Éranse muchas cosas

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Portada de “Éranse muchas cosas” de Lupe Estévez y Maribel Ganso, editado por Kókinos

¿Podemos definir lo que somos cada uno de nosotros con pocas palabras? Si lo pensamos seriamente resulta complicado definirnos. Porque somos un montón de cosas, cosas contradictorias en muchas ocasiones, cosas pequeñas, grandes, normales, extrañas, maravillosas, extravagantes. Sin ese montón de cosas mezcladas no somos lo que somos y por eso cada uno de nosotros es un ser especial y único. Las autoras de “Éranse muchas cosas” han creado una obra asombrosa partiendo de una realidad: que somos un collage. Hoy, a través de “Éranse muchas cosas”, os invito a entrar en un mundo mágico y distinto ¿os venís?

Mi opinión

Miércoles 1 de Noviembre, día de Todos los Santos. Festivo, otoñal y familiar. Nos disponemos a pasar la sobremesa y parte de la tarde en la Primera Feria de Editoriales y Librerías en la Plaza Mayor de Madrid (27 de octubre al 5 de noviembre).

Las familiares casetas que conocemos de la Feria del Libro de Madrid han encontrado un sitio en otoño donde obsequiarnos con esplendidas muestras de libros para todas las edades. De nuevo podemos disfrutar de ese trato cercano que nos ofrecen los libreros y los editores, de la relajación de pasear entre libros, mirarlos, comprarlos, consultar y dejarte aconsejar. Pareciera como si la Plaza Mayor llevara toda la vida con esas casetas allí, con los libros, los libreros y editores regalándote sonrisas y buenos consejos.

La Feria propone varias actividades diarias, firmas, encuentros, presentaciones de libros talleres y cuentacuentos, tanto para niños como para adultos. Y sin pensarlo ni buscarlo nos encontramos con “Éranse muchas cosas”, representación del libro del mismo nombre realizado por las propias autoras. Una puesta en escena maravillosa en la que los niños pudieron disfrutar del viaje de esta niña que vemos en la portada.

© Lupe Estévez & Maribel Ganso

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

¿Pero qué es “Éranse muchas cosas”? Nos cuenta un viaje. Una niña que era muchas cosas, a veces contradictorias, como nos pasa a todos. Dice al comienzo del libro “era una niña y era un gigante, era el viento, era una acrobacia, era un salto mortal, una velocidad sobrehumana…y era una pluma, que cae muy despacio cuando soplas.”

© Lupe Estévez & Maribel Ganso 2

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

Se trata sin duda de un texto poético, sugerente, que en su sencillez nos invita a imaginar lo que nosotros queramos. Son versos evocadores que llegan con facilidad a todo tipo de público, tenga la edad que tenga.

Para acompañar a este hermoso y evocador texto, las autoras han imaginado unos escenarios mágicos por donde llevar a esta niña. Utilizando diversas técnicas de ilustración y diseño gráfico, seguimos a esta niña a través de selvas, mares en calma o embravecidos, montañas escarpadas, volcanes. La vemos como niña, como león, como mariposa o cangrejo. Dejamos de verla entre los pliegues de un mantel o tras un enorme elefante. La vemos en mil repeticiones de si misma, sintiendo mil sentimientos distintos. Porque hay veces que los sentimientos no se pueden expresas simplemente como triste o alegre. A veces te sientes “Frankenstein”, a veces como un amasijo de cables, a veces estas “pixelado” y otras “borroso”, unos días eres un rey y otras un pirata.

Cada nueva página es una propuesta distinta, visual y sensorial. Y precisamente por eso no puedo dejar de hablar de su puesta en escena porque creo que es sorprendente cómo han sido capaces de recrear esta idea maravillosa encima de un escenario.

Una puesta en escena que atrapó a niños de todas las edades, incluidos los niños grandes que estábamos detrás. Música, movimiento, las ilustraciones del libro trasladadas al escenario…y la niña. La niña volando, la niña transformándose, siendo delante de nuestros ojos.

Toda esta explosión de imaginación tuvo su continuación con un taller en el que las autoras habían preparado un pequeño libro donde los niños pudieran crear también escondites para la niña, hacerla sentir de una y mil maneras, o imaginarla rodeada de planetas, lunas o estrellas.

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Los escondites que mis hijos imaginaron para la niña

Esa niña caló hondo en la mente y la sensibilidad de mis hijos, que cuando al día siguiente me vieron aparecer con el libro traído de la biblioteca para poder hacer esta reseña, se entusiasmaron de poder ver en papel aquello que vieron en la Plaza Mayor.

Por la noche pudimos recordar juntos cada una de las ilustraciones-momentos: la larga carretera, la selva, el elefante, la mesa de desayuno, las montañas, el mar. Pude descubrir con alegría lo mucho que recordaban mis hijos de aquella representación que hicieron las autoras. Mi hijo reconocía todas y cada una de las cosas que vio y escuchó y el mismo me iba contando el cuento a través de sus páginas.

Es este uno de esos libros que salen de sus páginas para volar delante de nuestros ojos,  y sus autoras son de esas personas capaces de imaginar cosas extraordinarias y de hacerlas realidad convirtiéndolas en libros como este.

“Éranse muchas cosas” es una obra para disfrutarla una y otra vez, a cualquier edad, en cualquier momento. Una llave para abrir la imaginación de todos.

Datos bibliográficos

Título: Éranse muchas cosas

Texto: Lupe Estévez

Ilustración: Lupez Estévez y Maribel Ganso

Edición: Kókinos, Madrid, 2015.

Edad: + 4 años

 

 

 

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Ciudad laberinto

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Portada de “Ciudad laberinto” de Pedro Mañas, ilustrado por Silvia Socolovski, editado por Faktoría K de Libros

No si os ocurre a vosotros pero a mi a veces me resulta complicado defender mi gusto por vivir en una gran ciudad. Te convences de que tienes multitud de posibilidades de ocio, de cultura, laborales y personales, pero en el fondo lo que queda muchas veces es esa sensación de que la ciudad es un gran monstruo que nos obliga a seguir sus normas y de que en ella siempre te sientes un extraño y un tanto solo.

Pero luego llegas a estos poemas que nos propone Pedro Mañas y te reconcilias un poco con todo y empiezas a fijarte más en lo pequeño, en lo que vive a tu lado, y no darle importancia al conjunto, a la inmensidad del monstruo-ciudad. Como si dentro de una gran ciudad hubiera mini-ciudades en las que la vida en comunidad pacífica, tranquila y colorida no sólo es que es posible, es que es real.

Un poco así me he sentido yo leyendo y disfrutando de algunos de los 30 poemas que Pedro Mañas recogió en este Ciudad laberinto, ganador de la segunda edición del Premio de Poesía para Niños “Ciudad de Orihuela” en 2009

Inicia este poemario con el poema que le da nombre y que, posiblemente,  sea el que más me gusta de todos, seguramente porque conecta de pleno con mis experiencias personales. Leyéndolo veo a mi hijo pequeño, verdadero fan de los mapas, más aún si son de un tesoro pirata, pero que disfruta de igual manera si se trata de un camino para llegar hasta una casa de un ratón o a la cueva de un oso.  Con sus cinco años esta en ese momento en el que un palo es una nave espacial, una piedra un coche de carreras y un papel con cinco rayas el mapa de un tesoro maravilloso.

Los mapas y planos tienen algo de mágico: se muestran ante nosotros como una maraña de líneas y manchas que no tienen mucho sentido, hasta que poco a poco nos van desvelando sus secretos. En el poemario, como si de un mapa se tratara, poco a poco vamos descubriendo detalles de esa ciudad, personas, calles, puestos donde venden cosas, incluso si nos acercamos mucho mucho mucho podemos llegar a ver la historia y viaje de un chicle.

Mañas dice en el poema “Ciudad laberinto”:

He pintado un mapa

sobre la solapa de mi libreta.

[…]

Lo pliego y despliego,

lo arrugo y estiro,

lo pinto y despinto,

lo miro y remiro,

y cada vez veo

un sitio distinto:

ciudad hormiguero,

ciudad telaraña,

ciudad basurero,

¡ciudad laberinto!

ciudad_laberinto2A partir de ahí vamos conociendo distintas facetas de esta ciudad en la que, por ejemplo hay rascacielos o, más bien, “Poema rascacielos”, que deberemos de escalar poco a poco para poder leerlo.

Pedro Mañas nos propone, como en otras ocasiones, juegos con el lenguaje, con las palabras, para que suenen y resuenen, para que nos bailen y nosotros bailemos y juguemos con ellas.

Jugaremos, por ejemplo, con tres ciudacertijos, divertidos y juguetones y que son siempre una apuesta segura entre los niños.

Veremos como la ciudad se transforma con las estaciones del año y como, si pones atención, podrás escuchar una orquesta improvisada en la que el guardia de tráfico hace las veces de director de orquesta.

En esta ciudad laberinto no puede faltar el mercado y sus tenderos. Y ahí aparece este “Se vende todo” con una maravillosa lista de la compra:

Quiero un bote de silencio,

medio litro de tormenta,

cuatro cajas de bueno tiempo

y  un kilo de isla desierta […]

También vemos algo de esa realidad de la que hablaba de las grandes ciudades. En “Los hombres hormiga” Pedro Mañas nos compara con las trabajadoras hormigas que no se salen de su fila y que no se miran ni siquiera para desearse un buen día.

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Sabremos también de aquel hombre sin nombre que nadie conoce, ni en su calle, ni en la plaza. Sabremos que a aquel hombre “Le pasa que nada le pasa // al hombre que vive enfrente // de la puerta // de tu casa”.

El autor ha sabido poner en este plano un poco de todo, como en los buenos planos en los que lo mismo te aparece una estación de metro que una farmacia, un colegio o una parada de autobús, un museo o una clínica veterinaria. Nada le falta a esta Ciudad Laberinto, sus cosas bonitas y las feas, sus momentos de luz y de oscuridad, porque así son las cosas, así son las ciudades.

Datos Bibliográficos

Título: Ciudad Laberinto

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: Silvina Socolovsky

Edición: Faktoría K de Libros, Kalandra, Pontevedra, 2010. 60 pags.

Edad: + 8 años

 

3, 2, 1…contando!

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Dentro de la literatura para los más pequeños, en la franja de edad de 0 a 5 encontramos un tema recurrente: los números.

Los números son un tema tan habitual que ya forman parte de un género en si mismo. El momento de aprender a contar, saber poner con la mano los años que cumples, ser capaz de contar hasta diez tu solo…Estos y otros son grandes momentos de la primera infancia y estos libros ayudan en ese proceso y divierten muchísimo a los niños.

Volvemos de nuevo a hablar de la fórmula, como cuando hablamos de los libros acumulativos. Una fórmula que contiene, normalmente, un texto rimado, una cuenta hacia adelante o hacia atrás, de número del 1 al 5 o al 10 generalmente, aunque alguno hay que llega al 11 como veremos, y muchas más variantes.

Son historias ideales para esta etapa porque les da seguridad saber qué pueden esperar en la página siguiente. Saben que aumentará o disminuirá en uno y la sorpresa es solo saber cómo.

Como veremos con los ejemplos que os proponemos hoy, son libros que dan pie a la música y el ritmo. Además y dado ese carácter de juego, en algunos casos animan a “sacarlos” del libro, a través de muñecos, marionetas o dibujos, para contar el cuento a un público más amplio.

Os dejo como ejemplo las “Diez gallinas” que utilizo cuando cuento este genial cuento de las las diez gallinas más hermosas y más finas editado por Edelvives y escrito e ilustrado por Silvia Dupuis.

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Estas son las diez gallinas más hermosas y más finas

Ejemplos hay muchísimos y de gran calidad. Hoy os quiero hablar de unos pocos pero que se encuentran entre nuestros favoritos. ¿Y vosotros? ¿Qué libros de contar o de números conocéis?, ¿Cuáles son vuestros favoritos?. ¡Nos encantará compartir lecturas!. Aquí van los nuestros:

faquir_grancabeza“El faquir de Grancabeza” de Teresa Porcella y Giulia Orecchia, Editorial Combel. Últimamente estoy enganchada a esta editorial y a dos de sus colecciones en concreto: MUS MUS, a la que pertenece este libro, y La Cereza, de la que ya hemos hablado en otra ocasión y que también tiene un libro con números, “Diez ardillas” de Mar Benegas, que aprovecho para volver a recomendar.

Son, en ambos casos, colecciones de libros de cartón, de pequeño formato y, en el caso de MUS MUS, con solapas. Al final de cada libro encontraremos un código QR para poder descargar la canción.

Entre estas pequeñas joyitas de la colección MUS MUS, os quería hablar de “El faquir de Grancabeza”. Un faquir tiene 5 serpientes en la cesta, y poco a poco va gritando y saltando un personaje distinto que hace que una de las serpientes salga de la cesta y aumentando, sospechosamente, el tamaño del turbante del faquir. Una historia muy divertida donde los números van en disminución, rimada y con dibujos coloridos y muy originales. La solapa le añade ese aliciente de sorpresa y juego, que a este tipo de historias les sirven de complemento perfecto. Se ha convertido en uno de nuestros imprescindibles.

 “Cinco patitos”, Margarita del Mazo, ilustrado por Cecilia Moreno, de Ediciones El portada-5-patitosJaguar. Los cinco patitos que tiene la Pata van a ir desapareciendo y no será hasta que la mamá Pata se asuste y les llame muy enfadada que el mundo entero se asuste y devuelva a los papitos. Un libro pensado para los más pequeños, con un texto que invita a cantar. Una ilustración preciosa, con unos dulces patitos y un recorrido simpático con un final amoroso y tierno. Ideal para bebés hasta 3 años.

por-el-camino-C.jpg“Por el camino” de Mariana Ruiz Johnson, Editorial Kalandraka. Una novedad en librerías que os recomiendo fervientemente. Desde que lo vi hace un par de semanas no se me ha ido de la cabeza por su maravillosa y colorida ilustración y por ese poema en el que, página a página, vamos conociendo a distintas mamás y papás que van andando por el camino con sus hijos (Uno, dos, tres…) y alimentos, hacia algún sitio que de momento descocemos, pero que se nos antoja divertido y suculento.

Elefantes, leones, zorros y hasta bichos son los personajes que nos propone la autora del famoso álbum “Mamá”, ganador del Premio Compostela de Álbum Ilustrado de 2013. Como los anteriores, es un libro de cartón, un poquito más grande, de casi 20 cm de alto y ancho, que lo hace ideal para disfrutar con un grupo más grande de niños. Variedad de personajes, números, colores, alimentos y un hilo conductor: la amistad. Una preciosa novedad de Kalandraka que ya forma parte de nuestra biblioteca familiar.

Sin t’tulo-1“Once damas atrevidas” de Oli y Hellen Thomassen, Editorial Kalandraka. Por último quería hablaros de este clásico dentro de los libros “de contar”. Estas once damas van recorriendo el mundo y en cada uno de los lugares que visitan se va quedando una. Es de destacar la ilustración y, sobre todo, las damas. Todas con una personalidad y un estilo distinto, modernas, divertidas, que montan en moto, en bici, escalan o viajan a la luna. Todas con sus mochilas a la espalda y una sonrisa en los labios, van recorriendo continentes y disfrutando de todo lo que encuentran. Le pongas música o no, estas damas atrapan a niños de 3 a 6 años con toda seguridad. Y si le quieres poner música y quieres llevarte a los más mayores de calle, yo propongo lo que hicieron estos niños de 1º de Primaria en el CEIP Coiron de Dena, Pontevedra. Un logradísimo rap que, aunque esté en gallego se puede adaptar a castellano sin mucho problema. ¿Alguien se anima a grabarlo en castellano? Si lo hacéis, mandadnos el vídeo por favor!!!

Espero que disfrutéis con estas lecturas y ¡FELIZ DÍA DEL LIBRO!

 

 

 

¿Qué soñarán las camas?

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Portada de “¿Qué soñarán las camas?” de Mar Benegas ilustrado por Ester García, Editorial Libre Albedrío

“Las nanas se tejen con los hilos de la voz,

son un arrullo que se canta y acaricia el alma”.

 

Estos versos resumen, para mi, lo que vamos a encontrar en este poemario de Mar Benegas, tan bellamente ilustrado por Ester García. Si os parece, como a mi, una hermosa manera de describir algo que ha ocurrido y ocurrirá en la tranquilidad de la noche de una habitación infantil; si creéis como yo, que resume a la perfección un momento mágico que nos acompañará toda la vida, lo hayamos vivido como hijos o como padres, entonces os recomiendo que leáis y les leáis este poemario.

En ¿Qué soñarán las camas? los poemas están llenos de delicadeza y destilan ese saber hacer que posee Mar Benegas al jugar con las palabras para que, a los que leemos, nos bailen en los labios hasta llegar a esos pequeños oídos que esperan escucharlas.

Este poemario se divide en tres partes:  “Camas de ciudad”, “Camas de selva y bosque” o en “Camas de mar”. Cada bloque tiene su propia nana, que comienzan con esos versos con los que he comenzado. Cada uno de esos poemas nos ofrecen una visión de lo que son las nanas en cada una de estas partes del mundo. Así, Mar Benegas nos dice que con las nanas de ciudad las casas se convierten en “cajitas de música” y “allí se guardan las canciones que llegan desde muy lejos, del ayer y del pasado, hasta la orilla de la cama.” Puede que, por ser estas nanas las que yo más conozco, este sea uno de los poemas que más me ha emocionado.

Un poemario que invita a que se lea a la hora de dormir aunque, cuando lo que se lee agrada tanto a la vista y al oído, no hay mejor momento que aquel en el que nos apetezca: una sobremesa de verano, una tarde lluviosa o una perezosa mañana de sábado después del desayuno.

En una cama de oro

duerme la niña que adoro.

En la cama de cristal

duerme la niña de sal.

Los poemas de Mar Benegas los podemos cantar, leer o dibujar porque todo aquello que nos cuenta en sus poemas nos llega de manera clara y transparente. Sus poemas son muy descriptivos y el que escucha es capaz de crear con facilidad sus propias imágenes en su imaginación.

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Historias tiernas como la que nos cuenta en “Para dormir a un tucán“: un bebé tucán recién nacido no para de llorar y serán mil hormigas las que le den de comer y beber y le acunen, por fin, contándole un cuento.

Otras, divertidas como “El huevo o la manzana“, donde un juego acumulativo nos lleva desde la tierra y la semilla hasta la gallina, creando un ciclo sorprendente con un final redondo.

Como en todos los poemarios, siempre se tienen preferidos. Entre los míos está la “Nana de la luna” porque guarda la esencia de las nanas, por su sencillez, sus hermosas imágenes y la dulzura del conjunto. Si a eso le sumamos la preciosa ilustración de Ester García, que consigue resumir todo lo dicho y más, el resultado es una delicia.

Luna lunita,

blanca casita.

Un traje grande

te coseré

de hojitas verdes:

limón y te

Luna lunita,

blanca y chiquita.

Pero si de favoritos hablamos, no puedo dejar de hablaros de “Para dormir a un niño“. Un homenaje a Gloria Fuertes y su poema (uno de mis favoritos) “Para dibujar a un niño“. Siguiendo la misma idea del poema de Gloria Fuertes, Mar Benegas nos dibuja con sencillez y ternura a ese niño y esos brazos que lo acunan mientras le cuentan un cuento y le cantan una nana. Un hermoso homenaje que es imprescindible leer con una sonrisa.

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Las ilustraciones de Ester García, como ya he dicho, son un complemento perfecto. Destacan sus fondos negros que nos meten de lleno en la noche oscura, y que contrastan con las coloridas imágenes de camas, casas, peces, pájaros, osos, niños y plantas. Imágenes todas sacadas de los sueños que nos invitan a soñar con ellas.

Si todo esto no fuera ya suficiente para darnos ganas de leer a nuestros hijos al borde de la cama, cabeza con cabeza, susurrando cuentos, poemas o canciones, la autora nos regala, en la cubierta posterior del libro, un precioso texto sobre los beneficios de la lectura en voz alta a los niños y, concretamente, a la hora de irse a dormir. Transcribo porque mejor no se puede decir:

Cuando lees en voz alta en el borde de la cama de tus hijos, en realidad, estás a la orilla del mar, en un embarcadero, y empujas suavemente, con esa historia, su barco. […] Por más que las tempestades los hagan zozobrar, siempre tendrán ese faro: tu voz y el recuerdo, que les ayudará a atravesar los océanos de la vida“.

No hay mejor regalo que leer a tu hijo en voz alta antes de dormir. Un regalo para ellos, un regalo para ti. No paréis de atesorar esos momentos porque son únicos y son todos maravillosos.

Datos Bibliográficos

Título: ¿Qué soñarán las camas?

Autor: Mar Benegas

Ilustrador: Ester García

Edición: Editorial Libre Albedrío, Colección Capuleto, Almería, 2016. 40 págs.

El secreto del oso hormiguero

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Portada de “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés e ilustrado por Miguel Ángel Díez, editado por Faktoría K de Libros

En voz baja

El viejo tigre

guarda sus colmillos

en un vaso de agua.

La niña le mira,

sonríe,

se acerca a su cama.

Le tiende unas gafas,

le pide que lea…

que cuente en voz baja.

El pasado día 16 de Febrero se celebró el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, promovido por la organización Litworld, con el objetivo de recordar e insistir en los beneficios de la lectura en voz alta tanto para niños como para adultos.

Casualidad o no, ese mismo día cayó en mis manos “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés.  Con él me dirigí, como cada noche, a dedicar los últimos momentos del día con mis hijos, leyéndoles, en principio, un par de poemas. Pero una vez que comencé no fue posible parar hasta terminar leyendo todos y cada uno de estos momentos deliciosos y nocturnos que nos propone la autora. Y lo mejor es que los que me escuchaban tampoco querían que dejara de leer.

Para mi este primer poema fue suficiente para engancharme en la lectura, para dejarme llevar por eso que el viejo tigre iba a contarle bajito a la niña.

Y todos juntos, el tigre, la niña, mis hijos y yo nos adentramos en la noche para descubrir cuales son los secretos, no sólo del Oso Hormiguero, sino también del bicho bola, de los elefantes, de los problemas de los caracoles o de la terrible pesadilla del gamusino.

Hay veces que la poesía nos hace pasar momentos muy divertidos, con sus juegos del lenguaje, con sus imágenes un poco locas a veces. Pero hay otras en las que se crea una atmósfera especial, un silencio agradable en el que el sonido de la voz que lee en voz alta es lo único que se escucha, lo único que se mueve.

Son esos momentos en los que parece que las palabras te tocaran, te acariciaran por aquí y por allá. Te hicieran ligeras cosquillas, como esas que la niña siente a veces en manos y pies. Así nos sentimos los tres aquella noche.

Este libro en realidad es un diálogo entre la niña y el tigre. En esa conversación la niña primero pide que le cuenten en voz baja y según le va contando el tigre ella va preguntando cosas. El tigre esta cansado, tiene sueño, se le cierran los ojos pero la niña insiste: aun no tiene sueño.

Continua pues con los secretos, con las historias que pueblan la noche. Historias sobre animales, verdaderos o no, que guardan secretos curiosos, como el de las ovejas, que para dormir cuentan lobos, o el de las mariposas que :

osohormigueroDebajo de tu cama. 

Allí sueñan. 

Allí baten sus alas. 

Verdes, azules

rosas y blancas. 

Debajo de tu cama. 

Allí duermen. 

Allí sueñan las hadas.

Son todos pequeñas delicias, momentos que recuerdan a aquello que se espera que guarden en su interior los haikus: un instante.

Disfruto leyendo en voz alta. No se si sería capaz de deciros ahora mismo cuales son todos los beneficios probados que tienen. Sólo se que para mi es un lujo, una experiencia, una maravilla.

Se que leer en voz alta es un regalo para el que escucha y para el que lee. Para el que escucha el regalo es tu tiempo, tu voz, tu emoción al leer, tu esfuerzo por hacerte llegar la historia. Para el que lee el regalo es la escucha, la mirada atenta, la conciencia de que no quieren que pares de leer aún, que debe seguir un poco más.

En estos 31 poemas vamos a encontrar lugares oníricos, imágenes evocadoras que nos transportan a un mundo distinto al nuestro. Un mundo a mitad de camino entre la vigilia y el sueño.

Pero además este libro me habla de la necesidad de todos de que nos cuenten en voz baja. Los adultos nos conformamos con el paso de los años con esa ausencia, pero cuando por casualidad nos cuentan cuentos, descubrimos que en el fondo lo seguimos necesitando tanto, o más, que en nuestra infancia.

Yo quiero ser tigre, yo quiero ser niña.

Yo quiero que me canten esa hermosa nana (nana, niña, nana) con la que el viejo tigre consigue al fin dormir a la niña. Yo quiero cantarla.

Yo quiero descubrir elefantes rosas sobre mi cabeza que vuelan y ríen y escriben poemas. Y quiero ser yo quien te cuente que “Bastaría el abrazo del oso panda para que durmieras tranquila…”.

Con este poemario Beatriz Osés ganó el Primer Premio de Poesía para niños “Ciudad de Orihuela” en 2008, organizado por el Ayuntamiento de Orihuela y el sello editorial Faktoría K de Libros perteneciente a la Editorial Kalandraka. Un Premio este que ya va por su novena edición y que se ha convertido ya en referente internacional en cuanto a poesía infantil.

Con este poemario nosotros nos adentramos otro paso más en la poesía y en el gusto por las cosas bellas, el gusto por leer y porque nos lean.

Para terminar os dejo un vídeo de las II  Jornadas de Bibliotecas de Extremadura celebradas en el 2013 en el que se puede disfrutar de uno de los poemas del libro cantado por Ana Jiménez (voz y guitarra). Que lo disfrutéis.

Datos bibliográficos

Título: El secreto del oso hormiguero

Autor: Beatriz Osés

Illustrador: Miguel Ángel Díez

Edición: Faktoría K de libros, Vigo, 2009. 60 págs.

Edad: +4 años