Cuentos de así fue

Portada de “Cuentos de así fue” de Rudyard Kipling, adaptados por Elli Woollard, traducidos por Miguel Azaola e ilustrado por Marta Altés. Editado por Blackie Books

¿Cómo consiguió el elefante una trompa tan larga?, y el dromedario ¿Tenía desde siempre su joroba?. ¿Cómo consiguieron los gatos ser tan independientes y libres? Todo tiene su por qué si lo pensamos detenidamente.

Mi opinión

Una de las cosas que más se recuerdan de los hijos cuando son pequeños es la época de los ¿Por qué?. Pueden llegar a sacar de quicio hasta el más santo, sinceramente. Ellos necesitan entender un montón de cosas nuevas que no conocen y tu intentas darle una explicación que ellos entiendan, pero a veces sinceramente no sabes…Siempre he defendido la sinceridad del “no lo se”, porque te humaniza ante sus ojos, te hace de verdad, o al menos eso me parece a mi.

Porque está bien eso de que tus hijos te crean “super”, el más fuerte, el más listo, el que mejor cuenta los cuentos, el que mejor canta y el que mejor hace la sopa de sobre. Pero la verdad es que a veces nos confundimos, nos caemos, lloramos, no sabemos hacer algo o no entendemos de todo. Así es la vida y también se enseña con el ejemplo de ver como superar esos pequeños o grandes baches.

“Cuentos de así fue” Ilustraciones de Marta Altés

Pero no saber contestar a un “¿por qué” puede ser una buena alternativa para dejar volar nuestra y su imaginación para llegar a una respuesta posible…o imposible pero, tan bien contada y argumentada, que podría llegar a ser real.

Aún recuerdo las historias que mi padre se inventaba cuando le asediaba a preguntas sobre cualquier cosa. El ponía esa cara de seriedad forzada que me hacía saber a ciencia cierta que a continuación venía una historieta de las suyas. Y empezaba la magia…

Leyendo estos “Cuentos de así fue” del escritor británico Rudyard Kipling reinventadas en rima por Elli Woollard y traducidas espléndidamente por Miguel Azaola, he recordado en parte esa sensación de escuchar historias locas pero que intentaban dar una explicación coherente a las preguntas.

“Cuentos de así fue” Ilustraciones de Marta Altés

Estas historias son divertidas, imaginativas y nacidas desde el amor, lo que se nota desde el principio a fin. Son, como los editores publican en la contraportada, historias que el autor le contaba a su hija para irse a dormir.

Para aquella niña estas historias eran reales, era la explicación que ella necesitaba para entender su mundo y las quería escuchar siempre de la misma manera, una y otra vez. Claro, que la ventaja es que las contaba el autor de “El libro de la selva”, y su imaginación parecía no tener límites.

Las historias originales te atrapan desde la primera línea. Repeticiones al más puro estilo de los cuentos tradicionales, diálogos desternillantes entre los animales, y explicaciones a los rasgos más característicos de algunos animales realmente originales, brillantes e imaginativas. Todo tiene la coherencia que los niños necesitan y piden. Con una narración ágil, plagada de guiños e interacciones con el lector.

En esta edición reinventada publicada por Blackie Books se suma la rima, que imprime un ritmo en cada historia que las hace ideales para ser contadas a niños desde 5 años o menos.

Las ilustraciones de Marta Altés, autora de “Soy un artista“, “El rey de la casa” o “Pequeña en la jungla“, son el complemento perfecto. Coloridas y divertidas, recrean ese mundo que el autor nos presenta e imprimen en los animales la vida que el autor les dio a través de su historia de transformación.

Un dromedario algo vago, una ballena glotona o un elefante un poco preguntón son algunos de los personajes que vamos a conocer en esta edición de los “Cuentos de así fue“.

Un libro hermoso, que dan ganas de contar en voz alta, de aprender y relatar una y otra vez y que siempre tiene al público entregado, tengan la edad que tengan. Historias que no tienen edad y que gracias a estas revisiones hechas con tanto gusto y cariño, van a seguir de boca en boca, de casa en casa durante años y años.

Datos Bibliográficos

Título: Cuentos de así fue

Autor: Rudyard Kipling

Adaptación: Elli Woollard

Traducción: Miguel Azaola

Ilustración: Marta Altés

Edición: Blackie Books, Barcelona, 2018. 96 págs.

Edad: + 3 años

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Martes

Portada de “Martes” de David Wiesner editado por Océano Travesía

Un martes por la tarde, al rededor de las 8, algo extraño ocurre en la laguna. Los nenúfares, cargados de grandes ranas que duermen plácidamente, levantan el vuelo con su peculiar carga sobre ellos. Como si de una bandada de pájaros se tratara, los anfibios recorrerán las calles de una ciudad cercana. 

Mi opinión

No sabéis el fastidio que me supone tener rondando por casa un álbum que tengo ganas de reseñar y no tener el tiempo suficiente para hacerlo en condiciones. Varias veces desde hace dos semanas voy con él en la mano de un lado para el otro de la casa intentando ir recopilando notas mentales para luego plasmarlas en la reseña. Pero por fin he encontrado el momento para dejar que las palabras…vuelen. 

Hacía bastante tiempo que no daba con un álbum que me entusiasmara tanto y desde su primera página. Mejor dicho, desde su cubierta, porque ese gran reloj me atrapó nada más verlo. Daba la impresión de que el intrépido Peter Pan iba a pararse en una de sus agujas en cualquier momento. Las grandes letras del título, la oscuridad de la noche, los nenúfares tan solo asomando ligeramente, tanto que en una primera impresión puedes no darte cuenta de qué son ni qué hacen ahí, todo le daba un halo de misterio por el que me dejé llevar. 

Algo más fuerte que tú te hace abrir el álbum para saber qué pasa en ese martes y a esa hora. El autor, con gran inteligencia por su parte, nos ofrece un previo antes incluso de la portada con el que engancharnos definitivamente en la lectura y ponernos en situación de lo que a continuación vamos a vivir. 

Los cuentos siempre tienen un ritmo interno y si no lo tienen normalmente algo falla. En todos los cuentos de tradición ese ritmo se percibe de forma inmediata con repeticiones, retahílas, versos que se repiten y sobre todo, con los números, principalmente el tres.

Ilustración de David Wiesner

David Wiesner, autor que nos ha demostrado que sabe mucho de ritmos y también de  cuentos tradicionales, ha introducido ese número tres también en esta obra de forma curiosa a través de la ilustración. Alternándose con grandes ilustraciones a doble página y a sangre, el autor introduce tres imágenes más pequeñas, a veces solas en una página, a veces superpuestas sobre otra más grande. En ellas podemos ver algunos primeros planos que, a modo de lupa, nos muestran detalles que no debemos perdernos de la escena general. 

En otras ocasiones la trilogía de imágenes sirve para acercar una escena (zoom hacia adelante) y en otras para crear movimiento lateral, convirtiéndose en una especie de fotogramas que al verlos seguidos transmiten movimiento espacio-temporal. 

Es tanta la información que nos aportan las ilustraciones que solo son necesarias un par de frases, simplemente para situarnos en el momento de la noche en el que estamos. Todo lo demás está ahí, flotando en el aire. 

Como toda historia, tenemos personajes, algunos protagonistas evidentes, otros secundarios necesarios. A los protagonistas los conocemos pronto, en ese previo que el autor nos regala. Pero a los secundarios hay que buscarlos y ese juego nos llevará a sucesivas lecturas para encontrar nuevos secundarios que se nos han podido escapar. Me gusta especialmente cómo empieza la historia, en el “segundo empiece”, con esas tres ilustraciones en las que con un zoom hacia adelante nos enseña la mirada de extrañeza e incluso miedo de una pequeña tortuga. 

Ilustración de “Martes” de David Wiesner

Y por supuesto el humor, que se entremezcla con el misterio inicial y se va abriendo paso página a página hasta el final y los posibles siguientes finales. Primero son sutiles miradas de algunos protagonistas, caras graciosas y en general, todo lo cómico que puede resultar la situación que estamos contemplando. Pero en cuanto empiezan a parecer esos secundarios de los que hablaba la cosa se va poniendo cada vez mejor. Situaciones cotidianas como puede ser una cena ligera a altas horas de la noche o una cabezadita mientras vemos la tele, se vuelven surrealistas y desternillantes. Esos “diálogos” que es establecen, sin texto, entre los protagonistas y el resto de personajes hacen que la lectura se vuelva tremendamente divertida. 

Una obra publicada originalmente en 1991 pero que hasta 2011 no pudimos disfutarla en nuestro país. Su autor, ganador en tres ocasiones de la Medalla Caldecot de ilustración, es el creador de obras tan conocidas como “Sr. Minino” o “Los tres cerditos”, revisados con una visión muy particular del cuento. 

Un autor de reconocido prestigio que merece mucho la pena conocer y ahondar en su obra porque todo lo que toca lo hace mágico. 

Datos Bibliográficos

Título: Martes

Autor e ilustrador: David Wiesner

Edición: Océano Travesía, Barcelona, 2011. 

Edad: + 6 años

¡Este libro me habla!

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Portada de “¡Duerme gatita, duerme! de Antje Damm editado por Takatuka

Esta mañana me ha pasado algo muy extraño: ¡un libro me ha hablado! ¡De verdad!…lo he abierto para leerlo y ha empezado a decirme que le deje dormir, que tiene sueño, que ni se me ocurra seguir pasando páginas porque lo único que quiere es dormir plácidamente. Y siguía: que deje de hacer tanto ruido, que si no tengo nada mejor que hacer que andar despertando a los demás…ay, que cosas más raras me pasan con los libros…

Mi opinión

Los “libros que hablan” están de moda. Es posible que, entre tanta oferta editorial no os hayáis dado cuenta, pero para una que anda fijándose en lo de aquí y lo de allá, esto de que los libros se dirijan directamente al lector se ha ido extendiendo de un tiempo a esta parte de forma notoria.

Pero es que la idea del libro como objeto vivo e independiente es muy atractiva. Va incluso más allá del libro-juego. Es un libro, nos cuenta una historia, pero en esa historia participamos nosotros. Además el libro adquiere personalidad y le podemos coger cariño, lo podemos abrazar y mimar, y puede convertirse en un amigo.

Un ejemplo sería aquél libro del que os hablé hace ya bastantes meses, “Mi amigo libro”, en el que el libro nos cuenta su historia, gracias a la que descubrimos que nuestro propio libro tiene ojos y una hermosa “chaqueta”.

Por eso hoy os traigo algunos ejemplos de estos libros interactivos, que se dirigen directamente al lector. El primero de ellos es “¡Duerme, gatita, duerme!” de la autora alemana Antje Damm, autora, entre otros, de un estupendo libro informativo editado por Pípala, “¿Qué es el tiempo?” y de “La visita”, una originalísima apuesta de ilustración editada por Tramuntana.

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Gracias a Boolino hemos podido disfrutar de este divertido y original libro de la conocida autora alemana. En esta ocasión la autora nos ofrece una obra para los primerísimos lectores. De pequeño tamaño, ideal para sus pequeñas manos, el libro contiene en realidad a una gatita que quiere dormir. Desde su primera página se enfrenta al lector para que la dejemos en paz y cerremos el libro. Pero claro, lejos de volverse a dormir la gata se despierta y entonces, como buen gato, lo que quiere es jugar. Una divertida idea en la que los más pequeños entran a jugar encantados y que la disfrutan de principio a fin, o sobre todo por su fin ya que nos lleva a la famosa y repetida frase que todo niño dice antes de apagar la luz: ¡cuéntame otro!.

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La siguiente propuesta podría ser doble, o triple, porque es difícil decidir de qué libro hablar de los escritos e ilustrados por esta pareja de autores, Cédric Ramadier y Vincent Bourgeau. Pero nos quedaremos con dos de entre su extensa obra. El primero, “El libro que duerme”, enlazando así con la temática del anterior.

Si la gatita de Anje Damm nos decía que lo que quería era dormir y que no la estábamos dejando, en este caso un pequeño ratón nos va aconsejando lo que tenemos que hacer y decir a este libro azul para que termine de quedarse dormido. Abrazos, besos y hasta contarle un cuento forma parte del ritual del libro para poderse dormir: ¿a quién no le gusta que le duerman así?.

libroenfadadoUna idea deliciosa y tierna en contraste con otro de sus libros, “El libro enfadado”. Aquí nos encontramos con un libro rojo de ira, enfadadísimo, tanto que habrá que mandarle al rincón de pensar un rato. Entre el pequeño ratón y nosotros iremos ayudando al libro a superar el enfado.

Ambos son una genial y simpática forma de convertir al libro en algo tan cercano que queramos abrazarlo, susurrarlo, acunarlo o ayudarle a superar un terrible enfado. El libro se convierte en compañero y amigo, en parte de nuestra vida. ¿Hay algo más hermoso que eso?.

sintitulohervetulletPero si hablamos de libros interactivos el rey de todo esto es sin duda Hervé Tullet. Sus libros siempre están interpelando al lector a hacer cosas, a descubrir, mover, tocar, investigar. Colores, puntos, manchas, dedos, tuberías que van y vienen…Pero también personajes como en su libro “Sin título” en el que lo que vamos a encontrar es un libro sin terminar.

Sus personajes, una princesa, un cerdo, un bicho verde, un muñecote y un perro nos dan la bienvenida al libro. Nos saludan, les parecemos muy majos, encantadores pero….¿podríamos venir en otro momento?, es que aún están sin terminar y ¡no hay cuento que poder contar!. Piden ayuda incluso al malo, al terrible monstruo-bola, pero el tampoco sabe qué hacer con esos niños que les miran desde el otro lado. El único que les puede ayudar es…¡claro! ¡el autor!. El propio Hervé Tullet hace un cameo en uno de sus libros apareciendo en forma de foto. Delirante, ingenioso, divertido y muy muy loco este libro en el que los personajes hacen cualquier cosa con tal de entretener a esos niños simpáticos que han comprado el libro para leer un cuento. Interacción al cien por cien con el lector, imaginación total y diversión asegurada, como todo que toca el genio de “Un libro”.

Tres propuestas de libros interactivos, libros que nos hablan y quieren formar parte de nuestro día a día y que son absolutamente deliciosos. Y a ti ¿te hablan los libros?

 

Datos bibliográficos

Título: ¡Duerme, gatita, duerme!

Autor e ilustrador: Antje Damm

Edición: Takatuka, Barcelona, 2018. 26 pags.

Edad: + 0 años


Título: El libro que duerme

Autor e ilustrador: Ramadier & Bourgeau

Edición: Lógez Ediciones, Salamanca, 2016. 20 pags.

Edad: + 2 años


Título: El libro enfadado

Autor e ilustrador: Ramadier & Bourgeau

Edición: Lógez Ediciones, Salamanca, 2017. 20 págs.

Edad: + 2 años


Título: Sin título

Autor e ilustrador: Hervé Tullet

Edición: Kókinos, Madrid, 2013. 38 págs.

Edad: + 5 años


 

 

 

La ruta del Ratón Cartero

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Portada de “La ruta del Ratón Cartero” de Marianne Dubuc, Editorial Juventud

El Ratón Cartero tiene que entregar todo el correo desde muy temprano. Cargado con su carretilla repleta de paquetes y cartas, visita una tras otra las casas de los animales: el oso, las ardillas, los pájaros, las hormigas y hasta bajará a las profundidades del mar con tal de que el correo llegue a su destinatario. De nadie se olvida, viva donde viva, y sea el paquete que sea. Una mañana de trabajo muy divertida con la que disfrutar mirando, buscando y acompañando a este Ratón Cartero.

Mi opinión

Marianne Dubuc es una artista del detalle. En España la conocimos a partir de tres pequeñas joyas ilustradas editadas por Editorial Juventud: “Delante de mi casa”, “El Carnaval de los animales” y el “Arca de los animales”.

Son tres pequeños libros (por tamaño, no más de 14 cm, pero con más de 100 páginas cada uno) cargados de humor, cosa difícil de conseguir dado su escaso texto. Pero gracias a unas imágenes divertidas, reconocibles y atractivas, llenas de encanto, consigue meternos en cada una de esas ilustraciones e ir entretejiendo nuestra propia historia con ellas.

Ahora podemos disfruta con este Ratón Cartero y sus tres historias* (de momento) con el que la autora canadiense nos propone jugar.

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El planteamiento, como todos sus libros, es sencillo: un ratón cartero sale a repartir el correo del resto de animales. El primer vecino es el oso y ya en esta primera casa empezamos a descubrir cosas: desde el mobiliario, el dispositivo para conseguir miel fresca que tiene en el tejado, un calendario por aquí, un cartel de circo por allá, y la visita de una niña, curiosamente rubia que come de un familiar tazón algo parecido a una papilla de avena (¿la del oso muy caliente y la de la niña justo a la temperatura adecuada, ni muy fría ni muy caliente?).

Nada está dibujado al azar, ni los pequeños objetos “tirados” por el suelo están ahí por azar. Los relojes, que hay muchos, no tienen una hora cualquiera, ni siquiera una hora distinta en cada página. Una coherencia interna que se agradece y se aplaude, porque los niños esperan y agradecen esa coherencia.

Página a página vamos descubriendo más casas de animales, cada cual con las peculiaridades que se esperan de ellas. La de la serpiente, tan larga que no entra en una sola página; la de los pájaros, en los árboles todas pero distintas según la especie; la de la tortuga, a cuestas.

Todas las estancias tienen un montón de detalles curiosos, traídos unas veces de la cultura popular, de los cuentos tradicionales o de la lógica infantil. Todo tiene un por qué y en todo hay un “¡cómo no!” que arranca sonrisas. Pero no hay ninguna página en la que encuentres algo que no encaja.

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Es una alegría ver álbumes tan bien hechos, con tanto cuidado y respeto, que buscan el juego y la complicidad con el lector.

Pero no solo se trata de una sucesión de casas sin mas. La autora ha creado una historia a lo largo de este recorrido, a lo largo de un tiempo, que va pasando tal y como podemos ver en los muchos relojes, a través de unos paquetes que esperan y que van desapareciendo del carrito del cartero y un último paquete para alguien muy especial.

Es en definitiva uno de esos libros para mirar una y otra vez y de los que no nos cansaremos nunca porque siempre habrá algo curioso que descubrir o algo que nos estimule la imaginación y nos lleve a imaginar algo más detrás de cada casa, de cada animal y de cada rincón. Una delicia

* Se han publicado con Juventud otros dos títulos del Ratón Cartero: “Las vacaciones del Ratón Cartero” y “La ruta extraordinaria del Ratón Cartero”.
Datos bibliográficos

Título: La ruta del Ratón Cartero

Autora e ilustradora: Marianne Dubuc

Edición: Editorial Juventud, Barcelona, 2015. 32 págs.

Edad: + 3 años

 

¿Dónde estás, CARACOL?

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Portada de “¿Dónde estás, Caracol?” de Susanna Isern e ilustrado por Leire Salaberría

En aquella montaña por las mañanas el sol brillaba y las lagartijas correteaban, por la tarde llovía y era hora de que salieran los caracoles y por las noches brillaba la luna y los grillos cantaban. Un día tras otro todo era igual: lluvia, sol y luna se sucedían sin descanso. Un día Lagartija se cruzó con Caracol justo antes de que empezara a llover y se tuviera que esconder a descansar. Para Lagartija los días se convirtieron en una búsqueda constante de Caracol: ¿Dónde estas Caracol?, lo llamaba. Un día lo encontraba en una piedra, otro día debajo de unas hojas, otro sobre un girasol. Y todos los días, antes de que la lluvia llegara, Lagartija dejaba un regalo a Caracol: un trébol, una violeta, un champiñón.

Cada tarde, con las primeras gotas de lluvia Caracol salía de su caparazón y encontraba regalos de alguien que no conocía. Preguntaba por aquí y por allá pero nadie sabía decirle quién dejaba aquello a su lado.

Mi opinión

 

No podía ser de otra manera: hoy teníamos que hablar de una historia de amor. Y qué mejor historia que “¿Dónde estás, Caracol?”.

Este cuento de Susanna Isern tiene todo lo necesario para una buena historia de amor: ternura, espera, un punto de drama de amor imposible, perseverancia, sacrificio, y un buen final.

Si a todo esto le sumamos una ilustración colorida, original y atractiva como a la que nos tiene acostumbrados Leire Salaberría, el resultado es este magnífico libro.

El texto de Susanna Isern tiene esos toques que a mi siempre me gusta que aparezcan en algunas obras: frases que se repiten por aquí y por allá (¿Dónde estás, Caracol?), gotas que caen (una, dos, tres…), una narración fluida y sencilla con un toque poético.

Un texto plagado de pequeños detalles que conectan con el lector y que ayudan a que nos metamos con facilidad en esa mañana de sol y sintamos esas primeras gotas de lluvia de la tarde.

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La ilustración, como ya he dicho, juega también un gran papel en el éxito de este libro. Nos presenta a animales humanizados perfectamente integrados en el escenario natural en el que viven: vegetación, agua, arbustos, plantas y flores.

DONDESTASCARACOL4.jpgAllí vive Lagartija, con su pañuelo, sus zapatos de tacón y hebilla, su falda plisada y su sonrisa de felicidad cuando está junto a Caracol. Y cuando ella se va a resguardar de la lluvia vemos a Caracol, con su camisa de rayas, su pantalón, sus zapatos, y su mochila-concha colgada a la espalda.

Como las buenas historias de amor, nuestra pareja de enamorados se buscan sin cesar hasta que se encuentran. Ese día pasan largas horas juntos hasta conocerse y darse cuenta de que ya no pueden estar separados. Pero también como en las buenas historias de amor tienen que pasar por obstáculos que la vida nos pone en el camino. La paciencia, el amor y la clara idea de que el que tiene un deseo hace cualquier cosa por cumplirlo, conseguirán que nuestra pareja de con la solución para poder estar juntos siempre, secos, mojados y a salvo.

La obra de la autora de “¿Dónde estás, Caracol?”, publicada en 2013, es extensa y está cargada de grandes éxitos. Ya hablamos hace tiempo en el blog de su obra “Oso Cazamariposas”, obra anterior a esta de hoy, llena de sentimiento y poesía. Os recomendamos seguir buceando en su bibliografía porque seguro que encontráis más libros maravillosos.

Datos bibliográficos

Título: ¿Dónde estás, Caracol?

Autor: Susanna Isern

Ilustrador: Leire Salaberría

Edición: OQO Editora, Pontevedra, 2013. 48 págs.

Edad: +3 años