

Este libro es una aventura muy loca de un avestruz, Mariluz, que se pone el mundo por montera con tal de que no toquen a su pequeño huevo. Bea Enríquez ha creado una sabana brillante, colorida, extensa, con una ilustración a sangre que cubre todo el libro y nos permite disfrutar a lo grande de sus locos personajes.  Unos personajes divertidísimos, con grandes y expresivos ojos, de trazo sencillo pero a los que nos les falta detalle.

José Carlos Andrés ha recurrido a la enumeración y la repetición como base para montar esta historia. Uno, dos, tres avestruces; uno, dos y tres leones. Una enumeración que supone la mera presentación de los personajes y el planteamiento inicial de la situación: tres leones, tres avestruces, y todos pensando: ¡ÑAM, ÑAM, ÑAM!.

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A partir de ahí empieza la locura, que es lo que suele pasar cuando un bebe, de la especie que sea, se cruza en nuestras vidas. Un juego de frases repetidas que, según quién y cómo las diga cambia totalmente el sentido, una carcajada maléfica la de Mariluz con su “ja, je, ji, jo, ju“, a lo malo de película de dibujos, pero que aquí sirve para crear la otra parte necesaria y traída de los cuentos de siempre: los pareados divertidos que poder recordar y repetir.

La locura continua con otra vuelta de tuerca aún más divertida que la anterior para pasar al, digamos, tercer acto de la obra. Y para terminar, un final redondo (y nunca mejor dicho), un final que hasta se nos escapa del libro intentando huir por la cubierta posterior. Un recurso de la ilustradora  este último, original y divertido a partes iguales.

La historia de Mariluz, sus amigas avestruces y los leones es, en definitiva, un gran libro para ser contando y leído en voz alta y reír a carcajadas con el. Gracias por imaginar historias con las que hacernos reír.

Por último recordaos que hoy por fin llega a Madrid la Feria del Libro de Madrid 2017 y puede que, contra pronóstico, hoy no comience con un chaparrón inicial como tiene por costumbre. Tenemos dos espléndidas semanas ante nosotros para disfrutar de charlas, presentaciones de libros, firmas de autores, cuentacuentos, actuaciones varias, y toda la oferta editorial que podáis imaginar. Un lujo y un disfrute en uno de los mejores lugares de Madrid, el Parque del Retiro. Con Portugal como país invitado, con actividades diarias para todos los gustos y edades, ¿a qué esperáis para daros un paseo por allí?.

Feliz Feria, felices lecturas y nos os olvidéis de sonreír.

Datos Bibliográficos

Título: Un avestruz con mucha luz

Autor: José Carlos Andrés

Ilustrador: Bea Enríquez

Edición: Nubeocho , Madrid, 2017. Colección Somos Ocho. 40 págs.

Edad: + 2 años

De verdad que no podía

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Portada de “De verdad que no podía” de Gabriela Keselman con ilustraciones de Noemí Villamuza

“Marc quería dormir. De verdad que quería. Pero no podía dormir. De verdad que no podía”. Así comienza este álbum de Gabriela Keselman, una de nuestras incondicionales, en el que pasaremos la noche con Marc, sus miedos, su mamá y los inventos que a esta se le ocurren para que su pequeño hijo pueda dormir “toda la noche”.

Mi opinión

Gabriela Keselman, como ya hemos dicho, es una de nuestras escritoras favoritas de la literatura infantil actual. Tiene un don especial para conectar con la psicología infantil, para reflejar en sus personajes la manera de ser y de actuar de los niños y lograr así que estos se sientan identificados y que les enganchen sus historias.

El álbum “De verdad que no podía” es fiel reflejo de esto, tanto en el personaje del niño y sus miedos como en el personaje de la madre y sus ocurrencias.

A dos días del Día de la madre, rescato este álbum pensando en ellas, en nosotras, y en esas largas noches sin dormir por tantas y tantas razones: , pesadillas, fiebre, malestar y por su puesto, miedo.

Me siento identificada con esa madre que hace cualquier cosa con tal de que su hijo duerma toda la noche sin miedos, aunque a veces el empeño es tan grande que no nos deja ver la solución, con lo sencilla que es.

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Adorables es la palabra que para mi define a esta pareja. Y Noemí Villamuza ha sabido captar toda la dulzura que guarda esta sencilla y linda historia. Ese niño, con su conejito y su pijama, sus locos rizos como los de su mamá, sus manitas y esos grandes ojos. Enternece a cualquiera, y cualquiera hubiéramos hecho lo indecible por ayudarle a dormir, hasta ponerle un estupendo pijama antimosquitos, con casco, espada y osito espantazumbidos.

Locos, muy locos son los inventos de la madre, y ahí está el siguiente gran acierto de este álbum: el humor. Porque si los miedos del niño son tremendos (mosquito gigante, que se derrita la luna y el mundo se quede oscuro…), los inventos de la madre son impresionantes y los mensajes que escribe a aquello que le da miedo a su hijo son geniales: “Luna, ni se te ocurra hacer tonterías, como derretirte y eso”.

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Repetición, que engancha a los niños y están esperando la nueva ocurrencia de ambos. Cada nuevo miedo del niño hace que la solución de la madre sea cada vez más aparatosa y alocada. La situación va descontrolándose exponencialmente hasta que el niño llega a tener miedo de todo y su madre ya no sabe qué hacer.

De verdad: El propio título es un genial acierto porque ese “de verdad” aparece en el vocabulario de los niños desde casi cuando empiezan a hablar. Concentran en ese “de verdad” toda su energía para demostrar que no es un juego, que esta vez no, que no están intentando no comerse las judías verdes diciendo que les duele la tripa solo por ver si cuela. No, no, esta vez todo es “de verdad”, de verdad de la buena, y tu, mamá, no puedes irte con una solución a medias, con un “bueno, venga, ya se pasará”.

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Ante esa “verdad” una tiene que darlo todo, ponerse las botas y subirse al tejado porque la Luna esa noche no se puede derretir, porque el Viento Malo aquella noche no debe soplar, porque los mosquitos gigantes deberán irse a otro lugar lejos de tu hijo.

Pero los padres, las madres, hay veces que estamos tan preocupados en el problema que no somos capaces de ver la solución. Una solución que Noemí Villamuza refleja en una imagen bella, tierna, íntima y real como la vida misma. Me reconozco en la postura de la madre sentada, con los brazos cruzados sobre el regazo, echada hacia delante, en la cama junto a su pequeño hijo.

Humor y sentimiento unidos de forma deliciosa y perfecta por estas dos grandísimas autoras. Gabriela Keselman nos muestra con gran sencillez una escena cotidiana convertida en un álbum divertido, tierno e inolvidable.

La mano prodigiosa de la ilustradora Noemí Villamuza sabe sacar el sentimiento del texto y mostrarlo con ilustraciones contundentes bordeadas en negro, con mucho sombreado, que nos recuerda en todo momento que es de noche, pero que no le hacen perder nada de su ternura y su comicidad: cada una en su justa medida y cada una en el momento adecuado.

No estará seguramente entre las recomendaciones de estos días para celebrar el Día de la Madre, porque se relaciona inevitablemente con miedos nocturnos de los niños. Pero quería rescatarlo porque crea esa madre representa una parte de todas las madres que llevamos ahí dentro y que en algunos momentos aparece. Una madre que, perdida en el problema, no ve la solución hasta que ve la mirada de su hijo clavada en la suya.

Datos Bibliográficos

Título: De verdad que no podía

Autor: Gabriela Keselman

Ilustrador: Noemí Villamuza

Edición: Editorial Kókinos. Madrid, 2001.

Edad: + 2 años

3, 2, 1…contando!

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Dentro de la literatura para los más pequeños, en la franja de edad de 0 a 5 encontramos un tema recurrente: los números.

Los números son un tema tan habitual que ya forman parte de un género en si mismo. El momento de aprender a contar, saber poner con la mano los años que cumples, ser capaz de contar hasta diez tu solo…Estos y otros son grandes momentos de la primera infancia y estos libros ayudan en ese proceso y divierten muchísimo a los niños.

Volvemos de nuevo a hablar de la fórmula, como cuando hablamos de los libros acumulativos. Una fórmula que contiene, normalmente, un texto rimado, una cuenta hacia adelante o hacia atrás, de número del 1 al 5 o al 10 generalmente, aunque alguno hay que llega al 11 como veremos, y muchas más variantes.

Son historias ideales para esta etapa porque les da seguridad saber qué pueden esperar en la página siguiente. Saben que aumentará o disminuirá en uno y la sorpresa es solo saber cómo.

Como veremos con los ejemplos que os proponemos hoy, son libros que dan pie a la música y el ritmo. Además y dado ese carácter de juego, en algunos casos animan a “sacarlos” del libro, a través de muñecos, marionetas o dibujos, para contar el cuento a un público más amplio.

Os dejo como ejemplo las “Diez gallinas” que utilizo cuando cuento este genial cuento de las las diez gallinas más hermosas y más finas editado por Edelvives y escrito e ilustrado por Silvia Dupuis.

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Estas son las diez gallinas más hermosas y más finas

Ejemplos hay muchísimos y de gran calidad. Hoy os quiero hablar de unos pocos pero que se encuentran entre nuestros favoritos. ¿Y vosotros? ¿Qué libros de contar o de números conocéis?, ¿Cuáles son vuestros favoritos?. ¡Nos encantará compartir lecturas!. Aquí van los nuestros:

faquir_grancabeza“El faquir de Grancabeza” de Teresa Porcella y Giulia Orecchia, Editorial Combel. Últimamente estoy enganchada a esta editorial y a dos de sus colecciones en concreto: MUS MUS, a la que pertenece este libro, y La Cereza, de la que ya hemos hablado en otra ocasión y que también tiene un libro con números, “Diez ardillas” de Mar Benegas, que aprovecho para volver a recomendar.

Son, en ambos casos, colecciones de libros de cartón, de pequeño formato y, en el caso de MUS MUS, con solapas. Al final de cada libro encontraremos un código QR para poder descargar la canción.

Entre estas pequeñas joyitas de la colección MUS MUS, os quería hablar de “El faquir de Grancabeza”. Un faquir tiene 5 serpientes en la cesta, y poco a poco va gritando y saltando un personaje distinto que hace que una de las serpientes salga de la cesta y aumentando, sospechosamente, el tamaño del turbante del faquir. Una historia muy divertida donde los números van en disminución, rimada y con dibujos coloridos y muy originales. La solapa le añade ese aliciente de sorpresa y juego, que a este tipo de historias les sirven de complemento perfecto. Se ha convertido en uno de nuestros imprescindibles.

 “Cinco patitos”, Margarita del Mazo, ilustrado por Cecilia Moreno, de Ediciones El portada-5-patitosJaguar. Los cinco patitos que tiene la Pata van a ir desapareciendo y no será hasta que la mamá Pata se asuste y les llame muy enfadada que el mundo entero se asuste y devuelva a los papitos. Un libro pensado para los más pequeños, con un texto que invita a cantar. Una ilustración preciosa, con unos dulces patitos y un recorrido simpático con un final amoroso y tierno. Ideal para bebés hasta 3 años.

por-el-camino-C.jpg“Por el camino” de Mariana Ruiz Johnson, Editorial Kalandraka. Una novedad en librerías que os recomiendo fervientemente. Desde que lo vi hace un par de semanas no se me ha ido de la cabeza por su maravillosa y colorida ilustración y por ese poema en el que, página a página, vamos conociendo a distintas mamás y papás que van andando por el camino con sus hijos (Uno, dos, tres…) y alimentos, hacia algún sitio que de momento descocemos, pero que se nos antoja divertido y suculento.

Elefantes, leones, zorros y hasta bichos son los personajes que nos propone la autora del famoso álbum “Mamá”, ganador del Premio Compostela de Álbum Ilustrado de 2013. Como los anteriores, es un libro de cartón, un poquito más grande, de casi 20 cm de alto y ancho, que lo hace ideal para disfrutar con un grupo más grande de niños. Variedad de personajes, números, colores, alimentos y un hilo conductor: la amistad. Una preciosa novedad de Kalandraka que ya forma parte de nuestra biblioteca familiar.

Sin t’tulo-1“Once damas atrevidas” de Oli y Hellen Thomassen, Editorial Kalandraka. Por último quería hablaros de este clásico dentro de los libros “de contar”. Estas once damas van recorriendo el mundo y en cada uno de los lugares que visitan se va quedando una. Es de destacar la ilustración y, sobre todo, las damas. Todas con una personalidad y un estilo distinto, modernas, divertidas, que montan en moto, en bici, escalan o viajan a la luna. Todas con sus mochilas a la espalda y una sonrisa en los labios, van recorriendo continentes y disfrutando de todo lo que encuentran. Le pongas música o no, estas damas atrapan a niños de 3 a 6 años con toda seguridad. Y si le quieres poner música y quieres llevarte a los más mayores de calle, yo propongo lo que hicieron estos niños de 1º de Primaria en el CEIP Coiron de Dena, Pontevedra. Un logradísimo rap que, aunque esté en gallego se puede adaptar a castellano sin mucho problema. ¿Alguien se anima a grabarlo en castellano? Si lo hacéis, mandadnos el vídeo por favor!!!

Espero que disfrutéis con estas lecturas y ¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

 

 

 

¿Qué soñarán las camas?

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Portada de “¿Qué soñarán las camas?” de Mar Benegas ilustrado por Ester García, Editorial Libre Albedrío

“Las nanas se tejen con los hilos de la voz,

son un arrullo que se canta y acaricia el alma”.

 

Estos versos resumen, para mi, lo que vamos a encontrar en este poemario de Mar Benegas, tan bellamente ilustrado por Ester García. Si os parece, como a mi, una hermosa manera de describir algo que ha ocurrido y ocurrirá en la tranquilidad de la noche de una habitación infantil; si creéis como yo, que resume a la perfección un momento mágico que nos acompañará toda la vida, lo hayamos vivido como hijos o como padres, entonces os recomiendo que leáis y les leáis este poemario.

En ¿Qué soñarán las camas? los poemas están llenos de delicadeza y destilan ese saber hacer que posee Mar Benegas al jugar con las palabras para que, a los que leemos, nos bailen en los labios hasta llegar a esos pequeños oídos que esperan escucharlas.

Este poemario se divide en tres partes:  “Camas de ciudad”, “Camas de selva y bosque” o en “Camas de mar”. Cada bloque tiene su propia nana, que comienzan con esos versos con los que he comenzado. Cada uno de esos poemas nos ofrecen una visión de lo que son las nanas en cada una de estas partes del mundo. Así, Mar Benegas nos dice que con las nanas de ciudad las casas se convierten en “cajitas de música” y “allí se guardan las canciones que llegan desde muy lejos, del ayer y del pasado, hasta la orilla de la cama.” Puede que, por ser estas nanas las que yo más conozco, este sea uno de los poemas que más me ha emocionado.

Un poemario que invita a que se lea a la hora de dormir aunque, cuando lo que se lee agrada tanto a la vista y al oído, no hay mejor momento que aquel en el que nos apetezca: una sobremesa de verano, una tarde lluviosa o una perezosa mañana de sábado después del desayuno.

En una cama de oro

duerme la niña que adoro.

En la cama de cristal

duerme la niña de sal.

Los poemas de Mar Benegas los podemos cantar, leer o dibujar porque todo aquello que nos cuenta en sus poemas nos llega de manera clara y transparente. Sus poemas son muy descriptivos y el que escucha es capaz de crear con facilidad sus propias imágenes en su imaginación.

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Historias tiernas como la que nos cuenta en “Para dormir a un tucán“: un bebé tucán recién nacido no para de llorar y serán mil hormigas las que le den de comer y beber y le acunen, por fin, contándole un cuento.

Otras, divertidas como “El huevo o la manzana“, donde un juego acumulativo nos lleva desde la tierra y la semilla hasta la gallina, creando un ciclo sorprendente con un final redondo.

Como en todos los poemarios, siempre se tienen preferidos. Entre los míos está la “Nana de la luna” porque guarda la esencia de las nanas, por su sencillez, sus hermosas imágenes y la dulzura del conjunto. Si a eso le sumamos la preciosa ilustración de Ester García, que consigue resumir todo lo dicho y más, el resultado es una delicia.

Luna lunita,

blanca casita.

Un traje grande

te coseré

de hojitas verdes:

limón y te

Luna lunita,

blanca y chiquita.

Pero si de favoritos hablamos, no puedo dejar de hablaros de “Para dormir a un niño“. Un homenaje a Gloria Fuertes y su poema (uno de mis favoritos) “Para dibujar a un niño“. Siguiendo la misma idea del poema de Gloria Fuertes, Mar Benegas nos dibuja con sencillez y ternura a ese niño y esos brazos que lo acunan mientras le cuentan un cuento y le cantan una nana. Un hermoso homenaje que es imprescindible leer con una sonrisa.

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Las ilustraciones de Ester García, como ya he dicho, son un complemento perfecto. Destacan sus fondos negros que nos meten de lleno en la noche oscura, y que contrastan con las coloridas imágenes de camas, casas, peces, pájaros, osos, niños y plantas. Imágenes todas sacadas de los sueños que nos invitan a soñar con ellas.

Si todo esto no fuera ya suficiente para darnos ganas de leer a nuestros hijos al borde de la cama, cabeza con cabeza, susurrando cuentos, poemas o canciones, la autora nos regala, en la cubierta posterior del libro, un precioso texto sobre los beneficios de la lectura en voz alta a los niños y, concretamente, a la hora de irse a dormir. Transcribo porque mejor no se puede decir:

Cuando lees en voz alta en el borde de la cama de tus hijos, en realidad, estás a la orilla del mar, en un embarcadero, y empujas suavemente, con esa historia, su barco. […] Por más que las tempestades los hagan zozobrar, siempre tendrán ese faro: tu voz y el recuerdo, que les ayudará a atravesar los océanos de la vida“.

No hay mejor regalo que leer a tu hijo en voz alta antes de dormir. Un regalo para ellos, un regalo para ti. No paréis de atesorar esos momentos porque son únicos y son todos maravillosos.

Datos Bibliográficos

Título: ¿Qué soñarán las camas?

Autor: Mar Benegas

Ilustrador: Ester García

Edición: Editorial Libre Albedrío, Colección Capuleto, Almería, 2016. 40 págs.

La zanahoria

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Portada de “La zanahoria” de Laia Domènech. Editorial Milrazones

En un bosque muy lejano al que el hombre nunca había llegado, un día, un conejo que volvía de dar un paseo, encontró una zanahoria gigante. Era una enorme zanahoria pero el había desayunado mucho y no tenía hambre así que ¿qué podía hacer con aquella extraordinaria zanahoria?. Pensó que lo mejor sería llevársela a su amiga el águila que había tenido dos polluelos y seguro que no tendría mucho tiempo para salir por comida. La llevó entonces el conejo a lo alto de una montaña donde el águila tenía su nido. Pero aquel día el águila si que había podido cazar y tanto ella como sus hijos estaban saciados. ¿Qué podría hacer entonces con aquella zanahoria?…

Mi opinión

Gracias a Boolino esta semana hemos podido leer el cuento de Laia Domènech “La zanahoria”.

Este cuento, adaptado de un cuento tradicional chino, es un precioso paseo por la amistad, por la solidaridad, una explosión de naturaleza y de respeto por la misma, un remanso de paz.

Es una obra curiosa tanto en el contenido como en la forma. La autora quiso que el formato del libro fuera excepcionalmente alargado ya que quería que se pareciera a esa enorme, alta y alargada zanahoria.

Pero además de su forma externa, todo el cuento en si tiene impregnado algo de sus orígenes orientales. Las ilustraciones están hechas a lápiz y están ligeramente coloreadas en naranja (el color dominante junto al negro) y algo de azul y de rojo, colocado discretamente y en sitios muy concretos, como los coloretes de los personajes, que le dan un aire tierno.

Pero la presencia de la naturaleza, del agua, de las montañas, de la vegetación, todo ello sobre fondos blancos, también nos recuerdan a la pintura oriental.

Una naturaleza no tocada por la mano ni el pie del hombre que se nos muestra de forma diversa, con distintos paisajes: bosques frondosos, altas montañas, amplias praderas o largos y sinuosos ríos.

Gran cantidad de detalles pueblan esos paisajes, como por ejemplo las piedras del río, todas distintas, o los árboles de los que también podemos encontrar variedad de formas y colores.

Todo para componer un hermoso paseo por la naturaleza, pacífico, tranquilo y agradable. Pero además de unas hermosas y cuidadas ilustraciones “La zanahoria” cuenta una sencilla pero atractiva historia que también recoge los ecos de la tradición oral: frases que se repiten con cada uno de los nuevos animales a los que se les regala la zanahoria, el concepto de historia circular, el propio hecho de tratarse de una fábula protagonizada por animales.

Hay una clara intención de transmisión de valores como la amistad, el hecho de compartir con los que más lo necesitan y la idea de que para poder tomar una buena decisión primero hay que meditarla y dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio. Pero, aunque evidente, no resulta dogmática ni excesiva. Es una historia de las de siempre, una fábula en la que los animales nos enseñan a ser mejores.

Un mundo en equilibrio en el que los animales se ayudan, en el que el alimento es compartido y en el que la naturaleza agradece que se la cuide cuidando a su vez a los animales.

Historias que vienen, como hemos dicho, de la tradición oral. Historias que debemos recuperar y mantener para que sigan vivas y sigan viajando de un territorio a otro, de boca en boca. Porque con la narración oral comenzó todo y gracias a ella han llegado hasta nosotros algunas de las más bellas historias.

Será precisamente el próximo lunes 20 de Marzo cuando se celebre el Día Mundial de la Narración Oral y la Asociación Madrileña de Narración Oral MANO, de la que soy reciente y orgullosa miembro, tiene preparadas un montón de actividades al respecto; actividades que dieron comienzo ayer mismo con la inauguración de las VII Jornadas MANO y que seguirán durante toda la semana con seminarios y sesiones de cuentos en diversos sitios de Madrid. Os dejo aquí el enlace a la variada programación que podremos disfrutar hasta el próximo domingo 26. Cuentos para adultos y para niños, una fiesta de la Narración Oral a la que estamos todos invitados.

Sigamos contando cuentos en voz alta porque es el mejor regalo que nos podemos hacer unos a otros.

Datos Bibliográficos

Título: La zanahoria

Autor: Laia Domènech

Edición: Editorial Milrazones, Colección Milratones, Cantabria, 2015.

Edad: + 2 años