De verdad que no podía

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Portada de “De verdad que no podía” de Gabriela Keselman con ilustraciones de Noemí Villamuza

“Marc quería dormir. De verdad que quería. Pero no podía dormir. De verdad que no podía”. Así comienza este álbum de Gabriela Keselman, una de nuestras incondicionales, en el que pasaremos la noche con Marc, sus miedos, su mamá y los inventos que a esta se le ocurren para que su pequeño hijo pueda dormir “toda la noche”.

Mi opinión

Gabriela Keselman, como ya hemos dicho, es una de nuestras escritoras favoritas de la literatura infantil actual. Tiene un don especial para conectar con la psicología infantil, para reflejar en sus personajes la manera de ser y de actuar de los niños y lograr así que estos se sientan identificados y que les enganchen sus historias.

El álbum “De verdad que no podía” es fiel reflejo de esto, tanto en el personaje del niño y sus miedos como en el personaje de la madre y sus ocurrencias.

A dos días del Día de la madre, rescato este álbum pensando en ellas, en nosotras, y en esas largas noches sin dormir por tantas y tantas razones: , pesadillas, fiebre, malestar y por su puesto, miedo.

Me siento identificada con esa madre que hace cualquier cosa con tal de que su hijo duerma toda la noche sin miedos, aunque a veces el empeño es tan grande que no nos deja ver la solución, con lo sencilla que es.

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Adorables es la palabra que para mi define a esta pareja. Y Noemí Villamuza ha sabido captar toda la dulzura que guarda esta sencilla y linda historia. Ese niño, con su conejito y su pijama, sus locos rizos como los de su mamá, sus manitas y esos grandes ojos. Enternece a cualquiera, y cualquiera hubiéramos hecho lo indecible por ayudarle a dormir, hasta ponerle un estupendo pijama antimosquitos, con casco, espada y osito espantazumbidos.

Locos, muy locos son los inventos de la madre, y ahí está el siguiente gran acierto de este álbum: el humor. Porque si los miedos del niño son tremendos (mosquito gigante, que se derrita la luna y el mundo se quede oscuro…), los inventos de la madre son impresionantes y los mensajes que escribe a aquello que le da miedo a su hijo son geniales: “Luna, ni se te ocurra hacer tonterías, como derretirte y eso”.

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Repetición, que engancha a los niños y están esperando la nueva ocurrencia de ambos. Cada nuevo miedo del niño hace que la solución de la madre sea cada vez más aparatosa y alocada. La situación va descontrolándose exponencialmente hasta que el niño llega a tener miedo de todo y su madre ya no sabe qué hacer.

De verdad: El propio título es un genial acierto porque ese “de verdad” aparece en el vocabulario de los niños desde casi cuando empiezan a hablar. Concentran en ese “de verdad” toda su energía para demostrar que no es un juego, que esta vez no, que no están intentando no comerse las judías verdes diciendo que les duele la tripa solo por ver si cuela. No, no, esta vez todo es “de verdad”, de verdad de la buena, y tu, mamá, no puedes irte con una solución a medias, con un “bueno, venga, ya se pasará”.

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Ante esa “verdad” una tiene que darlo todo, ponerse las botas y subirse al tejado porque la Luna esa noche no se puede derretir, porque el Viento Malo aquella noche no debe soplar, porque los mosquitos gigantes deberán irse a otro lugar lejos de tu hijo.

Pero los padres, las madres, hay veces que estamos tan preocupados en el problema que no somos capaces de ver la solución. Una solución que Noemí Villamuza refleja en una imagen bella, tierna, íntima y real como la vida misma. Me reconozco en la postura de la madre sentada, con los brazos cruzados sobre el regazo, echada hacia delante, en la cama junto a su pequeño hijo.

Humor y sentimiento unidos de forma deliciosa y perfecta por estas dos grandísimas autoras. Gabriela Keselman nos muestra con gran sencillez una escena cotidiana convertida en un álbum divertido, tierno e inolvidable.

La mano prodigiosa de la ilustradora Noemí Villamuza sabe sacar el sentimiento del texto y mostrarlo con ilustraciones contundentes bordeadas en negro, con mucho sombreado, que nos recuerda en todo momento que es de noche, pero que no le hacen perder nada de su ternura y su comicidad: cada una en su justa medida y cada una en el momento adecuado.

No estará seguramente entre las recomendaciones de estos días para celebrar el Día de la Madre, porque se relaciona inevitablemente con miedos nocturnos de los niños. Pero quería rescatarlo porque crea esa madre representa una parte de todas las madres que llevamos ahí dentro y que en algunos momentos aparece. Una madre que, perdida en el problema, no ve la solución hasta que ve la mirada de su hijo clavada en la suya.

Datos Bibliográficos

Título: De verdad que no podía

Autor: Gabriela Keselman

Ilustrador: Noemí Villamuza

Edición: Editorial Kókinos. Madrid, 2001.

Edad: + 2 años

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El Gato Garabato – The Cat in a Hat

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Portada de “El Gato Garabato” de Dr. Seuss, editorial Beascoa

Este año se cumplen 60 años de la publicación por primera vez en Estados Unidos de “The Cat in a Hat” de Theodor Seuss Geisel, más conocido como Dr. Seuss.

“El Gato Garabato”, que así es que como se ha traducido en castellano, se publicó en 2003 por Altea y en 2015 Beascoa ha recuperado aquella traducción y ha reeditado este clásico de la literatura infantil.

Pero conozcamos un poco a su autor. Dr. Seuss comenzó su carrera como publicista y escribiendo artículos humorísticos en revistas y periódicos. No sería hasta 1937 cuando publicase su primera obra dedicada a público infantil: And to Think That I Saw It on Mulberry Street” (Y pensar que lo vi por la calle Porvenir). De esta obra la famosa autora infantil Beatrix Potter dijo que era el libro más inteligente que había visto en años. Y es que, si algo caracteriza a los libros de Dr. Seuss es su humor loco pero inteligente y el respeto e inteligencia con la que se dirige a los niños.

Comenzó a escribir obras para niños, según dice él, porque en su contrato no decía que no pudiera hacerlo. Verdad o no, esta claro que cuando empezó no fue capaz de dejarlo.

La obra de Dr. Seuss está escrita, fundamentalmente, en verso. Son obras de difícil traducción porque el autor juega con el lenguaje y utiliza recursos poéticos difíciles de trasmitir en otro idioma que no sea el inglés. La métrica, las palabras, las rimas son casi imposibles de traducir del inglés literalmente. Precisamente por eso tienen aún más mérito las traducciones porque han logrado encontrar un equilibrio entre la idea original del autor de que fuera una lectura asequible a primeros lectores sin perder agilidad y humor en español.

El Gato Garabato“, o “The Cat in a Hat” en su versión original, se publicó en 1957. Este libro surgió a raíz de un artículo publicado en la prestigiosa revista  Life en Mayo de 1954 en el que se hablaba de los problemas de lectura que tenían los alumnos de 6 y 7 años.

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El autor del artículo atribuía parte del problema a los libros utilizados en las escuelas para lectura: eran libros sin apenas ilustraciones y las que había eran muy insípidas y no reproducían ni de lejos la realidad de los niños. ¿Por qué no podían los niños aprender a leer en libros más divertidos y en los que se vieran niños como ellos, que a veces hacen trastadas, o animales fantásticos, a personajes divertidos, coloridos?. Historias en las que el texto y la imagen fueran de la mano para así ayudar al lector a crear puentes entre la lectura y la imaginación y ampliar su mente.

A raíz de este artículo un profesor le propuso a Theothor Seuss que escribiera un libro teniendo en cuenta las 300 palabras que un niño de 6 años debía ser capaz de leer a esa edad. Seuss utilizó 223, la gran mayoría (221) monosílabas (en inglés) y solo una de ellas con 3 sílabas.

dr-seus_gatoPuede pensarse que con ello se pierde calidad o agilidad en el texto pero nada más lejos. El Gato Garabato es una trepidante y alocada historia de dos niños aburridos en su casa una tarde de lluvia en la que conocerán al Gato Garabato que les volverá la casa del revés con tal de entretenerles. Los niños, no dan crédito a lo que ven sus ojos y el pez, desde su pecera, cual Pepito Grillo, intenta que aquel loco gato salga de su casa antes de que llegue la madre.

El Gato les trae en “un cajón profundo y ancho cerrado con un gran gancho” dos cosas pequeñitas y graciosas: Cosa Uno y Cosa Dos. “Cosa Uno nunca muerde. Cosa Dos nunca se pierde. Son las dos muy parecidas y las dos son divertidas.

Un texto sencillo, loco y ágil, un texto que un niño que está aprendiendo a leer disfruta, a pesar del esfuerzo que le supone la lectura todavía. Un gato que les atrae y les hace pasárselo en grande mientras se van acostumbrando al maravilloso mundo de la lectura.

Sólo tres colores utiliza Dr. Seuss en la ilustración: tinta negra, rojo y azul. Los dibujos de Dr. Seuss recuerdan a la caricatura, a las tiras cómicas de la época. Sus inicios fueron esos y no deja de verse su influencia a lo largo de toda su obra. La imagen del Gato Garabato con un alto sobrero de copa a rayas rojas y un gran lazo rojo en el cuello se convirtió rápidamente en un icono dentro de la literatura infantil.

dr-seuss-grinchPero Seuss no es sólo conocido por este gato. De hecho, fuera de EEUU es mucho más conocido por otro de sus personajes más famosos: El Grinch. 

La historia de “¡Como el Grinch robó la navidad!“, es un cuento de Navidad en el que conoceremos al malvado Grinch, una criatura peluda que vive en una cueva al norte de Villaquien, aldea donde viven felices los Quien. Se acerca la Navidad y el Grinch esta molesto y envidioso de la felicidad con que los Quien preparan la Navidad así que una noche baja al pueblo y roba todos los adornos navideños. Pero la Navidad llega igualmente y el Grinch entiende entonces que la Navidad es algo más que adornos y dulces; su corazón se vuelve tres veces más grande y devuelve los regalos y adornos al pueblo. Una historia típicamente navideña con un trasfondo de crítica al consumismo que rodea a la fiesta.

El Grinch ha sido adaptada a dibujos animados y a cine, siendo una de las adaptaciones más conocidas la de la película del año 2000 protagonizada por Jim Carrey en el papel de El Grinch.

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A lo largo de toda su obra, Seuss quería acercar a los primeros lectores textos fáciles de leer, ágiles, divertidos y que les despertaran la imaginación. Sus obras son locas y recuerdan al nonsense, al sinsentido, a la literatura del absurdo que nos hace reír y disfrutar, al estilo de “Alicia en el País de las Maravillas” o de “Charlie y la Fábrica de chocolate“.

Una de las obras de Dr. Seuss que representa claramente ese sinsentido es “Huevos verdes con jamón“. En ella utiliza el absurdo más absoluto para hacernos reír y disfrutar, para querer seguir leyendo más y más, sin preocuparnos de nada más.

dr-seuss-huevosverdes“Huevos verdes con jamón” es un libro acumulativo en el que un ser extraño llamado Soy Simón quiere a toda costa que otro, del que no sabemos su nombre, pruebe los Huevos verdes con jamón: ni aquí, ni allá, ni en un salón ni con un ratón, ni en un cajón ni con un zorro marrón…

En cada página un nuevo sitio extraño, con compañía aún más extraña y a continuación una lista cada vez más grande de sitios y situaciones donde no comería nunca huevos verdes con jamón.

De nuevo personajes extraños y llamativos y dibujos caricaturescos, acompañados de colores planos. De nuevo situaciones absurdas y altas dosis de humor. Y todo acompañando a un texto cargado de sonoridad y ritmo, con palabras que los niños conocen y que les resultan divertidas de leer y pronunciar.

Dr. Seuss consiguió su propósito: a los niños les entusiasmaban sus libros. En 1999 la Asociación Nacional de Educación de EEUU realizó una encuesta con niños y profesores, en busca de los 100 libros más populares para niños. En la lista de los niños, “Huevos verdes con jamón” ocupó el tercer lugar y “El Gato Garabato” ocupaba el cuarto en la de los profesores.

Estas tres obras de Dr. Seuss y otras muchas como “Un pez, dos peces, pez rojo, pez azul” o “¡La de cosas que puedes pensar!” están a nuestro alcance en librerías y bibliotecas y con ellas estamos poniendo en sus manos un mundo nuevo. Libros distintos, que se salen de lo convencional y que han sido pensados para ellos.

Os animo a que si tenéis cerca a un niño de 6 años en adelante leáis con el cualquier obra de Dr. Seuss. El efecto es inmediato: les gusta porque suena bien, porque es divertido, porque los personajes se salen de lo corriente y las situaciones son absurdas. Probad, seáis padres o profesores, probad a acercarles cosas pensando en divertirles y no enseñarles. Ocurría hace 60 años y sigue ocurriendo ahora…Si queréis que de verdad los libros se conviertan en sus amigos el camino no es ponérselo más difícil de lo que ya es. No es lectura fácil, es lectura divertida, porque ellos solo quieren pasarlo bien, hagan lo que hagan: por algo son niños.

Datos bibliográficos

Título: El Gato Garabato

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.


Edad: + 6 años

Título: ¡Cómo el Grinch robó la Navidad!

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años


Título: Huevos verdes con jamón

Autor e ilustrador: Dr. Seuss

Edición: Beascoa, 2015. 64 pags.

Edad: + 6 años

Blancanieves ilustrada

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Portada de “Blancanieves” de Jacob y Wilhelm Grimm ilustrado por Benjamin Lacombe para la Editorial Edelvives

Siempre resulta curioso ver como los cuentos tradicionales se van adaptando a los tiempos, tanto en lo que se refiere la historia en sí, como a la imagen que nos sugiere.

Uno de los clásicos más conocidos es Blancanieves y con el paso de los años es difícil, incluso para las nuevas generaciones, separar la imagen que Disney creó de la niña Blancanieves. Pero la ilustración asociada a la literatura infantil está adquiriendo una importancia cada vez mayor y con ello nuestro imaginario de personajes se va modificando. Aun sin conseguir que no asociemos la imagen de Blancanieves con la de Disney, al menos tenemos a nuestro alcance nuevas opciones a las que recurrir, y todas ellas con una alta calidad artística.

Hoy queríamos fijarnos concretamente en dos versiones de Blancanieves con dos ilustraciones muy diferentes pero que nos han llamado la atención por esa calidad artística de la que hablamos.

La primera de ellas es la versión de Benjamin Lacombe. El texto reproduce la versión del clásico de Jacob y Wilhelm Grimm. En esta versión, editada por Edelvives,  la malvada madrastra intenta asesinar a Blancanieves en tres ocasiones distintas: con un corsé, con un peine y, finalmente, con una manzana.

blanca_lacombe1La obra del ilustrador francés Benjamin Lacombe es muy reconocible. Se caracteriza por un aire casi caricaturesco de sus personajes, envueltos por un ambiente difuminado que le da un aire romántico y de ensoñación. Los ojos: grandes, rasgados, expresivos.

Destacan aquí los de la madrastra, que transmiten toda la frialdad que guarda su corazón. En una de las primeras ilustraciones podemos ver a la madrastra contemplándose en el espejo. Lacombe no muestra ese espejo, solo a la madrastra enfrentada consigo misma, con una especie de collar de serpientes que le envuelve, y esa fría mirada clavada en su propio reflejo.

blanca_lacombe3Blancanieves, sin embargo, es dulce, con un aura de tristeza casi constante, con el pelo “negro como el ébano” y los labios “rojos como la sangre”. Ese color rojo invade cada ilustración del álbum, ya sea en la propia Blanca como en los gorros de los enanos, en el pico de los pájaros y en la mortal manzana.

A través de la ilustración podemos apreciar detalles de la historia como la protección que brindan los animales del bosque a Blancanieves, que Lacombe resume en una ilustración en la que todos los animales se enroscan alrededor del cuerpo de la niña.

Otra de las insinuaciones de Lacombe es la idea de la muerte, que el representa a través de un cuervo que aparece en una ilustración magnífica en la que el corsé de Blancanieves, ese con el que la madrastra la quiere asfixiar, es una jaula con un cuervo en su interior. Sólo vemos la mirada de terror de Blanca y las manos que atan el corsé, pero con eso es más que suficiente.

Alterna con algunas ilustraciones en blanco y negro, realizadas a tinta. Una de las que más me gustan es en la que se ve a Blancanieves barriendo , y con su escoba barre y desbarata aquello que los enanitos le decían para protegerla: “Sobre todo, ¡no dejes entrar a nadie!”. Sus palabras, por desgracia, se barren también de la mente de la niña, que confiada e ingenua, caerá por tres veces en la trampa de la malvada madrastra.

Todo lo que acompaña al texto de los hermanos Grimm en esta versión engrandece la historia. El tamaño del álbum, las magníficas ilustraciones nacidas del genio de Lacombe, el papel incluso, de alto gramaje, hacen de esta obra una joya que atesorar, más enfocada a un público de mayor edad, entre adolescente y adulto, para apreciar todos estos recursos artísticos.

Pero aun así, no hay que privar a los niños de esta maravilla y su contemplación porque ayudan a crear otros imaginarios para Blancanieves, lejos de esos colores primarios (rojo, azul, amarillo) y del brillo de la imagen clásica de Disney.

La segunda versión es la que realizaron la autora inglesa Josephine Poole y la ilustradora Angela Barret en 1991 y que nos llegó a España gracias a Kókinos en el 2007. Las dos autoras han colaborado hasta en tres ocasiones, con las obras Juana de Arco y El Diario de Ana Frank además de esta Blancanieves, y en todas han conseguido crear obras maravillosas con una gran sensibilidad, tanto en el texto como en la ilustración.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves, de Josephine Poole, Editorial Kókinos

Josephine Poole ha adaptado la versión de los hermanos Grimm para darnos algunos detalles de la vida de la niña a lo largo de la historia.

Pero centrémonos en la ilustración, tema al que hoy queremos dar relevancia. En este caso, Angela Barret nos presenta una ilustración muy clásica en la que Blancanieves no parece tanto una niña como una joven adolescente. Sus dibujos están plagados de detalles que hacen de algunas escenas, como el cuarto de la niña que se nos presenta en las primeras páginas, lugares acogedores.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Son todas las ilustraciones de gran tamaño, ocupando gran parte de la doble página, envolviendo el texto, o en ocasiones, a doble página completa, cediendo todo el protagonismo a la ilustración.

Los tonos utilizados por la ilustradora son, en general, muy oscuros. Sólo en esta escena del baile con su profesor en las habitaciones de la niña vemos una escena con más luminosidad. Y no volveremos a ver esta luz hasta el final en el que un cielo azul acompaña la boda de Blancanieves y su principe.

Pero no os engañéis, porque la oscuridad no está reñida con la belleza. Y el resto de las ilustraciones, de esos pequeños cuadros que recuerdan ligeramente a la pintura del romanticismo y a los paisajes ingleses.

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Ilustración de Angela Barret para Blancanieves

Y a pesar de esa oscuridad Angela Barret siempre deja un pequeño foco de luz que ilumine el rosto de Blancanieves. Ella resalta siempre sobre todo lo demás en las ilustraciones. Y tanto la resalta que la malvada madrastra queda como en un segundo plano. Aparece de muchas maneras, orgullosa y prepotente frente a su espejo, oculta bajo una gran capa junto al cazador cuando le manda asesinar a la niña en el bosque, disfrazada de bruja alejandose después de intentar asfixiar a Blanca con una cinta, o de anciana vendedora de abalorios. Pero en casi todas las escenas aparece en un segundo plano, cediendo todo el protagonismo a la niña Blanca.

Aun así es maravillosa la manera y riqueza de vestuarios, peinados y maneras de aparecer que le da a la madrastra, en contraste con la sencillez de Blancanieves que siempre se nos muestra con el pelo negro suelto y largo y un sencillo vestido blanco.

Detalles todos relevantes para apreciar el trabajo que hay detrás de trabajos como este. De nuevo se nos presenta otra imagen de esta niña, otra manera de entender el cuento y de valorar su importancia en la tradición literaria de la humanidad.

Un cuento que podemos contar a niños a partir de 6 o 7 años (por su extensión han de tener esta edad para mantener la atención) porque la historia la conocen pero les faltan detalles y momentos y porque leer en voz alta siempre es un lujo que los niños no deben perder. Y con obras como estas además, les mostramos obras de arte con las que alimentar su imaginación, su sensibilidad frente a las expresiones artísticas, sean de la clase que sean.

Datos Bibliográficos

Título: Blancanieves

Autor: Jacob y Wilhelm Grimm

Ilustrador: Benjamin Lacombe

Edición: Edelvives, Madrid, 2011


Título: Blancanieves

Autor: Josehine Poole

Ilustador: Angela Barret

Edición: Kókinos, Madrid, 2007

El arte de Hervé Tullet

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Cerramos el curso con uno de nuestros autores favoritos: Hervé Tullet. Este autor-ilustrador francés tiene cerca de 60 obras publicadas y traducidas a multitud de lenguas. Su obra “Un libro” es uno de sus álbumes más conocidos si no el que más. Pero su obra es extensa, variada y genial y merece que se le conozca por mucho más. Un hombre que no se conforma con publicar libros sino que se lanza a la formación impartiendo talleres y ayudando a niños de todas partes del mundo a explotar su creatividad e imaginación en relación con el arte.

La idea que hay detrás de la gran mayoría de las obras de Tullet es la del libro-juego y la del libro interactivo. Se crean historias a partir de la interacción del niño con el libro. A través de sus obras conocemos los colores, las formas, las mezclas de los colores básicos, dejamos libre nuestra imaginación para garabatear…El mundo que ha creado Hervé Tullet es pura imaginación y creatividad al servicio de los niños.

En “Un libro” por ejemplo, nos encontramos con que en su primera página hay un círculo amarillo y el texto dice que lo pulsemos. Y al pulsar, !oh, aparecen más círculos amarillos¡. Sucesos mágicos como este siguen ocurriendo página tras página, animándonos a que cojamos el libro entre nuestras manos y lo zarandeemos, lo pongamos tumbado a la derecha, a la izquierda…Los círculos cobran vida y van de aquí para allá, cambiando y jugando con nosotros.

coloresSobre esa misma idea tenemos “Colores” en el que, partiendo de la misma premisa de indicaciones para el lector, iremos conociendo cómo conseguir colores a partir de los colores primarios. Dice el refrán que segundas partes nunca fueron buenas pero en este caso, a pesar de tener un antecedente de tanto peso como es “Un libro”, “Colores” sigue resultando divertido y sorprendente porque, en realidad, la “historia” que cuenta es distinta y los niños entran en el juego con la misma naturalidad. Y digo que cuenta una historia porque ambos libros tienen todo lo que se necesita para un cuento: tiene personajes (los colores), tiene argumento y tiene un desenlace final. Lo genial de estos libros es que además de todo eso necesitan otro ingrediente más: la intervención del público.

sintituloPero si lo que buscamos son historias a la manera tradicional podemos recurrir a “Sin título”. Viendo la portada los adultos que conozcan algo de la obra de Hervé Tullet pueden pensar “bueno, otro como el de los círculos de colores”. A mi me pasó, no lo voy a negar. Pero tengo la suerte de tener a mi alrededor gente que me recomienda muchos y muy buenos libros y me ayudó a entrar en este. Porque en este libro se entra, si. Una vez dentro de él conoceremos a una serie de personajes a medio dibujar que andan jugando para entretenerse mientras su autor decide terminarlos. Pero al darse cuenta de que tu, el lector, has entrado en el libro y que quieres un cuento, se empiezan a movilizar. Llegan incluso a recurrir al autor, el propio Hervé Tullet, para que les ayude, para que nos ayude. Si creíamos que las obras de Tullet no se podían mejorar más, con este libro se ha superado a si mismo. Divertido, original, genial y redondo.

gusidedosSin dejar esta línea de libro interactivo están libros como “Juego de gusidedos” y “Juego del circo” en el que hay que utilizar nuestros propios dedos, debidamente decorados con ojos, boca y lo que se nos ocurra, para dar vida a los gusidedos y así poder ir contando la historia. Libros pensados para las primeras edades, de 0 a 5 años, porque ayudan a centrar su atención a través del movimiento de nuestras propias manos y la sorpresa de ver a unos personajes tan originales.

divierteteA través de sus obras Hervé Tullet no ofrece diversas maneras de acercarnos a los libros y al arte. Basándose en los talleres de pintura que imparte, en 2015 publicó un libro informativo titulado “Diviértete. Talleres de arte con Hervé Tullet” (2015, Phaidon Press Limited). Es un libro dirigido a padres que quieran experimentar y divertirse con su hijos a través de la pintura. Once actividades pensadas para niños en las que se detalla el material necesario y el desarrollo de la actividad para conseguir los mejores resultados e incluso da opción a posibles variantes del mismo taller.

Creatividad, libertad e imaginación serían las palabras que rodean la obra de Tullet. Dejarse llevar, mancharse de pintura, hacer borrones, garabatos y formas imposibles. Todo eso es lo que defiende este autor para que los niños disfruten del arte y exploren su capacidad para crear cosas. Un mundo lleno de color, divertido y algo loco pero en el que nos encanta entrar para pasarlo bien.

Cerramos esta temporada de reseñas para descansar, relajarnos y coger fuerzas para la temporada que viene que espero sea aún mejor que esta si eso es posible. Gracias por ser tan fieles, por estar ahí semana tras semana. Os deseamos el mejor de los veranos y nos vemos a la vuelta. Feliz verano!

Datos bibliográficos

Título: Un libro

Autor: Hervé Tullet

Edición: Kókinos, Madrid, 2011. 64 pags.

Edad: + 1 año


Título: Colores

Autor: Hervé Tullet

Edición: Kókinos, Madrid, 2014. 68 pags.

Edad: +3 años


Título: Sin título

Autor: Hervé Tullet

Edición: Kókinos, Madrid, 2013. 39 pags.

Edad: +3 años


Título: Juego de dedos

Autor: Hervé Tullet

Edición: Kókinos, Madrid, 2013.

Edad: 0 a 5 años


Título: Diviértete. Talleres de arte con Hervé Tullet

Autor: Hervé Tullet

Edición:  Phaidon Press Limited, 2015. 72 pags.

Edad: +3 años

Si yo fuese un libro

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Portada de “Si yo fuese un libro” de José Jorge Letria y André Letria, publicado por Editorial Juventud

¿Cómo te imaginas si fueses un libro? ¿Serías un libro de aventuras o de amor, un libro largo, con dibujos? ¿Si fueses un libro cómo te gustaría que se sintiera aquel que te leyese? Estas y otras muchas preguntas te surgen después de leer “Si yo fuese un libro”. En él los autores nos presentan una sucesión de frases que plantean cómo les gustaría ser si fuesen un libro. Nos dicen cosas como que “si yo fuese un libro me gustaría tener siempre un rincón reservado en la habitación mágica de cada niño; si yo fuese un libro sería leído hasta las tantas…; si yo fuese un libro me gustaría que viajasen por mis páginas hasta la isla de todos los tesoros; si yo fuese un libro querría, por encima de todo, ser siempre leído y libre”.

Mi opinión

De la mano de Boolino hemos tenido la suerte de conocer “Si yo fuese un libro”, escrito por el poeta, escritor y periodista portugués José Jorge Letria e ilustrado por su hijo André Letria.

Bajo la propuesta de imaginar qué o cómo seríamos si fuésemos un libro los autores nos van presentando frases en las que nos muestran su visión particular del libro y, en definitiva, de la literatura.

Es este un libro que no se entendería sin el estupendo trabajo de compenetración que han realizado padre e hijo, autor e ilustrador. El texto es brillante y cada una de las sentencias nos daría para reflexionar durante largo rato por si solas (imaginad, por tanto, para lo que puede dar el libro completo con sus 60 páginas y sus 28 frases). Un texto que, junto a las brillantes y sugerentes ilustraciones de André Letria, cobra un mayor significado y sirven al lector como trampolín para seguir imaginando qué cosas serían si fueran un libro.

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Encontramos un libro con patas de león, un gran libro con escaleras que nos llevarán a lugares antiguos y ocultos, otro libro con forma de tienda de campaña o con grandes tentáculos de pulpo que salen de su interior, un libro mar y otro piscina, libros barco y libros escoba, libros que vuelan como aviones o como pequeñas cometas de niño. André Letria nos demuestra con esta obra que su imaginación no tiene límites.

Los autores a través de “Si yo fuera un libro” nos dan su visión personal de lo que es un libro, más allá de sus páginas y su forma, de su encuadernación y su tipo de letra. Y este libro con mil formas nos habla y nos dice cómo quiere ser entre nuestras manos y ante nuestros ojos. Nos confiesa que no le gustaría que le leyesen por obligación ni porque esté de moda y que promete no desvelar nunca el final de la historia antes de tiempo. El libro quiere ser nuestro amigo y le gustaría que junto a él nos hiciéramos libres e indomables. Nos dice que no tiene prisa por leer la palabra “fin” y que le gustaría ser un inmenso poema que ofreciera a las palabras sentidos inesperados.

Transmiten, por tanto, la pasión por la lectura y pretenden contagiar de alguna manera a los lectores de esa magia y esa pasión.

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 “Si yo fuese un libro” puede ser una preciosa manera de entablar un debate en el aula con niños a partir de 7 años, edad en la que ya se han conseguido superar el proceso de aprendizaje de los signos y se empieza a disfrutar verdaderamente de la lectura.

El planteamiento de la actividad sería muy sencillo y el propio libro nos da las claves: antes de leer el libro preguntamos a los chicos como terminarían la frase “Si yo fuese un libro…”. Nada más sencillo pero que nos puede dar como resultado grandes frases para comentar y debatir.

Otra manera sería presentar sólo las ilustraciones e imaginar qué frase nos ha propuesto el autor. ¡Que maravilla poder escuchar lo que los niños pueden llegar a decir a partir de esa escalera, o de la ilustración del libro con tentáculos o la del libro montaña!.

De esta manera la literatura se convierte en un motivo de conversación, sale del libro y se asienta entre nosotros en el aula o en la biblioteca, el nuestro salón. Los libros dejan de ser un simple objeto para pasar a tener voz e incluso alma y así hacerse un hueco en el corazón de los niños.

Porque a amar la literatura y los libros no se consigue por arte de magia ni de la noche a la mañana y supone un proceso largo que posiblemente no termine nunca en nuestras vidas pero que, eso está claro, hay que empezar a alimentar desde la primera infancia.

Datos bibliográficos

Título: Si yo fuese un libro

Autor: José Jorge Letria

Ilustrador: André Letria

Edición: Barcelona, Editorial Juventud, 2014. 60 pags.

Edad: + 7