Maravillosos vecinos

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Portada de “Maravillosos vecinos” de Hèléne Lasserre, ilustraciones de Gilles Bonotaux. Editado por BiraBiro

Todo comienza en un barrio cualquiera, una calle cualquiera, con un bloque de pisos similar al de cualquier otro barrio o calle. Sus vecinos: ovejas. Ordenados, distantes unos de otros, enfrascados cada uno en sus quehaceres diarios, en sus estrictas rutinas. Cualquier nota discordante es motivo de cotilleo, enfados o malas caras. La calle esta gris, como el cielo y como el semblante de los vecinos de aquella casa vecinal.

Pero un día la llegada de una familia de lobos altera el orden de aquella comunidad. No son bien vistos y algunos de los vecinos deciden incluso mudarse con tal de no compartir espacio. Pero los lobos no son más que los primeros: vacas, cerdos, cocodrilos, cigüeñas…Poco a poco la vecindad va siendo cada día más variada y cada nueva familia o vecino aportan algo nuevo que poner al servicio de la comunidad.

Mi opinión

 

Nuestro narrador es un joven oveja que vive en el tercer piso del edificio. Asomado a su ventana es la única sonrisa que vemos de entre todos los vecinos ovejas que hay en la vecindad. A nuestro joven amigo le gusta hacer muñecos de nieve en invierno, aunque el Señor Caralarga opine que no es propio de “una oveja de su edad”.

Es como si este joven quisiera darle un toque de color a aquel gris vecindario, remover algo por dentro de sus vecinos que les haga salir de su hermetismo.

La aparición de aquella familia de lobos es el detonante, el principio del cambio. Con el paso de las estaciones veremos evolucionar la vida de todos estos vecinos. Unos no son capaces de adaptarse al cambio y deciden irse. Los que quedan aprenderán a convivir con los nuevos, distintos en apariencia a ellos, pero con las mismas ganas de vivir en paz, tranquilidad y armonía.

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Hay veces que los libros infantiles, en su afán por dejarnos ver los valores que pretenden transmitir, se quedan en eso, en una lista adornada de valores buenos y necesarios. Todos esos valores allí tan primorosamente puestos no entablan ningún dialogo con el lector, solo se nos muestran como queriendo decirnos “mira esto es lo que hay que hacer”, sin aportar nada más.

Por eso se agradecen libros como este en el que, efectivamente se perciben multitud de valores, desde el ecologismo a la diversidad cultural, pasando por la tolerancia, el respeto a los demás y la convivencia pacífica. Están ahí y de eso no hay duda, pero también hay un juego con el lector, hay una ilustración cuidada, que invita a mirar y a buscar: unas veces será la gorra del guardia, otras a esa hermosa oveja nueva en el barrio que va a llenar el corazón de nuestro protagonista.

Hay una intención de contarnos pequeñas historias que asoman de cada una de las ventanas: en qué se convertirá la obra que las cigüeñas hacen en el tejado, qué nuevo comercio va a abrirse en la antigua tienda de lanas, qué hay detrás de aquel triste muro que nos separa de aquel lejano árbol, qué están construyendo en el primer piso…

Una misma calle, con un mismo edificio que se va transformando y nos invita a descubrir en cada pagina las novedades.

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Salvando las distancias (que son muchas, ¡ojo!) , leyendo “Maravillosos vecinos” me he acordado de mi infancia y de las desternillantes historias de “13, Rue del Percebe”. Con cada página te adentrabas en la vida de aquellos vecinos y sus locas historias. Aquí solo nos quedamos en la transformación global de la vida vecinal, pero ¡qué transformación!.

La ilustración de Gilles Bonotaux ayuda también a darle un aire de cómic que, unido al formato alargado del libro le convierte en un libro singular desde todos los puntos de vista.

Un soplo de aire fresco, una apuesta dirigida a un público a partir de 5 o 6 años, acostumbrado a “bucear” entre las ilustraciones, a jugar con los libros y a dejarse perder entre sus historias.

Me alegra ver libros frescos como este, que transmiten alegría, ganas de vivir, de compartir experiencias con los demás, optimismo, buenas vibraciones y una creencia absoluta en que la transformación esta en nuestras manos. Solo es cuestión de querer hacerlo.

Datos bibliográficos

Título: Maravillosos vecinos

Autora: Hèléne Lasserre

Ilustrador: Guilles Bonotaux

Edición: Birabiro Editorial, Barcelona, 2016. 32 págs.

Edad: +5 años

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Norton y Alfa

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Portada de “Norton y Alfa” de Kristyna Litten, Editorial Blume

Norton se pasa la vida buscando cosas: tuercas, engranajes, muelles rotos…encuentra cosas aparentemente estropeadas y busca su utilidad. Las cosas siempre valen para algo. Pero un día poniendo una cosa de aquí y otra de allá Norton crea una cosa a la que va a llamar Alfa. Desde ese día Norton y Alfa son inseparables y salen a diario a buscar cosas por ahí. Pero un día encuentran algo que Norton nunca había visto. ¿Qué sería y para qué serviría AQUELLO?

Mi opinión

Estas dos últimas semanas se esta celebrando en el Parque del Retiro la Feria del Libro de Madrid. En sus 357 casetas aún hoy y hasta el domingo día 11, podemos disfrutar de la mejor selección de libros y, lo que para mi es lo más importante, la mejor selección de libreros y editores, conocedores del libro en general, que nos darán cumplida información de obras, autores, novedades y que nos harán recomendaciones con acertada ciencia cultivada con los años.

Nosotros nos dejamos aconsejar siempre, a pesar de nuestra lista de “deseos” que esperamos poder adquirir en sus puestos. Entre las recomendaciones de este año, una ha sido para literatura infantil y, como no podía ser de otra manera, ha sido un grandísimo acierto.

Norton y Alfa” ha sido una recomendación de librera, en caseta de librería especializada en literatura infantil. Una de esas casetas en las que preguntan directamente al interesado: el niño. Una de esas en las que hay banquetas o banco corrido para que ellos lleguen a ver la exposición de libros o, en su caso, al autor del que esperan les firme un ejemplar.

Con rapidez y arte de años de experiencia en esto, valora edad del niño y predisposición de los padres. Seguro que algún secreto guardan los libreros para atinar tan bien con sus recomendaciones porque de los cuatro álbumes que nos trajo para valorar, nos hubiéramos quedado con tres al instante y el cuarto posiblemente después de una lectura más calmada. El caso es que sólo nos daba para uno y mi hijo se decantó por “Norton y Alfa”.

Eligió el, al igual que su hermana eligió los “Futbolísimos”. Porque parte de la magia de la lectura está en que sean ellos los que tengan capacidad de elección en muchos momentos. Muchas veces la elección no será de nuestro agrado, pero ahí estaremos nosotros para equilibrar la balanza y ofrecerles otro tipo de lecturas con las que se enriquezcan aún más.

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Pero retomo la recomendación de “Norton y Alfa“. Ha sido un acierto por muchas cosas. La principal es porque Norton es un robot y a mi hijo los “robossstss” le encantan. Difícil palabra para pronunciarla con cuatro años y medio e incluso con más de cuarenta, ojo!. Los robots, en general son un tema  de gran acogida entre los niños de esa edad e incluso mayores.

Los robots les dan la libertad de poder imaginarlos como ellos quieran, con las utilidades y capacidades que les parezca con la seguridad de que siempre serán geniales.

El otro acierto es su amigo: Alfa. Un pequeño perro-robot, un “proyecto” de Norton que resultó ser algo “PERFECTO”. Alfa sonríe, corre, juega y se convierte enseguida en el mejor amigo de Norton. Así la amistad florece en un mundo extraño, repleto de chatarra. Un mundo que vemos solo a lo lejos, en el horizonte, en el que solo se distingue la silueta de fábricas, tuberías, depósitos, nubes de humo, tierra gris y soledad.

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En primer plano sólo vemos montones de chatarra: ruedas, engranajes, tuberías, muelles…

Norton es tierno a pesar de su cuerpo cilíndrico sin más adorno que un botón azul con dos flechas. Es expresivo a pesar de sus pequeños ojos negros y su larga y delgada nariz situada en el centro de una redonda cabeza.

Es precisamente su proyecto, Alfa, el que nos ayuda a ver esa faceta más tierna de Norton. Juegan juntos, salen al exterior en busca de cosas y cuando la lluvia o el calor les impide salir fuera de casa, se divierten y comparten el rato juntos.

Juntos han descubierto AQUELLO, una pequeña flor, algo que Norton nunca había visto antes. A pesar de todos sus esfuerzos por saber para qué servía AQUELLO, Norton llega a la conclusión de que no sirve para nada. Norton solo presta atención a cosas que sirven para algo, que tienen una utilidad.

Pero junto con Alfa descubrirán algo que, a pesar de ser inútil, les hace sentirse bien. Disfrutar de lo que es “inútil”, de lo que igual no sirve en principio para nada: contemplar una obra de arte, escuchar una pieza musical…Paul Auster, en su discurso cuando recibió el premio Príncipe de Asturias en 2006 hablaba de ello así y creo que sus palabras lo explican mejor que yo:

“En otras palabras, el arte es inútil, al menos comparado con, digamos, el trabajo de un fontanero, un médico o un maquinista. Pero ¿qué tiene de malo la inutilidad? ¿Acaso la falta de sentido práctico supone que los libros, los cuadros y los cuartetos de cuerda son una pura y simple pérdida de tiempo? Muchos lo creen. Pero yo sostengo que el valor del arte reside en su misma inutilidad; que la creación de una obra de arte es lo que nos distingue de las demás criaturas que pueblan este planeta, y lo que nos define, en lo esencial, como seres humanos. Hacer algo por puro placer, por la gracia de hacerlo. Piénsese en el esfuerzo que supone, en las largas horas de práctica y disciplina que se necesitan para ser un consumado pianista o bailarín. Todo ese trabajo y sufrimiento, los sacrificios realizados para lograr algo que es total y absolutamente inútil.”

No es arte lo que descubren Norton y Alfa pero creo que el sentido último que la autora busca con esta historia está en sintonía con esta idea de que lo que nos diferencia del resto de las criaturas es nuestra capacidad de disfrutar de cosas inútiles y nuestra capacidad para crearlas. Norton se vuelve un poco menos robot (en el sentido extenso de la palabra) con este descubrimiento y la historia deja un resquicio de esperanza para aquel mundo gris.

Una hermosa historia recomendada por gente que sabe mucho de esto de los libros. Gracias amigos de la Feria del Libro de Madrid!.

Datos bibliográficos

Título: Norton y Alfa

Autor: Kristyna Litten

Edición: Blume, Barcelona, 2017

Edad: + 4 años