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Charlie y la Fábrica de Chocolate

Portada del libro "Charlie y la fábrica de chocolate", ilustración de Quentin Blake

Portada del libro “Charlie y la fábrica de chocolate”, ilustración de Quentin Blake

Charlie Bucket vive junto a sus cuatro abuelos, su padre y su madre, en una destartalada casa de madera en la que solo hay dos habitaciones y una sola cama. La familia Bucket no tiene casi nada para comer y pasan mucho frío en invierno pero cuando llega el cumpleaños de Charlie siempre hacen lo imposible para regalarle lo que más le gusta del mundo: una chocolatina Wonka. Charlie es un niño educado y cariñoso, que respeta y cuida mucho a sus abuelos y a sus padres.

Pero este año es aún más especial porque el Sr. Willy Wonka, dueño de la famosa y extraordinaria fábrica de chocolates Wonka, del que no se sabe nada desde hace años y de cuya fábrica no se ha visto entrar ni salir a nadie, ha decidido abrir sus puertas a cinco niños. Y esos cinco niños será aquellos que encuentren en las chocolatinas de Wonka un billete dorado.

Desde ese momento todo el mundo se revoluciona buscando los billetes dorados. En pocos días van apareciendo los primeros galardonados: un niño muy muy gordo llamado Augustus Gloop, una niña muy malcriada cuyo padre compró miles de chocolatinas para encontrar el billete que su hija, Veruca Salt, tanto quería, Violet Beauregarde, una niña que se pasa el día mascando chicle, y Mike Tevé, un niño al que no le gusta hacer otra cosa que ver televisión.

Charlie desea más que nada en el mundo encontrar uno de esos billetes dorados pero solo tiene una oportunidad, con la tableta de su cumpleaños. No será en esa ocasión cuando encuentre su billete. El destino hace que Charlie tenga más oportunidades y que no sea hasta la cuarta “Delicia de Chocolate y Caramelo Batido” cuando encuentre el preciado billete dorado.

Y ahí comienza la verdadera aventura, en la que conocerán a Willy Wonka, a los Oompa Loompas y podrán ver la maravillosa, extraña y sorprendente Fábrica de Chocolate más famosa del mundo. Estos cinco niños van a descubrir muchas cosas dentro de esta fábrica y cada uno se llevará una sorpresa que no esperaba.

El Autor

Ya hemos hablado en otra ocasión de Roald Dahl. Por ello en esta ocasión me quiero centrar en la historia de la creación de “Charlie y la fábrica de chocolate”. Publicada en 1964, tuvo un extraordinario éxito, llegándose a agotar en un mes su primera edición en EEUU e Inglaterra. Se ha traducido a 32 idiomas.

Oompa Loompas dibujados por Fatih Jaques para la primera edición de Charlie y la fábrica de chocolate

Oompa Loompas dibujados por Fatih Jaques para la primera edición de Charlie y la fábrica de chocolate

Sin embargo, tras su publicación se le acusó a Roald Dahl de tratar a los Oompa-Loompas de forma racista. En la primera edición del libro, los Oompa-Loompas se describen como pigmeos, traídos directamente de África y aparecen dibujados por Faith Jaques como tal. Debido a las críticas se reedita el libro en 1975, con ilustraciones de Quentin Blake en este caso, y los Oompa-Loompas ahora son blancos con el pelo castaño y vienen de un lugar imaginario llamado Loompaland.

Oompa-Loompas dibujados por Quentin Blake

Oompa-Loompas dibujados por Quentin Blake

La edición de Alfaguara Juvenil que yo tengo es de 2003, con las ilustraciones originales de Faith Jaques y el texto original sobre los Oompa-Loompas.

De esta historia además cabe decir que tiene, como otras muchas historias de Dahl, un cierto toque autobiográfico. Roald Dahl tuvo una triste infancia, sobre todo lo relacionado con la escuela debido a la estricta educación británica. En el libro Boy (relatos de la infancia), uno de los más autobiográficos, es el propio Dahl el que cuenta como a los trece años entró en la famosa escuela pública Repton en Derbyshire. Esta escuela estaba muy cerca de la fábrica de chocolates y dulces Cadbury. En esa época era conocida la rivalidad entre Cadbury y la marca de chocolates Rowntree que les hacía blindar sus fábricas para evitar el espionaje, al igual que lo hace Willy Wonka en el libro. Cadbury mandaba muestras de sus dulces a la escuela de Roald Dahl para que los niños opinaran sobre ellos. Estos recuerdos junto con la enorme imaginación de Dahl le llevaron a crear este maravilloso libro.

Ilustraciones

Como ya hemos contado, hay varias ediciones del libro y han sido varios los ilustradores que han dado imagen a Willy Wonka, Charlie Bucket, y el resto de personajes de esta divertida historia.

Ilustración de Willy Wonka de Quentin Blake

Ilustración de Willy Wonka de Quentin Blake

Entre ellos está Quentin Blake, del que ya hablamos a propósito de la entrada sobre Matilda. Estas ilustraciones acompañarán la edición de 1975 de la obra de Dahl. De ellos yo destacaría la imagen de Willy Wonka, que gracias al peculiar estilo de Blake, se nos muestra más como el personaje extravagante que describe Dahl. Aparece en las ilustraciones siempre como si fuera saltando a lo largo de la visita, exaltado, nervioso, disfrutando de cada sala que les va mostrando a los niños. El color hace que las imágenes sean muy atractivas y llenas de vida.

Pero la primera edición del libro salió a la luz con los dibujos de otro gran ilustrador, Faith Jacques. Nacido en 1923 en Leicester, este ilustrador británico que también ilustraría la continuación del libro, “Charlie y el gran ascensor de cristal”, se caracteriza por la riqueza de detalle de sus ilustraciones. El libro comienza con la presentación de los miembros de la familia Bucket, acompañada de los dibujos de todos ellos. Estas ilustraciones, sobre todo las de los abuelos, reflejan a la perfección esos abuelos tan viejos y cansados que no se mueven de su cama desde hace muchos años porque no tienen ni fuerzas.

El resto de los personajes aparecen igualmente perfectamente dibujados de acuerdo a la descripción que de ellos va haciendo Dahl.

Abuelo Joe y Abuela Josephine

Abuelo Joe y Abuela Josephine

Complementan perfectamente la historia, ayudando al lector a imaginar aún mejor todo el universo Wonka.

Mi opinión

Roald Dahl crea con este libro un universo maravilloso lleno de olores y sabores. Nada hay más atractivo para un niño que los dulces, el chocolate, los caramelos, y todo dentro de una extraña y sorprendente fábrica, de la que salen los olores más maravillosos del mundo.

Ya de entrada y sin saber mucho más de esta historia, este libro es capaz de atraer a los niños. Pero el genial Roald Dahl quería llegar más allá. Sus obras tiene siempre una crítica social y en esta el mensaje lo transmiten estos cuatro “niños tontos” como los llama el propio Willy Wonka, y Charlie, y las actitudes radicalmente opuestas de los unos frente al otro.

A través del enorme sentido del humor que sabe transmitir este autor, vamos conociendo a estos cinco niños, cinco actitudes, que llevarán consigo cinco consecuencias distintas durante la visita a la fábrica de chocolate.

En un primer momento serán los abuelos de Charlie los que irán haciendo la crítica a esas actitudes de los cuatro primeros niños que van encontrando los billetes dorados. Los abuelos, que leen junto a su nieto el periódico para ver quienes van siendo los galardonados, no dudan en criticar ferozmente los vicios de los niños y la mala actitud de sus padres que les consienten todo.

Mientras esto ocurre el lector va descubriendo como es Charlie, ese niño educado que cuida de sus abuelos, que les quiere y les hace compañía por las noches. Ese niño que pasa mucho hambre y mucho frío y que sueña con poder entrar en la fábrica pero que sabe que sólo tendrá una oportunidad.

Una vez en la fábrica, los niños se verán enfrentados a sus mayores debilidades y serán los Oompa-Loompas los encargados de darles su castigo por su mala conducta. Sólo Charlie se mantendrá siempre con una actitud correcta, haciendo caso de las indicaciones del Sr. Wonka, no tocando ni comiendo nada, a pesar de tener un hambre feroz. Desde el primer momento Willy Wonka demuestra su predilección por este niño adorable y por su abuelo. Y será por todo lo bueno que Charlie tiene y da por lo que Willy Wonka le dará el mejor de los premios, algo con lo que Charlie nunca hubiera siquiera soñado, la mayor recompensa posible para el y su familia.

La gula de Augustus Gloop, la mala educación, soberbia y la actitud caprichosa de Veruca Salt, el vicio por el chicle y de nuevo la mala educación frente a sus padres y compañeros de Violet Beauregard y Mike Tevé, también adicto, esta vez a la televisión. Cuatro actitudes que critica Roald Dahl y que castigarán los Oompa-Loompas y después, a través de sus canciones, criticarán de manera explícita.

De entre todas las canciones de los Oompa-Loompas, todas llenas de ironía y humor, la que más me gusta es la que dedican a Mike Tevé. Es la más larga de todas y ella Roald Dahl hace un verdadero alegato contra la televisión y a favor de la lectura. Frente a la televisión que, según dice la canción y que resalta en mayúsculas para mayor énfasis,

“¡LE PUDRE TODAS LAS IDEAS!

¡MATA SU IMAGINACIÓN!

¡HACE QUE EN NADA, NADA CREA!

¡DESTRUYE TODA SU ILUSIÓN!

SU POBRE MENTE SE TRANSFORMA

EN INÚTIL REFLECTOR

CON VER FIGURAS SE CONFORMA,

¡NO SUEÑA, NI EVOCA, NI PIENSA , SEÑOR!”

pide que los niños lean porque, aunque cuando se les quite la televisión protesten y se quejen:

“Irán poco a poco acercándose al sitio

Donde usted ha instalado esa librería,

Y cogerán un libro de cualquier estante,

Lo abrirán con cautela, recelosos primero,

pero ya superados los primeros instantes

No podrán apartarse y lo leerán entero.

Y entonces ¡qué gozo, qué dulce alegría

Llenará sus ojos y su corazón!…”

Mucho podría decir de este libro porque mucho es lo que me gusta. Los niños disfrutaran de una divertidísima historia, con unos personajes maravillosamente descritos y que les cautivarán desde el primer momento. Los mayores se reirán de igual manera y podrán ver esa doble lectura en cada uno de los personajes y de sus actitudes y podrán aprovechar, si quieren, ese toque de atención hacia ciertas actitudes frente a nuestros hijos.

Una historia deliciosa, imaginativa, con un gran sentido del humor, llena de lecturas y relecturas. A partir de 9 años y hasta los 100 o más. Ampliamente recomendable.

Datos Bibliográficos

Autor: Roald Dahl

Ilustrador: Faith Jacques / Quentin Blake

Edición: Santillana Ediciones Generales, Grupo Santillana Ediciones, Madrid, 2003. 172 pag.

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10 pensamientos en “Charlie y la Fábrica de Chocolate

  1. Pingback: Doña Eremita sobre ruedas | Cuentos para Matilda

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  3. Pingback: El secuestro de la bibliotecaria |

  4. Pingback: El Gato Garabato – The Cat in a Hat |

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