La tradición oral y los cuentos acumulativos

 

diseno-sin-titulo

Un Nuevo Año se presenta ante nosotros, enterito, a estrenar, para disfrutarlo desde el comienzo hasta el fin. Nosotros ya estamos manos a la obra con ello y, una semana más, os traemos buenas lecturas para compartir.

Esperamos que los Reyes Magos os hayan traído muchos y preciosos libros. A nosotros nos han traído bastantes, muchos más de los esperados. Poco a poco os iremos hablando de ellos porque hay verdaderas maravillas. Ya se sabe que los Reyes tienen muy buen gusto en cuanto a lectura se refiere.

Pero este año queríamos comenzar hablando de cuentos de tradición y de los llamados “cuentos de fórmula”. No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”. Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento” del que ya os hablé hace tiempo, nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo el cuento de la banasta:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta 

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento de los que os queríamos hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, pues, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Personalmente, de mi niñez recuerdo pasar largos ratos junto a mi hermano cantando la canción “Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. No tengo claro, eso sí, que la mitad de los animales que van cantando y haciendo callar fueran los originales porque seguramente muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos que siguen esta corriente narrativa.

Un ejemplo de este tipo sería el cuento en verso “Bodas de piojos y pulgas” (recogido en el libro de Antonio Rubio “7 llaves de cuento”) del que os pongo un fragmento:

Los piojos y pulgas

se quieren casar, 

por falta de trigo

no se casarán. 

Y dice la hormiga

desde su hormiguero: 

-Hágase las bodas

yo llevo un granero

Que run, run 

que de la mar run, run. 

– Pobres de nosotros, 

trigo ya tenemos, 

por falta de carne 

no nos casaremos. 

Y dice el lobito

desde su alto cerro: 

– Háganse las bodas,

yo llevo el becerro. 

Que run, run 

que de la mar run, run. 

Portada de "La cebra Camila" de Marisa Nuñez con ilustraciones de Oscar Villán, editado por Kalandraka

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes. “La cebra Camila” de Marisa Nuñez, ilustrado por Oscar Villán y editado por Kalandraka, cumple con todos los requisitos de un cuento acumulativo y con ese concepto de juego del que hablábamos. Una historia cuyo protagonista, la Cebra Camila, tiene un problema y el resto de los personajes le ayudan a solucionarlo. Camila ha perdido las rayas de su vestido y llora 7 lágrimas de pena. Pero los animales le irán poniendo una nueva raya y con ellas aumenta la retahíla. Una preciosa retahíla, con una gran sonoridad y que se va quedando en la memoria como una linda canción:

Y se estiró mucho para lucirse aún más

y para que su madre la viese bien, 

con un anillo en la pata, 

una rayita de plata, 

un lindo remiendo azul, 

una puntilla de tul, 

una cuerda de violín, 

un gran cordón de botín, 

una cinta en la melena…

y ni una gota de pena

aquesabelalunaOtro ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral pero que Kalandraka publicó en 2014 con la adaptación del texto por Tareixa Alonso e ilustraciones de Alicia Suarez.

También sigue esta línea el cuento de la escritora, narradora y actriz Charo Pita con su libro “La calle del Puchero” donde los personajes, que esta vez no son sólo animales, tienen un camino de ida y otro de vuelta.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

portada MOSCAA veces resulta algo complicado por el vocabulario utilizado, como por ejemplo “La casa de la mosca fosca” que utiliza un pareado con cada nuevo animal, dando lugar a una lista muy divertida de nombres aunque un poco complicada de recordar: el escarabajo carcajo, el murciélago pliélago, el sapo castrapo, la lechuza trapuza, la raposa chistosa y el lobo rebobo. Al final, sin embargo, se aprende, precisamente por esa sonoridad que le da la rima y por lo curioso del lenguaje. Esta Mosca Fosca es, de hecho, una apuesta segura con los niños.

Esa rima consonante engancha de manera natural a los niños, que cuando ya controlan el lenguaje, disfrutan practicando e inventando.

Una última característica común en estos cuentos de tradición, la onomatopeya, aparece en el genial “Un gato en el árbol” del narrador o cuentista Pablo Albo. De nuevo aparece en él la estrofa, aunque con cada nuevo personaje esta cambia, y la acumulación, que en este caso es de sonidos: el gato maullaba “¡miau, miau!”, la niña lloraba “¡buah, buah!”, el padre gritaba “¡socorro, socorro!”…

La tradición, por suerte, sigue muy presente en nuestras casas, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Os dejo un último ejemplo que tiene, además, canción. Es el libro de Nuria y Raquel Díaz Reguera “¿Ahora que va a pasar?” , autora e ilustradora, editado en 2012 por Lóguez, en el que los animales van emitiendo un sonido según van transcurriendo las situaciones. La sonoridad y el ritmo son evidentes y las autoras incluyeron además la partitura de la canción creada a partir de la historia y de la que os dejo el vídeo oficial publicado por la editorial.

 

Dos historias y un huevo

Hoy os traigo dos cuentos muy distintos pero que tienen un objeto en común: un huevo. Si nos paramos a pensar hay varios cuentos que tienen un huevo como eje central de la historia. Sin ir más lejos uno de nuestros cuentos favoritos, “La vaca que puso un huevo” trata, de una manera muy divertida, el tema de la maternidad a través de un huevo. Estos dos cuentos coinciden también en el tema de la maternidad, la búsqueda de un sueño y de qué manera llegar a sentirse realizados y felices con uno mismo.

josefina.jpgEl primero de ellos nos ha llegado gracias a Boolino y a su programa de colaboración con blogueras. Uranito es el nuevo sello infantil de Ediciones Urano en España. Un sello creado en Argentina en 2010 dirigido a niños de 0 a 13 años y que edita variedad de géneros. En España se estrena, entre otros, con el libro “Josefina” de Sebastian Loth. 

Un pequeño álbum muy divertido en el que conoceremos a la gallina Josefina. Ella quiere poner un huevo como el resto de sus compañeras pero por alguna razón el huevo no llega. Lo intenta de todas las maneras posibles pero no lo consigue. Sumida durante tres días en una enorme tristeza, al tercer día Josefina decidió que algo tenía que hacer así que cogió su bolso y se fue de compras. Siempre había querido aprender a patinar y decidió comprar unos patines y aprender ese mismo día.

Me atrae mucho la ilustración de Josefina, con formas redondeadas y de un bonito color azul. El álbum, de pequeñas dimensiones (12 x 15 cm) es ideal para las pequeñas manos de los niños. Ilustración sencilla en la que vemos, página a página, a Josefina sobre un fondo blanco, acompañada como mucho de algún pequeño detalle para crear la atmósfera adecuada a lo que nos relata la historia.

Un libro sencillo con gran sensibilidad y un personaje muy tierno al que se le coge cariño enseguida.

erizoEl segundo cuento es de la autora japonesa Nozomi Takahashi:  “El huevo del erizo”. En él un erizo ve como una pata incuba sus huevos mientras espera que estos eclosionen y de ellos salgan los patitos. En ese momento el erizo siente que el también quiere un huevo para cuidarlo y en su camino encuentra uno: tiene pinchos alrededor así que para el no hay duda de que debe ser un huevo de erizo. El pequeño erizo cuidará a su huevo del frío y la lluvia, del exceso de sol e incluso le cantará canciones de cuna. A pesar de que sus amigos le dicen que no es un huevo y no eclosionará, él sigue en su tarea. Pero un día una tremenda tormenta asola el bosque y el huevo del erizo queda bajo unas ramas de un árbol y se rompe.

Se trata de un álbum con una ilustración muy cuidada, utilizando distintas texturas y técnicas como el collage, en el que destaca la ternura del erizo y ese juego de primerísimos planos al que la autora recurre en un par de ocasiones que nos ayuda a meternos en la escena de lleno.

Un cuento en el que encontramos un denominador común con Josefina, a parte del huevo: cuando ponemos mucho empeño y constancia en algunas cosas es posible que la vida nos premie con una enorme recompensa.

Dos maneras distintas de utilizar el álbum, una en formato muy pequeño, otra en formato grande. Dos ilustraciones distintas y dos modos de narración distintos pero la misma sencillez, delicadeza y dulzura. Y en los dos un huevo.

Curiosas coincidencias que nos pueden ayudar para enlazar cuentos e historias en un determinado momento.

Datos bibliográficos

Título: Josefina

Autor: Sebastian Loth

Edición: Uranito, Barcelona, 2016.

Edad: 0 a 5 años


Título: El huevo del erizo

Autor: Nozomi Takahashi

Edición: Tramuntana Editorial, Girona, 2014

Edad: 0 a 5 años

 

El gallo canta

elgallocanta

Portada de “El gallo canta” de Nono Granero, publicado por Tres Tristes Tigres

Cuando el gallo canta el mundo despierta y el despertar de este nuevo día que nos trae Nono Granero no es un despertar como otro cualquiera. Esta mañana en la que el gallo canta ocurrirán cosas, cosas normales y cosas tremendas. Pero para vivirlas hay que adentrarse en las páginas de esta idea genial, de este álbum divertido y trepidante.

Mi opinión

“El gallo canta” no se puede resumir, ya lo habéis visto en mi introducción. Porque los mejores álbumes ilustrados, esos que de verdad no se entienden si el texto y la imagen no van de la mano, no se pueden resumir. Os podría decir que “Donde viven los monstruos” es un cuento que va de un niño que se disfraza de lobo y, como se porta mal, sus padres le mandan a la cama sin cenar, pero… ¿cómo os resumo el viaje al país donde viven los monstruos?. Las palabras se quedan escasas para describir la imaginación. Porque de eso se trata, de que el álbum es una puerta a la imaginación de cada uno. El autor nos da una pista y el resto lo completamos nosotros, como queramos, que para eso la imaginación la ponemos nosotros.

elgallocanta2.jpg

Nono Granero tiene un don especial para manejar todo esto y darle un toque humorístico inigualable. Lo conocimos con “La historia extravagante de Hipo & Gavante”, al que en su día llamamos libro-juego porque nos animaba en cada página a buscar la palabra que faltaba.

En este caso el autor nos muestra, en cada página, sobre un fondo blanco, a un lado una frase del tipo “el gallo canta”, “la gallina cacarea”, “la cigüeña crotora”. En el lado derecho, sobre ese mismo fondo blanco, una ilustración de una gallina, de una cigüeña…

La historia va tomando forma según pasan los sonidos y las imágenes. A los sonidos de animales se suman los de personas, porque hay un cartero que silba y un amo que chilla. Y de cosas porque también hay una sirena que “ninonea”.

La historia se va complicando con esa combinación de texto e imagen. Las frases cobran un nuevo sentido y nos van perfilando la historia. Una historia divertidísima plagada de guiños, de referencias a cosas que igual conocemos o igual no, pero que ahí están para ser recordadas y descubiertas.

elgallocanta3.jpg

La historia se va convirtiendo en una carrera, en una vertiginosa sucesión de acontecimientos provocados por el anterior, que llega a tomar dimensiones “cataclísmicas” como dicen los editores de Tres Tristes Tigres.

A Nono Granero le gusta hacernos trabajar un poquito cuando leemos. Porque así se van creando lectores exigentes, buenos lectores que saben sacar cosas de lo que leen. Saben mirar más allá de la primera capa de las historias. Pero para aprender a hacer eso hay que practicar desde pequeños.

Libros como “El gallo canta” ayudan a la imaginación a desperezarse y ponerse en forma y nos enseñan a estar activos y atentos cuando nos enfrentamos con las historias.

Aquí vamos a encontrar palabras que no conocemos (yo no sabía que la golondrina trisa, por ejemplo) y otras que tienen varios significados, según se miren. Juegos de palabras, dobles sentidos, sentidos opuestos. Jugar con el lenguaje y, de la mano de la imagen, crear una historia circular hilarante.

Todo esto y más provocado por un gallo con tupé a lo “Elvis” que no puede dejar indiferente a nadie que le vea.

Una historia muy divertida de esas que los niños piden una y otra vez porque en cada lectura descubren y descubrimos cosas nuevas, porque en cada lectura inventarán o inventaremos algo distinto. Cada niño, cada edad, tendrá su propia lectura y eso hace muy grandes a los libros. Libros que no se quedan limitados a una edad o a un momento, libros para acompañarnos siempre y divertirnos siempre.

Por último recordaros que hoy es el día de las librerías y que en ellas encontraréis libros tan maravillosos como este y, lo mejor, gente maravillosa que sabrá orientarnos y recomendarnos las mejores lecturas. Feliz día a las librerías y sobre todo, a los libreros, por su dedicación y esfuerzo, hoy y todos los días del año.

Datos bibliográficos

Título: El gallo canta

Autor e ilustrador: Nono Granero

Edición: Ediciones Tres Tristes Tigres, Sevilla, 2016. 136 pags.

Edad: +3 años

Libros para jugar

 

librosjuego

¿Os apatece veniros a jugar? Se aproximan días de frío y lluvia y no hay nada mejor para pasarlos que estar en casa, en familia, disfrutando juntos, jugando juntos y si cerca tenemos buenos libros, aún mejor.

Hoy os quiero hablar de tres nuevas incorporaciones a nuestra biblioteca familiar. Libros, los tres, pensados para jugar, para pasar ratos largos contemplando sus páginas, ya sea buscando, aprendiendo o descubriendo. ¿Os venís con nosotros?: pues empezamos.

“El gran libro de Josefina: busca y encuentra”

josefinaBasado en la famosa serie de la vaca Josefina, escrita por el escritor e ilustrador alemán Alexander Steffensmeier, la editorial Anaya ha publicado recientemente este gran libro donde podemos buscar infinidad de cosas en los distintos escenarios donde se desarrollan las aventuras de Josefina.

Se trata de un libro en cartoné, grande como dice su título, donde en cada doble página se presenta un dibujo repleto de detalles y, al rededor, los objetos y personajes que nos proponen buscar.

Josefina es un personaje muy entrañable y sus historias siempre son sorprendentes y cargadas de humor. La ilustración de Alexander Steffensmeier ya nos invitaba a fijarnos en los detalles que rodeaban a Josefina. Así que consideramos una genial idea que se haya publicado esta obra. Los dibujos son magníficos, divertidos y coloridos. Es un gusto perderse en esta granja buscando los objetos que nos proponen y encontrando otros igual de sorprendentes. Para pasar horas de diversión.

“La isla mágica: La gran aventura del Lobo Lolo”

_1Z3S0_168931.pdf¿Y si ahora nos vamos de viaje? ¿Os apetece ir a jugar a la isla mágica del Lobo Lolo?. Esta preciosidad editada por SM nos invita a conocer la isla de este simpático Lobo y a todos los habitantes que hay en ella.

Escrito e ilustrado por Marion Billet, autora de infinidad de libros para las primeras edades, se trata de un libro de solapas en el que, en cada página nos propone un juego distinto: buscar un objeto, contar flores, seguir un laberinto o encontrar un personaje. Además cuenta una pequeña historia que nos va acompañando a través de las páginas. Páginas todas ellas llenas de color, con personajes divertidos, de grandes ojos y amplias sonrisas que atraen la atención de los niños.  Gran cuidado de todos los detalles en cada página proponiendo distintos ambientes y distintos retos en cada una de ellas. Una publicación muy cuidada y perfecta para niños entre 3 y 5 años a los que empezar a mostrar libros que van más allá de la lectura, libros para jugar, para descubrir, para aprender, para disfrutar.

“Mentes curiosas: Yo me pregunto…”

yomepreguntoPero si de aprender se trata, sin dejar de lado el formato de libros interactivos con solapa, no podemos dejar de hablar este hermoso trabajo escrito por Katie Daynes, que ya ha publicado una decena de libros informativos similares a este. Las ilustraciones son de Marie-Eve Tremblay, con diseños de Suzie Harrison.

La Editorial Usborne nos tiene acostumbrados a sus cuidadas publicaciones de libros de no-ficción y esta publicación no defrauda.

Un libro pensado para niños a partir de 6 años a los que, efectivamente, también les sigue encantado descubrir que hay debajo de cada solapa. Un libro informativo que pretende responder a preguntas que suelen plantearse y plantearnos los niños: ¿Cuándo?, ¿Por qué?, ¿Cómo?, ¿Dónde?, ¿Quién?, ¿Qué? y ¿Cuál?.

A partir de aquí preguntas tan curiosas como ¿Cuándo dejaré de crecer?, ¿Por qué tenemos cejas?, ¿Dónde van las estrellas por la mañana? o ¿Quién inventó la tableta de chocolate? y así hasta 75 preguntas con sus respuestas.

Cada pregunta guarda su respuesta debajo de la solapa y a través de divertidos dibujos se ilustran cada una de las preguntas.

Nos alegramos mucho de que existan editoriales como Usborne que apuesten por formatos así y por el fomento y difusión del libro informativo. Libros muy atractivos para los niños, orientados a la psicología infantil, a su manera de pensar y de ver el mundo. Una maravilla que sorprenderá tanto a los niños como a los adultos.

¿Os gustan nuestras propuestas para jugar?

Datos Bibliográficos

Título: El gran libro de Josefina

Autor: Alexander Steffensmeier

Edición: Grupo Anaya, Madrid, 2016.

Edad: 3 a 5 ños


 

Título: La isla mágica: La gran aventura del Lobo Lolo

Autor: Marion Billet

Edición: Ediciones SM, Madrid, 2016

Edad: 3 a 5 años


Título: Mentes curiosas. Yo me pregunto

Autor: Katie Daynes

Ilustración: Marie-Eve Tremblay

Diseño: Suzie Harrison

Traducción: Antonio Navarro Gonsálvez

Edición: Ediciones Urborne, 2013. 14 págs.

Edad: +6 años

La casa durmiente

casadurmiente

Portada de “La casa durmiente” de Audrey y Don Wood, editado por Lata de Sal, colección Vintage

Cuento acumulativo de la autora americana Audrey Wood, ilustrado por su marido Don Wood y que la editorial Lata de Sal ha recuperado para su colección Vintage.

En él encontramos una casa bajo la lluvia. Es de noche y todo el mundo duerme, la mullida cama, la abuela que ronca y hasta el gato. Pero ¿todo el mundo duerme o queda alguien despierto?.

Mi opinión

No por muchas veces dicho deja de ser menos cierto: a los niños les encanta la repetición. Y no sólo en los cuentos. ¿A qué padres no les ha tocado ver la misma película una y otra vez sin parar, o incluso el mismo trozo “especial” de alguna película?, ¿cuantas veces habéis tenido que contar el mismo cuento, con las mismas palabras, noche tras noche?. Les gusta repetir las canciones hasta el infinito y repetir el mismo juego una vez tras otra.

La razón es tan simple como que la repetición hace que sepan lo que va a pasar y eso les da seguridad. A los niños de entre 3 y 5 años es una de las cosas que más les fascina: repetir, repetir y repetir.

La tradición oral tiene infinidad de ejemplos de cuentos repetitivos y acumulativos. Con ellos conseguimos por un lado divertir y por otro implicar a los niños en la narración porque, de tanto escuchar la misma retahíla se la aprenden y la repiten con nosotros.

Ejemplos hay muchos pero el de hoy tiene un aire de clásico que nos ha encantado. La Editorial Lata de Sal ha recuperado para su Colección Vintage este clásico publicado en Estados Unidos en 1984. Ahora, más de 30 años después, llega a España y en Cuentos para Matilda nos alegramos enormemente.

Sus autores, Audrey y Don Wood, pusieron el alma en esta narración y se nota. Se inspiraron para la creación de este libro en su propio hijo Bruce, que en la actualidad también se dedica a la ilustración. Su hijo se negaba a dormir la siesta y sólo lo conseguían yendo a casa de su abuela y tumbándose en su cama mullida con la abuela y el perro. Incluso la casa está inspirada en el propio hogar de la familia Wood. Una tierna y divertida historia que dio lugar a un precioso libro.

La ilustración de Don Wood es uno de los toques geniales de la obra. El color azul pastel que inunda el álbum desde la primera página, nos hace entrar en una noche cualquiera de la casa durmiente. Fuera llueve pero la habitación es acogedora e invita a dormir junto a todos los habitantes de la casa.

Todos los personajes del álbum, presentes en aquella habitación desde la primera página, están dormidos. Pero poco a poco todos se van acoplando junto a la abuela, en la cama mullida de la casa durmiente.

casadurmiente2

El niño es uno de mis personajes preferidos. Sonríe casi en todas las páginas del cuento y demuestra lo a gusto que está en aquella cama junto a su abuela a través de esa sonrisa, agarrando a su abuela de la mano o con las manos bajo la nuca.

La luz juega un papel crucial en el desarrollo de la historia. El cambio gradual de esa luz azul del inicio es el que va acompañando a la narración hasta llegar al genial final que cierra el circulo.

Sencillez, humor, ternura y calidez serían buenas palabras para resumir este precioso álbum.

Un álbum que bien puede servir para la hora de ir a dormir pero que resulta tan divertido que es recomendable para cualquier hora.

Datos Bibliográficos

Título: La casa durmiente

Autor: Audrey Wood

Ilustrador: Don Wood

Traducción: Mariola Cortés Cros

Edición: Lata de Sal, Colección Vintage, Madrid, 2016. 32 págs.

Edad: + 3 años