Maravillosos vecinos

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Portada de “Maravillosos vecinos” de Hèléne Lasserre, ilustraciones de Gilles Bonotaux. Editado por BiraBiro

Todo comienza en un barrio cualquiera, una calle cualquiera, con un bloque de pisos similar al de cualquier otro barrio o calle. Sus vecinos: ovejas. Ordenados, distantes unos de otros, enfrascados cada uno en sus quehaceres diarios, en sus estrictas rutinas. Cualquier nota discordante es motivo de cotilleo, enfados o malas caras. La calle esta gris, como el cielo y como el semblante de los vecinos de aquella casa vecinal.

Pero un día la llegada de una familia de lobos altera el orden de aquella comunidad. No son bien vistos y algunos de los vecinos deciden incluso mudarse con tal de no compartir espacio. Pero los lobos no son más que los primeros: vacas, cerdos, cocodrilos, cigüeñas…Poco a poco la vecindad va siendo cada día más variada y cada nueva familia o vecino aportan algo nuevo que poner al servicio de la comunidad.

Mi opinión

 

Nuestro narrador es un joven oveja que vive en el tercer piso del edificio. Asomado a su ventana es la única sonrisa que vemos de entre todos los vecinos ovejas que hay en la vecindad. A nuestro joven amigo le gusta hacer muñecos de nieve en invierno, aunque el Señor Caralarga opine que no es propio de “una oveja de su edad”.

Es como si este joven quisiera darle un toque de color a aquel gris vecindario, remover algo por dentro de sus vecinos que les haga salir de su hermetismo.

La aparición de aquella familia de lobos es el detonante, el principio del cambio. Con el paso de las estaciones veremos evolucionar la vida de todos estos vecinos. Unos no son capaces de adaptarse al cambio y deciden irse. Los que quedan aprenderán a convivir con los nuevos, distintos en apariencia a ellos, pero con las mismas ganas de vivir en paz, tranquilidad y armonía.

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Hay veces que los libros infantiles, en su afán por dejarnos ver los valores que pretenden transmitir, se quedan en eso, en una lista adornada de valores buenos y necesarios. Todos esos valores allí tan primorosamente puestos no entablan ningún dialogo con el lector, solo se nos muestran como queriendo decirnos “mira esto es lo que hay que hacer”, sin aportar nada más.

Por eso se agradecen libros como este en el que, efectivamente se perciben multitud de valores, desde el ecologismo a la diversidad cultural, pasando por la tolerancia, el respeto a los demás y la convivencia pacífica. Están ahí y de eso no hay duda, pero también hay un juego con el lector, hay una ilustración cuidada, que invita a mirar y a buscar: unas veces será la gorra del guardia, otras a esa hermosa oveja nueva en el barrio que va a llenar el corazón de nuestro protagonista.

Hay una intención de contarnos pequeñas historias que asoman de cada una de las ventanas: en qué se convertirá la obra que las cigüeñas hacen en el tejado, qué nuevo comercio va a abrirse en la antigua tienda de lanas, qué hay detrás de aquel triste muro que nos separa de aquel lejano árbol, qué están construyendo en el primer piso…

Una misma calle, con un mismo edificio que se va transformando y nos invita a descubrir en cada pagina las novedades.

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Salvando las distancias (que son muchas, ¡ojo!) , leyendo “Maravillosos vecinos” me he acordado de mi infancia y de las desternillantes historias de “13, Rue del Percebe”. Con cada página te adentrabas en la vida de aquellos vecinos y sus locas historias. Aquí solo nos quedamos en la transformación global de la vida vecinal, pero ¡qué transformación!.

La ilustración de Gilles Bonotaux ayuda también a darle un aire de cómic que, unido al formato alargado del libro le convierte en un libro singular desde todos los puntos de vista.

Un soplo de aire fresco, una apuesta dirigida a un público a partir de 5 o 6 años, acostumbrado a “bucear” entre las ilustraciones, a jugar con los libros y a dejarse perder entre sus historias.

Me alegra ver libros frescos como este, que transmiten alegría, ganas de vivir, de compartir experiencias con los demás, optimismo, buenas vibraciones y una creencia absoluta en que la transformación esta en nuestras manos. Solo es cuestión de querer hacerlo.

Datos bibliográficos

Título: Maravillosos vecinos

Autora: Hèléne Lasserre

Ilustrador: Guilles Bonotaux

Edición: Birabiro Editorial, Barcelona, 2016. 32 págs.

Edad: +5 años

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Míster Magnolia

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Portada de “Míster Magnoliga” de Quentin Blake editado por Kalandraka

¡Estamos de vuelta!. Feliz Año Nuevo y Felices nuevas lecturas. Esperamos de corazón que este 2018 sea un buen año para todos y que desde aquí podamos descubrir juntos grandes momentos de lectura.

Volvemos con energía y con sorpresas para este año que poco a poco iremos contando. De momento toca volver a retomar las reseñas semanales, a hablar de esos autores y libros que nos entusiasman y que estamos convencidos de que todos los niños deberían leer en algún momento.

Y queríamos volver por todo lo alto, con un libro de esos a los que se puede acudir siempre porque siempre son bien recibidos. Una apuesta segura que siempre va a funcionar y que se puede convertir en un compañero por muchos años para muchos niños.

De todas las posibilidades que hay hemos elegido al gran Quentin Blake (quien ilustró a nuestra querida Matilda de Roald Dhal) y su maravilloso  “Míster Magnolia”.

“A Míster Magnolia le falta una bota. Tiene una trompeta que siempre está rota, dos primas flautistas que dan bien la nota, pero…a Míster Magnolia le falta una bota”. 

Con un texto en verso y utilizando el recurso de la numeración, acompañamos a este curioso y divertido personaje junto a 1 trompeta, sus dos primas,  3 batracios, 4 cotorras, 5 lechuzas….y así hasta llegar a 10 y encontrar al fin una solución para la falta de calzado.

Mrmagnolia2En cada página vemos a un Míster Magnolia sonriente, que disfruta de cada instante de su vida. Junto a los animales, pequeños o gigantes, junto a la naturaleza, rodeado de música y, por su puesto y como nunca falta en los libros de Blake, junto a los niños: sus amigos con los que monta en un enorme patinete o le lanzan a la piscina para “saber qué tal flota”.

Nada le hace perder la sonrisa a Míster Magnolia, al igual que no se nos puede ir a nosotros de nuestra cara disfrutando de cada página.

lolapelillosEste personaje nos recuerda inevitablemente a Lola Pelillos, del libro “Los bolsillos de Lola” (Kalandraka, 2010). Lola Pelillos tiene un abrigo con muchos bolsillos de donde saca las cosas más curiosas y divertidas que un niño puede imaginar. ¡Hasta encuentra un elefante!. Al igual que Mr. Magnolia, Lola es extravagante y divertida, rodeada de niños, felices de su locura y encantados con sus ocurrencias.

Son personajes que parece que solo existen para hacer felices a los niños y que viven encantados dentro de su peculiaridad.

Todo eso hace de estos personajes de Blake (Lola Pelillos, Mr. Magnolia…) grandes aliados a la hora de buscar un cuento. Cualquiera de ellos tienen tal fuerza en su ilustración, es tan poderoso el embrujo de la rima de su historia, tan sorprendente cada una de las peripecias, que los niños no se cansan nunca de escuchar su historia.

Mrmagnolia3Gran trabajo el de Miguel Azaola, traductor de la edición en castellano, que ha sabido buscar la rima sin perder la esencia de la historia y la fuerza de la repetición de la estrofa sobre la bota de Mr. Magnolia.

La reconocible ilustración de Blake es colorida, llena de vida por todas partes. Sus personajes tienen vida dentro de las páginas, bailan, corren, vuelan, y transmiten una energía inmensa a quien se introduce en las páginas del libro.

Gran apuesta para disfrutar de la lectura en compañía o para dejar que los niños que están comenzando a leer se enganchen a ello. Letra grande, clara, acompañada de la numeración en cifra. Todo acompaña para que este libro se convierta en elegido para formar parte de las primeras bibliotecas infantiles.

Datos Bibliográficos

Título: Míster Magnolia

Autor e ilustrador: Quentin Blake

Traducción: Miguel Azaola

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2016. 36 págs.

Edad: +3 años

Historias de Winny de Puh

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Portada de “Historias de Winny de Puh” de A.A. Milne con ilustraciones originales de E. H. Shepard, editado por Valdemar

Esta preciosa edición que la Editorial Valdemar publicó en el año 2000 y reeditó en 2009 recoge los dos libros que el escritor inglés Alan Alexander Milnes publicó entre los años 1926 y 1928: Winny de Puh y El Rincón de Puh. En ellos se recogen las aventuras del oso Winny de Puh y sus amigos en el Bosque de los Cien Acres.

Winny de Puh es un clásico de la literatura infantil, a la altura de los grandes como Peter Pan, Alicia en el País de las Maravillas o El viento en los sauces. Cierto es que sus historias han llegado a nuestros días gracias al enorme empuje de los dibujos de Disney. Pero no hay que olvidar que su origen está mucho tiempo atrás, en Inglaterra, en el seno de una familia, en los muñecos de peluche de un niño inglés. Hoy en el blog os cuento un poquito sobre la obra.

Mi opinión

Llevo ya varias semanas leyendo con mis hijos las “Historias de Winny de Puh”. Desde sus camas escuchan atentos las historias nacidas de la imaginación de A.A. Milne sobre los muñecos de peluche que su hijo, Christopher Robin, tenía.

Puh, Porquete (Pigle), Iíyoo (Ígor), Tigle (Tiger), Kanga (Cangu) y Baby Ruh (Rito), Búho y Conejo: cada uno de estos personajes están acompañándonos en el momento de irse a dormir y nos están haciendo pasar momentos inolvidables.

tedy.jpgLas historias que se recogen en estos libros cuentan las aventuras de un “Oso Edward“. Aquí en España esto nos suena lejano pero es un tipo de oso muy común en Inglaterra, similar al “Oso Teddy” de los EE.UU. Osos de peluche entre marrón y amarillo muy comunes entre los niños en los años 20.

Este Oso Eduardo fue bautizado como Winny por la Osa Winny que vivía en el Zoo de Londres y a la que Christopher Robin tenía un enorme cariño. El niño se llevaba especialmente bien con la osa hasta el punto de que los cuidadores le dejaban pasar a jugar con ella ya que era una osa muy pacífica que le gustaba la cercanía de las personas.

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Pero Winny además se llama Puh, según cuenta el propio autor en la introducción del primer libro, por un cisne que se llamaba Puh al que Christopher Robin quería mucho. Cuando se despidieron del cisne, él y su padre se llevaron el nombre porque “pensamos que el cisne ya no lo iba a necesitar”.

Así este oso pasó a llamarse Winny de Puh. No importaba si “Winny” era el nombre de una Osa porque el oso se llamaba “Winny de Puh” y todos sabemos lo que eso significa. A partir de este oso Milne inventó las historias en las que su propio hijo, Christopher Robin, y sus muñecos de peluche iban a vivir un sinfín de aventuras.

 

Puh es un oso con poco cerebro, como el mismo dice, cantarín, que solo piensa en comer miel a todas horas y que quiere mucho a sus amigos.

puh4Winny de Puh es tan tierno como cualquiera puede recordar a su muñeco favorito. Es ese amigo de la infancia al que abrazábamos constantemente y con el que todo era más fácil de superar: la noche, el pasillo oscuro o un largo viaje.

Pero lo que nos está entusiasmando son los diálogos tan geniales y divertidos, tan llenos de sabiduría y a la vez tan locos y surrealistas. Nos reímos a carcajadas con las expresiones de Puh, con los miedos de Porquete, nos desesperamos con el enorme pesimismo y melancolía de Iíyoo y no podemos aguantar la risa con la supuesta sabiduría de Búho.

Son todas historias muy locas y que cuentan cosas tan sencillas como la celebración de un cumpleaños o tan sorprendentes como la búsqueda y captura de un Pelifante. Para Puh y sus amigos, y para nosotros mientras leemos, son todas aventuras maravillosas llenas de humor y ternura.

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Todos los personajes tienen una personalidad muy marcada pero que se complementa a la perfección con el grupo. Todos forman una familia perfecta en la que no sobra ni falta nadie.

Es estupendo poder leer en voz alta las historias de Puh, pensadas para eso,  nada más y nada menos. No tienen un objetivo moralizante, no pretenden adoctrinar sobre nada ni a nadie. Son pura fantasía centrada en el mundo conocido de un niño que abre la mente a infinidad de posibles aventuras igual de mágicas.

Disfrutar de ratos así, simplemente leyendo, simplemente escuchando, con el único adorno de las magníficas ilustraciones originales de E.H. Shepard, es una experiencia única que os recomiendo que hagáis.

Leer las “Historias de Winny de Puh” es viajar a un mundo feliz en el que ocurren cosas sencillamente divertidas. Es esa clase de lectura que, estoy convencida, crea lectores empedernidos. Siempre nos quedamos con ganas de un poco más, aunque ese día hayamos terminado el capítulo. Puh engancha y no podemos parar de leerlo aunque el sueño nos venza.

puh2Utiliza además un vocabulario rico, plagado de expresiones que posiblemente a veces se les escapen a los niños, pero que no impiden entender la historia. Ayudamos así a los niños a ir ampliando su léxico y a ir sembrando las semillas del que tendrán en el futuro.

Precisamente con el lenguaje es con lo que más juega Milne en las historias de Puh: lo descoloca, lo transforma en boca de Puh o de Búho, lo escribe mal a veces a la manera en que lo escribiría un niño. Pero también los convierte en los poemas y canciones que inventa constantemente Puh, ese oso sin cerebro:

Con nuestro pobre Tigle ¿qué podemos hacer?

Si nunca come nada, nunca podrá crecer.

Con la miel, piñas y cardos las cosas van muy mal

Porque le pinchan mucho o le saben fatal.

Y todos los manjares que a cualquiera le encantan

O bien le dan molestias o bien se le atragantan.

–  Es lo bastante grande, de todas formas – sentenció Porquete.

– No es realmente muy grande

– Bueno, lo parece.

Puh se quedó pensativo al oír esto, y luego murmuró para sí mismo:

Más por muchos chelines que pudiera pesar,

Siempre parece grande, pues brinca sin parar.

– Y este es todo el poema – dijo. ¿Te gusta Porquete?

– Todo excepto los chelines- dijo Porquete – No creo que vaya bien ahí.

– Querían colocarse después de muchos – explicó Puh – así que les dejé hacerlo. Es la mejor manera de escribir poesía, dejar que las cosas se coloquen.

– Ah, no lo sabía – dijo Porquete.

Disfruto como nadie de leer a mis hijos pero hay días y libros que son realmente especiales y “Las historias de Winny de Puh” es uno de ellos. Espero que estos ratos se queden grabados en su memoria como momentos felices igual que lo están siendo para mi.

Datos Bibliográficos

Título: Historias de Winny de Puh

Autor: A. A. Milne

Ilustrador: Ernest H. Shepard

Traducción: Isabel Gortázar y Juan Ramón Azaola

Edición: Valdemar, Colección Avatares (nº 40), Madrid, 2000. 351 pags.

Edad: + 5 años

El gato en la noche

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Portada de “El gato en la noche” de Dahlou Ipcar, editado por Silonia

“Cuando el granjero se acuesta, le da cuerda al reloj y saca al gato. Pero ¿qué hace el gato ahí fuera durante toda la noche?”. Lejos de lo que se pudiera pensar, el gato no se queda acurrucado durmiendo en un sillón. Este gato negro y blanco, de grandes ojos amarillos, se pasa la noche recorriendo la granja, intentando cazar alguna que otra rata, persiguiendo a los conejos y visitando a sus amigos gatunos que le esperan en los tejados y chimeneas de las casas del pueblo. Un paseo nocturno lleno de luces y sombras que no os podéis perder.

Mi opinión

La reseña de hoy viene acompañada de dos grandes descubrimientos. El primero es esta magnífica autora, escritora, ilustradora, pintora estadounidense llamada Dahlou (Dahlov) Ipcar.

Nacida hace 100 años (el próximo día 12 de noviembre los cumpliría) y que nos dejaba el pasado mes de febrero a los 99 años de edad, esta mujer es autora de más de 30 libros infantiles, gran parte de ellos como autora e ilustradora, creadora de grandes murales que adornan algunos edificios públicos de Georgetown, su lugar de residencia en el Estado de Maine, esculturas tridimensionales en tela, tapices, cuadros…Una mujer prolífica por la variedad de expresiones artísticas que realizó y por el tiempo que estuvo en activo. Aunque su último libro publicado data de la década de los 80 ella continuó pintando hasta cerca de los 90 años de edad.

Sus obras están incluidas en las colecciones permanentes de muchos museos, incluidos el Museo Metropolitano, el Museo de Brooklyn y el Museo Whitney de Nueva York.

Dahlou Ipcar2Es fascinante leer su biografía y escucharla hablar sobre su vida en la granja junto a su marido, compaginando su trabajo como pintora con las tareas diarias de la granja. Su gran influencia fueron sus padres, William y Marguerite Zorach, ambos artistas, que la motivaron a seguir su pasión por la creación artística y a que buscara su propio estilo.

Sus obras, exuberantes y coloridas, se caracterizan por centrarse en el mundo animal, tanto de la granja como de la selva y animales exóticos.

“El gato en la noche” se publicó en 1969 y en él podemos ver el paseo nocturno que hace un gato de granja. Un libro de gran formato, con ilustraciones a doble página, en el que la autora nos muestra primero la imagen de noche, en azul y negro, en el que se intuyen las siluetas de las cosas y de algunos animales, tal cual lo veríamos nosotros, para, a continuación, mostrarnos la misma escena tal y como la ve el gato: color y luz inundan todos los rincones, plagados de animales y flores.

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Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

Este juego de luz y sombra alterno es lo que hace mágico a este libro. La propia autora en el texto nos invita a jugar a adivinar qué estará viendo el gato. Una vez que ya hemos imaginado qué podrá haber tras todas esas siluetas, vemos junto al gato, todo ese mundo nocturno: animales que duermen, otros que despiertan para vivir aventuras como nuestro protagonista.

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Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

A través de los ojos del gato vemos la vida de la noche: las polillas entre las flores, los conejos, los ratones…encontramos una familia de mofetas dando un paseo nocturno, a los ciervos que pacen tranquilos mientras los búhos vigilan desde los árboles. La oscuridad de la noche da seguridad y protección a muchos de los animales que habitan bosques y praderas.

La noche va terminando sus horas y dejando paso al día y los colores de la noche, esos que solo puede ver el gato, dejan paso a una mezcla de blancos, azules y grises. Con el amanecer el gato, ya de vuelta en su hogar, tomará su desayuno y se dedicará a descansar plácidamente en un enorme sillón junto al brasero.

Me resulta fascinante como estas obras, tan bien estructuradas de principio a fin, son capaces de resistir sin problema el paso del tiempo y llegan de la misma manera a todos los niños, sean de Europa, de América o de Asia.

Son obras pensadas con un objetivo claro de llegar a la mente del niño. Obras creadas para despertar su imaginación, inundar su mirada de imágenes, colores, figuras, y llevarle de lleno a esa granja y a esa noche.

Os decía que he tenido dos descubrimientos gracias a este libro. El segundo de ellos es la Editorial Silonia, que esta recuperando otras obras de esta misma autora, como “El huevo maravilloso” o “Me gustan los animales” pero también obras de otros autores como Eva Janikovszki y su obra“Si yo fuera mayor” , publicada en los años 60 y que fue un referente de la literatura infantil su momento y que ahora nos llega con la misma frescura que tenía entonces.

Pero también tienen en su catálogo obras de reciente publicación de Olga de Dios o un magnífico Antonio Ladrillo con “¡Oh! ¡Un Zig Zag!”, que hará las maravillas de los primerísimos lectores de 0 a 5 años.

Me declaro fan de esta editorial y espero poder perderme en su ya nutrido catálogo.

Hoy  Día de las Librerías, os invito desde este pequeño rinconcito que es Cuentos para Matilda dedicado a literatura infantil, que esta semana ha cumplido 4 años de edad, a que visitéis vuestra librería preferida y busquéis alguno de estos descubrimientos míos de hoy. Seguro que os van a fascinar tanto como a mi.

Para celebrar un poco todo, nuestro aniversario, el Día de las Librerías y los maravillosos descubrimientos que he hecho, os dejo una canción de gatos nocturnos y aventureros como el de “El gato en la noche”,  que seguro que hace las delicias de grandes y pequeños: “Everybody Wants to be a cat”, de la película “Los Aristogatos” que se estrenaba solo un año después a la publicación del libro de Dahlou Ipcar y que yo recuerdo como una de mis películas favoritas. ¿Os animáis a bailar con Thomas O’Malley y la banda de los gatos jazz?

 

 

 

Datos bibliográficos

Título: El gato en la noche

Autor e ilustrador: Dahlov Ipcar

Traductor: Cristina Pineda

Edición: Silonia, Madrid, 2017.

Edad: + 3 años

Éranse muchas cosas

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Portada de “Éranse muchas cosas” de Lupe Estévez y Maribel Ganso, editado por Kókinos

¿Podemos definir lo que somos cada uno de nosotros con pocas palabras? Si lo pensamos seriamente resulta complicado definirnos. Porque somos un montón de cosas, cosas contradictorias en muchas ocasiones, cosas pequeñas, grandes, normales, extrañas, maravillosas, extravagantes. Sin ese montón de cosas mezcladas no somos lo que somos y por eso cada uno de nosotros es un ser especial y único. Las autoras de “Éranse muchas cosas” han creado una obra asombrosa partiendo de una realidad: que somos un collage. Hoy, a través de “Éranse muchas cosas”, os invito a entrar en un mundo mágico y distinto ¿os venís?

Mi opinión

Miércoles 1 de Noviembre, día de Todos los Santos. Festivo, otoñal y familiar. Nos disponemos a pasar la sobremesa y parte de la tarde en la Primera Feria de Editoriales y Librerías en la Plaza Mayor de Madrid (27 de octubre al 5 de noviembre).

Las familiares casetas que conocemos de la Feria del Libro de Madrid han encontrado un sitio en otoño donde obsequiarnos con esplendidas muestras de libros para todas las edades. De nuevo podemos disfrutar de ese trato cercano que nos ofrecen los libreros y los editores, de la relajación de pasear entre libros, mirarlos, comprarlos, consultar y dejarte aconsejar. Pareciera como si la Plaza Mayor llevara toda la vida con esas casetas allí, con los libros, los libreros y editores regalándote sonrisas y buenos consejos.

La Feria propone varias actividades diarias, firmas, encuentros, presentaciones de libros talleres y cuentacuentos, tanto para niños como para adultos. Y sin pensarlo ni buscarlo nos encontramos con “Éranse muchas cosas”, representación del libro del mismo nombre realizado por las propias autoras. Una puesta en escena maravillosa en la que los niños pudieron disfrutar del viaje de esta niña que vemos en la portada.

© Lupe Estévez & Maribel Ganso

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

¿Pero qué es “Éranse muchas cosas”? Nos cuenta un viaje. Una niña que era muchas cosas, a veces contradictorias, como nos pasa a todos. Dice al comienzo del libro “era una niña y era un gigante, era el viento, era una acrobacia, era un salto mortal, una velocidad sobrehumana…y era una pluma, que cae muy despacio cuando soplas.”

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Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

Se trata sin duda de un texto poético, sugerente, que en su sencillez nos invita a imaginar lo que nosotros queramos. Son versos evocadores que llegan con facilidad a todo tipo de público, tenga la edad que tenga.

Para acompañar a este hermoso y evocador texto, las autoras han imaginado unos escenarios mágicos por donde llevar a esta niña. Utilizando diversas técnicas de ilustración y diseño gráfico, seguimos a esta niña a través de selvas, mares en calma o embravecidos, montañas escarpadas, volcanes. La vemos como niña, como león, como mariposa o cangrejo. Dejamos de verla entre los pliegues de un mantel o tras un enorme elefante. La vemos en mil repeticiones de si misma, sintiendo mil sentimientos distintos. Porque hay veces que los sentimientos no se pueden expresas simplemente como triste o alegre. A veces te sientes “Frankenstein”, a veces como un amasijo de cables, a veces estas “pixelado” y otras “borroso”, unos días eres un rey y otras un pirata.

Cada nueva página es una propuesta distinta, visual y sensorial. Y precisamente por eso no puedo dejar de hablar de su puesta en escena porque creo que es sorprendente cómo han sido capaces de recrear esta idea maravillosa encima de un escenario.

Una puesta en escena que atrapó a niños de todas las edades, incluidos los niños grandes que estábamos detrás. Música, movimiento, las ilustraciones del libro trasladadas al escenario…y la niña. La niña volando, la niña transformándose, siendo delante de nuestros ojos.

Toda esta explosión de imaginación tuvo su continuación con un taller en el que las autoras habían preparado un pequeño libro donde los niños pudieran crear también escondites para la niña, hacerla sentir de una y mil maneras, o imaginarla rodeada de planetas, lunas o estrellas.

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Los escondites que mis hijos imaginaron para la niña

Esa niña caló hondo en la mente y la sensibilidad de mis hijos, que cuando al día siguiente me vieron aparecer con el libro traído de la biblioteca para poder hacer esta reseña, se entusiasmaron de poder ver en papel aquello que vieron en la Plaza Mayor.

Por la noche pudimos recordar juntos cada una de las ilustraciones-momentos: la larga carretera, la selva, el elefante, la mesa de desayuno, las montañas, el mar. Pude descubrir con alegría lo mucho que recordaban mis hijos de aquella representación que hicieron las autoras. Mi hijo reconocía todas y cada una de las cosas que vio y escuchó y el mismo me iba contando el cuento a través de sus páginas.

Es este uno de esos libros que salen de sus páginas para volar delante de nuestros ojos,  y sus autoras son de esas personas capaces de imaginar cosas extraordinarias y de hacerlas realidad convirtiéndolas en libros como este.

“Éranse muchas cosas” es una obra para disfrutarla una y otra vez, a cualquier edad, en cualquier momento. Una llave para abrir la imaginación de todos.

Datos bibliográficos

Título: Éranse muchas cosas

Texto: Lupe Estévez

Ilustración: Lupez Estévez y Maribel Ganso

Edición: Kókinos, Madrid, 2015.

Edad: + 4 años