La tradición oral y los cuentos acumulativos

 

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Un Nuevo Año se presenta ante nosotros, enterito, a estrenar, para disfrutarlo desde el comienzo hasta el fin. Nosotros ya estamos manos a la obra con ello y, una semana más, os traemos buenas lecturas para compartir.

Esperamos que los Reyes Magos os hayan traído muchos y preciosos libros. A nosotros nos han traído bastantes, muchos más de los esperados. Poco a poco os iremos hablando de ellos porque hay verdaderas maravillas. Ya se sabe que los Reyes tienen muy buen gusto en cuanto a lectura se refiere.

Pero este año queríamos comenzar hablando de cuentos de tradición y de los llamados “cuentos de fórmula”. No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”. Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento” del que ya os hablé hace tiempo, nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo el cuento de la banasta:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta 

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento de los que os queríamos hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, pues, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Personalmente, de mi niñez recuerdo pasar largos ratos junto a mi hermano cantando la canción “Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. No tengo claro, eso sí, que la mitad de los animales que van cantando y haciendo callar fueran los originales porque seguramente muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos que siguen esta corriente narrativa.

Un ejemplo de este tipo sería el cuento en verso “Bodas de piojos y pulgas” (recogido en el libro de Antonio Rubio “7 llaves de cuento”) del que os pongo un fragmento:

Los piojos y pulgas

se quieren casar, 

por falta de trigo

no se casarán. 

Y dice la hormiga

desde su hormiguero: 

-Hágase las bodas

yo llevo un granero

Que run, run 

que de la mar run, run. 

– Pobres de nosotros, 

trigo ya tenemos, 

por falta de carne 

no nos casaremos. 

Y dice el lobito

desde su alto cerro: 

– Háganse las bodas,

yo llevo el becerro. 

Que run, run 

que de la mar run, run. 

Portada de "La cebra Camila" de Marisa Nuñez con ilustraciones de Oscar Villán, editado por Kalandraka

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes. “La cebra Camila” de Marisa Nuñez, ilustrado por Oscar Villán y editado por Kalandraka, cumple con todos los requisitos de un cuento acumulativo y con ese concepto de juego del que hablábamos. Una historia cuyo protagonista, la Cebra Camila, tiene un problema y el resto de los personajes le ayudan a solucionarlo. Camila ha perdido las rayas de su vestido y llora 7 lágrimas de pena. Pero los animales le irán poniendo una nueva raya y con ellas aumenta la retahíla. Una preciosa retahíla, con una gran sonoridad y que se va quedando en la memoria como una linda canción:

Y se estiró mucho para lucirse aún más

y para que su madre la viese bien, 

con un anillo en la pata, 

una rayita de plata, 

un lindo remiendo azul, 

una puntilla de tul, 

una cuerda de violín, 

un gran cordón de botín, 

una cinta en la melena…

y ni una gota de pena

aquesabelalunaOtro ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral pero que Kalandraka publicó en 2014 con la adaptación del texto por Tareixa Alonso e ilustraciones de Alicia Suarez.

También sigue esta línea el cuento de la escritora, narradora y actriz Charo Pita con su libro “La calle del Puchero” donde los personajes, que esta vez no son sólo animales, tienen un camino de ida y otro de vuelta.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

portada MOSCAA veces resulta algo complicado por el vocabulario utilizado, como por ejemplo “La casa de la mosca fosca” que utiliza un pareado con cada nuevo animal, dando lugar a una lista muy divertida de nombres aunque un poco complicada de recordar: el escarabajo carcajo, el murciélago pliélago, el sapo castrapo, la lechuza trapuza, la raposa chistosa y el lobo rebobo. Al final, sin embargo, se aprende, precisamente por esa sonoridad que le da la rima y por lo curioso del lenguaje. Esta Mosca Fosca es, de hecho, una apuesta segura con los niños.

Esa rima consonante engancha de manera natural a los niños, que cuando ya controlan el lenguaje, disfrutan practicando e inventando.

Una última característica común en estos cuentos de tradición, la onomatopeya, aparece en el genial “Un gato en el árbol” del narrador o cuentista Pablo Albo. De nuevo aparece en él la estrofa, aunque con cada nuevo personaje esta cambia, y la acumulación, que en este caso es de sonidos: el gato maullaba “¡miau, miau!”, la niña lloraba “¡buah, buah!”, el padre gritaba “¡socorro, socorro!”…

La tradición, por suerte, sigue muy presente en nuestras casas, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Os dejo un último ejemplo que tiene, además, canción. Es el libro de Nuria y Raquel Díaz Reguera “¿Ahora que va a pasar?” , autora e ilustradora, editado en 2012 por Lóguez, en el que los animales van emitiendo un sonido según van transcurriendo las situaciones. La sonoridad y el ritmo son evidentes y las autoras incluyeron además la partitura de la canción creada a partir de la historia y de la que os dejo el vídeo oficial publicado por la editorial.

 

Trastario: nanas para lavadoras

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Portada de “Trastario: nanas para lavadoras” de Pedro Mañas e ilustraciones de Betania Zacarias

Este Trastario contiene 31 poemas a distintos objetos de los que encontramos habitualmente en nuestras casas: una lavadora, un tocadiscos (aunque de estos ya pocos), un despertador, un frigorífico o un aspirador. De todo hay en este recopilatorio de trastos, en este divertido paseo por esos aparatos que nos hacen la vida más fácil y que, gracias a la mirada de Pedro Mañas, nos pueden hacer la vida más divertida y seguro que más bella.

Mi opinión

Abrí el poemario de Pedro Mañas por su primer poema y me encontré con esto:

Al rico trasto

¡Al rico trasto de hierro, 

al rico y lindo aparato!

Que ensucia menos que un perro,

que acompaña más que un gato, 

que no ha de llevar cencerro, 

que basta pasarle un trapo. 

¡Al rico trasto de hierro

que es limpio, bonito y barato!

Y me atrapó…seguí con la lectura de este vendedor ambulante de trastos, de lavadoras que dice que son más limpias que un loro, de aspiradoras que son más baratas que comprar un pez. Me atrapó porque es original, es divertido y sus versos son sonoros, agradables al gusto, al tacto, al oído e incluso al olfato si hacemos un poco de esfuerzo.

Cada poema es un mundo en si mismo, donde vemos con toda claridad a ese tocadís impertinente que nos fastidia todas nuestras canciones, o ese reloj enamorado de aquella cañería rota. Pedro Mañas ha encontrado la poesía en lo sencillo, en lo cotidiano de nuestros hogares y le ha sabido dar una vuelta magistral. Cada “trasto” ha cobrado una nueva vida en sus poemas, y han dejado de ser aquellos artefactos fríos y sin alma.

Desde que encontré el libro, ya no miro de igual manera a mis tratos en casa. Espero o casi anhelo que lleguen “Las doce y un segundo” y estos tratos míos cobren vida como los de Mañas. Pero nada…

Esta mañana me he sorprendido mirando en la lavadora por si acaso, por casualidad, de ella saliera un monstruo “[…] de pelusa por arriba, de franela por abajo. Ojos de botón de blusa, risa de dientes de ajo […]”. Pero nada…

Justamente hoy mi tostadora se ha estropeado y he pensado, al mirarla, que quizá ella también soñaba con “ogros de electricidad, chispazos de mantequilla, monstruos de migas de pan” y que, como aquella la mía soñaba “con ser mayor, de pequeña. De mayor, con escapar”.

Todos y cada uno de estos 31 poemas tienen un algo mágico que engancha. Mi hija, que esta en ese momento como lectora en el que leer es un trabajo complicado que requiere tanto esfuerzo que es más una obligación que un deleite, disfrutó como hacía mucho que no la veía hacerlo, leyendo el trabalenguas, el poema del telégrafo o el del Tocadís, descubriendo esa receta con la que hacer un tierno monstruo amigoNos reímos, descubrimos palabras nuevas, algunas locas, todas divertidas, y lo pasamos genial juntas leyendo estos poemas.

Esos juegos de palabras, esa sonoridad, el ritmo tan especial que tienen algunos de los poemas, hacen de este libro una pequeña maravilla. Es delicioso, lo mires por donde lo mires, lo abras por donde lo abras.

Porque estoy deseando hacer la “receta para hacer un monstruo”, por ver si me sale un monstruo tierno al que abrazar en invierno. Porque no paro de mirar en la nevera por si pudiera colarme por alguno de sus estantes y marcharme de viaje al polo. Porque Pedro Mañas le arrancó risas a mi hija mientras leía sus poemas. Por escribir tan bien, tan bonito, tan divertido, tan tierno. Porque si, por esas bellas, tiernas ilustraciones. Porque es tan sencillo que sencillamente nos encanta. Enhorabuena por un libro tan redondo, tan hermoso, tan fantástico.

Datos bibliográficos

Título: Tratario: Nanas para lavadoras

Autor: Pedro Mañas

Ilustradora: Betania Zacarias

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2016. 40 págs.

Edad: + 3 años

 

A mares

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Portada de “A mares” de María Jesús Jabato, ilustraciones de Rocío Martínez, Editorial Kalandraka

Tímidamente me adentro en el mundo de la poesía. Poco a poco y sin descanso voy conociendo autores y poemarios y los traigo a casa para uso y disfrute familiar. Y me sorprendo gratamente al ver lo bien acogidos que son todos ellos por los oidos despiertos de mis dos hijos.

Poco a poco por los rincones de mi casa van desfilando libros de Mar Benegas, de Raúl Vacas, de Carlos Reviejo, de Antonio Rubio, de Beatriz Giménez de Ory , recopilatorios como la colección de SM “Versos de…” que tanto nos gustan.

Pero hacía demasiado tiempo que no os hablaba de ninguno en concreto en el blog y por eso hoy os traigo “A mares”, de María Jesús Jabato.

Esta escritora burgalesa tiene el mérito de haber ganado 3 de los premios más importantes de poesía de nuestro país: el Premio Internacional de Poesía para niños Orihuela 2013, convocado por el ayuntamiento de Orihuela y la editorial Kalandraka, por su obra “Gorigori”el Premio Luna de Aire 2014 otorgado por CEPLI de la Universidad de Castilla-La Mancha, por “Campo de Lilaila”Premio Príncipe Preguntón 2008, convocado por la Diputación de Granada, por su poemario “Domingo de Pipiringo”.

En “A mares”, libro publicado por la Editorial Kalandraka en 2014 en la colección Orihuela, vamos a encontrar 30 poemas sobre el mar y todo lo que en él habita, real o imaginario, muy bien acompañado por las ilustraciones de Rocío Martínez, ilustradora, entre otros muchos, de “Escarabajo en compañía” de Pep Bruno o de la magnifica edición de “Del maravilloso libro de Calila y Dimna” publicada por la editorial Thule en 2015.

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“A mares” es una dulzura de principio a fin. Las acuarelas que ha creado Rocío Martínez nos ayudan a adentrarnos desde la portada en un mar en calma en el que encontraremos un sin fin de habitantes distintos. Poemas que nos hablan de las olas, unas con hache y otras sin ellas, de peces limón, de tiburones ligones y de sirenas, de naúfragos y pescadores y hasta de barquitos de papel.

Hay adivinanzas, pequeños cuentos y fábulas. Poemas para distintas ocasiones, para leerlos sin prisa, unas veces con hambre de versos y otras, a lo mejor, en pequeñas dosis, en días que simplemente queramos leer algo que nos recuerde ese mar que tanto nos gusta y al que tenemos ganas de volver.

Con poemas como los que encontramos en “A mares” se puede hacer de la poesía algo cotidiano. Son poemas asequibles a los que poder llegar en cualquier momento. Una conversación cualquiera nos puede llevar a la lectura de un poema. Si recordamos, por ejemplo, las mañanas de playa recogiendo conchas, podemos leer este poema que nos habla de La Caracola:

No dice la caracola,

no dice nada,

no suena a mares lejanos,

no huele a algas,

no canta la caracola

canciones de agua,

¿qué tienes, caracolita,

por qué te callas?

Si estamos jugando a contar podemos proponerles jugar al Cuentaolas:

Una y dos,

tres y cuatro,

olas blancas

van llegando,

cinco olas

y una, seis,

siete, ocho,

nueve, diez,

sigo contando las olas

que desmayan a mis pies,

ya van quince,

dieciséis,

si no para el oleaje,

¿cuántas olas contaré?,

diecisiete,

dieciocho,

diecinueve,

¡yo no sé!

Y así hasta 30 posibilidades. No será que no nos dan facilidades para acercarnos, para acercarles a la poesía. La hora del cuento de antes de dormir, antes de cenar, durante el baño, en lugar de una canción o a propósito de ella. La poesía cabe en cualquier sitio, a cualquier hora, en cualquier parte. Si la llevamos en el bolsillo y la tenemos a mano, con libros como “A mares”, como “A lo bestia”, como “Los versos del libro tonto”, como “Niños raros”, o como “Versonajes” o tantos otros, el verso hará su nido en el corazón de los niños y ya nunca querrá dejarlos. ¿Les vamos a privar de ese placer?.

Datos bibliográficos

Título: A mares

Autor: María Jesús Jabato

Ilustración: Rocío Martínez

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2014. 48 págs.

Edad: + 5 años

Versos del mar

Portada de "Versos del mar" de Carlos Reviejo y Javier Ruiz Taboada, Ilustraciones de Paz Rodero

Portada de “Versos del mar” de Carlos Reviejo y Javier Ruiz Taboada, Ilustraciones de Paz Rodero

 

Dentro de la colección “Versos de…” de la Editorial SMS, “Versos del mar” es un poemario lleno de sirenas y piratas, de estrellas de mar y mares de estrellas, de lunas y soles, de ballenas, de peces de colores y cangrejos ermitaños. Un precioso libro con el que reír, soñar con mares y peces y disfrutar de unas maravillosas ilustraciones.

Los autores

Carlos Reviejo nació El Tiemblo (Ávila) en 1942. Estudió peritaje en Béjar pero desde muy joven su verdadera vocación era la de maestro. Se trasladó a Madrid, donde por fin consiguió hacerse maestro de enseñanza primaria. Trabajó en varias ciudades españolas y después de unos años volvió a Ávila, donde, además de maestro de primaria, colabora con escuelas, bibliotecas y escuelas de adultos con charlas y recitales.

Se le han otorgado varios premios y menciones, como el Premio White Raven de la Biblioteca de Munich por “Dragonalia” en 1990. Con “Canto y cuento” fue Premio Nacional al Libro Mejor Editado en 1997 en la categoría infantil y juvenil, y en el año 2000 logró la misma distinción con “Déjame que te cuente”. En 2005 consiguió una mención especial de la Feria del Libro Infantil de Bolonia por su libro “Pictogramas en la Historia de Don Quijote de la Mancha”.

Dentro de la colección “Versos de…” son suyos los libros Versos del Bosque”, “Versos de colores” y “Versos para contar”Tiene publicados más de 50 libros de poesía infantil, entre ellos algunos tan conocidos como Abezoo“. 

Javier Ruíz Taboada (Toledo, 1962), es periodista, locutor de radio, escritor, fotógrafo y pintor. Su primera obra fue para adultos “Ropa interior”, publicada en 2009. Tiene publicados, además de “Versos del mar”, “Versos del tiempo”, ilustrado por Emilio Urberuaga dentro de la colección “Versos de…”

 La ilustradora

Paz Rodero (Salamanca, 1957) es ilustradora, animadora y escritora. Licenciada en Derecho, ha recibido formación en ilustración, cuentacuentos y animación e imparte cursos de animación en centros culturales, bibliotecas, colegios y librerías.

Ha ilustrado más de cien libros para las principales editoriales españolas y algunas de Europa, Asia y América. Además ha escrito varios cuentos como “Dodó (Un bicho raro)”, editado por Bohem Press (Zurich). Como ilustradora quiero destacar  “Amigos de verdad“, de José Moran. Este cuento nos llegó a casa gracias a la biblioteca de aula del colegio. Cuenta la historia de la amistad entre un cangrejo ermitaño y una anémona. Es una tierna y divertida historia pensada para primeros lectores y los dibujos de Paz Rodero son el complemento perfecto. He reconocido a este cangrejo entre estas páginas de las que hoy hablo y me ha hecho ilusión el reencuentro.

Mi opinión

Son 30 los poemas que nos esperan en este álbum.  Quizá uno de los que más me gustan es “De mar y de cielo”, aunque entre tantos es dificil elegir sólo uno.

De mar y de cielo

Al mástil de un barco hundido

sobre un fondo de coral,

una estrella se ha subido,

para el cielo contemplar.

Le han contado que allá arriba

no son de mar las estrellas:

son de cielo, y en él brillan

cuando la luna les deja.

Estos 30 poemas dan para mucho. En ellos podemos encontrar historias de piratas, una adivinanza, la historia de una sirenita que no quería nadar o cómo una estrella de mar va a casarse con una estrella del cielo en la Vía Lactea.

"Esto es un atraque" poema de "Versos del Mar"

“Esto es un atraque” poema de “Versos del Mar”

Esta escrito en letra minúscula ligada, pensada para los primeros lectores que están empezando a leer solos. Son poemas llenos de sonoridad, de historias un poco locas, de esas que a veces aparecen en los poemas y que nos hacen reír por su locura. Como la historia del pulpo que les cuenta a sus hijos cómo de joven fue cocinero, pintor de brocha gorda y trabajó en una oficina.

Igual que nos pasa a los mayores, los poemas para niños tienen su momento y necesitan de una atención y de un ambiente un poco especial. Mi hija el otro día quería que le leyera un cuento y me pidió este, una de las novedades que había traído de la biblioteca. Ella quería una historia de piratas y aquí la hay, claro, pero no era el momento de “esta” historia de piratas y el resultado fue un sonoro “¿ya?”.

Los niños son todo lo naturales y espontáneos que nosotros no nos atrevemos a ser a diario. Ese “¿ya?” a mi me llegó al alma porque llegaba con ilusión de la biblioteca a enseñarle los nuevos descubrimientos, que además eran de poesía, sobre el mar y encima salía nuestro amigo el cangrejo ermitaño. Pero aunque fuera mi momento, no era el suyo. Ahora espero paciente a que siga ojeando el libro, a que lo vea por la mesa mientras yo trabajo en él, a que sienta curiosidad por sentarse a leerlo conmigo y por fin descubra a esos piratas.

Ya he dicho otras veces todo lo que estoy aprendiendo cada día gracias al blog y las reseñas y a todo lo que ellas me acercan. Pero donde más aprendo, sin lugar a dudas, es dejando que sean los niños los que me den su opinión, los que me digan el por qué éste no (a su manera de 5 años, claro), el por qué éste le hace tanta gracia, y por qué aquel hay que releerlo y releerlo.

Nosotros somos mediadores, claro está. Tenemos que intentar brindarles un abanico de posibilidades dignas de su talento como lectores, lecturas que les diviertan, que estimulen su imaginación y les ayuden a crear sus propias historias, que les despierten la curiosidad por leer más, por mirar más. Les debemos acercar esas lecturas que les toman en serio, que apelan a su inteligencia y a su sensibilidad. Pero dentro de ahí, los jueces finales son ellos. Y eso es lo grande de todo eso, que poco a poco van creando sus gustos y preferencias.

Se (juego con ventaja porque es de mi hija de quien hablo) que este libro le gustará. Mañana o dentro de 3 días nos sentaremos tranquilas en el sofá a leerlo, uno de esos días en los que tenemos ganas de mimos y de risas pequeñas. Y la magia aparecerá y los poemas se sucederán uno tras otro ante la mirada atenta y encantada de las dos.

Que no os asuste la poesía, dadle una oportunidad. Yo lo estoy intentando y cada día la encuentro más atractiva. Dedicadle un momento, su momento, y veréis como algo mágico sucede. Sólo es cuestión de tiempo y de ganas.

Datos Bibliográficos

Título: Versos del Mar

Autores: Carlos Reviejo y Javier Ruíz Taboada

Ilustradora: Paz Rodero

Edición: SM, Madrid, 2013. 72 pags.

Edad: de 0 a 5 años

Mi primer libro de Gloria Fuertes

Portada del libro Mi primer libro de Gloria Fuertes

Portada del libro Mi primer libro de Gloria Fuertes

El pasado mes de noviembre se cumplieron 15 de años del fallecimiento de Gloria Fuertes. Por este motivo la editorial Anaya publicó en 2013 dos libros sobre Gloria Fuertes: “Mi primer libro de Gloria Fuertes”, para niños a partir de 5 años, y “Gloria Fuertes, poeta para todos”, ambos escritos por Antonio A. Gómez Yebra e ilustrados por Esther Gómez Madrid.

“Mi primer libro de Gloria Fuertes” acerca a los más pequeños a la vida y la obra de la poeta madrileña a través de un texto sencillo y cercano para los niños, algunos de sus poemas más conocidos y las bellas ilustraciones de Esther Gómez Madrid. Todo ello acompañado de un CD en el que se recogen varios poemas recitados por la propia Gloria Fuertes.

El Autor

Antonio A. Gómez Yebra nació en 1950 en Almoharín, Cáceres. Estudió magisterio y con apenas 17 años ya era profesor. Estudió Filología Hispánica y en 1984 es nombrado profesor de la Universidad de Málaga.

En 1994 empieza la publicación de la colección “El grillo de colores”, de la Editorial Algaida, Sevilla, de la que es único autor y con la que ha publicado más de 15 libros. En 1998 inicia la dirección de la colección “Caracol” de poesía.

Ha publicado numerosos poemarios y cuentos y desde 1989 dirige las Jornadas de Literatura Infantil y Juvenil y el Congreso de Literatura Española organizados por la Universidad de Málaga. Gran conocedor de la obra y la persona de Gloria Fuertes, con la que participó en recitales poéticos, tertulias y charlas.

La ilustradora

Esther Gómez Madrid nació en 1980 en Madrid. Del barrio de Campamento, es Licenciada en Bellas Artes por las Universidad Complutense de Madrid y Diplomada en Diseño Gráfico por el Istituto Europeo di Desing.

Desde hace 3 años se dedica a la ilustración, trabajando con la editorial Santillana en la ilustración de textos infantiles y juveniles. Además imparte clases de ilustración para niños y jóvenes en talleres en La Casa Encendida, entre otros.

Entre los libros que ha ilustrado están “X.Leonora”, de Pepe Maestro o “Fede quiere ser pirata”, de Pablo Aranda, ambos de Anaya Infantil y Juvenil.

Mi opinión

No hay mejor manera de empezar a hablar de la poesía para niños que hacerlo a través de Gloria Fuertes. Cualquier homenaje que se le haga es poco para lo mucho que nos dejó como legado y para tanto que compartió durante su vida. Esta gran poeta de los niños supo llegar a ellos a través de unos poemas sencillos, sonoros, divertidos, que nos hacían reír. Poemas que a veces no parecen poemas, sobre todo cuando eran contados por ella. La recuerdo recitando sus poemas en los programas de la televisión y más parecía que estuviera contando un cuento que recitando un poema. Ella era cercana, divertida, entrañable…y así son sus poemas.

Página del libro "Mi primer libro de Gloria Fuertes"

Página del libro “Mi primer libro de Gloria Fuertes”

A los niños, sobre todo a los más pequeños, les gusta la poesía: las retaílas, las pequeñas canciones, los versos, les atraen y divierten. Son esas repeticiones de algunas canciones, su sonoridad, su brevedad y alegría lo que hace que les gusten tanto que se las aprendan de memoria, las repitan una y otra vez o que pidan a padres y abuelos que se las vuelvan a cantar y contar.

“Mi primer libro de Gloria Fuertes” me ha parecido una buena manera de enseñar a los niños quién era Gloria Fuertes, contando su vida de una forma sencilla y breve, adornada con unas preciosas ilustraciones. Y partiendo de su biografía, acercar a los niños a su obra, de la que seguramente ya conocen poemas sin saberlo, porque seguro que sus padres o abuelos les han cantado alguna vez aquello de “Un globo, dos globos, tres globos, la luna es un globo que se me escapó…”. Esta es una estupenda manera de acercarles a ella y a su obra, y que sepan que esas cancioncillas son también poesía.

Cómo ella misma dijo “Los niños que leen poesía se aficionan a la belleza del lenguaje y seguirán leyendo poesía toda su vida” No hay nada mejor que podamos enseñarles, ya que a través de la poesía aprenden, casi sin querer, a apreciar el sentido de las palabras, su sonoridad, la belleza que encierran.

Una de las cosas que más me ha gustado de este libro, homenaje a Gloria Fuertes, son las ilustraciones de Esther Gómez Madrid. Son dibujos donde destaca el color y la sencillez, que casi recuerda a los dibujos de los niños.

Ilustraciones del libro "Mi primer libro de Gloria Fuertes" de Esther Gómez Madrid

Ilustraciones del libro “Mi primer libro de Gloria Fuertes” de Esther Gómez Madrid

El libro además viene acompañado de un CD con varias grabaciones de Gloria Fuertes recitando algunos de sus poemas. Merece la pena pasarse por la página oficial de Gloria Fuertes y escuchar las grabaciones sonoras que guardan de ella.

Un libro que bibliotecas y colegios deberían tener y, a través de él, hacer llegar a los más pequeños la figura y obra de esta grandísima autora. Os animo a leer a Gloria Fuertes y a leerles a los niños sus poemas.

Es difícil escoger un poema de Gloria Fuertes entre tantísimos como hay, a cual mejor. Pero quería dejaros alguno y si queréis, y podéis, os animo a leerlo en voz alta, para vosotros mismos o para el que tengáis al lado, sea niño o adulto. Leerlo cómo si contarais un cuento, como una pequeña historia. Seguro que al terminar sonreiréis:

Cómo se dibuja un niño
Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
 Pintarle mucho flequillo,
-que esté comiendo un barquillo-;
muchas pecas en la cara
que se note que es un pillo;
-pillo rima con flequillo
y quiere decir travieso-.
Continuemos el dibujo:
redonda cara de queso.
 Como es un niño de moda,
bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero
con un hermoso agujero;
camiseta americana
y una gorrita de pana.
Las botas de futbolista
-porque chutando es artista-.
 Se ríe continuamente,
porque es muy inteligente.
 Debajo del brazo un cuento
por eso está tan contento.
 Para dibujar un niño
hay que hacerlo con cariño.
Datos Bibliográficos

Título: Mi primer libro de Gloria Fuertes

Autor: Antonio A. Gómez Yebra

Ilustrador: Esther Gómez Madrid

Edición: Grupo Anaya, Madrid, 2013. 32 pags. +CD