El Gato Garabato – The Cat in a Hat

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Portada de “El Gato Garabato” de Dr. Seuss, editorial Beascoa

Este año se cumplen 60 años de la publicación por primera vez en Estados Unidos de “The Cat in a Hat” de Theodor Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss.

“El Gato Garabato”, que así es que como se ha traducido en castellano, se publicó en 2003 por Altea y en 2015 Beascoa ha recuperado aquella traducción y ha reeditado este clásico de la literatura infantil.

Pero conozcamos un poco a su autor. Dr. Seuss comenzó su carrera como publicista y escribiendo artículos humorísticos en revistas y periódicos. No sería hasta 1937 cuando publicase su primera obra dedicada a público infantil: And to Think That I Saw It on Mulberry Street” (Y pensar que lo vi por la calle Porvenir). De esta obra la famosa autora infantil Beatrix Potter dijo que era el libro más inteligente que había visto en años. Y es que, si algo caracteriza a los libros de Dr. Seuss es su humor loco pero inteligente y el respeto e inteligencia con la que se dirige a los niños.

Comenzó a escribir obras para niños, según dice él, porque en su contrato no decía que no pudiera hacerlo. Verdad o no, esta claro que cuando empezó no fue capaz de dejarlo.

La obra de Dr. Seuss está escrita, fundamentalmente, en verso. Son obras de difícil traducción porque el autor juega con el lenguaje y utiliza recursos poéticos difíciles de trasmitir en otro idioma que no sea el inglés. La métrica, las palabras, las rimas son casi imposibles de traducir del inglés literalmente. Precisamente por eso tienen aún más mérito las traducciones porque han logrado encontrar un equilibrio entre la idea original del autor de que fuera una lectura asequible a primeros lectores sin perder agilidad y humor en español.

El Gato Garabato“, o “The Cat in a Hat” en su versión original, se publicó en 1957. Este libro surgió a raíz de un artículo publicado en la prestigiosa revista  Life en Mayo de 1954 en el que se hablaba de los problemas de lectura que tenían los alumnos de 6 y 7 años.

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El autor del artículo atribuía parte del problema a los libros utilizados en las escuelas para lectura: eran libros sin apenas ilustraciones y las que había eran muy insípidas y no reproducían ni de lejos la realidad de los niños. ¿Por qué no podían los niños aprender a leer en libros más divertidos y en los que se vieran niños como ellos, que a veces hacen trastadas, o animales fantásticos, a personajes divertidos, coloridos?. Historias en las que el texto y la imagen fueran de la mano para así ayudar al lector a crear puentes entre la lectura y la imaginación y ampliar su mente.

A raíz de este artículo un profesor le propuso a Theothor Seuss que escribiera un libro teniendo en cuenta las 300 palabras que un niño de 6 años debía ser capaz de leer a esa edad. Seuss utilizó 223, la gran mayoría (221) monosílabas (en inglés) y solo una de ellas con 3 sílabas.

dr-seus_gatoPuede pensarse que con ello se pierde calidad o agilidad en el texto pero nada más lejos. El Gato Garabato es una trepidante y alocada historia de dos niños aburridos en su casa una tarde de lluvia en la que conocerán al Gato Garabato que les volverá la casa del revés con tal de entretenerles. Los niños, no dan crédito a lo que ven sus ojos y el pez, desde su pecera, cual Pepito Grillo, intenta que aquel loco gato salga de su casa antes de que llegue la madre.

El Gato les trae en “un cajón profundo y ancho cerrado con un gran gancho” dos cosas pequeñitas y graciosas: Cosa Uno y Cosa Dos. “Cosa Uno nunca muerde. Cosa Dos nunca se pierde. Son las dos muy parecidas y las dos son divertidas.

Un texto sencillo, loco y ágil, un texto que un niño que está aprendiendo a leer disfruta, a pesar del esfuerzo que le supone la lectura todavía. Un gato que les atrae y les hace pasárselo en grande mientras se van acostumbrando al maravilloso mundo de la lectura.

Sólo tres colores utiliza Dr. Seuss en la ilustración: tinta negra, rojo y azul. Los dibujos de Dr. Seuss recuerdan a la caricatura, a las tiras cómicas de la época. Sus inicios fueron esos y no deja de verse su influencia a lo largo de toda su obra. La imagen del Gato Garabato con un alto sobrero de copa a rayas rojas y un gran lazo rojo en el cuello se convirtió rápidamente en un icono dentro de la literatura infantil.

dr-seuss-grinchPero Seuss no es sólo conocido por este gato. De hecho, fuera de EEUU es mucho más conocido por otro de sus personajes más famosos: El Grinch. 

La historia de “¡Como el Grinch robó la navidad!“, es un cuento de Navidad en el que conoceremos al malvado Grinch, una criatura peluda que vive en una cueva al norte de Villaquien, aldea donde viven felices los Quien. Se acerca la Navidad y el Grinch esta molesto y envidioso de la felicidad con que los Quien preparan la Navidad así que una noche baja al pueblo y roba todos los adornos navideños. Pero la Navidad llega igualmente y el Grinch entiende entonces que la Navidad es algo más que adornos y dulces; su corazón se vuelve tres veces más grande y devuelve los regalos y adornos al pueblo. Una historia típicamente navideña con un trasfondo de crítica al consumismo que rodea a la fiesta.

El Grinch ha sido adaptada a dibujos animados y a cine, siendo una de las adaptaciones más conocidas la de la película del año 2000 protagonizada por Jim Carrey en el papel de El Grinch.

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A lo largo de toda su obra, Seuss quería acercar a los primeros lectores textos fáciles de leer, ágiles, divertidos y que les despertaran la imaginación. Sus obras son locas y recuerdan al nonsense, al sinsentido, a la literatura del absurdo que nos hace reír y disfrutar, al estilo de “Alicia en el País de las Maravillas” o de “Charlie y la Fábrica de chocolate“.

Una de las obras de Dr. Seuss que representa claramente ese sinsentido es “Huevos verdes con jamón“. En ella utiliza el absurdo más absoluto para hacernos reír y disfrutar, para querer seguir leyendo más y más, sin preocuparnos de nada más.

dr-seuss-huevosverdes“Huevos verdes con jamón” es un libro acumulativo en el que un ser extraño llamado Soy Simón quiere a toda costa que otro, del que no sabemos su nombre, pruebe los Huevos verdes con jamón: ni aquí, ni allá, ni en un salón ni con un ratón, ni en un cajón ni con un zorro marrón…

En cada página un nuevo sitio extraño, con compañía aún más extraña y a continuación una lista cada vez más grande de sitios y situaciones donde no comería nunca huevos verdes con jamón.

De nuevo personajes extraños y llamativos y dibujos caricaturescos, acompañados de colores planos. De nuevo situaciones absurdas y altas dosis de humor. Y todo acompañando a un texto cargado de sonoridad y ritmo, con palabras que los niños conocen y que les resultan divertidas de leer y pronunciar.

Dr. Seuss consiguió su propósito: a los niños les entusiasmaban sus libros. En 1999 la Asociación Nacional de Educación de EEUU realizó una encuesta con niños y profesores, en busca de los 100 libros más populares para niños. En la lista de los niños, “Huevos verdes con jamón” ocupó el tercer lugar y “El Gato Garabato” ocupaba el cuarto en la de los profesores.

Estas tres obras de Dr. Seuss y otras muchas como “Un pez, dos peces, pez rojo, pez azul” o “¡La de cosas que puedes pensar!” están a nuestro alcance en librerías y bibliotecas y con ellas estamos poniendo en sus manos un mundo nuevo. Libros distintos, que se salen de lo convencional y que han sido pensados para ellos.

Os animo a que si tenéis cerca a un niño de 6 años en adelante leáis con el cualquier obra de Dr. Seuss. El efecto es inmediato: les gusta porque suena bien, porque es divertido, porque los personajes se salen de lo corriente y las situaciones son absurdas. Probad, seáis padres o profesores, probad a acercarles cosas pensando en divertirles y no enseñarles. Ocurría hace 60 años y sigue ocurriendo ahora…Si queréis que de verdad los libros se conviertan en sus amigos el camino no es ponérselo más difícil de lo que ya es. No es lectura fácil, es lectura divertida, porque ellos solo quieren pasarlo bien, hagan lo que hagan: por algo son niños.

Datos bibliográficos

Título: El Gato Garabato

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.


Edad: + 6 años

Título: ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años


Título: Huevos verdes con jamón

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años

Blancanieves ilustrada

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Portada de “Blancanieves” de Jacob y Wilhelm Grimm ilustrado por Benjamin Lacombe para la Editorial Edelvives

Siempre resulta curioso ver como los cuentos tradicionales se van adaptando a los tiempos, tanto en lo que se refiere la historia en sí, como a la imagen que nos sugiere.

Uno de los clásicos más conocidos es Blancanieves y con el paso de los años es difícil, incluso para las nuevas generaciones, separar la imagen que Disney creó de la niña Blancanieves. Pero la ilustración asociada a la literatura infantil está adquiriendo una importancia cada vez mayor y con ello nuestro imaginario de personajes se va modificando. Aun sin conseguir que no asociemos la imagen de Blancanieves con la de Disney, al menos tenemos a nuestro alcance nuevas opciones a las que recurrir, y todas ellas con una alta calidad artística.

Hoy queríamos fijarnos concretamente en dos versiones de Blancanieves con dos ilustraciones muy diferentes pero que nos han llamado la atención por esa calidad artística de la que hablamos.

La primera de ellas es la versión de Benjamin Lacombe. El texto reproduce la versión del clásico de Jacob y Wilhelm Grimm. En esta versión, editada por Edelvives,  la malvada madrastra intenta asesinar a Blancanieves en tres ocasiones distintas: con un corsé, con un peine y, finalmente, con una manzana.

blanca_lacombe1La obra del ilustrador francés Benjamin Lacombe es muy reconocible. Se caracteriza por un aire casi caricaturesco de sus personajes, envueltos por un ambiente difuminado que le da un aire romántico y de ensoñación. Los ojos: grandes, rasgados, expresivos.

Destacan aquí los de la madrastra, que transmiten toda la frialdad que guarda su corazón. En una de las primeras ilustraciones podemos ver a la madrastra contemplándose en el espejo. Lacombe no muestra ese espejo, solo a la madrastra enfrentada consigo misma, con una especie de collar de serpientes que le envuelve, y esa fría mirada clavada en su propio reflejo.

blanca_lacombe3Blancanieves, sin embargo, es dulce, con un aura de tristeza casi constante, con el pelo “negro como el ébano” y los labios “rojos como la sangre”. Ese color rojo invade cada ilustración del álbum, ya sea en la propia Blanca como en los gorros de los enanos, en el pico de los pájaros y en la mortal manzana.

A través de la ilustración podemos apreciar detalles de la historia como la protección que brindan los animales del bosque a Blancanieves, que Lacombe resume en una ilustración en la que todos los animales se enroscan alrededor del cuerpo de la niña.

Otra de las insinuaciones de Lacombe es la idea de la muerte, que el representa a través de un cuervo que aparece en una ilustración magnífica en la que el corsé de Blancanieves, ese con el que la madrastra la quiere asfixiar, es una jaula con un cuervo en su interior. Sólo vemos la mirada de terror de Blanca y las manos que atan el corsé, pero con eso es más que suficiente.

Alterna con algunas ilustraciones en blanco y negro, realizadas a tinta. Una de las que más me gustan es en la que se ve a Blancanieves barriendo , y con su escoba barre y desbarata aquello que los enanitos le decían para protegerla: “Sobre todo, ¡no dejes entrar a nadie!”. Sus palabras, por desgracia, se barren también de la mente de la niña, que confiada e ingenua, caerá por tres veces en la trampa de la malvada madrastra.

Todo lo que acompaña al texto de los hermanos Grimm en esta versión engrandece la historia. El tamaño del álbum, las magníficas ilustraciones nacidas del genio de Lacombe, el papel incluso, de alto gramaje, hacen de esta obra una joya que atesorar, más enfocada a un público de mayor edad, entre adolescente y adulto, para apreciar todos estos recursos artísticos.

Pero aun así, no hay que privar a los niños de esta maravilla y su contemplación porque ayudan a crear otros imaginarios para Blancanieves, lejos de esos colores primarios (rojo, azul, amarillo) y del brillo de la imagen clásica de Disney.

La segunda versión es la que realizaron la autora inglesa Josephine Poole y la ilustradora Angela Barret en 1991 y que nos llegó a España gracias a Kókinos en el 2007. Las dos autoras han colaborado hasta en tres ocasiones, con las obras Juana de Arco y El Diario de Ana Frank además de esta Blancanieves, y en todas han conseguido crear obras maravillosas con una gran sensibilidad, tanto en el texto como en la ilustración.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves, de Josephine Poole, Editorial Kókinos

Josephine Poole ha adaptado la versión de los hermanos Grimm para darnos algunos detalles de la vida de la niña a lo largo de la historia.

Pero centrémonos en la ilustración, tema al que hoy queremos dar relevancia. En este caso, Angela Barret nos presenta una ilustración muy clásica en la que Blancanieves no parece tanto una niña como una joven adolescente. Sus dibujos están plagados de detalles que hacen de algunas escenas, como el cuarto de la niña que se nos presenta en las primeras páginas, lugares acogedores.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Son todas las ilustraciones de gran tamaño, ocupando gran parte de la doble página, envolviendo el texto, o en ocasiones, a doble página completa, cediendo todo el protagonismo a la ilustración.

Los tonos utilizados por la ilustradora son, en general, muy oscuros. Sólo en esta escena del baile con su profesor en las habitaciones de la niña vemos una escena con más luminosidad. Y no volveremos a ver esta luz hasta el final en el que un cielo azul acompaña la boda de Blancanieves y su principe.

Pero no os engañéis, porque la oscuridad no está reñida con la belleza. Y el resto de las ilustraciones, de esos pequeños cuadros que recuerdan ligeramente a la pintura del romanticismo y a los paisajes ingleses.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Y a pesar de esa oscuridad Angela Barret siempre deja un pequeño foco de luz que ilumine el rosto de Blancanieves. Ella resalta siempre sobre todo lo demás en las ilustraciones. Y tanto la resalta que la malvada madrastra queda como en un segundo plano. Aparece de muchas maneras, orgullosa y prepotente frente a su espejo, oculta bajo una gran capa junto al cazador cuando le manda asesinar a la niña en el bosque, disfrazada de bruja alejandose después de intentar asfixiar a Blanca con una cinta, o de anciana vendedora de abalorios. Pero en casi todas las escenas aparece en un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a la niña Blanca.

Aun así es maravillosa la manera y riqueza de vestuarios, peinados y maneras de aparecer que le da a la madrastra, en contraste con la sencillez de Blancanieves que siempre se nos muestra con el pelo negro suelto y largo y un sencillo vestido blanco.

Detalles todos relevantes para apreciar el trabajo que hay detrás de trabajos como este. De nuevo se nos presenta otra imagen de esta niña, otra manera de entender el cuento y de valorar su importancia en la tradición literaria de la humanidad.

Un cuento que podemos contar a niños a partir de 6 o 7 años (por su extensión han de tener esta edad para mantener la atención) porque la historia la conocen pero les faltan detalles y momentos y porque leer en voz alta siempre es un lujo que los niños no deben perder. Y con obras como estas además, les mostramos obras de arte con las que alimentar su imaginación, su sensibilidad frente a las expresiones artísticas, sean de la clase que sean.

Datos Bibliográficos

Título: Blancanieves

Autor: Jacob y Wilhelm Grimm

Ilustrador: Benjamin Lacombe

Edición: Edelvives, Madrid, 2011


Título: Blancanieves

Autor: Josehine Poole

Ilustador: Angela Barret

Edición: Kókinos, Madrid, 2007

La tradición oral y los cuentos acumulativos

 

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Un Nuevo Año se presenta ante nosotros, enterito, a estrenar, para disfrutarlo desde el comienzo hasta el fin. Nosotros ya estamos manos a la obra con ello y, una semana más, os traemos buenas lecturas para compartir.

Esperamos que los Reyes Magos os hayan traído muchos y preciosos libros. A nosotros nos han traído bastantes, muchos más de los esperados. Poco a poco os iremos hablando de ellos porque hay verdaderas maravillas. Ya se sabe que los Reyes tienen muy buen gusto en cuanto a lectura se refiere.

Pero este año queríamos comenzar hablando de cuentos de tradición y de los llamados “cuentos de fórmula”. No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”. Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento” del que ya os hablé hace tiempo, nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo el cuento de la banasta:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta 

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento de los que os queríamos hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, pues, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Personalmente, de mi niñez recuerdo pasar largos ratos junto a mi hermano cantando la canción “Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. No tengo claro, eso sí, que la mitad de los animales que van cantando y haciendo callar fueran los originales porque seguramente muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos que siguen esta corriente narrativa.

Un ejemplo de este tipo sería el cuento en verso “Bodas de piojos y pulgas” (recogido en el libro de Antonio Rubio “7 llaves de cuento”) del que os pongo un fragmento:

Los piojos y pulgas

se quieren casar, 

por falta de trigo

no se casarán. 

Y dice la hormiga

desde su hormiguero: 

-Hágase las bodas

yo llevo un granero

Que run, run 

que de la mar run, run. 

– Pobres de nosotros, 

trigo ya tenemos, 

por falta de carne 

no nos casaremos. 

Y dice el lobito

desde su alto cerro: 

– Háganse las bodas,

yo llevo el becerro. 

Que run, run 

que de la mar run, run. 

Portada de "La cebra Camila" de Marisa Nuñez con ilustraciones de Oscar Villán, editado por Kalandraka

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes. “La cebra Camila” de Marisa Nuñez, ilustrado por Oscar Villán y editado por Kalandraka, cumple con todos los requisitos de un cuento acumulativo y con ese concepto de juego del que hablábamos. Una historia cuyo protagonista, la Cebra Camila, tiene un problema y el resto de los personajes le ayudan a solucionarlo. Camila ha perdido las rayas de su vestido y llora 7 lágrimas de pena. Pero los animales le irán poniendo una nueva raya y con ellas aumenta la retahíla. Una preciosa retahíla, con una gran sonoridad y que se va quedando en la memoria como una linda canción:

Y se estiró mucho para lucirse aún más

y para que su madre la viese bien, 

con un anillo en la pata, 

una rayita de plata, 

un lindo remiendo azul, 

una puntilla de tul, 

una cuerda de violín, 

un gran cordón de botín, 

una cinta en la melena…

y ni una gota de pena

aquesabelalunaOtro ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral pero que Kalandraka publicó en 2014 con la adaptación del texto por Tareixa Alonso e ilustraciones de Alicia Suarez.

También sigue esta línea el cuento de la escritora, narradora y actriz Charo Pita con su libro “La calle del Puchero” donde los personajes, que esta vez no son sólo animales, tienen un camino de ida y otro de vuelta.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

portada MOSCAA veces resulta algo complicado por el vocabulario utilizado, como por ejemplo “La casa de la mosca fosca” que utiliza un pareado con cada nuevo animal, dando lugar a una lista muy divertida de nombres aunque un poco complicada de recordar: el escarabajo carcajo, el murciélago pliélago, el sapo castrapo, la lechuza trapuza, la raposa chistosa y el lobo rebobo. Al final, sin embargo, se aprende, precisamente por esa sonoridad que le da la rima y por lo curioso del lenguaje. Esta Mosca Fosca es, de hecho, una apuesta segura con los niños.

Esa rima consonante engancha de manera natural a los niños, que cuando ya controlan el lenguaje, disfrutan practicando e inventando.

Una última característica común en estos cuentos de tradición, la onomatopeya, aparece en el genial “Un gato en el árbol” del narrador o cuentista Pablo Albo. De nuevo aparece en él la estrofa, aunque con cada nuevo personaje esta cambia, y la acumulación, que en este caso es de sonidos: el gato maullaba “¡miau, miau!”, la niña lloraba “¡buah, buah!”, el padre gritaba “¡socorro, socorro!”…

La tradición, por suerte, sigue muy presente en nuestras casas, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Os dejo un último ejemplo que tiene, además, canción. Es el libro de Nuria y Raquel Díaz Reguera “¿Ahora que va a pasar?” , autora e ilustradora, editado en 2012 por Lóguez, en el que los animales van emitiendo un sonido según van transcurriendo las situaciones. La sonoridad y el ritmo son evidentes y las autoras incluyeron además la partitura de la canción creada a partir de la historia y de la que os dejo el vídeo oficial publicado por la editorial.

 

El Gran Gigante Bonachón

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Portada de “El Gran gigante bonachón” de Roald Dahl

Sofía es una niña huérfana que vive en un orfanato de Londres. Una noche ve a través de su ventana una extraña y enorme figura en la calle. Es un gigante con una maleta y una extraña trompeta que se está asomando a las casas de la vecindad. El gigante se da cuenta de que Sofía lo ha descubierto y la rapta para llevársela a su lejano país. Sofía cree que aquel gigante la va a devorar pero comienza a hablar con el y pronto descrubre que se trata de el Gran Giganta Bonachón, que a diferencia de los otros 9 gigantes que habitan en el país de los gigantes, no come a “guisantes humanos”, como ellos los llaman. Comienza así una tierna relación entre la niña y el GGB.

Mi opinión

Hemos llegado al final del año y a nuestra última reseña de este 2016 que termina. Pero no podía terminar este año sin hablar del autor que inspira este blog ya que este 2016 hemos celebrado el centenario de su nacimiento.

Pero aunque su año termine sus obras perdurarán y seguirán entusiasmando a generaciones de niños porque Roald Dahl supo hablar como nadie el idioma de los niños.

He leído mucho sobre Roald Dahl y he leído muchas de sus obras. “Matilda” sin duda es una de mis novelas favoritas y su personaje principal una de mis “niñas de cuento” preferidas, de esas que te tocan la fibra para siempre. No por casualidad este blog se llama así.

Pero me queda mucho aún por leer de Dahl y he querido terminar este 2016, su año, leyendo uno de sus libro “El Gran Gigante Bonachón”. Como no podía ser de otra manera he disfrutado desde la primera palabra del libro hasta su fin. Y de nuevo he descubierto unos personajes inolvidables: Sofía, una niña encantadora, lista, valiente y decidida y al GGB, que con su extraña y divertida manera de hablar, con sus tremendas orejas, posee y transmite una ternura tan grande comos sus ocho metros de altura.

Este personaje, el GGB, ya aparecía en “Danny campeón del mundo” (1975) donde el padre le cuenta a Danny la historia de un Gigante que regalaba sueños felices a los niños buenos.

15442337_1217909921624492_5291270502702156862_nRoal Dahl fue un genio creando personajes, tanto los héroes como los villanos. Todos están representados con nitidez, algo que es esencial en la literatura infantil. Los niños necesitan tener claro cómo son cada uno de los personajes que van apareciendo en la historia. Dahl escribe con sencillez, sin demasiadas descripciones, sólo las justas para ambientar la escena. Se centra en el personaje, en sus diálogos y en la historia en si.

Son siempre historias dinámicas en las que, una vez que te has metido, es imposible salir. Necesitas seguir, necesitas saber qué va a ocurrirle a Sofía, si será posible que se la coman aquellos 9 gigantes horribles. ¿Pero cómo se va a poder salvar?.

Con gran maestría Dahl, de nuevo, supo mezclar, como si fuera el propio GGB mezclando sueños, las dosis justas de humor, aventura y ternura.

Otro de los puntos fuertes de “El Gran Gigante Bonachón” son los diálogos entre Sofía y el GGB. Una vez que Sofía ya está en la cueva del GGB empieza entre ellos una larga conversación en la que vamos a descubrir quién es el GGB, a dónde ha llevado a la niña y por qué la ha raptado de aquella manera. Toda esa conversación que se alarga durante cuatro capítulos, tiene momentos tremendamente divertidos junto con otros en los que Dahl deja ver parte de esa crítica social que siempre aparece en sus obras.

Otro ingrediente que no podía faltar en una obra de Dahl es la magia. En este caso la magia aparece en forma de sueños. Esos sueños maravillosos que el GGB va a capturar con su red al país de los sueños. Aquí Dahl nos describe este extraño país de la siguiente manera:

Se dio cuenta, ahora, de que se hallaban en un país muy, pero muy pálido. El sol había desaparecido encima de una capa de vapor. A cada minuto, el aire se hacía más frío. El suelo era plano y estaba desnudo, sin color de ninguna clase. La niebla aumentaba de continuo. El frío fue más intenso todavía, y todo palideció y palideció aún más, hasta que Bonachón y la niña se vieron rodeados de una espesa capa gris y blanca. Estaba en un mundo de revueltas brumas y fantasmagóricos vapores. En el suelo crecía algo de hierba, pero no verde, sino de un gis ceniciento. No había señal de vida en tan extraño lugar ni sonido alguno, sólo las pisadas del GGB blandían cortando la niebla. “

Dahl describe poco, pero cuando lo hace a mi me maravilla. Poco más dice de ese extraño país pero tampoco es suficiente añadir mucho más. Nos queda claro como se sentía Sofía entre aquella espesa niebla, entre esas “revueltas brumas”. Escribe bajo la convicción de la inteligencia de los niños y su capacidad para la fantasía. Unas pinceladas para que cada uno nos inventemos nuestro propio país de los sueños.

Otra de las constantes en los libros de Dahl son las referencias a la cultura inglesa. En este caso representada por su más alta institución: nada menos que la Reina de Inglaterra. Toda la escena en la que recrea el encuentro con la Reina está repleto de situaciones absurdas e hilarantes donde yo, personalmente, me quedo con la aparición del mayordomo, mister Tibbs, y de qué manera organiza todo para el desayuno del GGB, Sofía y la Reina.

“Mistes Tibbs se deslizó hasta el salón de baile (porque los mayordomos no caminan, sino que se deslizan por el suelo), seguido de un pequeño ejército de lacayos. Todo éstos llevaban calzón corto, y no había ni uno solo que no luciese bien torneadas la pantorrillas y tobillos perfectos. No había posibilidad de llegar a lacayo real si uno no posee unas pantorrillas muy bien formadas. Es lo primero que miran cuando uno se presenta. 

[…] De pronto, Mister Tibbs pareció vacilar. Todos los lacayos le miraron desconcertados, porque los mayordomos nunca vacilan. Aunque se enfrenten a los problemas más imposibles de solucionar. Deben ser personas decididas en todo momento.”

ggb2Como toda su obra, las ilustraciones son de Quentin Blacke, por quien Dahl sentía una tremenda admiración, diciendo de él que era el mejor ilustrador de cuentos para niños que había.

No puedo hablaros de la última película de Steven Spilberg porque no la he podido ver aún. No se si está a la altura de Matilda o de la última versión de Charlie y la Fábrica de Chocolate que hizo Tim Burton. Sólo creo que hacer una versión cinematográfica de una de las obras de Roald Dahl es una tremenda responsabilidad. Un autor que también fue guionista de películas como los Sólo se vive dos veces o  Chiti Chiti Bang Bang, que ha creado personajes inolvidables como Matilda, Charlie, James, Sofía o  Danny entre otros muchos, no puede llevarse a la gran pantalla de cualquier manera.

Una obra divertida, tierna, con diálogos maravillosos y un argumento fantástico. Si aún estáis pensando qué pedir a los Reyes Magos yo os recomiendo incluir una o dos obras de Roald Dahl. Porque los niños se merecen historias así. Gracias Señor Dahl por habernos dejado este maravilloso legado.

Desde Cuentos para Matilda os deseamos un muy Feliz Año 2017: ¡¡Feliz año, felices lecturas!!!

Datos bibliográficos

Título: El Gran Gigante Bonachón

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Edición: Alfaguara, Madrid, 2011. 172 pags.

Edad: + 9 años

Trastario: nanas para lavadoras

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Portada de “Trastario: nanas para lavadoras” de Pedro Mañas e ilustraciones de Betania Zacarias

Este Trastario contiene 31 poemas a distintos objetos de los que encontramos habitualmente en nuestras casas: una lavadora, un tocadiscos (aunque de estos ya pocos), un despertador, un frigorífico o un aspirador. De todo hay en este recopilatorio de trastos, en este divertido paseo por esos aparatos que nos hacen la vida más fácil y que, gracias a la mirada de Pedro Mañas, nos pueden hacer la vida más divertida y seguro que más bella.

Mi opinión

Abrí el poemario de Pedro Mañas por su primer poema y me encontré con esto:

Al rico trasto

¡Al rico trasto de hierro, 

al rico y lindo aparato!

Que ensucia menos que un perro,

que acompaña más que un gato, 

que no ha de llevar cencerro, 

que basta pasarle un trapo. 

¡Al rico trasto de hierro

que es limpio, bonito y barato!

Y me atrapó…seguí con la lectura de este vendedor ambulante de trastos, de lavadoras que dice que son más limpias que un loro, de aspiradoras que son más baratas que comprar un pez. Me atrapó porque es original, es divertido y sus versos son sonoros, agradables al gusto, al tacto, al oído e incluso al olfato si hacemos un poco de esfuerzo.

Cada poema es un mundo en si mismo, donde vemos con toda claridad a ese tocadís impertinente que nos fastidia todas nuestras canciones, o ese reloj enamorado de aquella cañería rota. Pedro Mañas ha encontrado la poesía en lo sencillo, en lo cotidiano de nuestros hogares y le ha sabido dar una vuelta magistral. Cada “trasto” ha cobrado una nueva vida en sus poemas, y han dejado de ser aquellos artefactos fríos y sin alma.

Desde que encontré el libro, ya no miro de igual manera a mis tratos en casa. Espero o casi anhelo que lleguen “Las doce y un segundo” y estos tratos míos cobren vida como los de Mañas. Pero nada…

Esta mañana me he sorprendido mirando en la lavadora por si acaso, por casualidad, de ella saliera un monstruo “[…] de pelusa por arriba, de franela por abajo. Ojos de botón de blusa, risa de dientes de ajo […]”. Pero nada…

Justamente hoy mi tostadora se ha estropeado y he pensado, al mirarla, que quizá ella también soñaba con “ogros de electricidad, chispazos de mantequilla, monstruos de migas de pan” y que, como aquella la mía soñaba “con ser mayor, de pequeña. De mayor, con escapar”.

Todos y cada uno de estos 31 poemas tienen un algo mágico que engancha. Mi hija, que esta en ese momento como lectora en el que leer es un trabajo complicado que requiere tanto esfuerzo que es más una obligación que un deleite, disfrutó como hacía mucho que no la veía hacerlo, leyendo el trabalenguas, el poema del telégrafo o el del Tocadís, descubriendo esa receta con la que hacer un tierno monstruo amigoNos reímos, descubrimos palabras nuevas, algunas locas, todas divertidas, y lo pasamos genial juntas leyendo estos poemas.

Esos juegos de palabras, esa sonoridad, el ritmo tan especial que tienen algunos de los poemas, hacen de este libro una pequeña maravilla. Es delicioso, lo mires por donde lo mires, lo abras por donde lo abras.

Porque estoy deseando hacer la “receta para hacer un monstruo”, por ver si me sale un monstruo tierno al que abrazar en invierno. Porque no paro de mirar en la nevera por si pudiera colarme por alguno de sus estantes y marcharme de viaje al polo. Porque Pedro Mañas le arrancó risas a mi hija mientras leía sus poemas. Por escribir tan bien, tan bonito, tan divertido, tan tierno. Porque si, por esas bellas, tiernas ilustraciones. Porque es tan sencillo que sencillamente nos encanta. Enhorabuena por un libro tan redondo, tan hermoso, tan fantástico.

Datos bibliográficos

Título: Tratario: Nanas para lavadoras

Autor: Pedro Mañas

Ilustradora: Betania Zacarias

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2016. 40 págs.

Edad: + 3 años