La zanahoria

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Portada de “La zanahoria” de Laia Domènech. Editorial Milrazones

En un bosque muy lejano al que el hombre nunca había llegado, un día, un conejo que volvía de dar un paseo, encontró una zanahoria gigante. Era una enorme zanahoria pero el había desayunado mucho y no tenía hambre así que ¿qué podía hacer con aquella extraordinaria zanahoria?. Pensó que lo mejor sería llevársela a su amiga el águila que había tenido dos polluelos y seguro que no tendría mucho tiempo para salir por comida. La llevó entonces el conejo a lo alto de una montaña donde el águila tenía su nido. Pero aquel día el águila si que había podido cazar y tanto ella como sus hijos estaban saciados. ¿Qué podría hacer entonces con aquella zanahoria?…

Mi opinión

Gracias a Boolino esta semana hemos podido leer el cuento de Laia Domènech “La zanahoria”.

Este cuento, adaptado de un cuento tradicional chino, es un precioso paseo por la amistad, por la solidaridad, una explosión de naturaleza y de respeto por la misma, un remanso de paz.

Es una obra curiosa tanto en el contenido como en la forma. La autora quiso que el formato del libro fuera excepcionalmente alargado ya que quería que se pareciera a esa enorme, alta y alargada zanahoria.

Pero además de su forma externa, todo el cuento en si tiene impregnado algo de sus orígenes orientales. Las ilustraciones están hechas a lápiz y están ligeramente coloreadas en naranja (el color dominante junto al negro) y algo de azul y de rojo, colocado discretamente y en sitios muy concretos, como los coloretes de los personajes, que le dan un aire tierno.

Pero la presencia de la naturaleza, del agua, de las montañas, de la vegetación, todo ello sobre fondos blancos, también nos recuerdan a la pintura oriental.

Una naturaleza no tocada por la mano ni el pie del hombre que se nos muestra de forma diversa, con distintos paisajes: bosques frondosos, altas montañas, amplias praderas o largos y sinuosos ríos.

Gran cantidad de detalles pueblan esos paisajes, como por ejemplo las piedras del río, todas distintas, o los árboles de los que también podemos encontrar variedad de formas y colores.

Todo para componer un hermoso paseo por la naturaleza, pacífico, tranquilo y agradable. Pero además de unas hermosas y cuidadas ilustraciones “La zanahoria” cuenta una sencilla pero atractiva historia que también recoge los ecos de la tradición oral: frases que se repiten con cada uno de los nuevos animales a los que se les regala la zanahoria, el concepto de historia circular, el propio hecho de tratarse de una fábula protagonizada por animales.

Hay una clara intención de transmisión de valores como la amistad, el hecho de compartir con los que más lo necesitan y la idea de que para poder tomar una buena decisión primero hay que meditarla y dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio. Pero, aunque evidente, no resulta dogmática ni excesiva. Es una historia de las de siempre, una fábula en la que los animales nos enseñan a ser mejores.

Un mundo en equilibrio en el que los animales se ayudan, en el que el alimento es compartido y en el que la naturaleza agradece que se la cuide cuidando a su vez a los animales.

Historias que vienen, como hemos dicho, de la tradición oral. Historias que debemos recuperar y mantener para que sigan vivas y sigan viajando de un territorio a otro, de boca en boca. Porque con la narración oral comenzó todo y gracias a ella han llegado hasta nosotros algunas de las más bellas historias.

Será precisamente el próximo lunes 20 de Marzo cuando se celebre el Día Mundial de la Narración Oral y la Asociación Madrileña de Narración Oral MANO, de la que soy reciente y orgullosa miembro, tiene preparadas un montón de actividades al respecto; actividades que dieron comienzo ayer mismo con la inauguración de las VII Jornadas MANO y que seguirán durante toda la semana con seminarios y sesiones de cuentos en diversos sitios de Madrid. Os dejo aquí el enlace a la variada programación que podremos disfrutar hasta el próximo domingo 26. Cuentos para adultos y para niños, una fiesta de la Narración Oral a la que estamos todos invitados.

Sigamos contando cuentos en voz alta porque es el mejor regalo que nos podemos hacer unos a otros.

Datos Bibliográficos

Título: La zanahoria

Autor: Laia Domènech

Edición: Editorial Milrazones, Colección Milratones, Cantabria, 2015.

Edad: + 2 años

El secreto del oso hormiguero

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Portada de “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés e ilustrado por Miguel Ángel Díez, editado por Faktoría K de Libros

En voz baja

El viejo tigre

guarda sus colmillos

en un vaso de agua.

La niña le mira,

sonríe,

se acerca a su cama.

Le tiende unas gafas,

le pide que lea…

que cuente en voz baja.

El pasado día 16 de Febrero se celebró el Día Mundial de la Lectura en Voz Alta, promovido por la organización Litworld, con el objetivo de recordar e insistir en los beneficios de la lectura en voz alta tanto para niños como para adultos.

Casualidad o no, ese mismo día cayó en mis manos “El secreto del oso hormiguero” de Beatriz Osés.  Con él me dirigí, como cada noche, a dedicar los últimos momentos del día con mis hijos, leyéndoles, en principio, un par de poemas. Pero una vez que comencé no fue posible parar hasta terminar leyendo todos y cada uno de estos momentos deliciosos y nocturnos que nos propone la autora. Y lo mejor es que los que me escuchaban tampoco querían que dejara de leer.

Para mi este primer poema fue suficiente para engancharme en la lectura, para dejarme llevar por eso que el viejo tigre iba a contarle bajito a la niña.

Y todos juntos, el tigre, la niña, mis hijos y yo nos adentramos en la noche para descubrir cuales son los secretos, no sólo del Oso Hormiguero, sino también del bicho bola, de los elefantes, de los problemas de los caracoles o de la terrible pesadilla del gamusino.

Hay veces que la poesía nos hace pasar momentos muy divertidos, con sus juegos del lenguaje, con sus imágenes un poco locas a veces. Pero hay otras en las que se crea una atmósfera especial, un silencio agradable en el que el sonido de la voz que lee en voz alta es lo único que se escucha, lo único que se mueve.

Son esos momentos en los que parece que las palabras te tocaran, te acariciaran por aquí y por allá. Te hicieran ligeras cosquillas, como esas que la niña siente a veces en manos y pies. Así nos sentimos los tres aquella noche.

Este libro en realidad es un diálogo entre la niña y el tigre. En esa conversación la niña primero pide que le cuenten en voz baja y según le va contando el tigre ella va preguntando cosas. El tigre esta cansado, tiene sueño, se le cierran los ojos pero la niña insiste: aun no tiene sueño.

Continua pues con los secretos, con las historias que pueblan la noche. Historias sobre animales, verdaderos o no, que guardan secretos curiosos, como el de las ovejas, que para dormir cuentan lobos, o el de las mariposas que :

osohormigueroDebajo de tu cama. 

Allí sueñan. 

Allí baten sus alas. 

Verdes, azules

rosas y blancas. 

Debajo de tu cama. 

Allí duermen. 

Allí sueñan las hadas.

Son todos pequeñas delicias, momentos que recuerdan a aquello que se espera que guarden en su interior los haikus: un instante.

Disfruto leyendo en voz alta. No se si sería capaz de deciros ahora mismo cuales son todos los beneficios probados que tienen. Sólo se que para mi es un lujo, una experiencia, una maravilla.

Se que leer en voz alta es un regalo para el que escucha y para el que lee. Para el que escucha el regalo es tu tiempo, tu voz, tu emoción al leer, tu esfuerzo por hacerte llegar la historia. Para el que lee el regalo es la escucha, la mirada atenta, la conciencia de que no quieren que pares de leer aún, que debe seguir un poco más.

En estos 31 poemas vamos a encontrar lugares oníricos, imágenes evocadoras que nos transportan a un mundo distinto al nuestro. Un mundo a mitad de camino entre la vigilia y el sueño.

Pero además este libro me habla de la necesidad de todos de que nos cuenten en voz baja. Los adultos nos conformamos con el paso de los años con esa ausencia, pero cuando por casualidad nos cuentan cuentos, descubrimos que en el fondo lo seguimos necesitando tanto, o más, que en nuestra infancia.

Yo quiero ser tigre, yo quiero ser niña.

Yo quiero que me canten esa hermosa nana (nana, niña, nana) con la que el viejo tigre consigue al fin dormir a la niña. Yo quiero cantarla.

Yo quiero descubrir elefantes rosas sobre mi cabeza que vuelan y ríen y escriben poemas. Y quiero ser yo quien te cuente que “Bastaría el abrazo del oso panda para que durmieras tranquila…”.

Con este poemario Beatriz Osés ganó el Primer Premio de Poesía para niños “Ciudad de Orihuela” en 2008, organizado por el Ayuntamiento de Orihuela y el sello editorial Faktoría K de Libros perteneciente a la Editorial Kalandraka. Un Premio este que ya va por su novena edición y que se ha convertido ya en referente internacional en cuanto a poesía infantil.

Con este poemario nosotros nos adentramos otro paso más en la poesía y en el gusto por las cosas bellas, el gusto por leer y porque nos lean.

Para terminar os dejo un vídeo de las II  Jornadas de Bibliotecas de Extremadura celebradas en el 2013 en el que se puede disfrutar de uno de los poemas del libro cantado por Ana Jiménez (voz y guitarra). Que lo disfrutéis.

Datos bibliográficos

Título: El secreto del oso hormiguero

Autor: Beatriz Osés

Illustrador: Miguel Ángel Díez

Edición: Faktoría K de libros, Vigo, 2009. 60 págs.

Edad: +4 años

La tradición oral y los cuentos acumulativos

 

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Un Nuevo Año se presenta ante nosotros, enterito, a estrenar, para disfrutarlo desde el comienzo hasta el fin. Nosotros ya estamos manos a la obra con ello y, una semana más, os traemos buenas lecturas para compartir.

Esperamos que los Reyes Magos os hayan traído muchos y preciosos libros. A nosotros nos han traído bastantes, muchos más de los esperados. Poco a poco os iremos hablando de ellos porque hay verdaderas maravillas. Ya se sabe que los Reyes tienen muy buen gusto en cuanto a lectura se refiere.

Pero este año queríamos comenzar hablando de cuentos de tradición y de los llamados “cuentos de fórmula”. No debemos olvidar que los cuentos, las historias, vienen de la tradición oral, de charlas alrededor de la lumbre en las que los más mayores del lugar contaban al público, niños o adultos, historias que ya venían de antiguo. Y así, de boca a oreja, las historias y leyendas se iban pasando a las siguientes generaciones.

De entre esas historias había unas a las que llamamos “cuentos de fórmula”. Antonio Rubio en su libro “7 llaves de cuento” del que ya os hablé hace tiempo, nos explica de manera muy breve y sencilla de qué trata todo esto. Nos dice que los cuentos de fórmula son “esos primeros cuentos populares, exactos, líricos y de perfecta estructura, que en ocasiones no van más allá de un sencillo pareado”. Pone como ejemplo el cuento de la banasta:

Éste es el cuento de la banasta,

y con esto basta 

Pero, como continua diciendo Antonio Rubio, también los hay con una historia entera, con principio, nudo y desenlace. Aquí entrarían a formar parte los cuentos acumulativos o de encadenamiento de los que os queríamos hablar hoy.

Los cuentos acumulativos o de encadenamiento son, pues, cuentos populares cuyos protagonistas suelen ser animales, en los que existe una “fórmula” previa que se va repitiendo según van apareciendo nuevos personajes y a la que se va añadiendo una nueva frase o palabra con el personaje nuevo.

Se consideran cuentos-juego en los que hay que intentar recordar la lista de personajes y acciones que se va creando. De hecho, era un juego común en los pueblos que cuando se contaba uno de estos cuentos cada vez le tocara a un niño repetir la lista y, aquel que se confundiera, pagara una prenda.

Dentro de este esquema general hay muchas variantes en este tipo de cuentos. Pueden ser un simple encadenamiento de acciones como en el Cuento del Queso:

Este es el cuento del queso de la vieja y el viejo.

Vino el ratón y se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Y el gato quiso comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo.

Vino el perro y quiso morder el rabo al gato cuando quería comerse al ratón que se quiso zampar el queso de la vieja y el viejo…

Personalmente, de mi niñez recuerdo pasar largos ratos junto a mi hermano cantando la canción “Estaba la rana sentada cantando debajo del agua”. No tengo claro, eso sí, que la mitad de los animales que van cantando y haciendo callar fueran los originales porque seguramente muchos nos los inventamos. Y es que eso también forma parte del juego, porque suelen ser cuentos abiertos que se pueden alargar lo que se quiera, siendo un buen recurso para la escuela, por ejemplo.

Los hay en los que los personajes aportan, según van apareciendo, una solución para un problema, general o particular. De estos hay muchos ejemplos, tanto en cuentos de tradición como en libros modernos que siguen esta corriente narrativa.

Un ejemplo de este tipo sería el cuento en verso “Bodas de piojos y pulgas” (recogido en el libro de Antonio Rubio “7 llaves de cuento”) del que os pongo un fragmento:

Los piojos y pulgas

se quieren casar, 

por falta de trigo

no se casarán. 

Y dice la hormiga

desde su hormiguero: 

-Hágase las bodas

yo llevo un granero

Que run, run 

que de la mar run, run. 

– Pobres de nosotros, 

trigo ya tenemos, 

por falta de carne 

no nos casaremos. 

Y dice el lobito

desde su alto cerro: 

– Háganse las bodas,

yo llevo el becerro. 

Que run, run 

que de la mar run, run. 

Portada de "La cebra Camila" de Marisa Nuñez con ilustraciones de Oscar Villán, editado por Kalandraka

En cuanto a publicaciones hay gran variedad de ejemplos, unos que siguen de manera más fiel la estructura de estos cuentos y otros toman esta estructura como base para montar el cuento aunque tienen variantes. “La cebra Camila” de Marisa Nuñez, ilustrado por Oscar Villán y editado por Kalandraka, cumple con todos los requisitos de un cuento acumulativo y con ese concepto de juego del que hablábamos. Una historia cuyo protagonista, la Cebra Camila, tiene un problema y el resto de los personajes le ayudan a solucionarlo. Camila ha perdido las rayas de su vestido y llora 7 lágrimas de pena. Pero los animales le irán poniendo una nueva raya y con ellas aumenta la retahíla. Una preciosa retahíla, con una gran sonoridad y que se va quedando en la memoria como una linda canción:

Y se estiró mucho para lucirse aún más

y para que su madre la viese bien, 

con un anillo en la pata, 

una rayita de plata, 

un lindo remiendo azul, 

una puntilla de tul, 

una cuerda de violín, 

un gran cordón de botín, 

una cinta en la melena…

y ni una gota de pena

aquesabelalunaOtro ejemplo conocido de este tipo de cuento es “¿A qué sabe la luna?”, de Michael Grejniec, editado por Kalandraka. Bien es verdad que no tiene todos los esquemas de los cuentos de fórmula, como por ejemplo la estructura poética o la lista de personajes que se repiten una y otra vez. Pero en realidad si lo tiene ya que el autor nos propone la acumulación de manera visual a través de la ilustración en la que vamos viendo como los animales se van subiendo unos encima de otros.

Los hay también de “ida y vuelta”. Son aquellos en los que se suceden los personajes uno tras otro y en un determinado momento algo sucede que les hace retroceder hasta el inicio. Un ejemplo de ellos es el cuento de “El gallo Quirico”, que viene de la tradición oral pero que Kalandraka publicó en 2014 con la adaptación del texto por Tareixa Alonso e ilustraciones de Alicia Suarez.

También sigue esta línea el cuento de la escritora, narradora y actriz Charo Pita con su libro “La calle del Puchero” donde los personajes, que esta vez no son sólo animales, tienen un camino de ida y otro de vuelta.

De uno u otro tipo, los cuentos acumulativos son cuentos que tienen un formato fijo, que hay que saberse de memoria sin dejar paso a improvisaciones. Se tienen que contar así porque en ello reside la esencia del cuento. Y esa repetición es precisamente lo que engancha y gusta a los niños. Los niños de entre 2 o 3 años hasta los 6 o 7 disfrutan mucho con esa repetición y esa seguridad que le dan estos cuentos. Saben, aunque no conozcan el cuento, qué va a pasar a continuación y eso les relaja y les ayuda a disfrutar de la historia. Además favorece la memoria y les ayuda a aumentar su vocabulario.

portada MOSCAA veces resulta algo complicado por el vocabulario utilizado, como por ejemplo “La casa de la mosca fosca” que utiliza un pareado con cada nuevo animal, dando lugar a una lista muy divertida de nombres aunque un poco complicada de recordar: el escarabajo carcajo, el murciélago pliélago, el sapo castrapo, la lechuza trapuza, la raposa chistosa y el lobo rebobo. Al final, sin embargo, se aprende, precisamente por esa sonoridad que le da la rima y por lo curioso del lenguaje. Esta Mosca Fosca es, de hecho, una apuesta segura con los niños.

Esa rima consonante engancha de manera natural a los niños, que cuando ya controlan el lenguaje, disfrutan practicando e inventando.

Una última característica común en estos cuentos de tradición, la onomatopeya, aparece en el genial “Un gato en el árbol” del narrador o cuentista Pablo Albo. De nuevo aparece en él la estrofa, aunque con cada nuevo personaje esta cambia, y la acumulación, que en este caso es de sonidos: el gato maullaba “¡miau, miau!”, la niña lloraba “¡buah, buah!”, el padre gritaba “¡socorro, socorro!”…

La tradición, por suerte, sigue muy presente en nuestras casas, en las historias que se cuentan a los niños y en las que se publican, ya sea recuperando ese boca a boca o creando nuevas historias. No perdamos esa tradición porque en ella está la sabiduría popular de años, y nuestra responsabilidad es la de mantenerla para los que vengan.

Os dejo un último ejemplo que tiene, además, canción. Es el libro de Nuria y Raquel Díaz Reguera “¿Ahora que va a pasar?” , autora e ilustradora, editado en 2012 por Lóguez, en el que los animales van emitiendo un sonido según van transcurriendo las situaciones. La sonoridad y el ritmo son evidentes y las autoras incluyeron además la partitura de la canción creada a partir de la historia y de la que os dejo el vídeo oficial publicado por la editorial.

 

Dos historias y un huevo

Hoy os traigo dos cuentos muy distintos pero que tienen un objeto en común: un huevo. Si nos paramos a pensar hay varios cuentos que tienen un huevo como eje central de la historia. Sin ir más lejos uno de nuestros cuentos favoritos, “La vaca que puso un huevo” trata, de una manera muy divertida, el tema de la maternidad a través de un huevo. Estos dos cuentos coinciden también en el tema de la maternidad, la búsqueda de un sueño y de qué manera llegar a sentirse realizados y felices con uno mismo.

josefina.jpgEl primero de ellos nos ha llegado gracias a Boolino y a su programa de colaboración con blogueras. Uranito es el nuevo sello infantil de Ediciones Urano en España. Un sello creado en Argentina en 2010 dirigido a niños de 0 a 13 años y que edita variedad de géneros. En España se estrena, entre otros, con el libro “Josefina” de Sebastian Loth. 

Un pequeño álbum muy divertido en el que conoceremos a la gallina Josefina. Ella quiere poner un huevo como el resto de sus compañeras pero por alguna razón el huevo no llega. Lo intenta de todas las maneras posibles pero no lo consigue. Sumida durante tres días en una enorme tristeza, al tercer día Josefina decidió que algo tenía que hacer así que cogió su bolso y se fue de compras. Siempre había querido aprender a patinar y decidió comprar unos patines y aprender ese mismo día.

Me atrae mucho la ilustración de Josefina, con formas redondeadas y de un bonito color azul. El álbum, de pequeñas dimensiones (12 x 15 cm) es ideal para las pequeñas manos de los niños. Ilustración sencilla en la que vemos, página a página, a Josefina sobre un fondo blanco, acompañada como mucho de algún pequeño detalle para crear la atmósfera adecuada a lo que nos relata la historia.

Un libro sencillo con gran sensibilidad y un personaje muy tierno al que se le coge cariño enseguida.

erizoEl segundo cuento es de la autora japonesa Nozomi Takahashi:  “El huevo del erizo”. En él un erizo ve como una pata incuba sus huevos mientras espera que estos eclosionen y de ellos salgan los patitos. En ese momento el erizo siente que el también quiere un huevo para cuidarlo y en su camino encuentra uno: tiene pinchos alrededor así que para el no hay duda de que debe ser un huevo de erizo. El pequeño erizo cuidará a su huevo del frío y la lluvia, del exceso de sol e incluso le cantará canciones de cuna. A pesar de que sus amigos le dicen que no es un huevo y no eclosionará, él sigue en su tarea. Pero un día una tremenda tormenta asola el bosque y el huevo del erizo queda bajo unas ramas de un árbol y se rompe.

Se trata de un álbum con una ilustración muy cuidada, utilizando distintas texturas y técnicas como el collage, en el que destaca la ternura del erizo y ese juego de primerísimos planos al que la autora recurre en un par de ocasiones que nos ayuda a meternos en la escena de lleno.

Un cuento en el que encontramos un denominador común con Josefina, a parte del huevo: cuando ponemos mucho empeño y constancia en algunas cosas es posible que la vida nos premie con una enorme recompensa.

Dos maneras distintas de utilizar el álbum, una en formato muy pequeño, otra en formato grande. Dos ilustraciones distintas y dos modos de narración distintos pero la misma sencillez, delicadeza y dulzura. Y en los dos un huevo.

Curiosas coincidencias que nos pueden ayudar para enlazar cuentos e historias en un determinado momento.

Datos bibliográficos

Título: Josefina

Autor: Sebastian Loth

Edición: Uranito, Barcelona, 2016.

Edad: 0 a 5 años


Título: El huevo del erizo

Autor: Nozomi Takahashi

Edición: Tramuntana Editorial, Girona, 2014

Edad: 0 a 5 años

 

El gallo canta

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Portada de “El gallo canta” de Nono Granero, publicado por Tres Tigres Tristes

Cuando el gallo canta el mundo despierta y el despertar de este nuevo día que nos trae Nono Granero no es un despertar como otro cualquiera. Esta mañana en la que el gallo canta ocurrirán cosas, cosas normales y cosas tremendas. Pero para vivirlas hay que adentrarse en las páginas de esta idea genial, de este álbum divertido y trepidante.

Mi opinión

“El gallo canta” no se puede resumir, ya lo habéis visto en mi introducción. Porque los mejores álbumes ilustrados, esos que de verdad no se entienden si el texto y la imagen no van de la mano, no se pueden resumir. Os podría decir que “Donde viven los monstruos” es un cuento que va de un niño que se disfraza de lobo y, como se porta mal, sus padres le mandan a la cama sin cenar, pero… ¿cómo os resumo el viaje al país donde viven los monstruos?. Las palabras se quedan escasas para describir la imaginación. Porque de eso se trata, de que el álbum es una puerta a la imaginación de cada uno. El autor nos da una pista y el resto lo completamos nosotros, como queramos, que para eso la imaginación la ponemos nosotros.

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Nono Granero tiene un don especial para manejar todo esto y darle un toque humorístico inigualable. Lo conocimos con “La historia extravagante de Hipo & Gavante”, al que en su día llamamos libro-juego porque nos animaba en cada página a buscar la palabra que faltaba.

En este caso el autor nos muestra, en cada página, sobre un fondo blanco, a un lado una frase del tipo “el gallo canta”, “la gallina cacarea”, “la cigüeña crotora”. En el lado derecho, sobre ese mismo fondo blanco, una ilustración de una gallina, de una cigüeña…

La historia va tomando forma según pasan los sonidos y las imágenes. A los sonidos de animales se suman los de personas, porque hay un cartero que silba y un amo que chilla. Y de cosas porque también hay una sirena que “ninonea”.

La historia se va complicando con esa combinación de texto e imagen. Las frases cobran un nuevo sentido y nos van perfilando la historia. Una historia divertidísima plagada de guiños, de referencias a cosas que igual conocemos o igual no, pero que ahí están para ser recordadas y descubiertas.

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La historia se va convirtiendo en una carrera, en una vertiginosa sucesión de acontecimientos provocados por el anterior, que llega a tomar dimensiones “cataclísmicas” como dicen los editores de Tres Tigres Tristes .

A Nono Granero le gusta hacernos trabajar un poquito cuando leemos. Porque así se van creando lectores exigentes, buenos lectores que saben sacar cosas de lo que leen. Saben mirar más allá de la primera capa de las historias. Pero para aprender a hacer eso hay que practicar desde pequeños.

Libros como “El gallo canta” ayudan a la imaginación a desperezarse y ponerse en forma y nos enseñan a estar activos y atentos cuando nos enfrentamos con las historias.

Aquí vamos a encontrar palabras que no conocemos (yo no sabía que la golondrina trisa, por ejemplo) y otras que tienen varios significados, según se miren. Juegos de palabras, dobles sentidos, sentidos opuestos. Jugar con el lenguaje y, de la mano de la imagen, crear una historia circular hilarante.

Todo esto y más provocado por un gallo con tupé a lo “Elvis” que no puede dejar indiferente a nadie que le vea.

Una historia muy divertida de esas que los niños piden una y otra vez porque en cada lectura descubren y descubrimos cosas nuevas, porque en cada lectura inventarán o inventaremos algo distinto. Cada niño, cada edad, tendrá su propia lectura y eso hace muy grandes a los libros. Libros que no se quedan limitados a una edad o a un momento, libros para acompañarnos siempre y divertirnos siempre.

Por último recordaros que hoy es el día de las librerías y que en ellas encontraréis libros tan maravillosos como este y, lo mejor, gente maravillosa que sabrá orientarnos y recomendarnos las mejores lecturas. Feliz día a las librerías y sobre todo, a los libreros, por su dedicación y esfuerzo, hoy y todos los días del año.

Datos bibliográficos

Título: El gallo canta

Autor e ilustrador: Nono Granero

Edición: Ediciones Tres Tigres Tristes , Sevilla, 2016. 136 pags.

Edad: +3 años