Martes

Portada de “Martes” de David Wiesner editado por Océano Travesía

Un martes por la tarde, al rededor de las 8, algo extraño ocurre en la laguna. Los nenúfares, cargados de grandes ranas que duermen plácidamente, levantan el vuelo con su peculiar carga sobre ellos. Como si de una bandada de pájaros se tratara, los anfibios recorrerán las calles de una ciudad cercana. 

Mi opinión

No sabéis el fastidio que me supone tener rondando por casa un álbum que tengo ganas de reseñar y no tener el tiempo suficiente para hacerlo en condiciones. Varias veces desde hace dos semanas voy con él en la mano de un lado para el otro de la casa intentando ir recopilando notas mentales para luego plasmarlas en la reseña. Pero por fin he encontrado el momento para dejar que las palabras…vuelen. 

Hacía bastante tiempo que no daba con un álbum que me entusiasmara tanto y desde su primera página. Mejor dicho, desde su cubierta, porque ese gran reloj me atrapó nada más verlo. Daba la impresión de que el intrépido Peter Pan iba a pararse en una de sus agujas en cualquier momento. Las grandes letras del título, la oscuridad de la noche, los nenúfares tan solo asomando ligeramente, tanto que en una primera impresión puedes no darte cuenta de qué son ni qué hacen ahí, todo le daba un halo de misterio por el que me dejé llevar. 

Algo más fuerte que tú te hace abrir el álbum para saber qué pasa en ese martes y a esa hora. El autor, con gran inteligencia por su parte, nos ofrece un previo antes incluso de la portada con el que engancharnos definitivamente en la lectura y ponernos en situación de lo que a continuación vamos a vivir. 

Los cuentos siempre tienen un ritmo interno y si no lo tienen normalmente algo falla. En todos los cuentos de tradición ese ritmo se percibe de forma inmediata con repeticiones, retahílas, versos que se repiten y sobre todo, con los números, principalmente el tres.

Ilustración de David Wiesner

David Wiesner, autor que nos ha demostrado que sabe mucho de ritmos y también de  cuentos tradicionales, ha introducido ese número tres también en esta obra de forma curiosa a través de la ilustración. Alternándose con grandes ilustraciones a doble página y a sangre, el autor introduce tres imágenes más pequeñas, a veces solas en una página, a veces superpuestas sobre otra más grande. En ellas podemos ver algunos primeros planos que, a modo de lupa, nos muestran detalles que no debemos perdernos de la escena general. 

En otras ocasiones la trilogía de imágenes sirve para acercar una escena (zoom hacia adelante) y en otras para crear movimiento lateral, convirtiéndose en una especie de fotogramas que al verlos seguidos transmiten movimiento espacio-temporal. 

Es tanta la información que nos aportan las ilustraciones que solo son necesarias un par de frases, simplemente para situarnos en el momento de la noche en el que estamos. Todo lo demás está ahí, flotando en el aire. 

Como toda historia, tenemos personajes, algunos protagonistas evidentes, otros secundarios necesarios. A los protagonistas los conocemos pronto, en ese previo que el autor nos regala. Pero a los secundarios hay que buscarlos y ese juego nos llevará a sucesivas lecturas para encontrar nuevos secundarios que se nos han podido escapar. Me gusta especialmente cómo empieza la historia, en el “segundo empiece”, con esas tres ilustraciones en las que con un zoom hacia adelante nos enseña la mirada de extrañeza e incluso miedo de una pequeña tortuga. 

Ilustración de “Martes” de David Wiesner

Y por supuesto el humor, que se entremezcla con el misterio inicial y se va abriendo paso página a página hasta el final y los posibles siguientes finales. Primero son sutiles miradas de algunos protagonistas, caras graciosas y en general, todo lo cómico que puede resultar la situación que estamos contemplando. Pero en cuanto empiezan a parecer esos secundarios de los que hablaba la cosa se va poniendo cada vez mejor. Situaciones cotidianas como puede ser una cena ligera a altas horas de la noche o una cabezadita mientras vemos la tele, se vuelven surrealistas y desternillantes. Esos “diálogos” que es establecen, sin texto, entre los protagonistas y el resto de personajes hacen que la lectura se vuelva tremendamente divertida. 

Una obra publicada originalmente en 1991 pero que hasta 2011 no pudimos disfutarla en nuestro país. Su autor, ganador en tres ocasiones de la Medalla Caldecot de ilustración, es el creador de obras tan conocidas como “Sr. Minino” o “Los tres cerditos”, revisados con una visión muy particular del cuento. 

Un autor de reconocido prestigio que merece mucho la pena conocer y ahondar en su obra porque todo lo que toca lo hace mágico. 

Datos Bibliográficos

Título: Martes

Autor e ilustrador: David Wiesner

Edición: Océano Travesía, Barcelona, 2011. 

Edad: + 6 años

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La ruta del Ratón Cartero

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Portada de “La ruta del Ratón Cartero” de Marianne Dubuc, Editorial Juventud

El Ratón Cartero tiene que entregar todo el correo desde muy temprano. Cargado con su carretilla repleta de paquetes y cartas, visita una tras otra las casas de los animales: el oso, las ardillas, los pájaros, las hormigas y hasta bajará a las profundidades del mar con tal de que el correo llegue a su destinatario. De nadie se olvida, viva donde viva, y sea el paquete que sea. Una mañana de trabajo muy divertida con la que disfrutar mirando, buscando y acompañando a este Ratón Cartero.

Mi opinión

Marianne Dubuc es una artista del detalle. En España la conocimos a partir de tres pequeñas joyas ilustradas editadas por Editorial Juventud: “Delante de mi casa”, “El Carnaval de los animales” y el “Arca de los animales”.

Son tres pequeños libros (por tamaño, no más de 14 cm, pero con más de 100 páginas cada uno) cargados de humor, cosa difícil de conseguir dado su escaso texto. Pero gracias a unas imágenes divertidas, reconocibles y atractivas, llenas de encanto, consigue meternos en cada una de esas ilustraciones e ir entretejiendo nuestra propia historia con ellas.

Ahora podemos disfruta con este Ratón Cartero y sus tres historias* (de momento) con el que la autora canadiense nos propone jugar.

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El planteamiento, como todos sus libros, es sencillo: un ratón cartero sale a repartir el correo del resto de animales. El primer vecino es el oso y ya en esta primera casa empezamos a descubrir cosas: desde el mobiliario, el dispositivo para conseguir miel fresca que tiene en el tejado, un calendario por aquí, un cartel de circo por allá, y la visita de una niña, curiosamente rubia que come de un familiar tazón algo parecido a una papilla de avena (¿la del oso muy caliente y la de la niña justo a la temperatura adecuada, ni muy fría ni muy caliente?).

Nada está dibujado al azar, ni los pequeños objetos “tirados” por el suelo están ahí por azar. Los relojes, que hay muchos, no tienen una hora cualquiera, ni siquiera una hora distinta en cada página. Una coherencia interna que se agradece y se aplaude, porque los niños esperan y agradecen esa coherencia.

Página a página vamos descubriendo más casas de animales, cada cual con las peculiaridades que se esperan de ellas. La de la serpiente, tan larga que no entra en una sola página; la de los pájaros, en los árboles todas pero distintas según la especie; la de la tortuga, a cuestas.

Todas las estancias tienen un montón de detalles curiosos, traídos unas veces de la cultura popular, de los cuentos tradicionales o de la lógica infantil. Todo tiene un por qué y en todo hay un “¡cómo no!” que arranca sonrisas. Pero no hay ninguna página en la que encuentres algo que no encaja.

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Es una alegría ver álbumes tan bien hechos, con tanto cuidado y respeto, que buscan el juego y la complicidad con el lector.

Pero no solo se trata de una sucesión de casas sin mas. La autora ha creado una historia a lo largo de este recorrido, a lo largo de un tiempo, que va pasando tal y como podemos ver en los muchos relojes, a través de unos paquetes que esperan y que van desapareciendo del carrito del cartero y un último paquete para alguien muy especial.

Es en definitiva uno de esos libros para mirar una y otra vez y de los que no nos cansaremos nunca porque siempre habrá algo curioso que descubrir o algo que nos estimule la imaginación y nos lleve a imaginar algo más detrás de cada casa, de cada animal y de cada rincón. Una delicia

* Se han publicado con Juventud otros dos títulos del Ratón Cartero: “Las vacaciones del Ratón Cartero” y “La ruta extraordinaria del Ratón Cartero”.
Datos bibliográficos

Título: La ruta del Ratón Cartero

Autora e ilustradora: Marianne Dubuc

Edición: Editorial Juventud, Barcelona, 2015. 32 págs.

Edad: + 3 años

 

¿Dónde estás, CARACOL?

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Portada de “¿Dónde estás, Caracol?” de Susanna Isern e ilustrado por Leire Salaberría

En aquella montaña por las mañanas el sol brillaba y las lagartijas correteaban, por la tarde llovía y era hora de que salieran los caracoles y por las noches brillaba la luna y los grillos cantaban. Un día tras otro todo era igual: lluvia, sol y luna se sucedían sin descanso. Un día Lagartija se cruzó con Caracol justo antes de que empezara a llover y se tuviera que esconder a descansar. Para Lagartija los días se convirtieron en una búsqueda constante de Caracol: ¿Dónde estas Caracol?, lo llamaba. Un día lo encontraba en una piedra, otro día debajo de unas hojas, otro sobre un girasol. Y todos los días, antes de que la lluvia llegara, Lagartija dejaba un regalo a Caracol: un trébol, una violeta, un champiñón.

Cada tarde, con las primeras gotas de lluvia Caracol salía de su caparazón y encontraba regalos de alguien que no conocía. Preguntaba por aquí y por allá pero nadie sabía decirle quién dejaba aquello a su lado.

Mi opinión

 

No podía ser de otra manera: hoy teníamos que hablar de una historia de amor. Y qué mejor historia que “¿Dónde estás, Caracol?”.

Este cuento de Susanna Isern tiene todo lo necesario para una buena historia de amor: ternura, espera, un punto de drama de amor imposible, perseverancia, sacrificio, y un buen final.

Si a todo esto le sumamos una ilustración colorida, original y atractiva como a la que nos tiene acostumbrados Leire Salaberría, el resultado es este magnífico libro.

El texto de Susanna Isern tiene esos toques que a mi siempre me gusta que aparezcan en algunas obras: frases que se repiten por aquí y por allá (¿Dónde estás, Caracol?), gotas que caen (una, dos, tres…), una narración fluida y sencilla con un toque poético.

Un texto plagado de pequeños detalles que conectan con el lector y que ayudan a que nos metamos con facilidad en esa mañana de sol y sintamos esas primeras gotas de lluvia de la tarde.

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La ilustración, como ya he dicho, juega también un gran papel en el éxito de este libro. Nos presenta a animales humanizados perfectamente integrados en el escenario natural en el que viven: vegetación, agua, arbustos, plantas y flores.

DONDESTASCARACOL4.jpgAllí vive Lagartija, con su pañuelo, sus zapatos de tacón y hebilla, su falda plisada y su sonrisa de felicidad cuando está junto a Caracol. Y cuando ella se va a resguardar de la lluvia vemos a Caracol, con su camisa de rayas, su pantalón, sus zapatos, y su mochila-concha colgada a la espalda.

Como las buenas historias de amor, nuestra pareja de enamorados se buscan sin cesar hasta que se encuentran. Ese día pasan largas horas juntos hasta conocerse y darse cuenta de que ya no pueden estar separados. Pero también como en las buenas historias de amor tienen que pasar por obstáculos que la vida nos pone en el camino. La paciencia, el amor y la clara idea de que el que tiene un deseo hace cualquier cosa por cumplirlo, conseguirán que nuestra pareja de con la solución para poder estar juntos siempre, secos, mojados y a salvo.

La obra de la autora de “¿Dónde estás, Caracol?”, publicada en 2013, es extensa y está cargada de grandes éxitos. Ya hablamos hace tiempo en el blog de su obra “Oso Cazamariposas”, obra anterior a esta de hoy, llena de sentimiento y poesía. Os recomendamos seguir buceando en su bibliografía porque seguro que encontráis más libros maravillosos.

Datos bibliográficos

Título: ¿Dónde estás, Caracol?

Autor: Susanna Isern

Ilustrador: Leire Salaberría

Edición: OQO Editora, Pontevedra, 2013. 48 págs.

Edad: +3 años

 

Pequeña en la jungla

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Portada de “Pequeña en la jungla” de Marta Altés editado por Blackie Books

Pequeña vive en la jungla y es muy feliz por ello. En la jungla hay tantas cosas que hacer…pero a veces las cosas no salen del todo bien. Ser pequeña a veces hace que te pierdas cosas porque no llegas a verlas. Otras porque el resto te ve tan pequeña que cree que no serás capaz de hacer lo mismo que los demás. Pequeña estaba harta de perdérselo todo por ser pequeña y un día decidió demostrarle a todo el mundo que la jungla no era demasiado grande para ella y que podría trepar al árbol más alto. Vente con Pequeña a descubrir que si te lo propones puedes conseguir cualquier cosa.

Mi opinión

Constantemente la vida nos pone obstáculos en nuestro camino. Tenemos que ser inteligentes y creativos para sortearlos en muchas ocasiones. En otras requiere algo más de audacia. Lo que está claro es que para conseguir nuestros objetivos tenemos que poner todas las ganas que tengamos y nunca mirar atrás.

Así es Pequeña: decidida, incansable, con ansias de conocer y de llegar, de saber, de estar y de conseguir.

¿Pero cómo conseguir superar una JUNGLA?: lianas inmensas, árboles gigantes, profundos lagos y peligrosos animales detrás de cualquier esquina. Lo consigue gracias a la enorme convicción de que ELLA PUEDE.

Su sonrisa y su postura desafiante nos lo dicen. Nos lo dice su capacidad para observar y descubrir las alternativas que la vida la propone a pesar de que ella es mucho más pequeña que el resto de compañeros de su grupo.

pequenaenlajungla4No se limita a decir “ese bosque es muy frondoso y grande para mi”: Pequeña busca una alternativa de acuerdo a sus capacidades y siempre la encuentra.

Una jungla es un lugar que puede sobrepasar a cualquiera pero Pequeña no va a consentir que eso la asuste. Porque en aquella jungla hay animales pequeños como ella e incluso más pequeños y ¡todos hacían cosas realmente increíbles!

Serán precisamente esos pequeños animales los que le darán ideas para poder superar los obstáculos y, lo que es aún más importante, viéndolos se da cuenta de que es ella ahora la que va a conseguir algo realmente importante.

pequenaenlajungla2Marta Altés siempre crea obras con un alto contenido de sentido del humor. En el caso de “Pequeña en la jungla” como ya ocurría en “Soy un artista”, por ejemplo, es la mezcla de lo que dice el texto con lo que vemos en la imagen lo que nos choca y nos resulta tan divertido.

En “Pequeña en la jungla” la autora nos va contando todo este proceso de superación por el que atraviesa Pequeña a través del texto. Mientras,  en la ilustración nosotros vemos ese proceso y mucho más. Y ahí, en la conjunción, sale la sonrisa y la sorpresa, ahí está la tensión en algunos momentos y la satisfacción en otros. Ese juego entre ilustración y texto, ya un clásico en la manera de crear de Marta Altés, es lo que me engancha con la historia y lo que me hace pasármelo tan rematadamente bien cada  vez que lo leo.

Una ilustración colorida y en la línea de la autora, combinando páginas en las que encontramos la ilustración a página completa con otras con ilustraciones en secuencia, dándole agilidad a la narración. Personajes muy expresivos que nos van contando cosas a la vez que el texto. Y, por supuesto, la espesura de la selva por todos lados.

Esta monita tan decidida cautiva. Leyendo “Pequeña en la jungla” te dan ganas de comerte el mundo. Porque la selva no es lo suficientemente grande para nadie y porque todos somos capaces de conseguir lo que nos propongamos. Solo tenemos que observar, aprender y decidirnos. Yo ya estoy en ello ¿y vosotros?

Datos Bibliográficos

Título: Pequeña en la jungla

Autor e ilustrador: Marta Altés

Edición: Blackie Books, Barcelona, 2017. 32 pags.

Edad: + 4 años

 

Mil hogares

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Portada de “Mil hogres” de Carson Ellis, editado por Alfaguara

¿Dónde está tu hogar? Asociamos hogar a casa, y casa a edificio en la ciudad, a construcción de cuatro paredes y un tejado, pero…¿y si tu hogar y tu casa fueran un zapato? ¿y un barco? ¿y si fuera una taza?. Un mundo entero repleto de hogares distintos pero con una cosa en común: el hogar, tu hogar, está allí donde estas tu.

Mi opinión

Hace un tiempo me hicieron un hermoso regalo de cumpleaños: el álbum de cromos “Mis casitas y sus habitantes”, álbum que mi hermano y yo hicimos cuando yo debía tener unos 5 años y él unos 9. Contenía y contiene 77 casas tradicionales del mundo con sus correspondientes habitantes, vestidos con los trajes típicos del lugar: España, Europa, Asia, África, Oceanía, América del Norte y América del Sur. Los cromos eran troqueles que primero tenías que sacar cuidadosamente de un cartón y después pegar por una solapa que hacían que quedaran en relieve.

CollageMaker_20180126_113247839Se podría decir por tanto que yo de pequeña tenía mi propia y preciosa versión de “Mil hogares”.

Puede que por eso me atraiga tanto el libro del que hablamos hoy. Puede que imaginar las casas, los hogares, de gente que no conocía, de lugares que no sabía ni siquiera pronunciar ni mucho menos situar en el mapa, fuera una de mis aficiones y que se ha quedado ahí, adormecida, esperando volver a despertar con un álbum como este de Carson Ellis.

Sea como sea, este álbum de la autora canadiense me ha cautivado desde la primera vez que cayó en mis manos. Sus dibujos a acuarela, que a mi me recuerdan a la estética de la ilustración nórdica, cargados de tonos oscuros, terrosos, rojos, en continuo contraste con el blanco de fondo, me atraen poderosamente como si fueran un imán. Hay algo en ellos que te invita a contemplar, a recrearte en cada ilustración.

milhogares_2Pequeños textos nos van guiando en el camino: “El hogar es una casa en el campo. O un edificio en la ciudad”. Con un tipo de letra elegante y acorde con la estética del álbum, pero sin perder de vista que ha de ser un texto legible y entendible para los ojos infantiles.

A través de esos ojos infantiles nos convertimos desde la primera página en gaviota. Sobrevolando el cielo visitaremos mares a bordo de un barco, atracaremos en islas, exploraremos bosques y seremos capaces de llegar incluso al espacio.

En ese viaje visitaremos hogares distintos y curiosos que, según avanzamos en la lectura (en el vuelo), se complican y se vuelven cada vez más asombrosos.

milhogares_3Pero la autora va incluso más allá y nos interpela en el camino pidiendo nuestra opinión sobre algunas de esas casas, de esas hogares. ¿Quién puede vivir aquí?, o incluso ¿por qué alguien quiere vivir aquí?.

Cada casa es una historia, la historia de aquellos que convierten en un hogar esas pareces de piedra o de madera, con velas al viento o con cordones, rusas o japonesas, submarinas o espaciales.

La autora va acercando el zoom hasta llegar a un bosque, a una casa concreta: la de la propia autora. Completa así un círculo perfecto trazado por aquella gaviota que ha sobrevolado el mundo y nosotros con ella. Un viaje estupendo del que guardar miles de recuerdos. Ningún detalle está al azar y la autora ha puesto sumo cuidado en todo aquello que ha dejado plasmado en las páginas de este álbum.

Al igual que yo de pequeña soñaba despierta mientras montaba los cromos de ese hermoso álbum, “Mil hogares” te transporta a lugares, reales o imaginarios, donde la libertad y el calor del hogar hacen que te sientas como en casa.

Datos Bibliográficos

Título: Mil hogares

Autor e ilustrador: Carson Ellis

Edición: Alfaguara Grupo Editorial, Madrid, 2015. 40 págs.

Edad: + 4 años