Historias de Winny de Puh

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Portada de “Historias de Winny de Puh” de A.A. Milne con ilustraciones originales de E. H. Shepard, editado por Valdemar

Esta preciosa edición que la Editorial Valdemar publicó en el año 2000 y reeditó en 2009 recoge los dos libros que el escritor inglés Alan Alexander Milnes publicó entre los años 1926 y 1928: Winny de Puh y El Rincón de Puh. En ellos se recogen las aventuras del oso Winny de Puh y sus amigos en el Bosque de los Cien Acres.

Winny de Puh es un clásico de la literatura infantil, a la altura de los grandes como Peter Pan, Alicia en el País de las Maravillas o El viento en los sauces. Cierto es que sus historias han llegado a nuestros días gracias al enorme empuje de los dibujos de Disney. Pero no hay que olvidar que su origen está mucho tiempo atrás, en Inglaterra, en el seno de una familia, en los muñecos de peluche de un niño inglés. Hoy en el blog os cuento un poquito sobre la obra.

Mi opinión

Llevo ya varias semanas leyendo con mis hijos las “Historias de Winny de Puh”. Desde sus camas escuchan atentos las historias nacidas de la imaginación de A.A. Milne sobre los muñecos de peluche que su hijo, Christopher Robin, tenía.

Puh, Porquete (Pigle), Iíyoo (Ígor), Tigle (Tiger), Kanga (Cangu) y Baby Ruh (Rito), Búho y Conejo: cada uno de estos personajes están acompañándonos en el momento de irse a dormir y nos están haciendo pasar momentos inolvidables.

tedy.jpgLas historias que se recogen en estos libros cuentan las aventuras de un “Oso Edward“. Aquí en España esto nos suena lejano pero es un tipo de oso muy común en Inglaterra, similar al “Oso Teddy” de los EE.UU. Osos de peluche entre marrón y amarillo muy comunes entre los niños en los años 20.

Este Oso Eduardo fue bautizado como Winny por la Osa Winny que vivía en el Zoo de Londres y a la que Christopher Robin tenía un enorme cariño. El niño se llevaba especialmente bien con la osa hasta el punto de que los cuidadores le dejaban pasar a jugar con ella ya que era una osa muy pacífica que le gustaba la cercanía de las personas.

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Pero Winny además se llama Puh, según cuenta el propio autor en la introducción del primer libro, por un cisne que se llamaba Puh al que Christopher Robin quería mucho. Cuando se despidieron del cisne, él y su padre se llevaron el nombre porque “pensamos que el cisne ya no lo iba a necesitar”.

Así este oso pasó a llamarse Winny de Puh. No importaba si “Winny” era el nombre de una Osa porque el oso se llamaba “Winny de Puh” y todos sabemos lo que eso significa. A partir de este oso Milne inventó las historias en las que su propio hijo, Christopher Robin, y sus muñecos de peluche iban a vivir un sinfín de aventuras.

 

Puh es un oso con poco cerebro, como el mismo dice, cantarín, que solo piensa en comer miel a todas horas y que quiere mucho a sus amigos.

puh4Winny de Puh es tan tierno como cualquiera puede recordar a su muñeco favorito. Es ese amigo de la infancia al que abrazábamos constantemente y con el que todo era más fácil de superar: la noche, el pasillo oscuro o un largo viaje.

Pero lo que nos está entusiasmando son los diálogos tan geniales y divertidos, tan llenos de sabiduría y a la vez tan locos y surrealistas. Nos reímos a carcajadas con las expresiones de Puh, con los miedos de Porquete, nos desesperamos con el enorme pesimismo y melancolía de Iíyoo y no podemos aguantar la risa con la supuesta sabiduría de Búho.

Son todas historias muy locas y que cuentan cosas tan sencillas como la celebración de un cumpleaños o tan sorprendentes como la búsqueda y captura de un Pelifante. Para Puh y sus amigos, y para nosotros mientras leemos, son todas aventuras maravillosas llenas de humor y ternura.

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Todos los personajes tienen una personalidad muy marcada pero que se complementa a la perfección con el grupo. Todos forman una familia perfecta en la que no sobra ni falta nadie.

Es estupendo poder leer en voz alta las historias de Puh, pensadas para eso,  nada más y nada menos. No tienen un objetivo moralizante, no pretenden adoctrinar sobre nada ni a nadie. Son pura fantasía centrada en el mundo conocido de un niño que abre la mente a infinidad de posibles aventuras igual de mágicas.

Disfrutar de ratos así, simplemente leyendo, simplemente escuchando, con el único adorno de las magníficas ilustraciones originales de E.H. Shepard, es una experiencia única que os recomiendo que hagáis.

Leer las “Historias de Winny de Puh” es viajar a un mundo feliz en el que ocurren cosas sencillamente divertidas. Es esa clase de lectura que, estoy convencida, crea lectores empedernidos. Siempre nos quedamos con ganas de un poco más, aunque ese día hayamos terminado el capítulo. Puh engancha y no podemos parar de leerlo aunque el sueño nos venza.

puh2Utiliza además un vocabulario rico, plagado de expresiones que posiblemente a veces se les escapen a los niños, pero que no impiden entender la historia. Ayudamos así a los niños a ir ampliando su léxico y a ir sembrando las semillas del que tendrán en el futuro.

Precisamente con el lenguaje es con lo que más juega Milne en las historias de Puh: lo descoloca, lo transforma en boca de Puh o de Búho, lo escribe mal a veces a la manera en que lo escribiría un niño. Pero también los convierte en los poemas y canciones que inventa constantemente Puh, ese oso sin cerebro:

Con nuestro pobre Tigle ¿qué podemos hacer?

Si nunca come nada, nunca podrá crecer.

Con la miel, piñas y cardos las cosas van muy mal

Porque le pinchan mucho o le saben fatal.

Y todos los manjares que a cualquiera le encantan

O bien le dan molestias o bien se le atragantan.

–  Es lo bastante grande, de todas formas – sentenció Porquete.

– No es realmente muy grande

– Bueno, lo parece.

Puh se quedó pensativo al oír esto, y luego murmuró para sí mismo:

Más por muchos chelines que pudiera pesar,

Siempre parece grande, pues brinca sin parar.

– Y este es todo el poema – dijo. ¿Te gusta Porquete?

– Todo excepto los chelines- dijo Porquete – No creo que vaya bien ahí.

– Querían colocarse después de muchos – explicó Puh – así que les dejé hacerlo. Es la mejor manera de escribir poesía, dejar que las cosas se coloquen.

– Ah, no lo sabía – dijo Porquete.

Disfruto como nadie de leer a mis hijos pero hay días y libros que son realmente especiales y “Las historias de Winny de Puh” es uno de ellos. Espero que estos ratos se queden grabados en su memoria como momentos felices igual que lo están siendo para mi.

Datos Bibliográficos

Título: Historias de Winny de Puh

Autor: A. A. Milne

Ilustrador: Ernest H. Shepard

Traducción: Isabel Gortázar y Juan Ramón Azaola

Edición: Valdemar, Colección Avatares (nº 40), Madrid, 2000. 351 pags.

Edad: + 5 años

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El gato en la noche

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Portada de “El gato en la noche” de Dahlou Ipcar, editado por Silonia

“Cuando el granjero se acuesta, le da cuerda al reloj y saca al gato. Pero ¿qué hace el gato ahí fuera durante toda la noche?”. Lejos de lo que se pudiera pensar, el gato no se queda acurrucado durmiendo en un sillón. Este gato negro y blanco, de grandes ojos amarillos, se pasa la noche recorriendo la granja, intentando cazar alguna que otra rata, persiguiendo a los conejos y visitando a sus amigos gatunos que le esperan en los tejados y chimeneas de las casas del pueblo. Un paseo nocturno lleno de luces y sombras que no os podéis perder.

Mi opinión

La reseña de hoy viene acompañada de dos grandes descubrimientos. El primero es esta magnífica autora, escritora, ilustradora, pintora estadounidense llamada Dahlou (Dahlov) Ipcar.

Nacida hace 100 años (el próximo día 12 de noviembre los cumpliría) y que nos dejaba el pasado mes de febrero a los 99 años de edad, esta mujer es autora de más de 30 libros infantiles, gran parte de ellos como autora e ilustradora, creadora de grandes murales que adornan algunos edificios públicos de Georgetown, su lugar de residencia en el Estado de Maine, esculturas tridimensionales en tela, tapices, cuadros…Una mujer prolífica por la variedad de expresiones artísticas que realizó y por el tiempo que estuvo en activo. Aunque su último libro publicado data de la década de los 80 ella continuó pintando hasta cerca de los 90 años de edad.

Sus obras están incluidas en las colecciones permanentes de muchos museos, incluidos el Museo Metropolitano, el Museo de Brooklyn y el Museo Whitney de Nueva York.

Dahlou Ipcar2Es fascinante leer su biografía y escucharla hablar sobre su vida en la granja junto a su marido, compaginando su trabajo como pintora con las tareas diarias de la granja. Su gran influencia fueron sus padres, William y Marguerite Zorach, ambos artistas, que la motivaron a seguir su pasión por la creación artística y a que buscara su propio estilo.

Sus obras, exuberantes y coloridas, se caracterizan por centrarse en el mundo animal, tanto de la granja como de la selva y animales exóticos.

“El gato en la noche” se publicó en 1969 y en él podemos ver el paseo nocturno que hace un gato de granja. Un libro de gran formato, con ilustraciones a doble página, en el que la autora nos muestra primero la imagen de noche, en azul y negro, en el que se intuyen las siluetas de las cosas y de algunos animales, tal cual lo veríamos nosotros, para, a continuación, mostrarnos la misma escena tal y como la ve el gato: color y luz inundan todos los rincones, plagados de animales y flores.

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Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

Este juego de luz y sombra alterno es lo que hace mágico a este libro. La propia autora en el texto nos invita a jugar a adivinar qué estará viendo el gato. Una vez que ya hemos imaginado qué podrá haber tras todas esas siluetas, vemos junto al gato, todo ese mundo nocturno: animales que duermen, otros que despiertan para vivir aventuras como nuestro protagonista.

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Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

A través de los ojos del gato vemos la vida de la noche: las polillas entre las flores, los conejos, los ratones…encontramos una familia de mofetas dando un paseo nocturno, a los ciervos que pacen tranquilos mientras los búhos vigilan desde los árboles. La oscuridad de la noche da seguridad y protección a muchos de los animales que habitan bosques y praderas.

La noche va terminando sus horas y dejando paso al día y los colores de la noche, esos que solo puede ver el gato, dejan paso a una mezcla de blancos, azules y grises. Con el amanecer el gato, ya de vuelta en su hogar, tomará su desayuno y se dedicará a descansar plácidamente en un enorme sillón junto al brasero.

Me resulta fascinante como estas obras, tan bien estructuradas de principio a fin, son capaces de resistir sin problema el paso del tiempo y llegan de la misma manera a todos los niños, sean de Europa, de América o de Asia.

Son obras pensadas con un objetivo claro de llegar a la mente del niño. Obras creadas para despertar su imaginación, inundar su mirada de imágenes, colores, figuras, y llevarle de lleno a esa granja y a esa noche.

Os decía que he tenido dos descubrimientos gracias a este libro. El segundo de ellos es la Editorial Silonia, que esta recuperando otras obras de esta misma autora, como “El huevo maravilloso” o “Me gustan los animales” pero también obras de otros autores como Eva Janikovszki y su obra“Si yo fuera mayor” , publicada en los años 60 y que fue un referente de la literatura infantil su momento y que ahora nos llega con la misma frescura que tenía entonces.

Pero también tienen en su catálogo obras de reciente publicación de Olga de Dios o un magnífico Antonio Ladrillo con “¡Oh! ¡Un Zig Zag!”, que hará las maravillas de los primerísimos lectores de 0 a 5 años.

Me declaro fan de esta editorial y espero poder perderme en su ya nutrido catálogo.

Hoy  Día de las Librerías, os invito desde este pequeño rinconcito que es Cuentos para Matilda dedicado a literatura infantil, que esta semana ha cumplido 4 años de edad, a que visitéis vuestra librería preferida y busquéis alguno de estos descubrimientos míos de hoy. Seguro que os van a fascinar tanto como a mi.

Para celebrar un poco todo, nuestro aniversario, el Día de las Librerías y los maravillosos descubrimientos que he hecho, os dejo una canción de gatos nocturnos y aventureros como el de “El gato en la noche”,  que seguro que hace las delicias de grandes y pequeños: “Everybody Wants to be a cat”, de la película “Los Aristogatos” que se estrenaba solo un año después a la publicación del libro de Dahlou Ipcar y que yo recuerdo como una de mis películas favoritas. ¿Os animáis a bailar con Thomas O’Malley y la banda de los gatos jazz?

 

 

 

Datos bibliográficos

Título: El gato en la noche

Autor e ilustrador: Dahlov Ipcar

Traductor: Cristina Pineda

Edición: Silonia, Madrid, 2017.

Edad: + 3 años

Éranse muchas cosas

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Portada de “Éranse muchas cosas” de Lupe Estévez y Maribel Ganso, editado por Kókinos

¿Podemos definir lo que somos cada uno de nosotros con pocas palabras? Si lo pensamos seriamente resulta complicado definirnos. Porque somos un montón de cosas, cosas contradictorias en muchas ocasiones, cosas pequeñas, grandes, normales, extrañas, maravillosas, extravagantes. Sin ese montón de cosas mezcladas no somos lo que somos y por eso cada uno de nosotros es un ser especial y único. Las autoras de “Éranse muchas cosas” han creado una obra asombrosa partiendo de una realidad: que somos un collage. Hoy, a través de “Éranse muchas cosas”, os invito a entrar en un mundo mágico y distinto ¿os venís?

Mi opinión

Miércoles 1 de Noviembre, día de Todos los Santos. Festivo, otoñal y familiar. Nos disponemos a pasar la sobremesa y parte de la tarde en la Primera Feria de Editoriales y Librerías en la Plaza Mayor de Madrid (27 de octubre al 5 de noviembre).

Las familiares casetas que conocemos de la Feria del Libro de Madrid han encontrado un sitio en otoño donde obsequiarnos con esplendidas muestras de libros para todas las edades. De nuevo podemos disfrutar de ese trato cercano que nos ofrecen los libreros y los editores, de la relajación de pasear entre libros, mirarlos, comprarlos, consultar y dejarte aconsejar. Pareciera como si la Plaza Mayor llevara toda la vida con esas casetas allí, con los libros, los libreros y editores regalándote sonrisas y buenos consejos.

La Feria propone varias actividades diarias, firmas, encuentros, presentaciones de libros talleres y cuentacuentos, tanto para niños como para adultos. Y sin pensarlo ni buscarlo nos encontramos con “Éranse muchas cosas”, representación del libro del mismo nombre realizado por las propias autoras. Una puesta en escena maravillosa en la que los niños pudieron disfrutar del viaje de esta niña que vemos en la portada.

© Lupe Estévez & Maribel Ganso

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

¿Pero qué es “Éranse muchas cosas”? Nos cuenta un viaje. Una niña que era muchas cosas, a veces contradictorias, como nos pasa a todos. Dice al comienzo del libro “era una niña y era un gigante, era el viento, era una acrobacia, era un salto mortal, una velocidad sobrehumana…y era una pluma, que cae muy despacio cuando soplas.”

© Lupe Estévez & Maribel Ganso 2

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

Se trata sin duda de un texto poético, sugerente, que en su sencillez nos invita a imaginar lo que nosotros queramos. Son versos evocadores que llegan con facilidad a todo tipo de público, tenga la edad que tenga.

Para acompañar a este hermoso y evocador texto, las autoras han imaginado unos escenarios mágicos por donde llevar a esta niña. Utilizando diversas técnicas de ilustración y diseño gráfico, seguimos a esta niña a través de selvas, mares en calma o embravecidos, montañas escarpadas, volcanes. La vemos como niña, como león, como mariposa o cangrejo. Dejamos de verla entre los pliegues de un mantel o tras un enorme elefante. La vemos en mil repeticiones de si misma, sintiendo mil sentimientos distintos. Porque hay veces que los sentimientos no se pueden expresas simplemente como triste o alegre. A veces te sientes “Frankenstein”, a veces como un amasijo de cables, a veces estas “pixelado” y otras “borroso”, unos días eres un rey y otras un pirata.

Cada nueva página es una propuesta distinta, visual y sensorial. Y precisamente por eso no puedo dejar de hablar de su puesta en escena porque creo que es sorprendente cómo han sido capaces de recrear esta idea maravillosa encima de un escenario.

Una puesta en escena que atrapó a niños de todas las edades, incluidos los niños grandes que estábamos detrás. Música, movimiento, las ilustraciones del libro trasladadas al escenario…y la niña. La niña volando, la niña transformándose, siendo delante de nuestros ojos.

Toda esta explosión de imaginación tuvo su continuación con un taller en el que las autoras habían preparado un pequeño libro donde los niños pudieran crear también escondites para la niña, hacerla sentir de una y mil maneras, o imaginarla rodeada de planetas, lunas o estrellas.

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Los escondites que mis hijos imaginaron para la niña

Esa niña caló hondo en la mente y la sensibilidad de mis hijos, que cuando al día siguiente me vieron aparecer con el libro traído de la biblioteca para poder hacer esta reseña, se entusiasmaron de poder ver en papel aquello que vieron en la Plaza Mayor.

Por la noche pudimos recordar juntos cada una de las ilustraciones-momentos: la larga carretera, la selva, el elefante, la mesa de desayuno, las montañas, el mar. Pude descubrir con alegría lo mucho que recordaban mis hijos de aquella representación que hicieron las autoras. Mi hijo reconocía todas y cada una de las cosas que vio y escuchó y el mismo me iba contando el cuento a través de sus páginas.

Es este uno de esos libros que salen de sus páginas para volar delante de nuestros ojos,  y sus autoras son de esas personas capaces de imaginar cosas extraordinarias y de hacerlas realidad convirtiéndolas en libros como este.

“Éranse muchas cosas” es una obra para disfrutarla una y otra vez, a cualquier edad, en cualquier momento. Una llave para abrir la imaginación de todos.

Datos bibliográficos

Título: Éranse muchas cosas

Texto: Lupe Estévez

Ilustración: Lupez Estévez y Maribel Ganso

Edición: Kókinos, Madrid, 2015.

Edad: + 4 años

 

 

 

Ciudad laberinto

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Portada de “Ciudad laberinto” de Pedro Mañas, ilustrado por Silvia Socolovski, editado por Faktoría K de Libros

No si os ocurre a vosotros pero a mi a veces me resulta complicado defender mi gusto por vivir en una gran ciudad. Te convences de que tienes multitud de posibilidades de ocio, de cultura, laborales y personales, pero en el fondo lo que queda muchas veces es esa sensación de que la ciudad es un gran monstruo que nos obliga a seguir sus normas y de que en ella siempre te sientes un extraño y un tanto solo.

Pero luego llegas a estos poemas que nos propone Pedro Mañas y te reconcilias un poco con todo y empiezas a fijarte más en lo pequeño, en lo que vive a tu lado, y no darle importancia al conjunto, a la inmensidad del monstruo-ciudad. Como si dentro de una gran ciudad hubiera mini-ciudades en las que la vida en comunidad pacífica, tranquila y colorida no sólo es que es posible, es que es real.

Un poco así me he sentido yo leyendo y disfrutando de algunos de los 30 poemas que Pedro Mañas recogió en este Ciudad laberinto, ganador de la segunda edición del Premio de Poesía para Niños “Ciudad de Orihuela” en 2009

Inicia este poemario con el poema que le da nombre y que, posiblemente,  sea el que más me gusta de todos, seguramente porque conecta de pleno con mis experiencias personales. Leyéndolo veo a mi hijo pequeño, verdadero fan de los mapas, más aún si son de un tesoro pirata, pero que disfruta de igual manera si se trata de un camino para llegar hasta una casa de un ratón o a la cueva de un oso.  Con sus cinco años esta en ese momento en el que un palo es una nave espacial, una piedra un coche de carreras y un papel con cinco rayas el mapa de un tesoro maravilloso.

Los mapas y planos tienen algo de mágico: se muestran ante nosotros como una maraña de líneas y manchas que no tienen mucho sentido, hasta que poco a poco nos van desvelando sus secretos. En el poemario, como si de un mapa se tratara, poco a poco vamos descubriendo detalles de esa ciudad, personas, calles, puestos donde venden cosas, incluso si nos acercamos mucho mucho mucho podemos llegar a ver la historia y viaje de un chicle.

Mañas dice en el poema “Ciudad laberinto”:

He pintado un mapa

sobre la solapa de mi libreta.

[…]

Lo pliego y despliego,

lo arrugo y estiro,

lo pinto y despinto,

lo miro y remiro,

y cada vez veo

un sitio distinto:

ciudad hormiguero,

ciudad telaraña,

ciudad basurero,

¡ciudad laberinto!

ciudad_laberinto2A partir de ahí vamos conociendo distintas facetas de esta ciudad en la que, por ejemplo hay rascacielos o, más bien, “Poema rascacielos”, que deberemos de escalar poco a poco para poder leerlo.

Pedro Mañas nos propone, como en otras ocasiones, juegos con el lenguaje, con las palabras, para que suenen y resuenen, para que nos bailen y nosotros bailemos y juguemos con ellas.

Jugaremos, por ejemplo, con tres ciudacertijos, divertidos y juguetones y que son siempre una apuesta segura entre los niños.

Veremos como la ciudad se transforma con las estaciones del año y como, si pones atención, podrás escuchar una orquesta improvisada en la que el guardia de tráfico hace las veces de director de orquesta.

En esta ciudad laberinto no puede faltar el mercado y sus tenderos. Y ahí aparece este “Se vende todo” con una maravillosa lista de la compra:

Quiero un bote de silencio,

medio litro de tormenta,

cuatro cajas de bueno tiempo

y  un kilo de isla desierta […]

También vemos algo de esa realidad de la que hablaba de las grandes ciudades. En “Los hombres hormiga” Pedro Mañas nos compara con las trabajadoras hormigas que no se salen de su fila y que no se miran ni siquiera para desearse un buen día.

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Sabremos también de aquel hombre sin nombre que nadie conoce, ni en su calle, ni en la plaza. Sabremos que a aquel hombre “Le pasa que nada le pasa // al hombre que vive enfrente // de la puerta // de tu casa”.

El autor ha sabido poner en este plano un poco de todo, como en los buenos planos en los que lo mismo te aparece una estación de metro que una farmacia, un colegio o una parada de autobús, un museo o una clínica veterinaria. Nada le falta a esta Ciudad Laberinto, sus cosas bonitas y las feas, sus momentos de luz y de oscuridad, porque así son las cosas, así son las ciudades.

Datos Bibliográficos

Título: Ciudad Laberinto

Autor: Pedro Mañas

Ilustrador: Silvina Socolovsky

Edición: Faktoría K de Libros, Kalandra, Pontevedra, 2010. 60 pags.

Edad: + 8 años

 

Don Romualdo

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Portada de “Don Romualdo” de Margarita del Mazo, ilustrado por Natascha Rosenberg. Editorial Tres Tigres Tristes

Don Romualdo tiene una cita muy importante aquella noche pero aún tiene que pasar el día. Las horas de trabajo en la biblioteca pasan lentas a pesar de lo mucho que le gusta su trabajo. Acompañaremos a Don Romualdo por este día a través de la ciudad, sus calles, sus coches, sus parques. Un paseo en el que nos recrearemos con un sin fin de personajes y detalles. ¿Os venís a pasar el día con Don Romualdo?

Mi opinión

Una de las cosas que más me gusta de este auge de la literatura infantil y del libro ilustrado es la cantidad de alternativas creativas que se han puesto a nuestro alcance. Los autores e ilustradores, aliados inseparables, han dado rienda suelta a su creatividad y son capaces de sorprendernos una y otra vez. Y nosotros, cada vez más felices de que así sea.

En este caso la idea vino, como cuenta la propia Margarita en este artículo, en un taller de ilustración impartido por Guridi, autor con el que Margarita ha trabajado en varias ocasiones. Ambos autores son una de mis debilidades y si es trabajando juntos, más.

De aquel taller salió una gran idea que, junto a la ilustradora Natascha Rosenberg y el trabajo editorial de Tres Tigres Tristes se ha convertido en un libro redondo.

Notaréis que no quiero hablar mucho de la historia en sí y lo hago totalmente adrede: lo mejor que puedo deciros de “Don Romualdo” es no deciros nada. Creo que si he disfrutado tanto de esta obra ha sido precisamente porque no sabía mucho o casi nada sobre ella. Fue así como desde el principio me dejé atrapar por la ciudad, por los detalles, por los edificios y los habitantes. Me fui junto a Don Romualdo de paseo y ya solo eso merecía mucho la pena.

El trabajo de ilustración de Natascha Rosenbreg me ha parecido sorprendente, tierno y perfecto para esa idea de Margarita. Una ciudad que parece ser Nueva York por los edificios que se adivinan, poblada por animales humanizados mezclados, de manera natural, con personas. Un mundo en armonía, de colores pastel, en el que podemos recrearnos a través de la gran cantidad de detalles esparcidos por aquí y por allí.

Nada está puesto al azar aunque lo parezca, de ahí su magia. Esos guiños con el lector al que invita a jugar desde el primer momento, son en gran parte los responsables de que este libro me guste tanto.

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Se nota el cuidado trabajo que lleva detrás y me gusta imaginar como han tenido que trabajar cada una de esas páginas, escenarios del día de Don Romualdo a lo largo de la ciudad. El autobús, la biblioteca (¡oh! me ha robado el corazón que sea una biblioteca), el parque…Todos son pequeños cuadros, pequeños juegos individuales que juntos forman un todo fantástico.

Tiene que ser maravilloso crear todos esos personajes y dotarles de un algo peculiar a cada uno: unas gafas, una mancha, unas trenzas, un vestuario. Y todo enmarcado en una linda y tierna historia.

Es fantástico que los autores busquen nuevo retos con los que sorprendernos. “Don Romualdo” es una invitación a jugar y a pasar no solo un rato divertido sino muchos, porque el libro no termina en el fin. Un libro en el que podremos pasar un montón de momentos disfrutando de todo lo que en él pasa, sin prisas porque al fin y al cabo, tenemos todo un día por delante.

Datos bibliográficos

Título: Don Romualdo

Autor: Margarita del Mazo

Ilustrador: Natascha Rosenberg

Edición: Tres Tigres Tristes, Sevilla, 2017. 36 pags.

Edad: + 4 años