La zanahoria

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Portada de “La zanahoria” de Laia Domènech. Editorial Milrazones

En un bosque muy lejano al que el hombre nunca había llegado, un día, un conejo que volvía de dar un paseo, encontró una zanahoria gigante. Era una enorme zanahoria pero el había desayunado mucho y no tenía hambre así que ¿qué podía hacer con aquella extraordinaria zanahoria?. Pensó que lo mejor sería llevársela a su amiga el águila que había tenido dos polluelos y seguro que no tendría mucho tiempo para salir por comida. La llevó entonces el conejo a lo alto de una montaña donde el águila tenía su nido. Pero aquel día el águila si que había podido cazar y tanto ella como sus hijos estaban saciados. ¿Qué podría hacer entonces con aquella zanahoria?…

Mi opinión

Gracias a Boolino esta semana hemos podido leer el cuento de Laia Domènech “La zanahoria”.

Este cuento, adaptado de un cuento tradicional chino, es un precioso paseo por la amistad, por la solidaridad, una explosión de naturaleza y de respeto por la misma, un remanso de paz.

Es una obra curiosa tanto en el contenido como en la forma. La autora quiso que el formato del libro fuera excepcionalmente alargado ya que quería que se pareciera a esa enorme, alta y alargada zanahoria.

Pero además de su forma externa, todo el cuento en si tiene impregnado algo de sus orígenes orientales. Las ilustraciones están hechas a lápiz y están ligeramente coloreadas en naranja (el color dominante junto al negro) y algo de azul y de rojo, colocado discretamente y en sitios muy concretos, como los coloretes de los personajes, que le dan un aire tierno.

Pero la presencia de la naturaleza, del agua, de las montañas, de la vegetación, todo ello sobre fondos blancos, también nos recuerdan a la pintura oriental.

Una naturaleza no tocada por la mano ni el pie del hombre que se nos muestra de forma diversa, con distintos paisajes: bosques frondosos, altas montañas, amplias praderas o largos y sinuosos ríos.

Gran cantidad de detalles pueblan esos paisajes, como por ejemplo las piedras del río, todas distintas, o los árboles de los que también podemos encontrar variedad de formas y colores.

Todo para componer un hermoso paseo por la naturaleza, pacífico, tranquilo y agradable. Pero además de unas hermosas y cuidadas ilustraciones “La zanahoria” cuenta una sencilla pero atractiva historia que también recoge los ecos de la tradición oral: frases que se repiten con cada uno de los nuevos animales a los que se les regala la zanahoria, el concepto de historia circular, el propio hecho de tratarse de una fábula protagonizada por animales.

Hay una clara intención de transmisión de valores como la amistad, el hecho de compartir con los que más lo necesitan y la idea de que para poder tomar una buena decisión primero hay que meditarla y dejar que el tiempo ponga las cosas en su sitio. Pero, aunque evidente, no resulta dogmática ni excesiva. Es una historia de las de siempre, una fábula en la que los animales nos enseñan a ser mejores.

Un mundo en equilibrio en el que los animales se ayudan, en el que el alimento es compartido y en el que la naturaleza agradece que se la cuide cuidando a su vez a los animales.

Historias que vienen, como hemos dicho, de la tradición oral. Historias que debemos recuperar y mantener para que sigan vivas y sigan viajando de un territorio a otro, de boca en boca. Porque con la narración oral comenzó todo y gracias a ella han llegado hasta nosotros algunas de las más bellas historias.

Será precisamente el próximo lunes 20 de Marzo cuando se celebre el Día Mundial de la Narración Oral y la Asociación Madrileña de Narración Oral MANO, de la que soy reciente y orgullosa miembro, tiene preparadas un montón de actividades al respecto; actividades que dieron comienzo ayer mismo con la inauguración de las VII Jornadas MANO y que seguirán durante toda la semana con seminarios y sesiones de cuentos en diversos sitios de Madrid. Os dejo aquí el enlace a la variada programación que podremos disfrutar hasta el próximo domingo 26. Cuentos para adultos y para niños, una fiesta de la Narración Oral a la que estamos todos invitados.

Sigamos contando cuentos en voz alta porque es el mejor regalo que nos podemos hacer unos a otros.

Datos Bibliográficos

Título: La zanahoria

Autor: Laia Domènech

Edición: Editorial Milrazones, Colección Milratones, Cantabria, 2015.

Edad: + 2 años

El Gran Gigante Bonachón

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Portada de “El Gran gigante bonachón” de Roald Dahl

Sofía es una niña huérfana que vive en un orfanato de Londres. Una noche ve a través de su ventana una extraña y enorme figura en la calle. Es un gigante con una maleta y una extraña trompeta que se está asomando a las casas de la vecindad. El gigante se da cuenta de que Sofía lo ha descubierto y la rapta para llevársela a su lejano país. Sofía cree que aquel gigante la va a devorar pero comienza a hablar con el y pronto descrubre que se trata de el Gran Giganta Bonachón, que a diferencia de los otros 9 gigantes que habitan en el país de los gigantes, no come a “guisantes humanos”, como ellos los llaman. Comienza así una tierna relación entre la niña y el GGB.

Mi opinión

Hemos llegado al final del año y a nuestra última reseña de este 2016 que termina. Pero no podía terminar este año sin hablar del autor que inspira este blog ya que este 2016 hemos celebrado el centenario de su nacimiento.

Pero aunque su año termine sus obras perdurarán y seguirán entusiasmando a generaciones de niños porque Roald Dahl supo hablar como nadie el idioma de los niños.

He leído mucho sobre Roald Dahl y he leído muchas de sus obras. “Matilda” sin duda es una de mis novelas favoritas y su personaje principal una de mis “niñas de cuento” preferidas, de esas que te tocan la fibra para siempre. No por casualidad este blog se llama así.

Pero me queda mucho aún por leer de Dahl y he querido terminar este 2016, su año, leyendo uno de sus libro “El Gran Gigante Bonachón”. Como no podía ser de otra manera he disfrutado desde la primera palabra del libro hasta su fin. Y de nuevo he descubierto unos personajes inolvidables: Sofía, una niña encantadora, lista, valiente y decidida y al GGB, que con su extraña y divertida manera de hablar, con sus tremendas orejas, posee y transmite una ternura tan grande comos sus ocho metros de altura.

Este personaje, el GGB, ya aparecía en “Danny campeón del mundo” (1975) donde el padre le cuenta a Danny la historia de un Gigante que regalaba sueños felices a los niños buenos.

15442337_1217909921624492_5291270502702156862_nRoal Dahl fue un genio creando personajes, tanto los héroes como los villanos. Todos están representados con nitidez, algo que es esencial en la literatura infantil. Los niños necesitan tener claro cómo son cada uno de los personajes que van apareciendo en la historia. Dahl escribe con sencillez, sin demasiadas descripciones, sólo las justas para ambientar la escena. Se centra en el personaje, en sus diálogos y en la historia en si.

Son siempre historias dinámicas en las que, una vez que te has metido, es imposible salir. Necesitas seguir, necesitas saber qué va a ocurrirle a Sofía, si será posible que se la coman aquellos 9 gigantes horribles. ¿Pero cómo se va a poder salvar?.

Con gran maestría Dahl, de nuevo, supo mezclar, como si fuera el propio GGB mezclando sueños, las dosis justas de humor, aventura y ternura.

Otro de los puntos fuertes de “El Gran Gigante Bonachón” son los diálogos entre Sofía y el GGB. Una vez que Sofía ya está en la cueva del GGB empieza entre ellos una larga conversación en la que vamos a descubrir quién es el GGB, a dónde ha llevado a la niña y por qué la ha raptado de aquella manera. Toda esa conversación que se alarga durante cuatro capítulos, tiene momentos tremendamente divertidos junto con otros en los que Dahl deja ver parte de esa crítica social que siempre aparece en sus obras.

Otro ingrediente que no podía faltar en una obra de Dahl es la magia. En este caso la magia aparece en forma de sueños. Esos sueños maravillosos que el GGB va a capturar con su red al país de los sueños. Aquí Dahl nos describe este extraño país de la siguiente manera:

Se dio cuenta, ahora, de que se hallaban en un país muy, pero muy pálido. El sol había desaparecido encima de una capa de vapor. A cada minuto, el aire se hacía más frío. El suelo era plano y estaba desnudo, sin color de ninguna clase. La niebla aumentaba de continuo. El frío fue más intenso todavía, y todo palideció y palideció aún más, hasta que Bonachón y la niña se vieron rodeados de una espesa capa gris y blanca. Estaba en un mundo de revueltas brumas y fantasmagóricos vapores. En el suelo crecía algo de hierba, pero no verde, sino de un gis ceniciento. No había señal de vida en tan extraño lugar ni sonido alguno, sólo las pisadas del GGB blandían cortando la niebla. “

Dahl describe poco, pero cuando lo hace a mi me maravilla. Poco más dice de ese extraño país pero tampoco es suficiente añadir mucho más. Nos queda claro como se sentía Sofía entre aquella espesa niebla, entre esas “revueltas brumas”. Escribe bajo la convicción de la inteligencia de los niños y su capacidad para la fantasía. Unas pinceladas para que cada uno nos inventemos nuestro propio país de los sueños.

Otra de las constantes en los libros de Dahl son las referencias a la cultura inglesa. En este caso representada por su más alta institución: nada menos que la Reina de Inglaterra. Toda la escena en la que recrea el encuentro con la Reina está repleto de situaciones absurdas e hilarantes donde yo, personalmente, me quedo con la aparición del mayordomo, mister Tibbs, y de qué manera organiza todo para el desayuno del GGB, Sofía y la Reina.

“Mistes Tibbs se deslizó hasta el salón de baile (porque los mayordomos no caminan, sino que se deslizan por el suelo), seguido de un pequeño ejército de lacayos. Todo éstos llevaban calzón corto, y no había ni uno solo que no luciese bien torneadas la pantorrillas y tobillos perfectos. No había posibilidad de llegar a lacayo real si uno no posee unas pantorrillas muy bien formadas. Es lo primero que miran cuando uno se presenta. 

[…] De pronto, Mister Tibbs pareció vacilar. Todos los lacayos le miraron desconcertados, porque los mayordomos nunca vacilan. Aunque se enfrenten a los problemas más imposibles de solucionar. Deben ser personas decididas en todo momento.”

ggb2Como toda su obra, las ilustraciones son de Quentin Blacke, por quien Dahl sentía una tremenda admiración, diciendo de él que era el mejor ilustrador de cuentos para niños que había.

No puedo hablaros de la última película de Steven Spilberg porque no la he podido ver aún. No se si está a la altura de Matilda o de la última versión de Charlie y la Fábrica de Chocolate que hizo Tim Burton. Sólo creo que hacer una versión cinematográfica de una de las obras de Roald Dahl es una tremenda responsabilidad. Un autor que también fue guionista de películas como los Sólo se vive dos veces o  Chiti Chiti Bang Bang, que ha creado personajes inolvidables como Matilda, Charlie, James, Sofía o  Danny entre otros muchos, no puede llevarse a la gran pantalla de cualquier manera.

Una obra divertida, tierna, con diálogos maravillosos y un argumento fantástico. Si aún estáis pensando qué pedir a los Reyes Magos yo os recomiendo incluir una o dos obras de Roald Dahl. Porque los niños se merecen historias así. Gracias Señor Dahl por habernos dejado este maravilloso legado.

Desde Cuentos para Matilda os deseamos un muy Feliz Año 2017: ¡¡Feliz año, felices lecturas!!!

Datos bibliográficos

Título: El Gran Gigante Bonachón

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Quentin Blake

Edición: Alfaguara, Madrid, 2011. 172 pags.

Edad: + 9 años

Mi amigo Libro

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Portada de “Mi amigo Libro” de Kristen Hall y Dasha Tolstikova, editado por Blackie Little Books

Libro era un libro. Era fuerte y resistente y su historia era divertida. El problema era que no se sentía tan especial como otros libros compañeros suyos en la librería. El no destacaba del resto como hacían los otros. Pero Libro no perdía la esperanza de que un día un niño llegara a la librería y quisiera ser su amigo. Un buen día una niña se fijó en el y allí comenzó una bella historia de amistad.

Mi opinión

¿Qué pasaría si la historia de un libro saliera de sus páginas y se convirtiera en realidad?. La literatura tiene mucho de magia y con “Mi amigo Libro” esa magia va a llegar a nuestras casas. Libro, nuestro protagonista de hoy, es el propio libro que tenemos en las manos, con sus ojos, su sonrisa y su camisa nueva.

Una preciosa metáfora sobre el amor a los libros, sobre esa frase tan familiar de que el mejor amigo del hombre es un buen libro. Son los libros nuestros amigos pacientes y silenciosos, esos que siempre nos esperan y que agradecen infinitamente que los cuidemos y mimemos. Les gusta sentirse especiales, igual que le ocurre a Libro. Pero Libro tiene que compartir la amista de la niña con Natillas, su perro. Y es que, no olvidemos que la misma frase de antes también se les aplica a los perros: son los mejores amigos del hombre.

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La niña disfruta de ambos a partes iguales, aunque Natillas es un problema engorroso para Libro.

La ilustración de Dasha Tolstikova nos mete de lleno en el mundo de Libro. A través de un dibujo desenfadado pero sin olvidar los detalles, muy colorido y sencillo, basado en parte en el garabato, llegamos a sentir como esta Libro en cada momento, nos divertimos con Natillas y nos dejamos llevar por esta maravillosa niña. Los tres personajes tienen una gran expresividad, se mueven por el libro y nosotros, de su mano, vamos con ellos a través de sus páginas.

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Hay una ilustración en especial que me parece que resume a la perfección toda la esencia de la historia. Es el clímax del cuento, cuando la niña despierta y sonríe porque ha descubierto como solucionar el problema que tiene Libro. A doble página vemos a los dos, a la niña y a libro, iguales, sonriendo, unidos. Ha surgido un vínculo entre ellos dos, niña y libro, que ya nada podrá romper.

La autora tuvo la idea de este libro a partir de que su hijo le preguntara por qué los libros llevaban “la camisa” (The jacket en inglés, título original del libro) o sobrecubierta. Además de crear una historia en torno a esta idea, las autoras nos proponen una manualidad al final del libro para poder hacer nuestra propia camisa para nuestro amigo libro. Metaliteratura para niños divertida y ocurrente.

Es muy hermoso como las autoras se han entendido y como han sabido contarnos esta preciosa historia. El niño que tenga a Libro entre las manos sentirá que allí está, que tiene vida y esta entre en sus manos y que a partir de ahí pueden seguir imaginando maneras de jugar con Libro.

 Una sencilla y romántica historia de amor y amistad entre una niña y un libro.

Gracias desde aquí a Boolino por darnos la oportunidad de conocer este precioso libro y a Blackie Books por editar historias tan bellas como esta.

Datos bibliográficos

Título: Mi amigo Libro

Autor: Kristen Hall

Ilustración: Dasha Tolstikova

Traducción: Victoria Simó

Edición: Blackie Books, Barcelona, 2016. 48 págs.

Edad: + 3 años

Gato rojo, Gato azul

 

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Portada de “Gato rojo, Gato azul” de Jenni Desmond, publicado por Lata de Sal

Gato rojo y Gato azul viven en la misma casa, uno en el piso de abajo y otro en el de arriba. Se llevan fatal entre ellos y cada vez que se ven se bufan y se enzarzan en peleas sin fin. Pero en realidad los dos guardan un secreto: Gato rojo quiere ser inteligente  como Gato azul y Gato azul quiere ser rápido y ágil como Gato rojo. Un día a Gato azul se le ocurre que si come cosas rojas se volverá de ese color y se lanza a comer fresas, sandía y demás cosas color rojo. Gato rojo, le espiaba en secreto y decidió hacer como él. ¿Conseguirán parecerse al otro? ¿Seguirán eternamente enfadados el uno con el otro?.

Mi opinión

Estas semanas en Madrid tenemos el lujo de poder disfrutar de la Feria del Libro en el Parque del Retiro (27 de Mayo al 12 de Junio). Pasear y dedicar la mañana a mirar y remirar libros, comprar algunos de los que tengo en mi lista, desear comprar el triple de lo que llevo, acudir a la firma de alguno de los muchos autores que van a firmar durante estos días y disfrutar de las muchas actividades que acompañan este recorrido…estas son sólo algunas de las razones por las que la Feria del Libro de Madrid es uno de mis acontecimientos culturales preferidos del año.

Allí podréis encontrar, entre otros muchísimos claro, este libro del que hablamos hoy: “Gato rojo, Gato azul” (Editorial Lata de Sal, Caseta 200 de la Feria). Este libro, publicado por primera vez en 2014 y que ya va por su Cuarta Edición nada menos, es una de nuestras novedades en casa y estamos encantados.

Si la semana pasada veíamos a un personaje seguro de sí mismo que defiende sus ideas contra todo y contra todos, esta semana nos encontramos con dos gatos que no están muy convencidos con su forma de ser y en el fondo sienten envidia y quieren ser como su más odiado enemigo.

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Estos dos gatos irán aprendiendo, poco a poco, a aceptarse a si mismos y descubrirán que su enemigo esconde más cosas de las que al principio pensaban. Un proceso por “etapas” en el que, partiendo de esa situación de envidia tremenda pasan, por separado, a intentar parecerse físicamente al otro: si me vuelvo rojo seré inteligente como él. Pero “disfrazarse” no te vuelve ni inteligente ni rápido así que el experimento fracasa.

Pero los gatos ya se han descubierto ante el otro, ya saben su secreto y deciden ayudarse para superar esos límites. Mejoran mucho pero nunca llegan a ser tan inteligentes ni tan rápidos.

Llega pues el momento de la aceptación, eso que es tan difícil de conseguir. Porque no vale solo con estar orgulloso de todo lo que puedes conseguir por ti mismo. También hay que asumir y aceptar que habrá cosas que no seas capaz de hacer perfectas. En definitiva, hay que quererse tal como somos.

¿Qué difícil es eso, verdad? Aunque si tienes un amigo al lado que te anima y te quiere así, tal como eres, siempre será más fácil.

Este fue el primer álbum de Jenni Desmond y en tan poco tiempo ya lleva publicados seis álbumes más. Esta ilustradora inglesa ha dado vida a dos gatos geniales, con una tremenda expresividad. Saltamos con ellos de un lugar a otro siguiéndoles los pasos a través de unas líneas discontinuas. Les escuchamos gracias a las onomatopeyas y pequeñas frases que la autora ha introducido en la ilustración. Les entendemos solo con mirarles.

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A lo largo del álbum se van alternando ilustraciones que cubren la página al completo con otras páginas salpicadas de pequeñas escenas, a modo de cómic, que agilizan la narración.

El texto es breve, con mucho diálogo y en algunos momentos el narrador nos involucra en la historia haciéndonos preguntas a los lectores. Todo ello consigue que la historia sea muy cercana y que nos impliquemos mucho en el desarrollo de la historia. Los niños participan, se ríen con cada nueva ocurrencia de los gatos e intentan reproducir las onomatopeyas que encontramos salpicadas por la narración.

La autora adorna cada ilustración con multitud de pequeños detalles en los que nos podremos parar en sucesivas lecturas. De echo, los editores nos invitan a encontrar a lo largo del álbum a los 56 ratones que andan escondidos por su páginas. Desde las guardas hasta las cubiertas, la autora nos invita al divertido juego de mirar, de buscar e interpretar.

Por último y, por si no hubiera ya suficientes motivos para recomendar este libro, la autora incluye un segundo final que hace la historia redonda y genial. Un libro muy divertido con el que pasar más de un rato en la grata compañía gatuna.

Conocer a la gente que hay detrás de la Editorial Lata de Sal ha sido estupendo y os animo a ir a la caseta 200 de la Feria del Libro de Madrid a conocerlos. Sus cuentacuentos son geniales y os harán pasar un rato muy divertido, además de poder ver toda su colección de libros sobre gatos y su colección vintage donde encontrar verdaderas joyas. Una editorial excelente con grandes libros para disfrutar y para todas las edades, de 0 a 100.

Datos Bibliográficos

Título: Gato rojo, Gato azul

Autor: Jenni Desmond

Edición: Lata de Sal, Madrid, 2016.

El dragón que no era verde

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Portada de “El dragón (Que no era verde)” de Paula Carbonell e ilustrado por Oliveiro Dumas, Ediciones La Fragatina.

Flavio es un dragón empeñado en decir que es azul, muy azul además. Pero la cosa es que su mejor amigo le intenta hacer ver la realidad: es un dragón verde. Flavio no da su brazo a torcer porque los dragones verdes son muy comunes y el quiere ser especial, quiere ser azul.

Su amigo no quiere enfadar a Flavio y no insiste demasiado pero según los distintos momentos del día el niño ve a Flavio de distintos colores: blanco al caer entre un mar de palomitas de maíz, rojo cuando está escondido entre un campo de amapolas, o naranja mientras ve una película al anochecer. Flavio no quiere ser corriente y su amigo lo respeta aunque no siempre está de acuerdo con él. Llega incluso a pensar si no será un camaleón y no un dragón. ¿Será posible que Flavio pueda cambiar de color?. No te pierdas este divertido libro de Paula Carbonell y lo descubrirás.

Mi opinión

Una de las cosas que más me gustan de leer a los niños los cuentos es dejarles hablar y que ellos te cuenten lo que ven en cada uno de ellos. Es muy sorprendente y enriquecedor escucharles y aprender de su mirada.

Con “El dragón (que no era verde)” he hecho la prueba porque tenía curiosidad por ver si los niños iban a fijarse más en los colores, en lo que siente el dragón, en su amistad con el niño o en qué. Para los míos al final la historia de Flavio se ha convertido en un “pequeño misterio” porque ellos quieren saber de qué color será de verdad el dragón…uno propuso que igual era blanco y por eso era tan fácil verle de colores distintos.

En el fondo a todos nos pasa igual: cada uno tiene una interpretación de lo que lee, seamos adultos o niños, y nos quedamos con aquello que más nos gusta o incluso con lo que no. En este caso es fácil dejarse llevar por la idea de los colores e incluso asociarla con los distintos estados de ánimo por los que pasa el dragón.

¿Con qué me he quedado yo entonces? Yo me quedo con el aprendizaje del niño. El niño está empeñado en hacerle ver a su amigo que en realidad es verde, muy verde. Pero la actitud de su amigo dragón le hace plantearse que es posible que no sea así, incluso que puede que sea un camaleón de la  cantidad de colores por los que le ve pasar.

El niño respeta la decisión de Flavio de considerarse azul. El es azul, muy azul. Pero con delicadeza intenta hacerle ver que en realidad el no le ve azul sino verde. Aunque si tanto insiste igual es por algo.

Cuando estás creciendo creo que una de las cosas más difíciles de conseguir es esa seguridad en uno mismo, y mucho más cuando eres pequeño y te dejas influenciar por lo que te digan a tu alrededor. Cuando además los que te lo dicen son los amigos…¿cómo mantener tus ideas a pesar de que todos crean que estás equivocado?.

En “El dragón (que no era verde)” lo que para mi destaca es ese respeto del niño hacia su amigo. No quiere ofenderle a pesar de que cree que se equivoca y es tal la determinación del dragón que incluso el niño llega a pensar que es posible que en realidad no sea verde. En el fondo es su decisión: el dragón ha decidido ser azul.

Creo que los autores han sabido plasmar la situación de una manera divertida y bonita, con una ilustración sencilla pero muy atractiva. El dragón es una delicia y me encanta que introduzca esos pequeños personajes silenciosos que le acompañan: un ratoncito blanco y un juguete de dragón verde. Casi se convierte en un pequeño juego buscarlos por el libro una vez terminado de leer.

Puede que mis hijos no vean todo eso que yo veo cuando les leo el cuento pero juntos pasamos un rato delicioso volando con este dragón con las ideas tan claras. Y tu ¿te animas a subirte a lomos de este dragón y descubrir cuál es su color?…tu decides.

Datos Bibliográficos

Título: El dragón (que no era verde)

Autor: Paula Carbonell

Ilustrador: Oliveiro Dumas

Edición: Ediciones La Fragatina, Fraga, 2015

Edad: +3 años