El niño que dibujaba sirenas

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Portada de “El niño que dibujaba sirenas” de Javier Sobrino e ilustrado por Carole Hénaff, Ediciones  La Fragatina

En el puerto de Ítaca los barcos están amarrados por las tormentas. Los marineros aprovechan para hacer reparaciones en sus barcos y arreglar sus redes. Entre ellos está el padre de Ulises.

Ulises vive con su padre y sus abuelos en Ítaca, en una casa azul. A Ulises le encanta dibujar y siempre que puede dibuja, dibuja y dibuja.

Un día vuelve triste del colegio porque unos niños se han reído de él porque no tiene madre. “¿Dónde está mamá? ¿Por qué se fue?“, le pregunta Ulises a su padre. Pero este no sabe las razones de que se fuera, sólo sabe que cuando Ulises era un bebé su madre se marchó sin dejar rastro: como si se la hubiera tragado el mar.

Las tormentas cesan y los barcos salen de nuevo a faenar. Pero pasados unos días uno de los pesqueros naufraga: es el Odisea, el barco del padre de Ulises.

Mi opinión

Como en las relaciones personales, hay veces que cuando conoces un libro al principio no se produce un flechazo instantáneo. Eso es lo que me ha ocurrido con “El niño que dibujaba sirenas“. Hemos tenido que darnos tiempo para conocernos, para hacernos preguntas y para encontrar ese lugar común donde cimentar nuestra “amistad”.

Hay libros, historias, con las que merece la pena tener ese tiempo de reflexión y acercamiento lento, tranquilo y meditado.

En este libro la ilustración, lo reconozco, ha jugado una parte muy importante en la atracción inicial. Pero es que Carole Hénaff tiene una manera de transmitir muy especial, delicada y elegante. Ya en “Las tres princesas pálidas” me conquistó y reconozco que su trabajo me entusiasma.

Pero además de la ilustración había dos cosas que me atraían mucho de este libro: la referencia a Ulises y a Ítaca y las sirenas. Con ello ya teníamos varios argumentos sobre los que empezar a forjar una sólida amistad y ya sólo han hecho falta algunas lecturas en solitario más y compartir una lectura en voz alta, para terminar de darle forma.

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Y es que esta historia, que juega con los nombres y las referencias a la “Odisea” de Homero, es una bella mezcla entre fantasía, aventura y sentimientos que no puede dejarte indiferente.

Javier Sobrino nos cuenta, a través de un texto sencillo, claro y muy poético en varias ocasiones, la historia de Ulises: un niño que vive con sus abuelos y su padre marinero nada menos que en Ítaca. A Ulises le encanta dibujar; dibuja todo aquello que se le pasa por la mente pero, sobre todo, dibuja el mar y todos los seres que lo habitan.

Ulises empieza a notar con más fuerza la ausencia de su madre a la que no recuerda. Se hace preguntas y se las hace a su padre, pero nunca obtiene respuestas.

Carole Hénaff  es la encargada de hacer presente a otro personaje importante de esta historia: el mar. La ilustradora nos mete de lleno en ese mar desde las guardas del libro. Colores planos pero intensos: azul, verde agua, rosa, rojo…Ilustraciones a sangre que nos inundan la mirada en cada nueva página. Y así nos adentramos en Ítaca junto a Ulises y su familia, y nos perdemos, como el pesquero Odisea, en un mar tormentoso.

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La historia tiene la dosis justa de sentimiento, intensidad y fantasía. Una historia de regresos, como en la de “Odisea” de Homero, de reencuentros impulsados por el amor filial.

Un amor a la familia que está constantemente presente en la historia: amor a sus abuelos, a los que Ulises se abraza con desesperación cuando cree que su padre se ha ahogado en el mar, y amor a sus padres.

Los sueños se entremezclan en la historia y nos van ayudando a introducirnos en la fantasía y el asombro. Una mezcla, la de los hechos fantásticos con los reales, que recuerda al género épico del que procede la “Odisea”.

Esa parte fantástica es lo que hace que la historia sea redonda y pueda llegar a un final cerrado, feliz y sereno. Texto e ilustración la convierten en una historia inolvidable.

Datos bibliográficos

Título: El niño que dibujaba sirenas

Autor: Javier Sobrino

Ilustrador: Carole Hénaff

Edición: La Fragatina, Fraga (Huesca), 2015. 36 pags. Colección Lo Mullarero.

Edad: + 5 años

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A mares

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Portada de “A mares” de María Jesús Jabato, ilustraciones de Rocío Martínez, Editorial Kalandraka

Tímidamente me adentro en el mundo de la poesía. Poco a poco y sin descanso voy conociendo autores y poemarios y los traigo a casa para uso y disfrute familiar. Y me sorprendo gratamente al ver lo bien acogidos que son todos ellos por los oidos despiertos de mis dos hijos.

Poco a poco por los rincones de mi casa van desfilando libros de Mar Benegas, de Raúl Vacas, de Carlos Reviejo, de Antonio Rubio, de Beatriz Giménez de Ory , recopilatorios como la colección de SM “Versos de…” que tanto nos gustan.

Pero hacía demasiado tiempo que no os hablaba de ninguno en concreto en el blog y por eso hoy os traigo “A mares”, de María Jesús Jabato.

Esta escritora burgalesa tiene el mérito de haber ganado 3 de los premios más importantes de poesía de nuestro país: el Premio Internacional de Poesía para niños Orihuela 2013, convocado por el ayuntamiento de Orihuela y la editorial Kalandraka, por su obra “Gorigori”el Premio Luna de Aire 2014 otorgado por CEPLI de la Universidad de Castilla-La Mancha, por “Campo de Lilaila”Premio Príncipe Preguntón 2008, convocado por la Diputación de Granada, por su poemario “Domingo de Pipiringo”.

En “A mares”, libro publicado por la Editorial Kalandraka en 2014 en la colección Orihuela, vamos a encontrar 30 poemas sobre el mar y todo lo que en él habita, real o imaginario, muy bien acompañado por las ilustraciones de Rocío Martínez, ilustradora, entre otros muchos, de “Escarabajo en compañía” de Pep Bruno o de la magnifica edición de “Del maravilloso libro de Calila y Dimna” publicada por la editorial Thule en 2015.

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“A mares” es una dulzura de principio a fin. Las acuarelas que ha creado Rocío Martínez nos ayudan a adentrarnos desde la portada en un mar en calma en el que encontraremos un sin fin de habitantes distintos. Poemas que nos hablan de las olas, unas con hache y otras sin ellas, de peces limón, de tiburones ligones y de sirenas, de naúfragos y pescadores y hasta de barquitos de papel.

Hay adivinanzas, pequeños cuentos y fábulas. Poemas para distintas ocasiones, para leerlos sin prisa, unas veces con hambre de versos y otras, a lo mejor, en pequeñas dosis, en días que simplemente queramos leer algo que nos recuerde ese mar que tanto nos gusta y al que tenemos ganas de volver.

Con poemas como los que encontramos en “A mares” se puede hacer de la poesía algo cotidiano. Son poemas asequibles a los que poder llegar en cualquier momento. Una conversación cualquiera nos puede llevar a la lectura de un poema. Si recordamos, por ejemplo, las mañanas de playa recogiendo conchas, podemos leer este poema que nos habla de La Caracola:

No dice la caracola,

no dice nada,

no suena a mares lejanos,

no huele a algas,

no canta la caracola

canciones de agua,

¿qué tienes, caracolita,

por qué te callas?

Si estamos jugando a contar podemos proponerles jugar al Cuentaolas:

Una y dos,

tres y cuatro,

olas blancas

van llegando,

cinco olas

y una, seis,

siete, ocho,

nueve, diez,

sigo contando las olas

que desmayan a mis pies,

ya van quince,

dieciséis,

si no para el oleaje,

¿cuántas olas contaré?,

diecisiete,

dieciocho,

diecinueve,

¡yo no sé!

Y así hasta 30 posibilidades. No será que no nos dan facilidades para acercarnos, para acercarles a la poesía. La hora del cuento de antes de dormir, antes de cenar, durante el baño, en lugar de una canción o a propósito de ella. La poesía cabe en cualquier sitio, a cualquier hora, en cualquier parte. Si la llevamos en el bolsillo y la tenemos a mano, con libros como “A mares”, como “A lo bestia”, como “Los versos del libro tonto”, como “Niños raros”, o como “Versonajes” o tantos otros, el verso hará su nido en el corazón de los niños y ya nunca querrá dejarlos. ¿Les vamos a privar de ese placer?.

Datos bibliográficos

Título: A mares

Autor: María Jesús Jabato

Ilustración: Rocío Martínez

Edición: Kalandraka Editora, Pontevedra, 2014. 48 págs.

Edad: + 5 años