Bajo el mismo cielo

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Portada de “Bajo el mismo cielo” de Britta Teckentrup, Editorial Bruño

“Todos vivimos bajo el mismo cielo…tanto en las ciudades como en los pueblos…ya seamos grandes o pequeños”.

Mi opinión

De nuevo tenemos la suerte de poder disfrutar del nuevo álbum de Britta Teckentrup. La autora e ilustradora alemana del hermoso álbum “El árbol de los recuerdos” o el famoso y divertido libro-juego “Uno como ninguno”, llega de la mano del a Editorial Bruño con una nueva obra delicada y cargada de sensibilidad.

Es un álbum troquelado aunque su troquel es tan delicado como la historia misma. Una nube en su portada nos invita a meternos dentro del álbum, y a partir de ella otra, y un corazón, una luna…

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A través de ellos, como si se trataran de túneles que comunican distintas partes del mundo, nos trasladamos de la selva al bosque, del polo a las praderas, del mar al cielo…Y en cada sitio, animales que miran hacia ese cielo que nos cubre a todos, que nos vigila y que, de alguna manera, nos une.

Britta Teckentrup maneja muy bien este tipo de troqueles, de esos que comunican unas páginas con otras, que hacen que un curioso personaje de otra página se asome a la anterior como curioseando, que una gota aquí sea otra cosa allá, que un texto diga una cosa aquí y otra distinta allá. Jugar, mirar, atravesar las páginas, ir de unas a otras, volver y revolver son conceptos que maneja la autora a las mil maravillas y que siempre que puede los introduce en sus obras.

En esta en concreto la mezcla del juego, la delicadeza de la ilustración y la belleza del texto forman una simbiosis perfecta. Cada parte colabora en que el resto funcione a la perfección e incluso ayuda a que se mejore. El bello texto se enriquece enormemente al aparecer y desaparecer entre los troqueles que la autora nos propone. La ilustración, aunque oscura, es de una gran belleza y, al acompañar a ese texto y estar aún más adornada con las figuras troqueladas, forma un conjunto insuperable.

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Decía que la ilustración es oscura pero es que no puede ser de otra manera. La autora nos propone una noche y sus diferentes versiones según la parte del mundo en la que nos encontremos. Vemos a los gatos, con sus brillantes ojos, subidos en los tejados de alguna ciudad, contemplando una luna entre nubes y estrellas, pero también vemos un cielo amarillo en la tarde de la sabana.

Nos movemos en esa noche a través de esos túneles de los que hablaba para comprobar que, estemos donde estemos,todos somos iguales. Cantamos las mismas canciones, nos mojamos con la misma lluvia, jugamos a las mismas cosas y sentimos el mismo amor.

Creemos que hay diferencias porque no buscamos lo esencial, porque nos quedamos en la superficie. Si mirásemos un poco más allá, si nos fijásemos solo en los verdaderos sentimientos, nos daríamos cuenta de lo mucho que nos parecemos entre todos.

“Bajo el mismo cielo” es un libro para compartir, para leer juntos y disfrutarlo. Disfrutar de la naturaleza, del recorrido por el mundo animal, por nuestro mundo, por nuestro cielo y recrearnos en el poético texto que la autora nos ofrece.

Una gran suerte que las editoriales vayan trayendo a estos autores que cuidan al máximo esa conjunción entre texto e imagen y que entienden a la perfección el concepto álbum y para quién va dirigido.

Datos bibliográficos

Título: Bajo el mismo cielo

Autor: Britta Teckentrup

Traducción:  Virtudes Tardón Sánchez

Edición: Editorial Bruño, Madrid, 2017. 32 pags.

Edad: + 4 años

Los niños no quieren la guerra

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Portada de “Los niños no quieren la guerra” de Eric Battut, Editorial Juventud

En un hermoso país se instalaron dos reyes. Construyeron dos preciosos castillos, uno tan bonito como el otro. Los reyes se llevaban muy bien, así como sus súbditos y los hijos de éstos, que jugaban unos con otros. Pero un día sucedió algo muy grave: unos pájaros dejaron caer sus excrementos en la punta de la nariz de cada uno de los reyes. Ambos se rieron pero después se miraron seriamente el uno al otro y dijeron a la vez que su nariz no tenía que ser motivo de burla. Esta situación desencadenó una terrible guerra entre los dos reinos.

Mi opinión

El 30 de Enero se celebra el Día Escolar de la No Violencia y la Paz, jornada educativa no gubernamental fundada en España en 1964 por el poeta y pacifista mallorquín Llorenç Vidal como punto de partida y de apoyo para una educación no-violenta y pacificadora de carácter permanente y que se realiza cada año coincidiendo con el aniversario de la muerte del Mahatma Gandhi.

Desde Cuentos para Matilda nos queremos unir a esta celebración a través de una historia que nos muestre a niños y a mayores lo absurdo de la guerra y que en más de una ocasión deberíamos seguir el ejemplo de los niños para solucionar los problemas.

El autor e ilustrador francés Eric Battut, del que ya hablamos en el blog a propósito de su álbum “Mi gran amigo”, nos trae en esta ocasión un álbum sobre lo inútil de la guerra y como un hecho tan trivial como el que les sucede a estos dos reyes puede desencadenar el más terrible de los conflictos.

El álbum tiene un formato sencillo, en el que se alternan páginas de texto sobre fondo blanco con páginas de ilustración en la que ésta cubre toda la página. Las ilustraciones, cargadas de pequeños detalles, muestran un mundo simétrico en el que todo es igual salvo su color: rojo y azul. Sus reyes, sus castillos, los súbitos, los niños, las vacas y las gallinas, todo tiene un reflejo igual en el otro reino. De esta manera el autor sienta una de las primeras premisas del cuento: todos los pueblos son iguales unos a otros.

Los álbumes ilustrados juegan con esa ventaja, la de aportarnos más información de la que nos da el texto gracias a la ilustración. Aquí el autor en el texto nos da la información justa para seguir el ritmo de la historia. La carga emocional la aportan las ilustraciones, a pesar de estar compuestas con pequeños personajes aparentemente sin personalidad, sin individualidad. Azules y Rojos luchan en encarnizadas batallas, sin recordar ya siquiera qué les llevó a aquel cruel enfrentamiento.

El texto dice:

“A atardecer, pararon los combates. Cada uno volvió a su casa. Había sido un día triste”.

…la ilustración sin embargo, dice más:

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Cada día la batalla continúa y cada noche las gentes del reino entierran a sus muertos. Pero los reyes siguen decididos a continuar con las batallas. No se recuerda el por qué ni tampoco se sabe el motivo por el que se sigue ni hasta cuando durará.

Un día los dos ejércitos deciden tomar el castillo contrario. Lo consiguen pero se les han olvidado los niños. Ellos seguían en sus castillos, ajenos a la guerra. Un reflejo más de una realidad que se vive día a día y es que nadie piensa en los niños, nadie piensa en qué mundo les dejamos cada vez que una guerra estalla, nadie piensa en qué será de ellos si pierden a sus familias.

losninosnoquierenguerra3Pero para los niños el mundo es mucho más simple que para nosotros y al verse unos frente a otros, lo único en lo que pensaron estos niños azules y rojos fue en jugar juntos, a pesar de sus padres, a pesar de sus reyes.

Serán los niños los que den a los adultos una lección de tolerancia y de lo que significa la amistad.

Es en resumen un magnífico álbum ilustrado en el que la ilustración juega un papel protagonista, gracias a la que el lector completará todo aquello que el autor está intentando transmitirnos con esta historia.

Una historia que considero indicada para niños a partir de 7 años con los que, por ejemplo, podremos entablar una conversación en clase sobre la paz y la tolerancia y el respeto entre los pueblos.

Datos Bibliográficos

Título: Los niños no quieren la guerra

Autor: Éric Battut

Edición: Editorial Juventud, Barcelona, 2001. 30 pags.

Edad: + 7 años