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El día que los crayones renunciaron

renunciaron" de  Drew Daywalt, ilustrado por Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económico

Portada de “El día que los crayones renunciaron” de Drew Daywalt, ilustrado por Oliver Jeffers. Fondo de Cultura Económico

¿Os imagináis que un día vuestras pinturas se pusieran en huelga? ¿que decidieran no seguir pintando porque ya no pueden más?. Esto es lo que le sucedió a Duncan un día en el que, al llegar a la escuela, descubrió las cartas que sus crayones le habían escrito. En esas cartas las pinturas se quejaban del trato que recibían por parte de Duncan: la pintura roja estaba cansada de pintar sólo Papá Noéles y coches de bomberos, el crayón rosa estaba harto de que no le utilizara y que fuera la hermana de Duncan la que coloreaba princesas con él y las pinturas amarilla y naranja no se hablaban porque los dos creían ser el color del sol. ¿volverán a pintar los crayones de Duncan? ¿Sabrá Duncan como apaciguarles y reconciliar unos con otros?.

Autor

Drew Daywalt es director de cine de terror, guionísta y escritor de libros infantiles. Esta es, de hecho, su primera obra para público infantil y está cosechando un éxito tremendo. Ha sido reconocido en varias ocasiones como uno de los mejores libros publicados en 2013, entre otros por la American Library Association.

Esta original historia ha dado pié a una curiosa iniciativa por parte de la Editorial Penguin y varias librerías independientes de New York que, en el mes de septiembre pasado, anunciaron una “huelga general de crayones” para finales de ese mismo mes. Animaban a los niños a escribir una carta a sus crayones para evitar la huelga y que la escribieran, a ser posible, con sus propios crayones. La campaña fue todo un éxito, así como el libro del que ya se está haciendo una continuación que se espera para mediados o finales de este año.

Ilustrador

Oliver Jeffers (1977, Australia) es artista, ilustrador y escritor. En la actualidad vive en EEUU y es sobre todo conocido por sus libros infantiles. En España hay publicados varios, entre ellos el genial “Atrapados” en el que cuenta la historia de un niño al que se le engancha la cometa en un árbol y utilizará mil y una cosas para conseguir bajarla. Otras obras suyas son “El corazón y la botella” (2010) “El increíble niño comelibros” (2007) y “Perdido y encontrado” (2006), todos publicados por Fondo de Cultura Económica.

Cuenta con numerosos premios como ilustrador y escritor de libros infantiles y otras muchas nominaciones.

Mi opinión

Imagínate la situación: tus pinturas, tus ceras de colores, esas que llevas de acá para allá todo el día, las que esparces por la mesa de tu habitación o del salón, esas que seleccionas a veces tras largas meditaciones, para pintar tal o cual cosa, un día van y te llenan la mochila de cartas reclamando justicia, atención, descanso, utilidad, cariño…Se sienten estresadas, frustradas, enfadadas, tristes, solas, infravaloradas, explotadas…

Ilustración de Oliver Jeffers

El crayón verde esta contento con su trabajo en cocodrilos, dinosaurios y árboles

Es precisamente la idea de que sean cartas enviadas por los crayones una de las cosas que más me gustan de este libro. Le da verosimilitud a la historia, a la vez que con cada carta vemos parte de la personalidad de los crayones. Algunos escriben torcido, con borrones y enfatizan su estado de ánimo con letras mayúsculas.

Ilustración de Oliver Jeffers

Crayón amarillo y naranja discutiendo por ser el sol en los dibujos de Duncan.

La historia de cada crayón está maravillosamente expuesta, entrelazando historias de unos y otros, como la pelea terrible entre el crayón amarillo y el naranja, en la que el crayón verde es el que hace de intermediario entre los dos.

Y con cada color ves reflejadas tus propias manías al colorear. Porque es cierto: al pobre color negro sólo lo utilizas para perfilar los bordes y para alguna que otra cosa puntual, pero ¿es que acaso no podrías alguna vez pintar una nube negra, o un camión, o una pelota de playa, o cualquier otra cosa?. En el mundo real las cosas son como son, no las podemos cambiar, un elefante será gris por mucho que queramos que sea rosa, pero ¿y en nuestra imaginación?.

La imaginación es libre, o debería serlo, y esa libertad debería hacer que existieran cocodrilos azules, mares verdes, aviones rosas, ballenas naranjas, camiones morados y princesas con largos vestidos rojos.

Las ilustraciones reproducen esos dibujos de niños en los que a veces se salen de los bordes al colorear, en los que se nota que han apretado mucho la pintura para que quede bien, brillante y todo relleno. Otra genialidad del álbum, el que un artista como Oliver Jeffers sea capaz de imitar la forma de pintar de un niño de esta manera.

Las cartas, parte también de la ilustración, son tremendamente divertidas, con un lenguaje muy cercano que conecta con el lector a la primera. Reflejan los sentimientos de los personajes, y mientras vas leyendo cada carta piensas que la siguiente es aún mejor que la anterior si cabe. Una hilaridad que va in crescendo hasta llegar al color carne con el que la carcajada tiene que salir por imperiosa necesidad. Una sensación que hace que cuando termina el cuento den ganas de imaginarte qué diría el color magenta a todo esto de su compañero el rosa, o qué habría escrito el marrón al respecto.

Este libro me ha conquistado porque es pura imaginación y refleja una realidad que no se supera con el tiempo: yo de niña también tenía desgastado el color azul de tanto pintar el cielo y el mar, pero el color blanco estaba como el primer día. Y seguro que como niña utilizaba más el rosa para colorear princesas y nada o poco el rojo para colorear camiones de bomberos.

Una obra inteligente, divertida, distinta e imaginativa. Una apuesta por salirse de las normas, por el 100% imaginación, por dar la espalda a los convencionalismos y animar a los niños a dejar que la creatividad fluya y de sus pequeñas manos surjan mundos distintos e imposibles pero divertidos y, lo más importante, que sean como ellos quieren que sean.

Datos Bibliográficos

Título: El día que los crayones renunciaron

Autor: Drew Daywalt

Ilustrador: Oliver Jeffers

Edición: Fondo de Cultura Económica, México, 2014. 40 pags.

Edad: 5 a 9 años

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3 pensamientos en “El día que los crayones renunciaron

  1. Pingback: Atrapados |

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