El gato en la noche

20171110_111447

Portada de “El gato en la noche” de Dahlou Ipcar, editado por Silonia

“Cuando el granjero se acuesta, le da cuerda al reloj y saca al gato. Pero ¿qué hace el gato ahí fuera durante toda la noche?”. Lejos de lo que se pudiera pensar, el gato no se queda acurrucado durmiendo en un sillón. Este gato negro y blanco, de grandes ojos amarillos, se pasa la noche recorriendo la granja, intentando cazar alguna que otra rata, persiguiendo a los conejos y visitando a sus amigos gatunos que le esperan en los tejados y chimeneas de las casas del pueblo. Un paseo nocturno lleno de luces y sombras que no os podéis perder.

Mi opinión

La reseña de hoy viene acompañada de dos grandes descubrimientos. El primero es esta magnífica autora, escritora, ilustradora, pintora estadounidense llamada Dahlou (Dahlov) Ipcar.

Nacida hace 100 años (el próximo día 12 de noviembre los cumpliría) y que nos dejaba el pasado mes de febrero a los 99 años de edad, esta mujer es autora de más de 30 libros infantiles, gran parte de ellos como autora e ilustradora, creadora de grandes murales que adornan algunos edificios públicos de Georgetown, su lugar de residencia en el Estado de Maine, esculturas tridimensionales en tela, tapices, cuadros…Una mujer prolífica por la variedad de expresiones artísticas que realizó y por el tiempo que estuvo en activo. Aunque su último libro publicado data de la década de los 80 ella continuó pintando hasta cerca de los 90 años de edad.

Sus obras están incluidas en las colecciones permanentes de muchos museos, incluidos el Museo Metropolitano, el Museo de Brooklyn y el Museo Whitney de Nueva York.

Dahlou Ipcar2Es fascinante leer su biografía y escucharla hablar sobre su vida en la granja junto a su marido, compaginando su trabajo como pintora con las tareas diarias de la granja. Su gran influencia fueron sus padres, William y Marguerite Zorach, ambos artistas, que la motivaron a seguir su pasión por la creación artística y a que buscara su propio estilo.

Sus obras, exuberantes y coloridas, se caracterizan por centrarse en el mundo animal, tanto de la granja como de la selva y animales exóticos.

“El gato en la noche” se publicó en 1969 y en él podemos ver el paseo nocturno que hace un gato de granja. Un libro de gran formato, con ilustraciones a doble página, en el que la autora nos muestra primero la imagen de noche, en azul y negro, en el que se intuyen las siluetas de las cosas y de algunos animales, tal cual lo veríamos nosotros, para, a continuación, mostrarnos la misma escena tal y como la ve el gato: color y luz inundan todos los rincones, plagados de animales y flores.

gatoenlanoche2

Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

Este juego de luz y sombra alterno es lo que hace mágico a este libro. La propia autora en el texto nos invita a jugar a adivinar qué estará viendo el gato. Una vez que ya hemos imaginado qué podrá haber tras todas esas siluetas, vemos junto al gato, todo ese mundo nocturno: animales que duermen, otros que despiertan para vivir aventuras como nuestro protagonista.

gatoenlanoche

Ilustración de Dahlou Ipcar en “El gato en la noche”

A través de los ojos del gato vemos la vida de la noche: las polillas entre las flores, los conejos, los ratones…encontramos una familia de mofetas dando un paseo nocturno, a los ciervos que pacen tranquilos mientras los búhos vigilan desde los árboles. La oscuridad de la noche da seguridad y protección a muchos de los animales que habitan bosques y praderas.

La noche va terminando sus horas y dejando paso al día y los colores de la noche, esos que solo puede ver el gato, dejan paso a una mezcla de blancos, azules y grises. Con el amanecer el gato, ya de vuelta en su hogar, tomará su desayuno y se dedicará a descansar plácidamente en un enorme sillón junto al brasero.

Me resulta fascinante como estas obras, tan bien estructuradas de principio a fin, son capaces de resistir sin problema el paso del tiempo y llegan de la misma manera a todos los niños, sean de Europa, de América o de Asia.

Son obras pensadas con un objetivo claro de llegar a la mente del niño. Obras creadas para despertar su imaginación, inundar su mirada de imágenes, colores, figuras, y llevarle de lleno a esa granja y a esa noche.

Os decía que he tenido dos descubrimientos gracias a este libro. El segundo de ellos es la Editorial Silonia, que esta recuperando otras obras de esta misma autora, como “El huevo maravilloso” o “Me gustan los animales” pero también obras de otros autores como Eva Janikovszki y su obra“Si yo fuera mayor” , publicada en los años 60 y que fue un referente de la literatura infantil su momento y que ahora nos llega con la misma frescura que tenía entonces.

Pero también tienen en su catálogo obras de reciente publicación de Olga de Dios o un magnífico Antonio Ladrillo con “¡Oh! ¡Un Zig Zag!”, que hará las maravillas de los primerísimos lectores de 0 a 5 años.

Me declaro fan de esta editorial y espero poder perderme en su ya nutrido catálogo.

Hoy  Día de las Librerías, os invito desde este pequeño rinconcito que es Cuentos para Matilda dedicado a literatura infantil, que esta semana ha cumplido 4 años de edad, a que visitéis vuestra librería preferida y busquéis alguno de estos descubrimientos míos de hoy. Seguro que os van a fascinar tanto como a mi.

Para celebrar un poco todo, nuestro aniversario, el Día de las Librerías y los maravillosos descubrimientos que he hecho, os dejo una canción de gatos nocturnos y aventureros como el de “El gato en la noche”,  que seguro que hace las delicias de grandes y pequeños: “Everybody Wants to be a cat”, de la película “Los Aristogatos” que se estrenaba solo un año después a la publicación del libro de Dahlou Ipcar y que yo recuerdo como una de mis películas favoritas. ¿Os animáis a bailar con Thomas O’Malley y la banda de los gatos jazz?

 

 

 

Datos bibliográficos

Título: El gato en la noche

Autor e ilustrador: Dahlov Ipcar

Traductor: Cristina Pineda

Edición: Silonia, Madrid, 2017.

Edad: + 3 años

Anuncios

Éranse muchas cosas

eranse

Portada de “Éranse muchas cosas” de Lupe Estévez y Maribel Ganso, editado por Kókinos

¿Podemos definir lo que somos cada uno de nosotros con pocas palabras? Si lo pensamos seriamente resulta complicado definirnos. Porque somos un montón de cosas, cosas contradictorias en muchas ocasiones, cosas pequeñas, grandes, normales, extrañas, maravillosas, extravagantes. Sin ese montón de cosas mezcladas no somos lo que somos y por eso cada uno de nosotros es un ser especial y único. Las autoras de “Éranse muchas cosas” han creado una obra asombrosa partiendo de una realidad: que somos un collage. Hoy, a través de “Éranse muchas cosas”, os invito a entrar en un mundo mágico y distinto ¿os venís?

Mi opinión

Miércoles 1 de Noviembre, día de Todos los Santos. Festivo, otoñal y familiar. Nos disponemos a pasar la sobremesa y parte de la tarde en la Primera Feria de Editoriales y Librerías en la Plaza Mayor de Madrid (27 de octubre al 5 de noviembre).

Las familiares casetas que conocemos de la Feria del Libro de Madrid han encontrado un sitio en otoño donde obsequiarnos con esplendidas muestras de libros para todas las edades. De nuevo podemos disfrutar de ese trato cercano que nos ofrecen los libreros y los editores, de la relajación de pasear entre libros, mirarlos, comprarlos, consultar y dejarte aconsejar. Pareciera como si la Plaza Mayor llevara toda la vida con esas casetas allí, con los libros, los libreros y editores regalándote sonrisas y buenos consejos.

La Feria propone varias actividades diarias, firmas, encuentros, presentaciones de libros talleres y cuentacuentos, tanto para niños como para adultos. Y sin pensarlo ni buscarlo nos encontramos con “Éranse muchas cosas”, representación del libro del mismo nombre realizado por las propias autoras. Una puesta en escena maravillosa en la que los niños pudieron disfrutar del viaje de esta niña que vemos en la portada.

© Lupe Estévez & Maribel Ganso

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

¿Pero qué es “Éranse muchas cosas”? Nos cuenta un viaje. Una niña que era muchas cosas, a veces contradictorias, como nos pasa a todos. Dice al comienzo del libro “era una niña y era un gigante, era el viento, era una acrobacia, era un salto mortal, una velocidad sobrehumana…y era una pluma, que cae muy despacio cuando soplas.”

© Lupe Estévez & Maribel Ganso 2

Ilustraciones de Lupe Estévez y Maribel Ganso

Se trata sin duda de un texto poético, sugerente, que en su sencillez nos invita a imaginar lo que nosotros queramos. Son versos evocadores que llegan con facilidad a todo tipo de público, tenga la edad que tenga.

Para acompañar a este hermoso y evocador texto, las autoras han imaginado unos escenarios mágicos por donde llevar a esta niña. Utilizando diversas técnicas de ilustración y diseño gráfico, seguimos a esta niña a través de selvas, mares en calma o embravecidos, montañas escarpadas, volcanes. La vemos como niña, como león, como mariposa o cangrejo. Dejamos de verla entre los pliegues de un mantel o tras un enorme elefante. La vemos en mil repeticiones de si misma, sintiendo mil sentimientos distintos. Porque hay veces que los sentimientos no se pueden expresas simplemente como triste o alegre. A veces te sientes “Frankenstein”, a veces como un amasijo de cables, a veces estas “pixelado” y otras “borroso”, unos días eres un rey y otras un pirata.

Cada nueva página es una propuesta distinta, visual y sensorial. Y precisamente por eso no puedo dejar de hablar de su puesta en escena porque creo que es sorprendente cómo han sido capaces de recrear esta idea maravillosa encima de un escenario.

Una puesta en escena que atrapó a niños de todas las edades, incluidos los niños grandes que estábamos detrás. Música, movimiento, las ilustraciones del libro trasladadas al escenario…y la niña. La niña volando, la niña transformándose, siendo delante de nuestros ojos.

Toda esta explosión de imaginación tuvo su continuación con un taller en el que las autoras habían preparado un pequeño libro donde los niños pudieran crear también escondites para la niña, hacerla sentir de una y mil maneras, o imaginarla rodeada de planetas, lunas o estrellas.

20171103_133231.jpg

Los escondites que mis hijos imaginaron para la niña

Esa niña caló hondo en la mente y la sensibilidad de mis hijos, que cuando al día siguiente me vieron aparecer con el libro traído de la biblioteca para poder hacer esta reseña, se entusiasmaron de poder ver en papel aquello que vieron en la Plaza Mayor.

Por la noche pudimos recordar juntos cada una de las ilustraciones-momentos: la larga carretera, la selva, el elefante, la mesa de desayuno, las montañas, el mar. Pude descubrir con alegría lo mucho que recordaban mis hijos de aquella representación que hicieron las autoras. Mi hijo reconocía todas y cada una de las cosas que vio y escuchó y el mismo me iba contando el cuento a través de sus páginas.

Es este uno de esos libros que salen de sus páginas para volar delante de nuestros ojos,  y sus autoras son de esas personas capaces de imaginar cosas extraordinarias y de hacerlas realidad convirtiéndolas en libros como este.

“Éranse muchas cosas” es una obra para disfrutarla una y otra vez, a cualquier edad, en cualquier momento. Una llave para abrir la imaginación de todos.

Datos bibliográficos

Título: Éranse muchas cosas

Texto: Lupe Estévez

Ilustración: Lupez Estévez y Maribel Ganso

Edición: Kókinos, Madrid, 2015.

Edad: + 4 años

 

 

 

De verdad que no podía

deverdadquenopodia1

Portada de “De verdad que no podía” de Gabriela Keselman con ilustraciones de Noemí Villamuza

“Marc quería dormir. De verdad que quería. Pero no podía dormir. De verdad que no podía”. Así comienza este álbum de Gabriela Keselman, una de nuestras incondicionales, en el que pasaremos la noche con Marc, sus miedos, su mamá y los inventos que a esta se le ocurren para que su pequeño hijo pueda dormir “toda la noche”.

Mi opinión

Gabriela Keselman, como ya hemos dicho, es una de nuestras escritoras favoritas de la literatura infantil actual. Tiene un don especial para conectar con la psicología infantil, para reflejar en sus personajes la manera de ser y de actuar de los niños y lograr así que estos se sientan identificados y que les enganchen sus historias.

El álbum “De verdad que no podía” es fiel reflejo de esto, tanto en el personaje del niño y sus miedos como en el personaje de la madre y sus ocurrencias.

A dos días del Día de la madre, rescato este álbum pensando en ellas, en nosotras, y en esas largas noches sin dormir por tantas y tantas razones: , pesadillas, fiebre, malestar y por su puesto, miedo.

Me siento identificada con esa madre que hace cualquier cosa con tal de que su hijo duerma toda la noche sin miedos, aunque a veces el empeño es tan grande que no nos deja ver la solución, con lo sencilla que es.

deverdadquenopodia3

Adorables es la palabra que para mi define a esta pareja. Y Noemí Villamuza ha sabido captar toda la dulzura que guarda esta sencilla y linda historia. Ese niño, con su conejito y su pijama, sus locos rizos como los de su mamá, sus manitas y esos grandes ojos. Enternece a cualquiera, y cualquiera hubiéramos hecho lo indecible por ayudarle a dormir, hasta ponerle un estupendo pijama antimosquitos, con casco, espada y osito espantazumbidos.

Locos, muy locos son los inventos de la madre, y ahí está el siguiente gran acierto de este álbum: el humor. Porque si los miedos del niño son tremendos (mosquito gigante, que se derrita la luna y el mundo se quede oscuro…), los inventos de la madre son impresionantes y los mensajes que escribe a aquello que le da miedo a su hijo son geniales: “Luna, ni se te ocurra hacer tonterías, como derretirte y eso”.

deverdadquenopodia4

Repetición, que engancha a los niños y están esperando la nueva ocurrencia de ambos. Cada nuevo miedo del niño hace que la solución de la madre sea cada vez más aparatosa y alocada. La situación va descontrolándose exponencialmente hasta que el niño llega a tener miedo de todo y su madre ya no sabe qué hacer.

De verdad: El propio título es un genial acierto porque ese “de verdad” aparece en el vocabulario de los niños desde casi cuando empiezan a hablar. Concentran en ese “de verdad” toda su energía para demostrar que no es un juego, que esta vez no, que no están intentando no comerse las judías verdes diciendo que les duele la tripa solo por ver si cuela. No, no, esta vez todo es “de verdad”, de verdad de la buena, y tu, mamá, no puedes irte con una solución a medias, con un “bueno, venga, ya se pasará”.

deverdadquenopodia5.jpg

Ante esa “verdad” una tiene que darlo todo, ponerse las botas y subirse al tejado porque la Luna esa noche no se puede derretir, porque el Viento Malo aquella noche no debe soplar, porque los mosquitos gigantes deberán irse a otro lugar lejos de tu hijo.

Pero los padres, las madres, hay veces que estamos tan preocupados en el problema que no somos capaces de ver la solución. Una solución que Noemí Villamuza refleja en una imagen bella, tierna, íntima y real como la vida misma. Me reconozco en la postura de la madre sentada, con los brazos cruzados sobre el regazo, echada hacia delante, en la cama junto a su pequeño hijo.

Humor y sentimiento unidos de forma deliciosa y perfecta por estas dos grandísimas autoras. Gabriela Keselman nos muestra con gran sencillez una escena cotidiana convertida en un álbum divertido, tierno e inolvidable.

La mano prodigiosa de la ilustradora Noemí Villamuza sabe sacar el sentimiento del texto y mostrarlo con ilustraciones contundentes bordeadas en negro, con mucho sombreado, que nos recuerda en todo momento que es de noche, pero que no le hacen perder nada de su ternura y su comicidad: cada una en su justa medida y cada una en el momento adecuado.

No estará seguramente entre las recomendaciones de estos días para celebrar el Día de la Madre, porque se relaciona inevitablemente con miedos nocturnos de los niños. Pero quería rescatarlo porque crea esa madre representa una parte de todas las madres que llevamos ahí dentro y que en algunos momentos aparece. Una madre que, perdida en el problema, no ve la solución hasta que ve la mirada de su hijo clavada en la suya.

Datos Bibliográficos

Título: De verdad que no podía

Autor: Gabriela Keselman

Ilustrador: Noemí Villamuza

Edición: Editorial Kókinos. Madrid, 2001.

Edad: + 2 años

El Gato Garabato – The Cat in a Hat

dr.seuss.jpg

Portada de “El Gato Garabato” de Dr. Seuss, editorial Beascoa

Este año se cumplen 60 años de la publicación por primera vez en Estados Unidos de “The Cat in a Hat” de Theodor Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss.

“El Gato Garabato”, que así es que como se ha traducido en castellano, se publicó en 2003 por Altea y en 2015 Beascoa ha recuperado aquella traducción y ha reeditado este clásico de la literatura infantil.

Pero conozcamos un poco a su autor. Dr. Seuss comenzó su carrera como publicista y escribiendo artículos humorísticos en revistas y periódicos. No sería hasta 1937 cuando publicase su primera obra dedicada a público infantil: And to Think That I Saw It on Mulberry Street” (Y pensar que lo vi por la calle Porvenir). De esta obra la famosa autora infantil Beatrix Potter dijo que era el libro más inteligente que había visto en años. Y es que, si algo caracteriza a los libros de Dr. Seuss es su humor loco pero inteligente y el respeto e inteligencia con la que se dirige a los niños.

Comenzó a escribir obras para niños, según dice él, porque en su contrato no decía que no pudiera hacerlo. Verdad o no, esta claro que cuando empezó no fue capaz de dejarlo.

La obra de Dr. Seuss está escrita, fundamentalmente, en verso. Son obras de difícil traducción porque el autor juega con el lenguaje y utiliza recursos poéticos difíciles de trasmitir en otro idioma que no sea el inglés. La métrica, las palabras, las rimas son casi imposibles de traducir del inglés literalmente. Precisamente por eso tienen aún más mérito las traducciones porque han logrado encontrar un equilibrio entre la idea original del autor de que fuera una lectura asequible a primeros lectores sin perder agilidad y humor en español.

El Gato Garabato“, o “The Cat in a Hat” en su versión original, se publicó en 1957. Este libro surgió a raíz de un artículo publicado en la prestigiosa revista  Life en Mayo de 1954 en el que se hablaba de los problemas de lectura que tenían los alumnos de 6 y 7 años.

dr-seuss_catinahat

El autor del artículo atribuía parte del problema a los libros utilizados en las escuelas para lectura: eran libros sin apenas ilustraciones y las que había eran muy insípidas y no reproducían ni de lejos la realidad de los niños. ¿Por qué no podían los niños aprender a leer en libros más divertidos y en los que se vieran niños como ellos, que a veces hacen trastadas, o animales fantásticos, a personajes divertidos, coloridos?. Historias en las que el texto y la imagen fueran de la mano para así ayudar al lector a crear puentes entre la lectura y la imaginación y ampliar su mente.

A raíz de este artículo un profesor le propuso a Theothor Seuss que escribiera un libro teniendo en cuenta las 300 palabras que un niño de 6 años debía ser capaz de leer a esa edad. Seuss utilizó 223, la gran mayoría (221) monosílabas (en inglés) y solo una de ellas con 3 sílabas.

dr-seus_gatoPuede pensarse que con ello se pierde calidad o agilidad en el texto pero nada más lejos. El Gato Garabato es una trepidante y alocada historia de dos niños aburridos en su casa una tarde de lluvia en la que conocerán al Gato Garabato que les volverá la casa del revés con tal de entretenerles. Los niños, no dan crédito a lo que ven sus ojos y el pez, desde su pecera, cual Pepito Grillo, intenta que aquel loco gato salga de su casa antes de que llegue la madre.

El Gato les trae en “un cajón profundo y ancho cerrado con un gran gancho” dos cosas pequeñitas y graciosas: Cosa Uno y Cosa Dos. “Cosa Uno nunca muerde. Cosa Dos nunca se pierde. Son las dos muy parecidas y las dos son divertidas.

Un texto sencillo, loco y ágil, un texto que un niño que está aprendiendo a leer disfruta, a pesar del esfuerzo que le supone la lectura todavía. Un gato que les atrae y les hace pasárselo en grande mientras se van acostumbrando al maravilloso mundo de la lectura.

Sólo tres colores utiliza Dr. Seuss en la ilustración: tinta negra, rojo y azul. Los dibujos de Dr. Seuss recuerdan a la caricatura, a las tiras cómicas de la época. Sus inicios fueron esos y no deja de verse su influencia a lo largo de toda su obra. La imagen del Gato Garabato con un alto sobrero de copa a rayas rojas y un gran lazo rojo en el cuello se convirtió rápidamente en un icono dentro de la literatura infantil.

dr-seuss-grinchPero Seuss no es sólo conocido por este gato. De hecho, fuera de EEUU es mucho más conocido por otro de sus personajes más famosos: El Grinch. 

La historia de “¡Como el Grinch robó la navidad!“, es un cuento de Navidad en el que conoceremos al malvado Grinch, una criatura peluda que vive en una cueva al norte de Villaquien, aldea donde viven felices los Quien. Se acerca la Navidad y el Grinch esta molesto y envidioso de la felicidad con que los Quien preparan la Navidad así que una noche baja al pueblo y roba todos los adornos navideños. Pero la Navidad llega igualmente y el Grinch entiende entonces que la Navidad es algo más que adornos y dulces; su corazón se vuelve tres veces más grande y devuelve los regalos y adornos al pueblo. Una historia típicamente navideña con un trasfondo de crítica al consumismo que rodea a la fiesta.

El Grinch ha sido adaptada a dibujos animados y a cine, siendo una de las adaptaciones más conocidas la de la película del año 2000 protagonizada por Jim Carrey en el papel de El Grinch.

dr-seuss-thegrinch

A lo largo de toda su obra, Seuss quería acercar a los primeros lectores textos fáciles de leer, ágiles, divertidos y que les despertaran la imaginación. Sus obras son locas y recuerdan al nonsense, al sinsentido, a la literatura del absurdo que nos hace reír y disfrutar, al estilo de “Alicia en el País de las Maravillas” o de “Charlie y la Fábrica de chocolate“.

Una de las obras de Dr. Seuss que representa claramente ese sinsentido es “Huevos verdes con jamón“. En ella utiliza el absurdo más absoluto para hacernos reír y disfrutar, para querer seguir leyendo más y más, sin preocuparnos de nada más.

dr-seuss-huevosverdes“Huevos verdes con jamón” es un libro acumulativo en el que un ser extraño llamado Soy Simón quiere a toda costa que otro, del que no sabemos su nombre, pruebe los Huevos verdes con jamón: ni aquí, ni allá, ni en un salón ni con un ratón, ni en un cajón ni con un zorro marrón…

En cada página un nuevo sitio extraño, con compañía aún más extraña y a continuación una lista cada vez más grande de sitios y situaciones donde no comería nunca huevos verdes con jamón.

De nuevo personajes extraños y llamativos y dibujos caricaturescos, acompañados de colores planos. De nuevo situaciones absurdas y altas dosis de humor. Y todo acompañando a un texto cargado de sonoridad y ritmo, con palabras que los niños conocen y que les resultan divertidas de leer y pronunciar.

Dr. Seuss consiguió su propósito: a los niños les entusiasmaban sus libros. En 1999 la Asociación Nacional de Educación de EEUU realizó una encuesta con niños y profesores, en busca de los 100 libros más populares para niños. En la lista de los niños, “Huevos verdes con jamón” ocupó el tercer lugar y “El Gato Garabato” ocupaba el cuarto en la de los profesores.

Estas tres obras de Dr. Seuss y otras muchas como “Un pez, dos peces, pez rojo, pez azul” o “¡La de cosas que puedes pensar!” están a nuestro alcance en librerías y bibliotecas y con ellas estamos poniendo en sus manos un mundo nuevo. Libros distintos, que se salen de lo convencional y que han sido pensados para ellos.

Os animo a que si tenéis cerca a un niño de 6 años en adelante leáis con el cualquier obra de Dr. Seuss. El efecto es inmediato: les gusta porque suena bien, porque es divertido, porque los personajes se salen de lo corriente y las situaciones son absurdas. Probad, seáis padres o profesores, probad a acercarles cosas pensando en divertirles y no enseñarles. Ocurría hace 60 años y sigue ocurriendo ahora…Si queréis que de verdad los libros se conviertan en sus amigos el camino no es ponérselo más difícil de lo que ya es. No es lectura fácil, es lectura divertida, porque ellos solo quieren pasarlo bien, hagan lo que hagan: por algo son niños.

Datos bibliográficos

Título: El Gato Garabato

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.


Edad: + 6 años

Título: ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años


Título: Huevos verdes con jamón

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años

Blancanieves ilustrada

100135_Cub_Blancanieves.indd

Portada de “Blancanieves” de Jacob y Wilhelm Grimm ilustrado por Benjamin Lacombe para la Editorial Edelvives

Siempre resulta curioso ver como los cuentos tradicionales se van adaptando a los tiempos, tanto en lo que se refiere la historia en sí, como a la imagen que nos sugiere.

Uno de los clásicos más conocidos es Blancanieves y con el paso de los años es difícil, incluso para las nuevas generaciones, separar la imagen que Disney creó de la niña Blancanieves. Pero la ilustración asociada a la literatura infantil está adquiriendo una importancia cada vez mayor y con ello nuestro imaginario de personajes se va modificando. Aun sin conseguir que no asociemos la imagen de Blancanieves con la de Disney, al menos tenemos a nuestro alcance nuevas opciones a las que recurrir, y todas ellas con una alta calidad artística.

Hoy queríamos fijarnos concretamente en dos versiones de Blancanieves con dos ilustraciones muy diferentes pero que nos han llamado la atención por esa calidad artística de la que hablamos.

La primera de ellas es la versión de Benjamin Lacombe. El texto reproduce la versión del clásico de Jacob y Wilhelm Grimm. En esta versión, editada por Edelvives,  la malvada madrastra intenta asesinar a Blancanieves en tres ocasiones distintas: con un corsé, con un peine y, finalmente, con una manzana.

blanca_lacombe1La obra del ilustrador francés Benjamin Lacombe es muy reconocible. Se caracteriza por un aire casi caricaturesco de sus personajes, envueltos por un ambiente difuminado que le da un aire romántico y de ensoñación. Los ojos: grandes, rasgados, expresivos.

Destacan aquí los de la madrastra, que transmiten toda la frialdad que guarda su corazón. En una de las primeras ilustraciones podemos ver a la madrastra contemplándose en el espejo. Lacombe no muestra ese espejo, solo a la madrastra enfrentada consigo misma, con una especie de collar de serpientes que le envuelve, y esa fría mirada clavada en su propio reflejo.

blanca_lacombe3Blancanieves, sin embargo, es dulce, con un aura de tristeza casi constante, con el pelo “negro como el ébano” y los labios “rojos como la sangre”. Ese color rojo invade cada ilustración del álbum, ya sea en la propia Blanca como en los gorros de los enanos, en el pico de los pájaros y en la mortal manzana.

A través de la ilustración podemos apreciar detalles de la historia como la protección que brindan los animales del bosque a Blancanieves, que Lacombe resume en una ilustración en la que todos los animales se enroscan alrededor del cuerpo de la niña.

Otra de las insinuaciones de Lacombe es la idea de la muerte, que el representa a través de un cuervo que aparece en una ilustración magnífica en la que el corsé de Blancanieves, ese con el que la madrastra la quiere asfixiar, es una jaula con un cuervo en su interior. Sólo vemos la mirada de terror de Blanca y las manos que atan el corsé, pero con eso es más que suficiente.

Alterna con algunas ilustraciones en blanco y negro, realizadas a tinta. Una de las que más me gustan es en la que se ve a Blancanieves barriendo , y con su escoba barre y desbarata aquello que los enanitos le decían para protegerla: “Sobre todo, ¡no dejes entrar a nadie!”. Sus palabras, por desgracia, se barren también de la mente de la niña, que confiada e ingenua, caerá por tres veces en la trampa de la malvada madrastra.

Todo lo que acompaña al texto de los hermanos Grimm en esta versión engrandece la historia. El tamaño del álbum, las magníficas ilustraciones nacidas del genio de Lacombe, el papel incluso, de alto gramaje, hacen de esta obra una joya que atesorar, más enfocada a un público de mayor edad, entre adolescente y adulto, para apreciar todos estos recursos artísticos.

Pero aun así, no hay que privar a los niños de esta maravilla y su contemplación porque ayudan a crear otros imaginarios para Blancanieves, lejos de esos colores primarios (rojo, azul, amarillo) y del brillo de la imagen clásica de Disney.

La segunda versión es la que realizaron la autora inglesa Josephine Poole y la ilustradora Angela Barret en 1991 y que nos llegó a España gracias a Kókinos en el 2007. Las dos autoras han colaborado hasta en tres ocasiones, con las obras Juana de Arco y El Diario de Ana Frank además de esta Blancanieves, y en todas han conseguido crear obras maravillosas con una gran sensibilidad, tanto en el texto como en la ilustración.

blanca_angelabarret

Ilustración de Angela Barret para Blancanieves, de Josephine Poole, Editorial Kókinos

Josephine Poole ha adaptado la versión de los hermanos Grimm para darnos algunos detalles de la vida de la niña a lo largo de la historia.

Pero centrémonos en la ilustración, tema al que hoy queremos dar relevancia. En este caso, Angela Barret nos presenta una ilustración muy clásica en la que Blancanieves no parece tanto una niña como una joven adolescente. Sus dibujos están plagados de detalles que hacen de algunas escenas, como el cuarto de la niña que se nos presenta en las primeras páginas, lugares acogedores.

blanca_angela-barrett-008

Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Son todas las ilustraciones de gran tamaño, ocupando gran parte de la doble página, envolviendo el texto, o en ocasiones, a doble página completa, cediendo todo el protagonismo a la ilustración.

Los tonos utilizados por la ilustradora son, en general, muy oscuros. Sólo en esta escena del baile con su profesor en las habitaciones de la niña vemos una escena con más luminosidad. Y no volveremos a ver esta luz hasta el final en el que un cielo azul acompaña la boda de Blancanieves y su principe.

Pero no os engañéis, porque la oscuridad no está reñida con la belleza. Y el resto de las ilustraciones, de esos pequeños cuadros que recuerdan ligeramente a la pintura del romanticismo y a los paisajes ingleses.

blanca_barrett_large

Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Y a pesar de esa oscuridad Angela Barret siempre deja un pequeño foco de luz que ilumine el rosto de Blancanieves. Ella resalta siempre sobre todo lo demás en las ilustraciones. Y tanto la resalta que la malvada madrastra queda como en un segundo plano. Aparece de muchas maneras, orgullosa y prepotente frente a su espejo, oculta bajo una gran capa junto al cazador cuando le manda asesinar a la niña en el bosque, disfrazada de bruja alejandose después de intentar asfixiar a Blanca con una cinta, o de anciana vendedora de abalorios. Pero en casi todas las escenas aparece en un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a la niña Blanca.

Aun así es maravillosa la manera y riqueza de vestuarios, peinados y maneras de aparecer que le da a la madrastra, en contraste con la sencillez de Blancanieves que siempre se nos muestra con el pelo negro suelto y largo y un sencillo vestido blanco.

Detalles todos relevantes para apreciar el trabajo que hay detrás de trabajos como este. De nuevo se nos presenta otra imagen de esta niña, otra manera de entender el cuento y de valorar su importancia en la tradición literaria de la humanidad.

Un cuento que podemos contar a niños a partir de 6 o 7 años (por su extensión han de tener esta edad para mantener la atención) porque la historia la conocen pero les faltan detalles y momentos y porque leer en voz alta siempre es un lujo que los niños no deben perder. Y con obras como estas además, les mostramos obras de arte con las que alimentar su imaginación, su sensibilidad frente a las expresiones artísticas, sean de la clase que sean.

Datos Bibliográficos

Título: Blancanieves

Autor: Jacob y Wilhelm Grimm

Ilustrador: Benjamin Lacombe

Edición: Edelvives, Madrid, 2011


Título: Blancanieves

Autor: Josehine Poole

Ilustador: Angela Barret

Edición: Kókinos, Madrid, 2007